El pasado 9 de diciembre, el Ejecutivo presentó al Congreso un proyecto de ley de “Libertad educativa” tras reuniones con el Consejo de Mayo.
Las situaciones que se derivan de esta acción política de ofensiva por parte del poder burgués dejan ver la determinación manifiesta por la clase dominante, de hacer caducar lo existente en la materia, si bien el ritmo de esta dialéctica tropieza hoy con una lentificación derivada de la prioridad otorgada en el mismo paquete a la llamada “reforma laboral”
La relación entre las masas trabajadoras y lo que se conoce como población económicamente sobrante a partir de la naturalización estructural del desempleo con el sistema educativo, se centra en el planteo del acceso mismo a los servicios educativos y los contenidos de cuanto ellos proporcionan en los distintos niveles.
Es este un proceso que ha evolucionado desde la necesidad de alfabetizar hasta la llamada “crisis de la escuela como institución social”
El objetivo desde un programa mínimo es dar acceso amplio a la población, razón por la cual se inscribe dentro de la premisa republicana de la igualdad de oportunidades, siendo esa demanda de raigambre democrática propia de las promesas incumplidas y cuya realización eficiente solo encuentra en estructuras capitalistas tardías y dependientes como las de nuestro país, la posibilidad de realización desde el poder obrero y socialista en revolución permanente.
El deplorable estado de la educación pública en nuestro país da referencia de proyecciones políticas trazadas a mediano y largo plazo por los organismos financieros internacionales que son dirigidos por los grupos concentrados del capital financiero que tienen soporte bélico en algunos Estados.
Ese diseño político burgués en el espacio de la educación implica en los hechos un nuevo modelo, que en sí mismo lleva consigo la construcción en las generaciones que acudan a los dispositivos educaciones, de una nueva subjetividad que a futuro se compadezca y se vea realizada en la nueva normalidad acorde con relaciones sociales de producción, de mayor explotación y opresión.
Dicho de otra forma, la orientación de contenidos de los niveles que hoy se expresan en las escuelas secundarias y la universidad , están diseñados y esperan soporte legislativo, en correspondencia de esas actividades con las necesidades de los organismo que concentran al capital a escala global.
En ese contexto hay que decir en primer orden que Argentina tiene diseñado no por su propio desenvolvimiento ni su dirigencia política, un lugar en el orden productivo mundial, por el que ha de desempeñar el papel de mero exportador de materias primas.
La primera consecuencia de la verificación en los hechos de este extremo es que, la formación de cuadros técnicos locales deviene innecesaria, porque el capital industrial, ya no es el principal generador de valor y su consiguiente acumulación capitalista. Lo verificable es que ese lugar lo ocupan hoy, el sector servicios, las nuevas tecnologías en el terreno de las llamadas “aplicaciones” y la economía delictiva , donde la formación de técnicos deviene impensada
En este sentido de manera visible y sin escrúpulo alguno, se verifica un desplazamiento absoluto del espacio educativo que era propio de lo que se conocía como educación técnica, buscando su eliminación, previo paso de su decadencia por falta de presupuestos para su funcionamiento satisfactorio.
En el plano de las ciencias sociales, es usual que se diga que el embate sobre las estructuras educativas universitarias se lleva por delante la posibilidad de capacitar profesionales analistas de los procesos sociales a partir del materialismo histórico. Si bien esto es cierto, no guarda la, misma incidencia de cuanto anotamos por referencia a la enseñanza técnica, en la medida en que ese tipo de análisis y producciones intelectuales no son recibidos por los espacios de conocimiento en esas áreas del saber como imperativos sino como una posibilidad más dentro de otras opciones metodológicas, por lo que lo apuntado, no sería en sí, un derivado del proyecto de nueva educación para las nuevas generaciones.
La lógica liberal de lo individual fue impregnando estos análisis reemplazando la centralidad de la lucha de clases tomada como ley social, por el identitarismo, expresado en los movimientos reivindicativos sectoriales.
Los estudios identitarios sustituyendo a los que se sustenten en las previsiones que emergen del método marxista son los propiciados por los organismos internacionales haciendo que de esta manera, el cuestionamiento al orden social capitalista y el Estado de la burguesía quede invisibilizado y por este expediente se naturalicen las relaciones de explotación capitalistas.
En el espacio específico de lo que se llama ciencias naturales, opera también en el propósito final de ocultar la raíz material de los problemas humanos. En ese sentido el espacio dado desde los modelos internacionales a los postulados teóricos del ecologismo y el ambientalismo, permiten elevar una fachada que abre el cuestionamiento direccionándolo hacia la crítica del capitalismo “depredador” , sin cuestionar la relación social capital en sí misma y los procesos de acumulación -reproducción que la hacen posible.
Es en este sentido que el cuestionamiento al nuevo proyecto educativo no puede implicar otra cosa que una actividad propagandística antagónica a lo que se impulsa por la burguesía de conjunto , haciéndolo en una práctica donde la cuestión se integra como parte de la teoría socialista revolucionaria que toma cuerpo en el programa de la clase trabajadora conformado en la forma partido de clase con política autónoma.
El análisis de la realidad con perspectiva socialista revolucionaria, implica poner el eje en los procesos objetivos de la lucha de clases y manifestar las profundas contradicciones del modo de producción capitalista que le impide seguir manifestando como un orden social desde donde se licúan las diferencias sectoriales concretadas en un consenso social favorable al interés de la burguesía en forma conjunta.
Sólo cuando la clase trabajadora pueda construir políticamente una situación donde el sistema le dote de la conducción de los medios de producción, la educación y la ciencia, las resultantes de estos niveles del conocimiento, se encontrarán ubicadas dentro de su interés emancipatorio.
Desde la perspectiva del programa socialista revolucionario que la vanguardia trabajadora en lucha debe hacer suyo y propagandizar , la educación necesita construirse institucionalmente como herramienta de liberación socialista, para formar una conciencia crítica de clase que vincule teoría y práctica revolucionaria, promoviendo una formación que permita dotar a los explotados y oprimidos de instrumentos para la construcción del objetivo emancipatorio de su clase humanista, científica y productiva,
El hombre nuevo será producto de la sociedad sin clases y sin Estado, sin explotados ni explotadores. La escuela-universidad funcionarán como instrumentos que contribuyan a la formación de este hombre que se humanizará a través de la fusión de la práctica transformadora de la realidad (conocimiento) y su asimilación (teórica) en la producción social.
El trabajo manual e intelectual forma parte de la producción social. El trabajo es imprescindible para el desarrollo del hombre, se convertirá en un placer y dejará de ser una maldición bíblica. El hombre nuevo será el resultado del pleno desarrollo de la individualidad.
La escuela-universidad nuevas serán los instrumentos que contribuirán a la formación del hombre nuevo, cualitativamente diferente al hombre de hoy, producto de la decadencia e inmoralidad del capitalismo.
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