La construcción colectiva de un programa teórico-practico para movernos en el contexto de lucha de clases, a través desde la forma partido socialista revolucionario, es el sentido inmediato de lo que hoy se llama militancia, haciéndolo dentro de un período de agitación y propaganda de la vía revolucionaria al socialismo con un propósito final que no es otro que la penetración de ese programa en las masas explotadas y oprimidas por vía de la vanguardia que se reputa como tal por su básica comprensión de que se conforma dentro de la clase social indicada como sujeto social referenciado en una fuerza social para su emancipación como tal, en otro orden social diverso y antagónico de las relaciones de producción capitalistas
La confrontación se desarrolla en forma de antagonismos que constituyen las clases sociales. Esa es la situación que debe ser gestada en la acción política: la constitución de clases nacidas de las luchas antagónicas materializadas en la vida social. Los que vendemos nuestra fuerza de trabajo todos los días por estas compelidos a ello para sobrevivir nos vemos objetivamente en situación antagónica que debe ser proyectada al plano político por vía de una formulación autónoma de los trabajadores.
En esto y en razón que como sobrevivimos, es necesario detenerse para advertir que en un estadio inicial de la lucha de clase tal como el que atravesamos, al interior de la burguesía, también operan pujas de sectores con intereses antagónicos que sin embargo no cuestionan el interés estratégico de la burguesía de conjunto.
En función de esto es bastante apreciable desde lo que Marx deja dicho en Miseria de la Filosofía, que los trabajadores están en un sitio en que no luchan contra sus enemigos sino contra los enemigos de sus enemigos, apoyando a un sector de esa clase sin cuestionar su dominio. Es hoy el momento de más bajo desarrollo de la lucha de clase donde se advierte la cooptación ideológica de la burguesía en el pensamiento de las masas explotadas. La burguesía aparece por vía de efectores de intereses financieros y comerciales que luchan entre sí, pero no lo hacen solo sino que además traccionan a gran parte de los trabajadores. No hay otra cosa en el interés por gestar un frente popular para dar formato político a la lucha por los ítems del programa mínimo de sobrevivencia del trabajador, que hace pensable coincidencias con algún sector burgués que se ve desplazado por el proyecto político dominante. También explica que la propaganda política sea receptaría de una visión de sectores y no de clases devenidas desde la lucha por intereses antagónicos.
La vanguardia de trabajadores explica su existencia en la necesidad de profundizar la acción independiente y directa de las masas trabajadoras, para que de conjunto se encuentre un camino que revolucione lo existente.
Actualmente, las redes sociales contienen gran parte de la militancia en tanto formato-espacio de desarrollo de la propaganda y las movilizaciones sectorizadas en demanda de programa mínimo de un sector perjudicado por alguna medida de gobierno que pueda implicar la sanción de una ley, expresa por su parte y en hechos, esas presencias. Además, en forma mayoritaria, las organizaciones políticas apuntan a que se mantenga en ese contenido y el marco catalizador sea el parlamento.
Este perímetro limitante de la militancia los transforma en términos de lo real existente en dueños y procreadores del entusiasmo y gestores políticos de las rupturas que puedan generarse a su interior.
El problema es que lo que hay que presuponer realmente es el enfrentamiento, y en consecuencia la existencia, la formación de clases, y como nueva consecuencia de ese primer acto confrontativo, otra vez el enfrentamiento. Esto indica la necesidad de ser cuidadosos en el análisis de fuerzas sociales que se están enfrentando en un momento dado, observando cómo están constituidas las fuerzas sociales antagónicas en ese momento. Pero además indica que una estrategia implicada, involucrada, comprometida en el propio momento del análisis de la lucha de clases, debe analizar la lucha de clases como un proceso total. Es decir, al estudiar un enfrentamiento concreto se tiene que ver enél la manera en que una formación social está constituyendo sus clases sociales, así como la crisis de su producción social. (Juan Carlos Marín. “La noción de polaridad en los procesos de formación y realización de poder)
Desde los planteos que hizo Lenin en su tiempo histórico, es que podemos conocer que la lucha de clases se realiza a través del enfrentamiento entre fuerzas sociales en pugna, en tanto las clases sociales no se enfrentan directamente, sino que quienes se enfrentan lo son fuerzas sociales siendo ellas las que expresan distintos momentos con relación a intereses de clases, alianzas, unidad de clases; etc. En ese marco teórico es donde Lenin señalo, la importancia de ser revolucionario ya que no es el origen social del sujeto lo que determina la condición social de un grupo, en tanto no hay sinonimia entre origen social y carácter social de una fuerza.
Si nos orientamos a buscar la construcción o diseño de un camino político autónomo en el territorio de la lucha de clases, el paso lo marca el programa socialista revolucionario, que se construye y se evalúa precisamente en cada paso. El entusiasmo, la combatividad, no son patrimonio de la vanguardia ni son un camino necesario , aun cuando su presencia no resulte indiferente, pero es prioritaria la militancia por la construcción del programa socialista revolucionario desde nuestra específica cultura y sociedad y en relación la construcción de la organización de la vanguardia trabajadora en partido de clase –
Esto último hace que la actual tarea de propaganda socialista en y desde la vanguardia trabajadora por el socialismo, sea llevar el programa político partidario al resto de la clase y desde ella a las masas. Esto no ocupa el espacio de una alternativa a la que se puede o no adherir o compartir. El lugar que tiene en el entendimiento , es el de un imperativo categórico , en tanto , si no se construye una fuerza con total independencia de la burguesía: el fracaso, la desmoralización, la apatía, no hacen otra cosa que conducirnos renovadamente , al abrazo de la dominación de la clase explotadora.
También hay que tener presente como enseñanza objetiva de la historia que la burguesía emplea todos sus recursos para inhabilitar el poder disruptivo de cualquier manifestación que exprese un paso de la disconformidad , al malestar.
Frente a ese hipotético escenario, similar al que transitamos hoy ,la gestión política formal del poder burgués desde su Estado, no está haciendo otra cosa que sofocar esa reacción social intuitiva y parcializada por operaciones políticas, mediáticas, jurídicas o de fuerza para lograr ubicar a los descontentos en sus brazos económicos e institucionales. Es esa la enseñanza que despejando peculiaridades nacionales , deja el proceso chileno. No hay un presidente electo que traiciona, lo que hay es lo que se corresponde con lo real y la realidad no contenía a los luchadores en tanto la lucha no fue en ningún caso la expresión de un programa por la vanguardia valerosa , ni mucho menos de una política con forma partido revolucionario por el socialismo , sino manifestación de reclamos al propio orden burgués que había gestado las situaciones primarias objetivas por las que se reclamaba.
Comprendiendo este derrotero y los necesarios perfiles de la actividad militante de nuestro actual momento de la lucha de clases , es que abogamos por el comienzo de desarrollo de una intervención autónoma de clase , por las masas trabajadoras el próximo 18 de diciembre , en la convocatoria lanzada por la dirigencia que conduce la CGT y otras centrales sindicales. No puede dejarse de advertir que se ha abierto una hendija. El fenómeno no se explica por un giro ideológico hacia “la izquierda” de esos dirigentes sindicales. Si lo hacer por una determinación elemental que computa una decepción generalizada con el nivel de vida por las masas trabajadoras . Lo que las une no es “la causa Palestina” por mas justa que fuese , ni el color de piel, ni las determinaciones sexuales, o los padecimientos de quienes intentan vivir con un haber previsional insuficiente, ni tampoco un caleidoscopio de identidades sentidas, sino las condiciones materiales de existencia, en la que el fantasma del comunismo vuelve a recorrer la sociedad, en tanto,” Los proletarios no tienen nada que perder salvo sus cadenas. Tienen un mundo que ganar” (Manifiesto Comunista cap.4).
Nuevo Curso
