En la fecha indicada en el título, las masas de trabajadores y parte de la población económicamente sobrante se perfilan para protagonizar un hecho de lucha de calles, con presencia significativa que más que probablemente desafíe una vez más los protocolos represivos que la actual gestión de gobierno, con acuerdo de los demás poderes del Estado de la burguesía ha montado a través de formas jurídicas diversas, para evitarlas.
La convocatoria que preside la central de trabajadores CGT, tiene paradójicamente un eje que se construye en torno de una negación. Se ocupan las calles para decirle NO a la sanción de una ley que derogue las formas jurídicas vigentes en la regulación de las maneras en que la fuerza de trabajo, en cuerpo de los trabajadores , ponga en acto la relación social de producción que implica el capital. La paradoja esta en la visible constatación de que el planteo resume una pretensión contraria a la lógica interna del fenómeno en tanto de triunfar lo manifestado, la situación se reconduciría hacia lo ya dado, es decir, hacia lo actualmente existente, que analizado en su estructura revela una forma de explotación de parte de quien adquiere la fuerza de trabajo y quien la realiza bajo las órdenes instrumentales y las formas que impone el primero . Dicho de otra manera, la lucha en definitiva es para ser explotados de la misma manera que hasta hoy, y evitar que la explotación torne en presente, hacia formas diversas que exigen nuevos estatutos legales para dotarlas de imperio ante su potencial incumplimiento.
Por lo que hemos transitado desde su edición a la fecha, queda claro que El capital es una crítica “totalizadora” de las relaciones de explotación y opresión capitalista, de sus bases materiales y sus formas fetichizadas.
Marx emplea en su obra una “estrategia metodológica” que tiene que ver con partir de lo que, aparentemente, es más “concreto”, que es la mercancía, la forma mercantil de los valores de uso, para desarrollar a partir de ahí toda su obra; aparentemente es lo más concreto porque, en realidad, hay que ir por detrás de ella para entender todo el sistema de relaciones que la conforman, de la cual es su subproducto.
El modo de producción capitalista, despojado de toda subjetividad prevalente, tiene como motivo impulsor la creación de plusvalor, realizado en el intercambio de mercancías mediado por una de ellas reconocida como medio universal de intercambio y a esa objetividad se orienta la forma jurídica para darle naturalización por vía de la ley . El valor de uso, es decir, el aspecto útil de la mercancía es sólo soporte material de dicho valor, no un objetivo inmediato de la producción
La centralización en el estudio del fenómeno y a la vez , la falta de desarrollo sistemático de una teoría complementaria sobre las formas jurídicas, deja el vacío que expresa esta situación paradójica a la que aludimos al inicio, que por tal debe ser advertida a las masas trabajadoras a través de la propaganda de la vanguardia, despojada de todo exitismo o su contra relato en el derrotismo, en tanto ambas improntas coinciden en la ineficiencia para dotar a la expresión de masas dada por los trabajadores , carácter político que impulse el proceso de lucha de clases a un nuevo estadio constituido por el pasaje de la existencia de una fuerza social, a la construcción de una fuerza política partidaria revolucionaria por su programa orientador.
La mercancía, a primera vista lo más “concreto”, es en realidad lo más abstracto, y hay que ir por el mecanismo de la abstracción, a las determinaciones de la misma y es esto lo que permite llegar al pensamiento «concreto” que se tiene sobre el objeto y permite apropiarse de la totalidad de relaciones que hacen al orden social capitalista como estructura de producción generalizada de mercancías.
Una parte necesaria y funcional a la producción generalizada de mercancías esta dado por las formas jurídicas y sus categorías, que avanzan en el otorgamiento de estructura normativa a construcciones ideológicas que se posan sobre lo existente dando una referencia falsa de lo verdadero.
En la Introducción a la crítica de la economía política, Marx explica que el pensamiento parte de lo que es empíricamente “concreto” pero que en realidad no explica nada por sí mismo, porque sin entender sus determinaciones es una “pura abstracción”, y postula la necesidad de elevarse sobre esas determinaciones, por el camino del análisis, es decir , por el examen del conjunto de relaciones que determinan el fenómeno, siendo esto lo que permite su conocimiento con aproximación a la certeza
La complejidad de lo que ponen en juego las masas trabajadoras el próximo jueves nace entonces de la conjunción dialéctica de dos fenómenos que se reconocen uno en el otro y sin los cuales cada uno de ellos carecería de la entidad que poseen. Las mercancías , son expresión de trabajo humano acumulado, cristalizado en ellas, aunque para su medición es indistinto el carácter concreto del trabajo aplicado en cada caso.
Si el proyecto ideológico que busca tomar forma jurídica de ley se refiere al “trabajo” y su regulación, esta claro que cuanto se pone en juego no es otra cosa que el proceso mismo de producción de la mercancía , proceso al que se busca revestir de otra mercancía que es la forma jurídica corporizada en una ley que le dé a la ideología contenida en el proyecto la posibilidad de su aplicación con imperativo Estatal y su consiguiente capacidad monopólica de ejercer la fuerza pública para quienes pretendieren desconocer esa expresión ideológica.
Lo dicho deja en claro que , más allá de la negatividad implicada en el eje de la propuesta en la que se inscribe la convocatoria, estmos ante una nueva instancia histórica en la lucha de clases desarrollada en Argentina en la que la presencia callejera explicita en última instancia una crítica radical a la sociedad capitalista y su crisis de reproducción del capital.
En este contexto, la puja por la existencia o no de una norma que implica la permanencia en vigencia de la que opera actualmente , no puede quedar atrapada en el discurso jurídico formal, porque esto último implica desconocer la faceta ideológica que trae consigo la forma jurídica en todas sus expresiones transformada en un factor que obstaculiza la adecuada comprensión del fenómeno del trabajo en su materialidad específica dentro del orden social capitalista. Estamos entonces en una lucha de calles que pone en objeción, una posible representación del hecho social del trabajo humano concentrado en fuerza de trabajo adquirida por quien luego la pone en acto en el proceso de producción , con una falsa representación en el plano de las ideas que adquiere forma jurídica a través de su normativización.
De lo dicho se sigue, que el primer planteo que es necesario hacer sobre la realidad de la presencia de las masas trabajadoras en las calles del país es la necesaria advertencia sobre la ajenidad que tiene el actual sistema de normas jurídicas sobre el fenómeno que pretende describir, en lo atinente al proceso de producción que el empleador utiliza cuando pone en acto la fuerza de trabajo que corporizan esas masas. Esa ajenidad porque lo que dicen las normas no representa lo real , es la que irremediablemente las lleva a una suerte de desuetudo que exacerba su naturaleza ideológica, en la medida en que hace que sus discursos y repartos sean una representación falsa de lo verdadero.
En segundo orden , lo que se presenta como lo nuevo que llega, no resuelve esa caducidad legislativa por incumplimiento generalizado de sus mandatos sino que lo que hace es darle entidad real como ley a lo existente , que es una versión intensificada de la explotación capitalista inscripta en esa misma relación social.
De esta manera, queda claro que lo que opera en plano real y no ideológico es el agotamiento de la reproducción del capital por obstáculos que tienen su génesis en los mismos elementos componentes de ese particular vínculo productivo. De esto se sigue, que no es defendiendo lo viejo , ni ponderando o admitiendo lo que se presenta como nuevo, se superan las condiciones negativas de existencia que fuerzan a los trabajadores a la lucha por sus propios medios.
El único medio eficaz contra la función deformadora de la realidad social y económica que cumple la ideología que busca revestirse de las formas jurídicas-normativas para ganar en imperio que viabilice el consentimiento o la autorización para la represión , pasa por poner en plano consciente de las masas en lucha todo este andamiaje de la operación política en marcha, evitando el conocimiento deformado que se busca imponer sobre lo que realmente acontece.
Vista la cuestión de esta perspectiva, la operación ideológica montada por la gestión del gobierno del poder burgués deviene en escenario para la viabilidad del pensamiento instrumental a los intereses de esa clase . Estamos entonces, ante un conjunto de enunciados falsos sobre la realidad humano-social en su totalidad, que debe ser exhibido para posibilitar que el mismo no cumpla su objetivo. Desde la comprensión del fenómeno es que queda abierta la posibilidad de su superación desbaratando las simulaciones específicas que contiene esta operación, revestida del intento de concentrar el problema en la sanción o no de una norma. De esta manera, se discute , se observa, se critica, se sostiene , la ley y no la realidad.
La lucha de clases es requisito para la comprensión del fenómeno jurídico. Lograr esta comprensión racional de la esencia particularmente ideológica de la ley, destaca la prevalencia de la lucha de clases dentro de la sociedad donde nos desenvolvemos, y fundamentalmente pone en evidencia una particularización de intereses por clases enfrentadas, de donde emerge una voluntad dominante que impone mediante una acción su particular visión de lo necesario deformando lo real con un discurso en forma de ley .
La existencia del vínculo conceptual entre sociedad y derecho, tantas veces alegada desde los aparatos de formación de opinión, se conforma en realidad a medida que en la esfera relacional de la sociedad civil, hace que la confluencia e intersecciones de interese se represente en una voluntad dominante impuesta por la forma jurídica “ley” que permite aislar y oprimir a los intereses de clase que no resultan coincidentes con esa voluntad dominante. La premisa fundamental de la reglamentación jurídica, es el antagonismo de intereses y al mismo tiempo este es , el presupuesto lógico de la forma jurídica.
A partir de la mercancía, y a partir del dinero, que es la mercancía que sirve para el intercambio general, se desciende a las profundidades de la producción, que es lo que no se ve a simple vista, en gran medida por la presencia de la forma jurídica sobre el fenómeno en sí.
Lo que conocemos como “trabajo” no es otra cosa que la fuerza de trabajo que cada uno de nosotros tiene en tanto capacidad productiva o habilidad puesta en acto en el espacio productivo en que la ubica quien la ha adquirido previamente específica donde el burgués propietario comanda el proceso de producción
El precio que se paga por la adquisición de la fuerza de trabajo se paga en lo que se considera su equivalente de reproducción, es decir, lo necesario para que quien la detente se encuentre en la posibilidad de ponerla en acto nuevamente . Las posibilidades de obtener fruto del uso de la fuerza de trabajo en excedente de lo que se pago como precios de ella , bajo la forma jurídica salario, es apropiada por el burgués que efectiviza ese salario y es la base material de la explotación.
Sólo bajo el capitalismo la fuerza de trabajo es mercancía y no el trabajo rendido como tal. Para significar que la fuerza de trabajo humana puesta en el acto de la producción es la que crea valor, Marx usa la categoría conceptual “trabajo vivo”, que expresa la diferencia esencial de esa categoría al explicitar que es ella junto con los recursos que da la naturaleza lo que concentra la riqueza social.
El trabajador y su fuerza de trabajo se determina a través de una relación que lo ubica en situación de explotado y alienado.El principio activo en la creación de la riqueza es el trabajo vivo, el trabajo humano. En La ideología alemana Marx y Engels afirman que la relación primaria es la producción y reproducción humana; después viene “todo lo demás” que re actúa sobre este “movimiento primario”. Esto impone tener presente al trabajo vivo, es decir, al trabajo humano concretado en fuerza de trabajo puesta en acto y que sea esta, la cuestión que nunca debe dejar de verse cuanto se intenta comprender cualquier fenómeno de la sociedad de clases en lucha o confrontación antagónica.
“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación. Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión, y, por tanto, entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulan la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean; por ello mismo, las ideas dominantes de la época” ( La ideología Alemana. Pag. 50-51)
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