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DOS POEMAS Y LA RACIONALIDAD DE LO REAL QUE GOLPEA A LA PUERTA DE NUESTRA EXISTENCIA

Hoy 31 de diciembre, una acción concreta, un discurso, un acto, con cualquier cara, les abarca a las mayorías, en un gesto que en apariencia diluye las clases nacidas del conflicto y en antagonismo permanente. Es eso del:“feliz año nuevo”…Esperemos que “el que viene, sea mejor que este que nos toco sobrevivir o disfrutar según la clase en la que revisten. Pero nunca fue así, y es necesario buscar poesía para encontrar el camino. Poesía individual, porque esa otra, la de los trabajadores en lucha, espera por encontrar el lugar por donde salir del encierro carcelario que la enajenación capitalista y su profusa ideología le tienden a diario su trampa revestida de “sentido común”.
Por esa búsqueda, porque la convención inserta en la mente y el sentimiento no es “año nueva , vida nueva o buena vida “ sino transformación social cueste lo que cueste , es que entre otras destrucciones también es necesario terminar con las imágenes de la apariencia, y construir la imagen lumínica de lo real que nos da el conocimiento certero de que la revolución es permanente y el socialismo posible ,si se da desde la clase objetivamente convocada a realizarlo, dejamos en saludo a todos los que esta noche no tienen techo, o lo tienen pero lo ven con rejas , para los que luchas y no lloran.
Hay un hilo conductor en una historia social que aún no ha cerrado un período que quieren liquidar y debemos conservar también con lucha, precisamente para que la lucha y construcción organizada de la emancipación social tome cuerpo.

Más allá de la racionalización del mundo material, del control que el ser humano pueda o pretenda sobre la naturaleza de la que también es parte, la revolución de los trabajadores, con programa socialista y poder de su clase, exige y traduce una nueva socialización del mundo, de las relaciones sociales para arribar al fin último de una plena racionalización del hombre. No es ya lícito buscar en el reino puro del pensamiento el consuelo de los dolores que provoca la realidad que traduce la sociedad de clases que implica el capitalismo .Revolución de los trabajadores es también renuncia y combate antagónico a las ideologías, a las construcciones falsas de lo verdadero y su desmitificación , no por la simple negación de sus afirmaciones fraudulentas, sino por la concurrente, paralela y combinada construcción de una nueva dignidad humana que se convierte en programa de liberación.
Si la esperanza es un elemento constitutivo del hombre , la revolución de los trabajadores con programa socialista es una determinación esencial de su ser . No solo es una necesidad y la búsqueda de su satisfacción el instrumento del cambio. Empuja en conjunto, entrelazada y de modo permanente el programa-idea-organización proporcionando una visión nueva de lo esencial y especifico de lo humano que plasma en la construcción de un hombre nuevo.
Si existe la falsa creencia conformada en sentido común, de buscar un rasero liberador de males a los que se juzga pasados, por solo un cambio en el calendario , opongamos, construyamos, sustituyamos también eso por la comprensión , hoy más que nunca necesaria, que se impone la fusión indisoluble entre teoría y práctica.
Si la tarea es transformar el orden social existente por otro que lo revolucione en sus variables de producción material, esa transformación ha de ser algo más que un dar palos de ciego con la esperanza de obtener un resultado que valga la pena. La transformación de una totalidad, existente, caduca y perniciosa para el ser humano, queda propuesta como tarea revolucionaria, ha de ser algo más que la lucha por la lucha misma.
Lo que debemos transformar por vía de su superación los trabajadores solo puede lograrse por la acción del hombre con comprensión teórica de lo necesario , para lo cual se requiere un imperativo que vaya más allá de las conveniencias individuales . La revolución en ningún es un choque de apetencias egoístas, cuya resultante de poder da derechos. Estos apetitos están carentes de justificación racional. El sistema no marcha por sí mismo hacia su destrucción, en tanto no se advierta que el ser humano aún esa contingencia sigue privada de libertad, y no es más que un juguete de fuerzas ciegas de mercado.
Por todo esto, solo por hoy, por la espera de la poesía hecha lucha y revolución y transformando el talento humano en colectivo apremiante de cambio en lo miserablemente existente, dos poemas, que van en especial para los desaparecidos, a los que luchan contra la explotación y la opresión, en cualquier parte del mundo.
EZEIZA
Mi primo ya no es un gigante
en el crepúsculo de esta terraza
donde estamos sentados.
Dos casas más allá,
con broches en los labios
y pañuelo azul en la cabeza
una mujer cuelga la ropa.
Desde que se fue el libretista
el color whisky del pelo de mi primo
empezó a clarear
y en alguna feria americana
los jóvenes modernos
deben estar probándose
su vieja melena, sus pantalones oxford,
los suecos que yo a veces le robaba
para mirarme en el espejo…
Príncipes violentos de los setenta
¿Qué podemos hacer por ustedes?
No se convirtieron en políticos
ni se exiliaron, ni están
con dos enes en el pecho debajo de la tierra…
Ustedes,
que se colgaron de los árboles de Gaspar Campos
y fueron a esperar al Duce a Ezeiza,
tuvieron que soportar
que el viejo no les trajera la revolución
sino la peste.
«Pero no éramos -dice mi primo-
estetas de la muerte o fanáticos del dolor.
Simplemente buscábamos,
el principio fundamental que guía todo»
A la gente le gusta pensar
que la vida cambia. Y muchos viven pendientes
de cosas que no le van a suceder nunca.
Ahí está la vereda cubierta de arroz
del Registro Civil; el libro donde dice:
«Antes vine como el Cordero,
ahora he vuelto como el León».
Relatos, fábulas para un pueblo construído
de agua y de fe.

La silla de mi primo está vacía.
El viento agita los árboles en la calle.
Es cierto. Todo terminó más rápido
que un día de franco.
Después pasó el tiempo,
viajamos con las tribus del norte hacia el sur.
Algunos se reprodujeron.
Otros aprendimos que el miedo
es la distancia que existe
entre el dolor y la nada.
Yo crecí y me convertí en el líder.
En cuanto al Guerrero del camino,
nunca más lo volví a ver.
Ahora él vive
sólo
en mi memoria.
El poema Ezeiza DE Fabián Casas Apareció en Oda, buenos Aires. En el año 2003

JUBILEO
Ariel Schettini

Ese hombre que llega a la terraza agarrado de los pelos
por los de arriba
mientras rasca las paredes:
¿quiere subir para estar con sus compañeros
o quiere bajar para escapar de los enemigos?
¿Llegó en camión apretado
al ritmo de los cánticos
o es el empleado del aeropuerto que pone orden?
¿Lo ayudan a imitar al Hombre Araña o lo torturan en público?
¿Es un emblema de la violencia en blanco y negro
y, por lo tanto, no importa?

Después, cuando el mono que lo agarraba de los pelos
muestra una ametralladora como pesas:
¿quiere decir que ya lo mató,
que extinguió el arma de la amenaza,
que ya están armados del todo
o que una ametralladora no es, finalmente, tan pesada?
Al que llegó al palco y quedó atrás de la escena:
¿lo curan, lo sofocan o lo sometieron a juicio sumarísimo?
Alguno de los dos era:
¿la policía, el terrorista, el comité de bienvenida?
Las posibilidades de que haya vida en el Estado son:
A: ¿Remotas?
B: ¿Inútiles?
C: ¿?

(Después miramos otro canal
con una selva en ruinas.
Y el ébano insensible con el que se hacen muebles,
el desplome en el piso y el claro
del que escapan bestias a la venta
por traficantes latinoamericanos
en el mercado negro.
Manaos, una ópera, dos ríos.
Pero a nosotros no nos tocaron los beneficios:
ni la mesa, ni las plumas, ni la piel,
ni la cabeza embalsamada de la bestia en la pared,
ni la cita para La Bohème.
Solamente la culpa. (Edit. Norma, 2000)

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