¿Por qué cantamos?» es un poema de Mario Benedetti , escrito en 1979, que fue musicalizado por Alberto Favero. Su letra dice así:
Si cada hora viene con su muerte
Si el tiempo era una cueva de ladrones
Los aires ya no son tan Buenos Aires
La vida es nada más que un blanco móvil
Y Usted preguntará por qué cantamos
Si los nuestros quedaron sin abrazos
La patria casi muerta de tristeza
Y el corazón del hombre se hizo añicos
Antes de que estallara la vergüenza
Usted preguntará por qué cantamos
Cantamos porque el río esta sonando
Y cuando suena el río suena el río
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
Y en cambio tiene nombre su destino
Cantamos porque el niño y porque todo
Y porque algún futuro y porque el pueblo
Cantamos porque los sobrevivientes
Y nuestros muertos quieren que cantemos
Si fuimos lejos como un horizonte
Si aquí quedaron árboles y cielo
Si cada noche siempre era una ausencia
Y cada despertar un desencuentro
Usted preguntará por qué cantamos
Cantamos porque llueve sobre el surco
Y somos militantes de la vida
Y porque no podemos ni queremos
Dejar que la canción se haga ceniza
Cantamos porque el grito no es bastante
Y no es bastante el llanto ni la bronca
Cantamos porque creemos en la gente
Y porque venceremos la derrota
Cantamos porque el Sol nos reconoce
Y porque el campo huele a primavera
Y porque en este tallo en aquel fruto
Cada pregunta tiene su respuesta
La miseria obrera, la del pueblo trabajador, la de los desplazados estructuralmente hacia el espacio de la «población sobrante», que ya nadie puede ignorar , son atribuidas por la ideología de la clase dominante y sus sumisos reproductores, de forma lisa y llana, a la carencia de virtudes de quienes la padecen . Con esto la burguesía disfruta en paz y lo vive como el resultado de una feliz superioridad espiritual que la justifica. A esto responden los micro emprendedores, los monotributistas y el intento apologético de persuadir a cerca de una sociedad donde el trabajo humano puesto en acto en una relación de dependencia no genera valor ni reproduce la relación social capital.
En este sentido hay que decir que ,aunque con características muy peculiares, Argentina, en tanto Estado de la burguesía en el que esta institucionaliza su poder real, contiene en su entramado subjetivo y relacional, un componente humano que se ha hecho cargo por introyección del atraso y la dependencia que están implicado en sus relaciones de producción ese contenido ideológico que como tal, no es otra cosa que una falsa comprensión de lo verdadero.
En términos generales los que habitamos en suelo argentino y sobrevivimos vendiendo en cotidiano nuestra fuerza de trabajo, somos los contemporáneos de un presente ideológico, que esta definido por no otra cosa que el vacío general producido por los mentores de la “no filosofía”, es decir , lo que en sentido amplio se dibuja como postmodernidad, que al deconstruir los grandes relatos y las verdades filosóficas de la modernidad, incluido el marxismo, falsamente identificado como Stalinismo , genera una sensación de vacío, relativismo y la «muerte» de todo posible relato totalizador por el cambio social,.
Lo cierto es que , más allá de esto último, los que nos desenvolvemos dentro del Estado Argentina, en situación objetiva de explotados , no vivimos aún en el contexto de las formas culturales imperantes en los Estados cuyos pueblos han generado un nivel de desarrollo de fuerzas productivas y medios de producción superiores en sentido histórico y de eficiencia. Sin embargo, el pensamiento generalizado en el discurso del sentido común se ocupa de los problemas que tales formas culturales dejan planteadas , haciéndolo en proporción superior respecto a aquellos conflictos específicos que yacen en su estructura productiva. En este sentido, oponer a la propia realidad , la ajena y más desarrollada implica, una aceptación conformista de las deficiencias que en aquellas perciben quienes viven dentro de ella y se ocupan por sus aparatos ideológicos de globalizarlas apoyado en la iinternacionalización de la relación social capital.
Dicho en otros términos, si usted piensa, percibe, hace su existencia tal como lo hace un alemán , un británico, un francés, un noruego, usted no comprende que vive en Argentina y a la vez acepta, todos los problemas que trae aparejado pensar como alemán para los propios alemanes, y lo mismo con los restantes. Una sociedad de estructura capitalista tardía, endeudada y por ende dependiente en sus determinaciones de presiones impuestas por el capital financiero y sus organismos internacionales, deja el espacio posible para ese tipo de paradojas integrando ese vicio cultural y esas determinantes objetivas de manera tal que los naturaliza. Ver a las mayorías esclavizadas y alienadas a aparatos que no dejan sus manos, que los ubican en formatos, dispositivos de incomunicación mundial, es simplemente advertir una manifestación de ese vasallaje, aún cuando alguno de sus portadores “insumisos” vociferen contra el imperialismo. Haga la experiencia de intentar vivir sin esos soportes tecnológicos y verá cuan lejos hemos ido en eso de pensar y hacer como alemanes, en una sociedad que no tiene para sostener servicios de salud ni educación eficiente, apunta a abandonar a su suerte a los niños en lo relativo a su posibilidad de constituirse en sujeto por vía de su acceso a instrumentos educacionales.
Podrá verse si el equipo que tiene en su mano, sale de ellas y queda de lado , que poco queda de nosotros, que profundización de la alienación y la consiguiente enajenación, nos hace esclavos de las claves, los registros y víctima de los saqueos de datos inherentes a la privacidad.
Sorprende, pero es evidente, que amplias gamas de la población, siguiendo incluso el desarrollo de la ley de la utilidad marginal en las mercancías, piden seguridad por detentar algo que merece protección de lo que temen ser desposeídos, pero esas mismas mayorías no tienen objeción alguna de dar sus datos, a quien no conocen, para poder llegar a tener en sus manos una taza de café . Las alarmas protegen las cerraduras de las puertas físicas, pero a la vez abren las ventanas de par en par por vía de aplicaciones que habitan místicamente al interior de ese instrumento tecnológico, pronto a superarse por uno más eficiente que permite un giro más de la reproducción del capital , donde mansamente y en ultima instancia, se entrega al poder burgués un atributo de la personalidad, que es el poder burgués.
Oponer a la propia realidad la ajena y mas desarrollada, propias de las organizaciones sociales que el capital ejecuta en los Estados más desarrollados, implica e implicó desde los hechos mismos, una aceptación conformista de las deficiencias propias de esos Estados de mayor desarrollo productivo y desenvolvimiento extendido de la relación social capital. Nuestros intelectuales, sus referentes subjetivos en las clases enfrentadas por antagonismos en la vida cotidiana, por estas circunstancias, acuden de manera simplista a esa copia y reproducción mecanicista de programas que le son proporcionados por quienes acuden inicialmente a sus propias realidades, aun cuando muestren su incapacidad como herramienta para dar cuenta de nuestros padeceres como explotados y oprimidos.
La tarea a realizar es la inversa de lo desarrollado y tal vez, sea ese uno de los factores más gravitantes del fracaso de quienes dicen organizarse para la transformación revolucionaria de lo existente. La tarea a realizar es ardua, difícil y ajena a toda exacerbación del voluntarismo, por el voluntarismo mismo, a la lucha pro-revuelta-rebelión presurosa a ser entregada a manos de los oponentes, como sucedió en Chile y otros momentos de nuestra historia de lucha de clases.
La tarea es inicialmente la de la crítica. Es necesario oponer la realidad al concepto o figura ideal que pretende describirla, señalando sus imperfecciones e impulsar desde ahí, el cambio superador necesario. Si en ese estadio lo que se busca cambiar o superar es solo la idea existente que se tiene de lo real , el proceso de conocimiento sucumbe al oportunismo y el reformismo, tal como lo vemos todos los días, pese a la acción deformante que implica el “luchismo” en tanto la lucha esta ausente de si misma y si se revela accesoria de una estrategia parlamentaria. “Es lacayuno limitarse a pinchar con alfileres lo que habría que atacar a mazazos.” ( Carlos Marx. “una carta a Ruge)
Es en los datos que nuestra perccpción sensible de lo real cotidiano, por fuera de toda representación ideológica previa de los mismos , donde hay que verificar el cambio social que tenga la virtualidad en su causa final, de hacer humano al ser humano . Sin embargo, también es cierto que lo sensible es obra humana y no de una mercancía que enajena al hombre, en tanto es ese ser humano el que ha de impulsar el cambio y crear lo nuevo.
El ser humano concreto, es el hombre/mujer real que la sociedad concreta hace de él , en particular como en nuestro caso, si solo somos en la medida en que damos cuenta de la condición resolutiva de poder vender nuestra fuerza de trabajo. En ese sentido es que corresponde advertir y comprender en cada acto de existencia militante en contexto de tareas de propaganda, agitación y organización , que un humanismo activo con programa socialista es la revolución , Por ello, para conocer nuestras tareas políticas, no puede evitarse la tarea de comprender y comprenderse como ser humano en nuestro tiempo. Es necesario conocer la sociedad del presente, en la forma social más desarrollada desde una realidad existencial en estructuras productivas capitalistas tardías y dependientes de la dominación del capital financiero y sus prácticas imperiales.
Aunque parezca una tautología, o una obviedad, su naturalización distorsiva por mecanismos ideológicos, obliga a reafirmar de modo militante, que el mundo humano es obra del ser humano.
Esta afirmación lleva a la necesidad de construcción programática política de una determinada idea de lo humano, solo emergente a partir de la superación que implica la supresión de la relación social capital. El trabajador no existe aún, aunque los intentos por lograrlo son significativos por parte del poder burgués, como un ser vivo con una sola faceta concentrada en el intercambio mercantil generalizado, encerrado en la actividad puntual de la creación de riquezas y movido exclusivamente en el cálculo inteligente y astuto, pero sin profundidad ni horizonte incapaz de trascender el más estrecho interés individual . Así cosificados en nuestro proceder no somos otra cosa que una cosa más que como tal es tratada .
Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción… pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa crean, al mismo tiempo las condiciones materiales para resolver este antagonismo. Con esta formación concluye, por consiguiente, la prehistoria de la sociedad humana ….En la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo… cuando el trabajo no sea sólo solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según su capacidad, a cada cual, según sus necesidades! (Carlos Marx)
Es a eso y no a otra cosa, a lo que Sartre se refería con la afirmación según la cual «somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros». Aunque nuestras experiencias pasadas y circunstancias externas nos moldean, no nos determinan; tenemos la libertad y la responsabilidad de elegir cómo reaccionar ante ellas, convirtiéndonos en autores de nuestro propio destino en lugar de meros prod
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