Nuevo Curso

NOS HABÍAMOS AMADO TANTO

Quise empuñar mi espada para dar la última batalla pero horrorizado descubrí que la había prdido. (La hija de Kheops. Alberto Laiseca)

Debido a que sabemos que en la guerra la primera víctima es la verdad, las siguientes dimensiones del problema son indispensables. Primero, resulta menester preguntarse qué certezas hay sobre el ataque norteamericano sobre suelo venezolano. Podemos conjeturar que Estados Unidos continua con su repliegue (defensa estratégica con ofensivas tácticas) . En segundo lugar, queda demostrado que no se puede analizar la política (nacional o internacional) por fuera del prisma de la guerra. En tercer lugar, es momento para ponderar el desarme o no de los sectores antiimperialistas y la izquierda para dar respuestas a los ataques dentro de su defensa que realiza EEUU. En cuarto lugar, es necesario conocer cuántas bajas tuvo EEUU en el secuestro de Maduro para sopesar las hipótesis esgrimidas a estas horas. (Bonavena Pablo Augusto)

Desde que los clásicos del marxismo acudieron a la forma literaria de plantear un análisis de situación histórico -social puntual. por vía de la pregunta ¿A dónde va… tal país? a los pretendidos marxistas argentinos, se les ha reflejado el método, pero a manera de agoreros, es decir como profetas que predicen males o desdichas. Claro que para lograr esa ubicación, hay primero que acudir a la ideología, es decir, a la «falsa representación de lo verdadero» lo que ocurre cuando una idea, juicio o imagen no se corresponde con lo que realmente es, creando una imagen engañosa que surge de la mera interpretación subjetiva.
Esta actitud orgánica a los propios intereses de la organización política donde se cobijan se exhibe por vía de la indignación, la pretendida denuncia, y como acción consecuente, por el llamado a redoblar esfuerzos con apología del luchismo permanente.
En Venezuela después del ataque del 3 de enero y el secuestro de Maduro y Flores. Estados Unidos se ha desenvuelto con gran rapidez para afirmar su control sobre Venezuela y sus recursos naturales, para lo cual ha conformado una negociación abierta y encubierta con el régimen político de Venezuela y sus órganos de poder.
Esa negociación esta desenvuelta en un contexto de objetivos estratégicos que terminan siendo compartidos, aunque no impiden roces y discordancia en torno de estos puntos nodales:
1. El gobierno de Venezuela ,las estructuras relacionales que generan la fuerza social que lo sostiene, permanece en tanto habilita vínculos productivos y comerciales absolutamente favorables al capital que se ampara en la institucionalidad y poder bélico de los Estados Unidos.
2. Esas operaciones jurídicamente formalizadas dentro del orden legal de ambos Estados hacen que el capital financiero de radicación en EEUU se quede con entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo extraído de suelo venezolano (la producción total en la actualidad de 1 o 2 meses).
3. La venta de ese petróleo se hará en EEUU, a precios de mercado, y EEUU va a controlar el uso de ese dinero, ya que con el dinero de la venta de petróleo que Venezuela perciba , va a comprar exclusivamente productos de EEUU
Delcy Rodríguez y su entorno inmediato, con respaldo en la boli burguesía, no niega el escenario político en curso, ya que al mejor estilo Milei, manifestó que están en «negociaciones» con EEUU sobre el petróleo «construyendo alianzas que impulsen el desarrollo nacional en favor del pueblo venezolano».
Lo que ambos sectores contratantes suscriben es un plan político estratégico que supone :
1) estabilización, durante el cual EEUU mantiene el bloqueo lo que le da capacidad de presión política y posición dominante en los negocios comunes, por vía militar que le facilitan la venta exclusiva de barriles
2) recuperación de situaciones en las relaciones productivas que componen la estructura capitalista tardía de Venezuela, en el que las empresas de EEUU y occidentales tienen condiciones de acceso» favorables a cambio de la consolidación del actual el régimen político
3) finalmente apertura de la salida por elecciones democráticas de la actual transición.
Sin embargo, para que se den elecciones democráticas, dado que al parecer “las urnas están bien guardadas” la condición es la consolidación definitiva de la filiación pronorteamericana de Venezuela, es decir, abortando toda posibilidad cierta que no sea un punto de apoyo para china y rusia u otro sector de capital antagónico al capital financiero con base en EEUU
Esto se infiere de los hechos. EE.UU subasta el petróleo del que se ha hecho copropietario con el Estado venezolano a través de una forzada situación de fuerza y de posición dominante en la negociación que aborda con el gobierno institucionalizado por las propias normas venezolanas , por las resultantes de una política imperialista, recordando que las acciones bélicas propias de un contexto de guerra ( considérese para esto: los bloqueos, el retiro de la delegación diplomática, el bombardeo de barcos pesqueros, el secuestro de petroleros, etc) es la continuación de la política por otros medios» según la célebre definición del teórico militar prusiano Carl von Clausewitz.
Sin embargo, de esto no se sigue que ese tipo de relación determine la vigencia de un protectorado, tal como presurosa por mostrar que “nunca se equivoca” y por no salir de sus dogmas, alega ahora la izquierda del régimen republicano argentino.
En “Aportes para una sociología de la guerra” Flabián Nievas , se ocupó de dejar sentado que “las guerras pueden existir y no haber sido observadas…Guerras difusas…. Donde la guerra permanece durante mucho tiempo encubierta” …Esa situación “suele llamar a equívocos pues no se puede denominar con precisión al fenómeno como guerra, de acuerdo a los viejos parámetros …”
Las acciones armadas no son un fin en sí mismas, sino un instrumento para alcanzar objetivos políticos, donde la violencia armada reemplaza a los medios diplomáticos o económicos para resolver conflictos, manteniendo siempre subordinada la acción militar a la estrategia política general. Es claro que, organizaciones políticas que confundieron con el foquismo al PRT en la década del 70 y de esa forma colaboraron para ponerle palos en la rueda a esa experiencia, no se encuentren capacitadas por reincidencia en ese tipo de errores, cuando se trata de poder acercarse a cuanto objetivamente sucede en el contexto de lucha de clases desenvuelto dentro de los límites territoriales de un Estado constituido por el poder burgués con radicación económica y financiera en Venezuela.
En vida y si bien por referencia a otros acontecimientos, Inés Izaguirre , en Aportes para una sociología de la guerra, dejo en claro que “Las relaciones y las fuerzas sociales fundamentales del capitalismo se hacen nítidas en situación de guerra” y es eso lo que no se termina de comprender a través de la distancia geográfica que hace mella en el entendimiento de los intelectuales aposentados por décadas en los aparatos organizativos que hoy medran desde la cooperativa electoral FITU , y sus alrededores.
El Estado como unidad política decisiva ha concentrado en este contexto crítico en que se encuentra la reproducción del capital en tanto relación social , un poder significativo que incluye necesariamente la posibilidad de acudir a acciones bélicas , con lo que en última instancia , esa organización institucional dispuesta por la clase dominante y sus hombres de gobierno funcionales a ella , dispone abiertamente de la posibilidad de decidir abiertamente la vida de otros hombres, como lo demuestran en forma directa por ej. los caídos en la operación desarrollada el 3 de enero por las fuerzas armadas de los EEUU , que hoy es presentada como una intervención por la fuerza, ligada a requerimientos procesales por la existencia de una causa penal abierta contra Maduro y Cilia Flores y no como un acto de guerra, lo que explica incluso que quién fue el sujeto activo de la misma acepte la sucesión presidencial tal como la instituyen las normas venezolanas y negocie en relación dominante con Delcy Rodríguez y su entorno sin tener presente las formas cruzadas de discursos que se dieron inmediatamente en ocasión de lo sucedido el 3 de enero.
También alrededor de estas circunstancias, hay que tener en cuenta que, así como las acciones de fuerza se normatizan y naturalizan en el orden burgués, en particular cuando la reproducción del capital manifiesta síntomas de crisis, en igual medida, la actividad de un Estado consiste sobre todo, en procurar dentro del Estado y de su territorio, la completa pacificación y esta necesidad intestina conduce en la presente situación crediticia, al hecho de que el Estado como unidad política, decide también por sí mismo mientras subsiste quién es el enemigo interno, que no es otro que la propia masa trabajadora que producto del régimen Chávez-Maduro, terminó en una situación de dispersión y coacción en el mismo tiempo, que le alejó de toda posibilidad cierta de construcción de su propia política de clase, visiblemente afectada en la tarea primaria de asumirse incluso como clase en sí
En el marco de una rueda de prensa le preguntaron a Trump exhibió una descripción en plano real de la situación que los intelectuales orgánicos a los aparatos políticos y culturales de la oposición de izquierda en Argentina describen en modo inverso siguiendo un formato ideológico, afirmando que consideraba el gobierno de Delcy como aliado, «Ellos están actuando como aliados, y creo que lo van a seguir haciendo».
De esta forma, si el gobierno de Delcy es un aliado sobreviniente al día después del 3 de enero 2026, ¿quién es el sujeto que integra la fuerza social que grita desde Venezuela de manera consciente” yankees go home” como lo hacen en una tarde soleada en Buenos Aires, frente a la embajada norteamericana, los militantes del marchismo parlamentarista del FITU y colaterales?
En el mismo plano de análisis se advierten acciones que con celeridad se orienta a reabrir la embajada de EEUU en Venezuela, que sin ninguna duda va a actuar como punta de lanza «con el propósito de abordar las consecuencias de la agresión y el secuestro del presidente» y «una agenda de trabajo de interés conjunto». El gobierno de Delcy dice que es todo parte de un acuerdo conjunto, es decir, están colaborando, pero como socios paritarios.
Para los que en Argentina se ofrecen a una lucha que no existe en desarrollo en la propia Venezuela y no tiene dirigencia real que la sostenga, habría que pedirles repasen como eran los discursos de esa dirigencia a la que hoy salen a apoyar aún previas al 3 de enero.
Diosdado Cabello dijo que en caso de agresión no iban a mandar «ni una gota de petróleo a los EEUU». Nicolás Maduro anunció una «huelga general revolucionaria». Delcy Rodríguez declaró que no iban a ceder al chantaje y que el petróleo era de Venezuela.
Habrá que entender ahora por qué los apresuramientos y las presencias ante la embajada norteamericana en CABA, se topan ahora con la iniciativa concertada por ambos gobiernos de reabrir esa misma embajada en Caracas. La matriz del error estará siempre en poner la cuestión nacional y al antiimperialismo de formato burgués, por delante de una política autónoma y organizada de la clase trabajadora. Claro que si todo pasa por el parlamento del poder burgués el camino se torna de difícil tránsito.
En el mismo momento de esas declaraciones de Trump, a las que nos referimos, la Marina de los EEUU tomó control del tanquero Olina saliendo de Venezuela cargado de petróleo. Producto de la negociación establecida en la que los Rodríguez en la gestión del Estado Venezolano por obra de su régimen institucional previo al 3 de enero toman parte en condición de aliados, según lo indica Trump de manera pública y no habiendo sido desmentido hasta la actualidad, no se lo apropió ni ejerció acto de dominio, sino que lo mandaron de vuelta a Venezuela, para que su volumen de carga forme parte de la nueva negociación.
En este mismo orden de ideas, PDVSA emitió un comunicado en el que se afirmaba que todo había sido una «exitosa operación en conjunto» con las autoridades de EEUU, para lograr el «retorno» del barco, que había zarpado «sin autorización ni pago».
Esto deja por fuera, finalmente toda apelación a la idea de protectorado, que de manera arbitraria y abusiva emplea parte de la izquierda republicana en Argentina, ya que la situación no se ajusta a la caracterización de esa forma jurídica, ni se compadece en los hechos con la realidad objetiva de la situación.
Téngase presente a los fines de cuanto indicamos, que para el derecho internacional público un protectorado es una relación formalizada por tratado donde un Estado más fuerte (protector) asume el control de los asuntos exteriores, defensa y a veces el orden interno de un Estado más débil, mientras este último conserva cierta autonomía y gobierno propio, cediendo soberanía parcial a cambio de protección y asistencia. Es una figura de soberanía compartida, que se distingue de una colonia por mantener una entidad política y autoridades propias en el territorio protegido, aunque con dominio ejercido por el protector.
Nada de lo que sucede se ajusta a este tipo jurídico. En primer lugar, no se ha suscripto tratado internacional alguno que así lo afirme. En segundo orden EEUU, no ha asumido el control de los asuntos exteriores, defensa y el orden interno des Venezuela, tareas todas que siguen estando en manos de sus autoridades institucionales. Finalmente, Venezuela por esas mismas autoridades, en ningún caso ha cedido soberanía territorial, ni ha pedido protección alguna de los EEUU, en tanto no tiene de quien ser protegida.
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