Nuevo Curso

Una cuestión concreta que permite una caracterización

Hace un tiempo atrás, pero no tan atrás, en los espacios superestructurales con formatos de comunicación que no consiguen penetrar como mercancía en el espacio social de las masas trabajadora, se produjo una suerte de provocación ideológica y una respuesta también en el mismo plano por los que velozmente se pusieron, como lo hacen con habitualidad, el rol de víctimas, que por tales les hizo sentir habilitados para reconvenir la pretensión inicial con chicanas e improperios, todos destinados a eludir el bulto.

Todo se dio con una entrevista, lo cual le impuso a la cuestión la forma del diálogo entre el supuesto entrevistador y el sujeto político Juan Grabois, que acudía a la entrevista.
En esa ocasión quién hoy ocupa la visibilidad dejada por el aparato K y se perfila como alternancia a la vocación presidencial del gobernador de Buenos aires, dirigiéndose a quien hacía las preguntas aprovechó la ocasión para introducir una réplica en forma de pregunta retórica, es decir, se valió discursivamente de una figura literaria o discursiva sin esperar una respuesta, ya que su objetivo fue enfatizar una idea, mediante la cual , y más allá de sus intenciones inmediatas, provoco el llamado a muchos a reflexión, sobre un punto ya implícito, que no es otro que la cuestión del poder y los objetivos estratégicos de la izquierda del régimen republicano ,

Grabois preguntó a su ocasional “tira centros” periodístico, en los siguientes términos :

“¿Vos pensás que el trotskismo tiene alguna intención de poner al Presidente de la Nación? ¿De ganar una elección? No tienen una política de poder, tienen una política de moralina que te viene a explicar a vos qué es ser bueno y qué es ser malo, qué es ser coherente y qué es ser incoherente”.
Para Grabois, el FITU y sus colaterales colectores seriales de votos para esa cooperativa electoral, “es un propagandismo abstracto de un programa que tiene una teoría muy profunda que es la de un gran intelectual llamado León Trotsky, que decía básicamente que había que expropiar todos los medios de producción y crear una sociedad sin clases y que para eso hay que hacer una revolución violenta armada”.

El segundo momento de esa retórica , avanzo hacia la ampliación del interrogante agregando “¿Vos pensás que Myriam Bregman quiere hacer eso o que quiere meter diputados?”.

No es un hecho aislado, ni una rareza histórica, que un enemigo de clase acuda a un dato de lo real para dar base a su discurso con esencia ideológica, es decir, señalar una realidad con la cual denunciar una falacia, para inmediatamente construir otra del mismo tenor. Por eso, que Myriam Bregman quiere meter diputados dicho por un sujeto como Grabois, no implica una falacia sino una certeza, pese a quien lo dice y para qué lo dice.
Por eso, le asiste razón a Leonardo Perna quien, desde política obrera, se ocupó de afirmar comentando la situación, que:
“Ese fue, efectivamente, el eje de la campaña electoral del FIT-U: el parlamentarismo en sí mismo, como representación legal de minorías identitarias, incluida la clase obrera. En el enfoque de género, feminista, ecologista, indigenista, la forma identitaria de la clase obrera es el economicismo o sindicalismo (la clase en sí, no para sí, no como un universal concreto).»

Pero ocurre, como suele suceder en la acción política militante argentina, la escaramuza fue precisamente eso y pronto se diluyo en el éter, no sin dejar el vacío para quien no tiene relación directa con ninguno de aquello a los que hemos citado. Tal vez el carácter puramente mediático y de superestructura propagandística , haya tenido que ver con esa resultante, pero más allá de todo esto , lo cierto es que la lucha de clases y la crisis del capital en su proceso de reproducción, no deja de dar ocasiones que nuevamente pongan en escena esa carencia de estrategia de poder obrero y emancipación de los trabajadores por los trabajadores mismos , sustituida por un cretinismo parlamentario con programa reformista, en formato de abierto oportunismo con propósito de tener un lugar bajo el sol de la legalidad burguesa y su dominio de clase.

Los hechos del 3 de enero en Venezuela, y desde allí, todo el proceso que le continúa sirvió nuevamente para poner en vidriera para que la masa de trabajadores y población económicamente sobrante pueda ver una nueva performance de este equipo del que todos sus enemigos de clase saben cómo juegan y como se paran con regularidad ineficiente en la contienda de clases, bajo paradigma del parlamentarismo reformista.

Tanto se sabe del esquema táctico de esta cooperativa electoral, afecta a las elucubraciones de trasnochados cafés en la ciudad donde atiende Dios, que no llamó a ningún asombro y se montaron por el gobierno burgués los necesarios dispositivos de acompañamiento ficcional, cuando en la misma mañana del 3 de enero se llamó a convocarse por la tarde frente a la embajada de EEUU.
La síntesis de cuanto se pudo oír en la presencia de la militancia de aparato de sus organizaciones fue lo siguiente:
“Venezuela ha sufrido un brutal ataque militar por parte de Estados Unidos el 3 de enero luego de más de cuatro meses de un asedio constante con uno de los mayores despliegues militares ante sus costas ordenados por Trump. Un ataque que concluyó con el secuestro del presidente del país, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Desde la LTS en Venezuela y la CRP-CI a nivel internacional llamamos a la movilización activa para derrotar la embestida militar imperialista y la política neocolonial de Donald Trump.”

Supo el cine ingles producir una película que por estas tierras se conoció con un titulo :” La vida de Brian “ o algo por el estilo. Lo cierto es que esa película fue prohibida por la dictadura genocida en aquel momento histórico.

Esto último, hizo que como efecto de toda prohibición se gestara subterráneamente todo un movimiento para poder acceder de alguna u otra forma a poder verla, ya que por entonces la alternativa internet no era materialmente posible.
Mas tarde , superada la prohibición pudimos saber que la película ironizaba, parodiaba el drama bíblico de la pasión de Cristo, poniendo en paralelo la de Brian. Llegado el caso , hay un momento en que crucificado por error este último, sus compañeros del frente antimperio romano, solo aciertan a reunirse para sacar un comunicado, que apenas llegan a poder leerlo al pie de la cruz, luego de numerosas polémicas.

La anécdota parece tener relación con lo que ocurre en estos días, por nuestros pagos. Asistimos a una profusión de mercadería periodística ligada a la situación que viven quienes habitan en Venezuela. Pesa sobre esos sucesos la mediación periodística y su reducción a producto comunicacional vendible y puesto en mercado.

Sobre esa superestructura ideológica, impera la regla del conocimiento según la cual, todo lo que se afirma está llamado a diversificarse, oponerse a sí mismo y finalmente entrar en contradicción.

Convencidos de que las acciones políticas nunca deben separarse del sentido común, nuestras organizaciones partidarias se han vistos constreñidos en la necesidad imperativa de dar cuenta de estos suceso, analizarlos y por supuesto, pronosticar dando “salidas” a las cuales se convoca adherir de manera divergente pero a la vez persistente.
Dicho en otros términos, se ha convertido al drama de la clase trabajadora y sectores desplazados de la producción del pueblo venezolano , en un acto de proselitismo, que lleva aguas para el molino local.

No muy diversa es la situación de Estado Argentina, que por las relaciones internacionales si se ve obligado a emitir pronunciamiento por via de su poder ejecutivo y tal proceder sin duda es materia de política pública.

Se fustiga al gobierno por adherir a decisiones inconsultas y violentas de la gestión Trump, pero a la par se defienden de modo formal, interpretaciones de Derecho Internacional Público , en la lectura de los hechos que resultan absolutamente ineficientes para la superación de las circunstancias que llaman a la mentada movilización.
De esta forma , se introducen confusiones ligadas al trato idéntico de dos situaciones diversas como lo son la legalidad y la legitimidad, que si bien uno puede suponer al otro, en muchos casos, – y este parece ser uno de ellos- no necesariamente van de la mano.

Pocas veces como en esta, las causas que parecen deslegitimar a Trump , rondan por la situación de lucha de clases en Argentina dejando en evidencia que , los mismos que llaman a unir filas contra el imperialismo , a movilizarse y organizarse en proto-soviet en Venezuela, aquí frente a la agresión económica que supone la injerencia del FMI con intermediación de los capitales que respaldan a Trump, piden que la CGT llame a un paro y cuando eso no sucede, se llora sobre la leche derramada mientras con un ojo se sigue monitoreando al parlamento como único espacio de desarrollo.

Está claro que se hace lo que se puede, pero ahí no esta el reproche. El señalamiento de una “hazaña reformista más “ de la cooperativa electoral FITU, está en salir a dar cátedra desde los medios sobre lo que se debe hacer en otro contexto social, con su propia dialéctica donde no se tiene posibilidad alguna de incidir y que se tome ese acto como un reflejo en última instancia para la política local de modo tal de llevar agua para propios molinos y fustigar a los adversarios.

En este sentido lo sucedido no es nuevo, porque en igual medida podremos recordar como en ocasión de la agresión sobre Salvador Allende y el pueblo trabajador chileno, se producían en Argentina llamamientos a luchar por Chile socialista y cosas por el estilo que jamás vieron la luz en la realidad concreta y no solo se impuso Pinochet , sino que además el propio Perón y su triple A lanzaron sobre la vanguardia obrera emulando a Primo de Rivera, el Somaten una institución catalana de carácter parapolicial.

Dicho de otra forma, se puede ir a gritar frente a los ladrillos de una embajada cerrada , se pueden firmar documentos y hacer declaraciones , circulando comunicados de repudios que salen baratos , pero como lo demuestra el ejemplo histórico aludido, y la dialéctica del conflicto social en Chile y Argentina, oriento por otra vía y hoy a pesar del tiempo transcurrido , ni en aquel país, ni en el nuestro , el discurso de cambio político social orientado a revertir las relaciones de dominación política que impone una clase sobre otra , alcanza a hacer pie con significación .

Argentinos a las cosas, supo decir alguna vez un pretendido filósofo español. Pero parece que la pasión de los argentinos son las cosas de otros, sin poder por la propia significación del fenómeno y su específica materialidad, estar en esas cosas. Venezuela, es para los trabajadores argentinos un enigma, tanto como lo es para los de aquel país, los sucesos que operan en el nuestro. La solución tiene que ver con partir de comprender la idea de inestabilidad o contradicción interna de cada finita forma que asume el conflicto social en aquellas tierras y en las nuestras, que obliga a ambas a convertirse en una situación diferente. Venezuela y Argentina en tanto Estados, no permanecen, sino que en tiempo histórico están llamadas a desaparecer en la forma en que actualmente revistes, cada cual con su propia dialéctica, que parece por el contexto de lucha de clases adquirir diferentes estadios de desarrollo.

Es imposible pensar ambas sociedades como si cada una de ellas no admitieran las diferencias y se complementasen sin contradecirse. Existe la constatación empírica de que las sociedades en apariencia sólidas en la idea de pervivencia se vean sacudidas por movimientos de fondo que fuerzan a la transformación o a la caída. Si las contradicciones no se asumen en su totalidad, en la emergencia de movimientos aparentemente contestatarios, el control social de clase no es derribado, sino sólo usurpado por otros.

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