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ESTACION DE SERVICIOS. «alienación» o esclavismo

“Socio de …..”. “Tarjeta Serv,,,,,,”. “Azúcar o edulcorante”. Una a otra, estas preguntas se formulan de manera rutinaria, machacona, día a día . Cualquiera fuera quien estuviese en la caja registradora.
Decimos o utilizamos la palabra “ cualquiera”, porque todos quienes trabajan en ese sitio visten iguales, las mujeres particularmente masculinizadas por un único y extremado uniforme que obliga a usar gorrita de beisbolista aunque las mayorías no saben ni las reglas de ese deporte , pantalones y remeras todas con inscripciones de alguna mercancía, otra mercancía , ya que aquel a la que la disposición funcional del emprendimiento le toca hacer las preguntas, las hace de manera automática, siendo indiferente quien se pare frente a él.
Además, las hace, las formula, las pone sobre la mesa , porque una cámara y un micrófono le permite ser controlado por otra máquina con forma humana, que evalúa en todo momento su gestión.
Las preguntas de formulario continuo, y el control por una máquina es un dispositivo totalizador, que permite dar cuenta si hizo o no tales interrogantes propios del ser o no ser que inmortalizó el dramaturgo y poeta William Shakespeare, hace ya un largo tiempo.

Por fuera de esos interrogatorios forzados, tanto para quien los formula, como para el ocasional consumidor, lo cierto es que por ocho como mínimo , las señaladas parecen ser las únicas opciones que puede ofrecer y a las que puede aspirar desde su discurso, quien desempeña tareas disfrazado, vistiendo como no quiere y haciendo mecánicamente lo que no quiere, pero debe hacer para llevar el mango a casa y las que también puede aspirar quien se relaciona en el mismo momento como consumidor.
Màs jodida es la situación cuando alguien olvida por un momento “la opción” y no la propone al eventual consumidor. En ese caso supervisora mediante se aparta al olvidadizo-olvidadiza y se remarca el “error” para que no vuelva a suceder, para que no deje a quien adquiere algún producto sin poder hacer uso de las únicas opciones que le depara cotidianamente su sobrevivencia.

Estamos en tiempos de protocolo para todo, porque el apego a las formas integra las clave de la sociedad de vigilancia y castigo que impone el orden social capitalista cuando su reproducción se ve puesta en crisis. Hay protocolo para adoptar un perro abandonado, que reposa en una cárcel municipal. Protocolo para reprimir una manifestación. Protocolo para acceder a medicamentos, protocolo, protocolo, etc. La cuestión es que todo tiene un protocolo, y eso lleva a pensar en la peligrosa uniformidad que nos imponen los apropiadores del valor, los operadores del poder burgués, y en consonancia los medios generadores de falsa conciencia.

En definitiva, lo uniforme prevalece sobre la diferencia, cualquiera que fuese la magnitud de esta, lo concordante y permanente son, las coacciones sobre la voluntad, las imposiciones sobre las opciones reales.
En fin, la libertad no es tal, menos aún la llamada libertad de trabajo. Las opciones del tipo de las señaladas al principio repetidas rutinariamente por quien es obligado por protocolo a pronunciarlas no son sino parte de un protocolo mas basto por su extensión y calidad, que nos dice como vivir correctamente y existir llenando casilleros, donde ficcionalmente se debate el ser o no ser.

Tomando un café, sin opción, porque tampoco elegimos estar allí, en esa estación de servicios , Presenciando por casi un mes ese espectáculo de comercio premoldeado, se nos representó necesario recordar, que, en 1864, pensando en que los trabajadores no tienen patria y que su emancipación deberá ser obra de ellos mismos, Carlos Marx aporto que:
” la supeditación del trabajo al capital es la fuente de toda servidumbre política, moral y material, por lo mismo la emancipación de los trabajadores es el supremo objetivo a l
que debe subordinares todo movimiento político”
La cita proviene de los considerandos redactados para la AIT, reflejando la idea de que la dependencia de la clase obrera —que no posee los medios de producción— respecto a la clase capitalista genera esclavitud en todas sus formas.” Es decir, que la referencia a una relación de sometimiento Amo-Esclavo ya estaba presente en el momento de desarrollo intenso del capital, por lo que la advertencia de que el proyecto de ley del ejecutivo remite a la esclavitud no parece contar con mucho soporte lógico en la medida que se habla de la posibilidad de un nuevo estadio servil, cuando la relación dialéctica de sometimiento esta contenida en la relación capital -fuerza de trabajo, desde la consolidación histórica de ese modo de producción.

Es importante traerla a cuento para advertir que la propaganda política que por estos días se baja en formato de campaña contra el proyecto de ley de Modernización Laboral, que impulsan los operadores funcionales al poder burgués, hace eje en que la instalación con fuerza y forma de ley de ese proyecto, implicaría servidumbre para el trabajador.

De ser esto así, quienes fundaron la primera internacional, habrían diseñado un escenario no ajustado a la realidad, y los textos de Engels sobre la situación de la clase trabajadora en Inglaterra, pertenecerían al genero de la pura ficción literaria y que para que la esclavitud exista necesita de una ley que así lo disponga, sin decir nada de lo ya existente, es decir, sin aludir a la enajenación y alienación en la que se ubica toda persona que vende en el mercado laboral su fuerza de trabajo.
Hay que advertir en este sentido, que los dueños de la tierra y del capital utilizan sus privilegios económicos para controlar el poder político y, por tanto, perpetuar su dominio sobre el trabajo.

Es ante este estado de dependencia subjetiva que el objetivo estratégico de toda lucha se orienta en términos estratégicos a , la emancipación del trabajo, buscando la superación del orden social capitalista y las relaciones sociales de producción que lo generan.
Esta premisa implica que la verdadera libertad no es solo política, sino que requiere la independencia económica del trabajador frente al capital en tanto relación social , objetivo que no se logra con la sanción de una ley.
La determinación esencial de todo proceso propiamente humano de producción y reproducción social no es otra cosa que la forma en que se organiza el trabajo total de la sociedad
Marx con sus trabajos, y con el tiempo histórico transcurrido, se ha convertido en un teórico de la explotación, pero también de la dominación y del poder. El valor, el dinero y el capital como relación social, constituyen no sólo relaciones de producción sino también de poder, de dominación de enfrentamiento entre clases sociales antagónicas. Desde esta perspectiva es posible encontrar en él una concepción del mundo, de la sociedad, y del sujeto en relación directa con la política de la hegemonía y de la revolución.
En ese sentido es que tenemos presente, para el fenómeno que intentamos comprender que:
“La naturaleza es la fuente de los valores de uso (¡que son los que verdaderamente integran la riqueza material!), el trabajo, no es más que la manifestación de una fuerza natural, de la fuerza de trabajo del hombre…..Pero un programa socialista no debe permitir que tales tópicos burgueses silencien aquellas condiciones de producción, sin las cuales no tienen ningún sentido. Por cuanto el hombre se sitúa de antemano como propietario frente a la naturaleza, primera fuente de todos los medios y objetos de trabajo, y la trata como posesión suya, por tanto su trabajo se convierte en fuente de valores de uso, y por consiguiente, en fuente de riqueza. Los burgueses tienen razones muy fundadas para atribuir al trabajo una fuerza creadora sobrenatural; pues precisamente del hecho de que el trabajo está condicionado por la naturaleza se deduce que el hombre que no dispone de más propiedad que su fuerza de trabajo, tiene que ser, necesariamente, en todo estado social y de civilización, esclavo de otros hombres, de aquellos que se han adueñado de las condiciones materiales de trabajo. Y no podrá trabajar, ni, por consiguiente, vivir, más que con su permiso. ( Carlos Marx. Crítica al programa de Gotha)

Más allá de esto, lo significativo es poder diferenciar por la masa trabajadora lo que es su condición material y subjetiva de enajenación -alienación, en un orden social de clases como el capitalismo y no llevarlas por propósitos propagandísticos a la conservación de un statu quo que implica relaciones de explotación bajo la amenaza de esclavitud impuesta con formato legal, pues ese escenario es diverso de lo real, aún cuando el proyecto de ley se sancione con fuerza de tal.
Ambos conceptos (alienación -esclavitud) describen formas de degradación del ser humano y pérdida de libertad, pero con intensidades y mecanismos de coerción distintos de allí que su simple asimilación como operación propagandística no hace otra cosa que alterar el sentido de la propaganda revolucionaria e introducir una confusión significativa a la hora de la definición activas de las tareas militantes del momento actual.
La esclavitud es una relación de dominio físico y legal donde una persona es propiedad de otra bajo coacción directa. Mientras la alienación es subjetiva y estructural (alienación laboral), la esclavitud es una sujeción física absoluta. No es esta la situación estratégicamente planteada bajo la operación táctica de sancionar un régimen laboral pues, el poder burgués real es ajeno a la generación de esclavos, sino de asalariados objetivados por el proceso que implica la generación de valor en el espacio de la producción.
En este sentido, no resulta sobreabundante, sino necesario, recordar que Lukács tuvo ocasión de orientar la cuestión argumentando, que el trabajador se siente ajeno a su labor, convirtiendo su vida en un producto, lo que se traduce en una alienación no solo económica, sino también moral y espiritual.
Desde esa premisa, Georg Lukács, desarrolló el concepto de alienación redefiniéndolo como cosificación en su obra “Historia y conciencia de clase”, texto donde sostiene que en el capitalismo, las relaciones sociales se transforman en relaciones entre cosas (mercancías), haciendo que el trabajador perciba su trabajo y la sociedad como leyes objetivas ajenas, ocultando las relaciones de explotación y dominación.
La alienación no es solo la pérdida del producto del trabajo, sino la penetración del fetichismo de la mercancía en toda la vida social, la economía, la burocracia y la conciencia individual.

Lukács, en sus escritos destaca que en la reproducción de la relación social que implica el capital, el sujeto se particulariza y su personalidad se deforma bajo la racionalización capitalista, agregando que la superación de esta alienación depende de que la clase obrera adquiera conciencia de clase, reconociendo que la supuesta «naturaleza» del mercado es en realidad una construcción social.
Visto este panorama, no quedan dudas que el enfrentamiento contra la Reforma Laboral anti-obrera debe ser tomada en manos de los trabajadores mismos sin mediación.

En definitiva, por fuera de todo uso de la categoría “esclavitud para la evaluación y análisis de la ofensiva desatada por el poder burgués sobre la clase trabajadora y la llamada población sobrante, cuanto corresponde es ubicarse en los elementos y fenómenos ubicados en la relación capital-fuerza de trabajo y el fenómeno complementario de la alienación en tanto este da cuenta de un estado psicológico/social de extrañamiento donde el individuo pierde control sobre sí mismo y su trabajo, sintiéndose ajeno a su propia esencia y advertir que por vía de la forma jurídica se procura sostener el consenso social necesario para la operatividad en los hechos de tal situación..

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