Nuevo Curso

“La culpa es de los otros”. Cuatro convocatorias para una misma conclusión derrotista.

En la semana que acaba de terminar, el PTS anunció y luego realizó un Encuentro Abierto en las puertas de la fábrica Lustramax (Tortuguitas).

Con ello y por la suya montó una ampliación del escenario externo a la conflictividad de la fábrica que puso en desarrollo desde que este conflicto específico tomo un nuevo giro exhibiendo una ofensiva de la patronal sobre los trabajadores, en todo momento mediada por el aparto institucional del Estado a través del Ministerio de Trabajo.

Esta “salida por la suya” que con lógica de aparato apropiador del conflicto en sí , que monta el PTS, se amplía intentando imponer su corta visión reformista de todo cuanto deja ver la tentativa de transformar en ley una nueva versión burguesa de como debe emplearse la fuerza de trabajo en la producción y los servicios.

Es así que no su señalamiento pese a las variantes de formas y apariencias termina en el siguiente planteo táctico: “Es la clase trabajadora en su conjunto la que debe ganar las calles, yendo al paro nacional el día que se trate, con movilización en todo el país, y con continuidad en un plan de acciones coordinadas y crecientes, único modo de ponerle un freno a este ataque contra derechos fundamentales.”- Vale decir, y en pocas palabras, un discurso de unidad, y un hecho político de separación referencial con exclusivo auditorio centrado en sus adherentes y vocacionales luchadores.

El Partido Obrero, junto al Plenario del Sindicalismo Combativo,(Izquierda Socialista) movimientos piqueteros y jubilados, desoye ese llamado y convoca a una asamblea y movilización el lunes 2 de febrero de 2026 a las 17h en Parque Lezama, Ciudad de Buenos Aires. El objetivo es organizar la lucha contra la reforma laboral «esclavista», el DNU 941/2025 y el paquete de leyes del gobierno.

Finalmente, La Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan (APyT) convocó a un-Cabildo Abierto para el 4 de febrero de 2026 en el hospital para organizar la movilización contra la reforma laboral y cambios en la Ley de Glaciares. Esta acción busca coordinar la participación de los trabajadores del Garrahan cuando las reformas se traten en el Senado, previsto para el 10 u 11 de febrero.

En ese sentido, El Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) apoya la convocatoria de la Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan (APyT) a un Cabildo Abierto el 4 de febrero de 2026. Esta acción busca organizar la defensa de la salud pública, rechazar la reforma laboral y solidarizarse con 44 trabajadores sumariados.

Está claro entonces que los cuatro partidos legales, asimilados al régimen institucional burgués, plantean cuatro iniciativas diversas una a espaldas de la otra, y ni siquiera llaman a sus activos militantes de las otras convocatorias . De esta forma, una vez más dispersión vs. Lógica de aparato y autoprotección ante una eventual derrota en el conflicto generalizado que plantea el actual estadio de lucha de clases.
La teoría programa del socialismo, que busca el espacio necesario de organización política en la forma partido, describe que la fuerza motriz verdadera de la historia es la lucha revolucionaria de clases. En el mismo sentido, por las propias experiencias históricas, se puntualiza que por cuanto expresan el resultado de los intentos frustrados por atenuar esta lucha, y en sí misma debilitarla con signo desfavorable a los trabajadores, las reformas son un producto accesorio de esta lucha.

El no programa, la acción política dictada por el oportunismo y la lógica que impone la preservación del aparato burocrático de muchos grupos los lleva a declinar en su acción en favor de la premisa sustitutiva según la cual , la fuerza motriz del progreso es la solidaridad de todos los elementos de la sociedad que luchan por sus intereses inmediatos y que comprenden el carácter «imperfecto» de tal o cual institución del orden social capitalista por lo que bregan por su mejoramiento destacando que ello implica un mejoramiento generalizado del existir.

Con esto, nuestros FITU y colaterales electorales se desplazan sin vergüenza alguna , ni posibilidad de reflexión para volver sobre sus pasos al idealismo y su apariencia cotidiana con rostro utilitarista, pues es la utilidad el valor que al parecer motoriza las acciones, según así se lo machacan en el entendimiento a sus tenaces seguidores de las apariencias.

Nuestros FITU exclusivamente devenidos en una cooperativa electoral , suplantan en sus discursos y acciones con las que pretenden dibujar la realidad a priori bajo sus abstracciones teóricas, suplantan la teoría socialista de la lucha de clases, única fuerza motriz verdadera de la historia, por la teoría del progreso «solidario», «social». Con esto omiten , ocultan decir, distorsionan una objetividad:

Habrá que decir entonces, y por fuerza de la reiteración lograr su comprensión por la vanguardia de la clase trabajadora , que El capital no es una fuerza estática, sino un proceso de expansión constante que ve en la naturaleza una simple despensa de materias primas gratuitas y en el ser humano una mercancía cuya energía vital debe ser consumida para generar plusvalía. Bajo esta lógica, la alienación o enajenación no solo separa al trabajador del fruto de su esfuerzo, sino que lo despoja de su propia humanidad al reducirlo a un engranaje reemplazable, mientras que la tierra es sometida a una «fractura metabólica» que rompe el ciclo natural de regeneración en favor de la acumulación acelerada.

El capital en tanto relación social y con ella , su orden social-institucional bajo la forma política de Estado , es inherentemente insostenible porque consume los cimientos biológicos y sociales que lo sostienen, tratando tanto al ecosistema como a la fuerza de trabajo como recursos inagotables hasta que el agotamiento físico del obrero y la degradación del suelo evidencian la contradicción última de un crecimiento infinito en un planeta finito.

Estamos presenciando nuevamente la tendencia declinante del reformismo, que se deriva lógicamente en la asimilación con embuste de apariencias simbólicas, de las tácticas de los progresistas ubicados en los sectores sociales medios pequeño burgueses comunes: apoyar siempre y en todas partes «lo mejor»; elegir entre la reacción y la extrema derecha de las fuerzas que se oponen a esa reacción. En sentido inverso, lo que se hace en los hechos, es que la táctica revolucionaria independiente de la clase trabajadora brille por su ausencia.

Todo esto pone a la vista, la inutilidad de intentar «emparchar» un sistema que está diseñado, desde sus cimientos, para favorecer a una clase sobre otra. Las instituciones que parecen «podridas» y que resultan tantas veces criticadas ubicándolas en el rol de matriz del infierno , no caen por su propio peso ni por reformas superficiales, sino que se mantienen activas porque sirven a los intereses de la clase dominante, ya sea a través de la burocracia, la fuerza militar , el control financiero o el elógio apologético de las potencias inexistentes del parlamentarismo.

En este contexto, cuya existencia es inobjetable, el problema es el capitalismo y este fenómeno debe hacerse explicito utilizando las derivas de un intento de sanción de una nueva ley , para ponerlo en evidencia.
Con estas advertencias, la contingencia inmediata del conflicto social , dentro del actual estadio de lucha de clases requiere como gesto visible y necesario resaltar el rechazo de lo dado en este plano por iniciativa estricta del poder burgués con forma de proyectos de ley , no sólo al proyecto de reforma laboral propuesto por el gobierno, sino a todas sus variantes toleradas y ofrecidas por la llamada “oposición”. Un rechazo que obligue a priorizar una política obrera revolucionaria ajustada al programa socialista que implique la explicación permanente, continua y paciente de las premisas del socialismo y la crítica al modo de producción capitalista, la propiedad privada de los medios de producción.

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