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NO ES ANTI , ES POR. LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES POR EL SOCIALISMO ES LA ÚNICA FORMA DE TERMINAR CON LA EXPLOTACIÓN CAPITALISTA Y SUS LEYES.

Las políticas del «anti» y inversa de la necesaria propaganda política POR EL SOCIALISMO, no como negación sino como superación, es la confesión racionalizada de la impotencia de todos los formatos reformistas y oportunistas que se reflejan en la vida cotidiana. Hay que buscar en ellas, en el vacío argumental que denotan y en la ausencia de estrategia revolucionaria, las razones de los fenómenos de ofensiva de clase que abonan los primeros meses de este 2026 en Argentina.

El Estado capitalista y la relación que los Estados guardan con lo que se designa como imperialismo puede ser visto desde dos ejes, pero advirtiendo que ese esquema engloba en su misma entidad, las nociones de dominación y acumulación, de expansión del capital y sujeción del trabajo que le son comunes a ambos extremos de esa vinculación.

Para poder establecer con aproximación a la certeza la naturaleza y extensión de ese vínculo entre Estado-imperialismo es necesario establecer un concepto del Estado que de cuenta de la unidad funcional de ambos aspectos , destacando que esa institucionalidad es la que en los hecho permite dar realidad a lo abstracto que implica referirse en términos necesariamente políticos al Estado implicado en la existencia misma del orden social capitalista y la situación dominante que en ejercicio de ese poder , tiene la burguesía de conjunto y conceptualizada como clase.

Este imperativo teórico fundamenta su carácter condicional del estudio del vínculo en tanto la noción de Estado debe estar incluida dentro de los contornos también conceptuales que definen lo que recibe el nombre de cuestión “internacional” y desde ella los perfiles del imperialismo, teniendo presente la noción marxista del capitalismo tardío y el desarrollo desigual y combinado.

Dicho de otra manera, cuando aludimos a imperialismo, siempre estamos haciendo referencia a un vínculo específico de dominación que se impone aún entre los Estados, dentro de la llamada globalización capitalista. Es decir, el capital es la relación social dominante y prevalente en el mundo .
En ese mundo existe aún la división territorial y política que establecen la presencia de Estados,todos gestados desde las burguesías locales, que por el desarrollo de sus estructuras productivas derivan en la prevalencia sostenida en la fuerza de uno sobre otros, factor que incluso incide de manera significativa en los bloques geopolíticos que se desenvuelven de manera contradictoria en el mundo.

Esto es así, porque lo constatable incluso a partir de los hechos políticos del siglo XXI es que hay continuidad del sistema internacional de Estados, es decir, se continua la reproducción capitalista con la presencia de necesarias fronteras nacionales y no su desarticulación tantas veces proclamada en espacios intelectuales funcionales al poder burgués, actitud ideológica, que por necesaria consecuencia o causa fuente, pone en crisis la noción misma de imperialismo.

Esto último, no desmerece tener presente la deslocalización de los procesos productivos y la mayor movilidad de los capitales que no quedan fijos a esas fronteras nacionales, circunstancia real, que agudiza la heterogeneidad y combinación de elementos en distintos espacios nacionales y sus eventuales contradicciones entre sí, factor que incluso tiene deriva en las guerras comerciales e incluso , de alguna manera en las contiendas bélicas que se expanden en este momento por el mundo.

En este sentido, las clásicas nociones de imperialismo y desarrollo desigual y combinado lejos de ceder su significación en el análisis, tienen un valor explicativo fundamental para dar cuenta de la dinámica internacional, pero a la vez reformulan desde los hechos la validez de las categorías abstractas que Lenin expuso al hablar de colonias y semicolonias.
Lenin desarrolla su exposición sobre el imperialismo, advirtiendo que el capitalismo ha llegado a un estadio en que “lo característico no es ya el capital industrial de libre competencia dentro de las fronteras nacionales de cada Estado, sino el capital financiero, que resulta de la fusión del capital bancario monopolista con el capital industrial. Esta unión crea una suerte de elite oligárquica financiera dentro de la estructura de poder político burgués que controla las variables económicas, exporta capitales (no mercancías) dentro de un-Estado que se proyecta con vocación de dominio hacia el resto de los Estados , sus mercados y recursos naturales.

Según Lenin el imperialismo se caracteriza por: 1) El elevado desarrollo de la producción capitalista concentrado en unos pocos grandes monopolios y este fenómeno puede observarse en todos los países. Unas pocas empresas controlan cada sector (telefonía, transportes, etcétera) frente a los rasgos iniciales del capitalismo (donde en cada sector compiten muchos pequeños productores).
2) El papel de los bancos y la fusión de éstos con el capital industrial llevan a la formación del capital financiero , ya no son pequeños prestamistas sino que por los volúmenes de capital que manejan,se vuelven imprescindible para la producción.
los bancos los convierten en un centro decisivo (y decisorio) para la economía de cada país.
3) La exportación de capital adquiere una gran importancia respecto a la exportación de mercancías, característica de la fase precedente.
“Esto facilita la penetración y el expolio de las grandes potencias contra los países menos desarrollados.”
4) La formación de asociaciones de capitalistas internacionales que se reparten el mundo, y la terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes
Desde la ideología dominante, la noción de Estado aparece como representante del interés general de la sociedad civil , con fundamento en la separación entre la unidad de producción y la dominación.

Sin embargo, por fuera de esta afirmación de lo falso como verdadero, hay que decir con la prueba que da el desenvolvimiento histórico, del modo de producción capitalista que el Estado, en su desarrollo funcional e institucional, cristaliza y reproduce la dominación de una clase en una sociedad dividida en clases sociales.

“Si la función del estado se determina a partir de la relación
capitalista, esto significa que, en tanto elemento constitutivo y funcional de esa relación, está sometido en sus formas y sus actos, al movimiento del capital y que no puede actuar independientemente de ese movimiento.

Dicho de otra manera, el aparato en donde se concentran las formas jurídicas de las relaciones sociales de una sociedad de clases , el Estado, por vía de la forma constitucional republicana y su forma de gobierno democracia indirecta, que proyecta diversidad múltiple de aparatos culturales, oculta su carácter de clase y aparece como representante del interés general, sostenida en la separación real y aparencial entre la unidad de dos fenómenos objetivos y entrelazados producción y la dominación.
La extracción de plusvalía requiere una dominación política y cultural renovada, permanente y cada vez más sofisticada donde los propietarios de los medios de producción en cuyas manos se concentra la riqueza no son visibles y condicionan la gestión de los operadores políticos profesionales que se ocupan de la gestión administra tiva y ejecutiva de la institucionalidad estatal, regulada bajo las formas jurídicas directamente vinculadas con la reproducción del capital, todas bajo el soporte imperativo del monopolio de la violencia, sea esta física o simbólica.

Las circunstancias históricas del desenvolvimiento de la lucha de clases nos llevan hoy en tiempo presente y por los fenómenos sociales que se interconectan en la realidad, a descartar una visión mecanicista de la metáfora o figura arquitectónica que utiliza Marx en forma pedagógica para ejemplificar el edificio social que configura el capitalismo, de estructura-superestructura.
Dicho de otra forma, el empleo mecanicista de la existencia de lo que se exhibe como base económica y superestructura por fuera de la búsqueda de una mejor explicación del fenómeno, deja traducir y lo hizo por tiempo prolongado, la separación entre economía y política como dos esferas determinadas mecánicamente y con autonomía relativa respecto del segundo orden, en la medida que admite un condicionamiento de última instancia por la estructura productiva.

El Estado burgués no puede entenderse hoy y mucho menos relacionarse con la categoría analítica imperialismo como una expresión superestructural.
En sentido inverso, constituye, una forma específica de dominación de clase que facilita la existencia, acumulación y reproducción de la relación social capital en la que se integra y no opera por fuera.

Lo real existente y sobre lo que no corresponde ninguna visión abstracta diversa de la que expone el Estado concreto y en sí, es que el espacio humano relacional que conforma lo económico y lo político que lo permite y le da operatividad, son parte componente de una misma relación social de explotación que es el capital, que pueden operar de conjunto o en distintos momentos, pero nunca quedar por fuera.
En sentido inverso, la vulgarización de la metáfora de base-superestructura y observa la separación entre economía y política como dos esferas determinadas mecánicamente.
Lo dicho tiene significación , porque de esta construcción conceptual sobre el Estado y la indicación de su sitio en el entramado que conforma la relación social Capital, lo político no es , lo “extraeconómico”, y la coerción que lo prefigura, nunca resulta ajena a la relación de explotación materialmente existente en los vínculos intersubjetivos que se perfilan entre las clases social que operan al interior de ese ordenamiento social.

En este punto es donde hay que detectar y en cierta forma justifica el empeño por desterrar la noción de lucha de clases de todo análisis que fuese posible ante cualquier fenómeno que arroja el orden social capitalista, que es importante ver que la propia construcción y complejización del Estado es histórica y precisamente regido en última instancia por cuanto produce el desarrollo específico de la la lucha de clases.
Hay que tener en claro entonces, que la clase dominante y sus fracciones se constituyen en el Estado y lo conforman por la propia lógica de su existencia como clase, siempre en disputa antagónica en distintos niveles con la masa trabajadora conformada en clase social en sí.
El Estado es entonces una forma jurídica, institucional que contiene hacia su interior , la unidad ante la dinámica competitiva propia de los capitales individuales
en su antagonismo con la clase obrera que en la medida en que no gana en autonomía política y no desarrolla de manera organizada esa especificidad nacida de sus propios intereses históricos emancipatorios queda atrapada dentro de ese aparato institucional y sus formas jurídicas definidas por sus propios poderes por la burguesía entendida como totalidad.

Por eso, es sustancial entender que, cuando los operadores políticos de la burguesía , desde el propio poder burgués formal desenvuelven sus tácticas y estrategia , por vía de la fijación de una agenda que se plasma en gran medida por el formato jurídico de la ley y le da centralidad al parlamento a la hora de fijar el modo como se traduce la confrontación de intereses con los trabajadores , cuanto está haciendo es posibilitar en ese contexto : la reproducción de la dominación y la acumulación, la sujeción del trabajo al capital, presentándose como el agente representativo del interese de todos , ante el interés particular sobre el cual el discurso de sentido común ya construido, ordena prevalecer para “beneficio de todos”.

Los parlamentarios, las organizaciones de la izquierda del régimen, al aceptar el formato tal cual es, y formar parte del mismo, se constituyen en elementos reproductivos y funcionales a la existencia en sí del Estado, ocultando o no permitiendo que se pueda apreciar su carácter de institucionalidad violenta congénita e integrante de la propia relación social Capital.
Dicho de otra forma, el Estado neutraliza el conflicto y facilita la cohesión de la clase dominante, lo cual explica que en el punto de la determinación formal de cómo se vende y como se utiliza la mercancía fuerza de trabajo, no se produzcan disputas algunas entre los grupos económicos que corporizan políticas imperialistas con dominios monopólicos de mercado y lo que se dio en su momento en llamar, capital nacional y su sujeto, burguesía nacional.

Dicho de otra manera, lo que hoy se presenta como acción necesaria, a través de presencia de calle de las masas trabajadoras en el día presunto de tratamiento de un proyecto de ley en el Senado y el llamamiento a que las centrales sindicales de conjunto convoque en esa misma fecha a una huelga general , que se ha buscado fuera precedido por pronunciamientos múltiples en estos días anteriores que no han conseguido cumplir sus objetivos, sumados al despliegue de una ofensiva de despidos oportunistas por sectores de la burguesía industrial que se manejan con la misma lógica con la que siempre ocurren al aumento de precios de las mercancías frente a un fenómeno inflacionario , no registra el factor que venimos buscando destacar , es decir, la comprensión relativa al Estado y sus límites para su intervención en tanto depende de y está enraizado en la acumulación, es decir, en las propias contradicciones del modo de producción y, por lo tanto, no puede ser exterior a la dinámica de crisis inherente al capital ni un mediador imparcial entre las clases sociales.
Eso es lo que pone por fuera de toda realidad al discurso de naturaleza moral que acude a “la traición” sea de parlamentarios como de representantes sindicales cuando todos ellos, dudan o vacilan o finalmente apoyan en algún u otro sentido un proyecto de ley que buscando esa forma jurídica busca instalar un nuevo consenso para la manera en como se adquiere la fuerza de trabajo y como se la emplea y produce en la producción o los servicios
En definitiva, lo que señalamos no es la impertinencia de convocarse frente al parlamento, o buscar se declare una huelga cuanto apuntamos es a que al carecer la fuerza social que implican las masas trabajadoras conformadas en clase para sí de toda expresión de real fuerza política autónoma con soporte en la forma partido de clase lo que ocurre es que el Estado se encuentra con límites de sistema producto de su propia naturaleza de dominación de clase y otros dados por la correlación de fuerzas que hace que deba mediar no sobre las clases antagónicas sino dentro de la burguesía en sí y la puja de sectores, que en este caso han alcanzado consenso en orden a la necesidad de la implementación de la forma legal novedosa a la hora de dar cuenta de los requerimientos que demanda la reproducción del capital en situación de crisis .

El estado busca generalizar por legalidad y conformación forzada de sentido común el consenso para los cambios en la generación de empleo, el precio que se fija para la mercancía forma de trabajo y la manera en que ella se pone en acto dentro de la relación capitalista de producción. Una vez más, la tarea es neutralizar un posible conflicto social evitando se generalice y a la vez dar cohesión a su indicación puramente ideológica del fenómeno.

Este criterio y este posicionamiento necesario frente a uno de los extremos de la relación Estado-imperialismo, se puede sintetizar finalmente con el aporte que hace Hirsch sobre el particular indicando que, la estructura heterogénea y crecientemente caótica del aparato de estado burgués es la precondición para que este pueda mantener relaciones complejas con las diversas fracciones de la burguesía , relaciones que son la condición de su capacidad para funcionar como garante de la dominación que aquella descarga sobre explotados y oprimidos .
Finalmente, resta insistir en cuanto al carácter histórico del Estado , que viene de suyo a partir de su emergencia como resultante de un momento también histórico de la lucha de clases. En ese punto hay que poner el acento en que la emergencia de la forma jurídica institucional, caracterizada como Estado, no fue un proceso individual sino genérico en un contexto mundial de surgimiento de un sistema de estados nación que ocurre en paralelo, con el desenvolvimiento del mercado mundial.
Llegados a este punto, es aquí donde hay que revitalizar y resaltar el pensamiento de Trotsky, quien se ocupa de advertir un fenómeno contemporáneo y relativo al desarrollo y extensión del capital financiero.

Con referencia a lo indicado , sostiene Trotsky que «El capitalismo prepara y, hasta cierto punto, realiza la universalidad y permanencia en la evolución de la humanidad. Con esto se excluye ya la posibilidad de que se repitan las formas evolutivas en las distintas naciones» . Este factor es el que da cuenta de la presencia en un mismo momento de estructuras capitalistas menos desarrolladas que otras, con significativo atraso productivo, que por tal las ubica en situación de dependencia respecto de aquellas economías que avanzaron en el desarrollo de las fuerzas productivas y las modalidades tecnológicas de trabajo que las hacen más eficientes
Rompiendo con toda visión lineal y etapista de la historia puede observarse cómo en el caso de los países dependientes se combinan elementos «avanzados» y «atrasados» producto de la expansión del capital en su
fase imperialista.
El desarrollo desigual y combinado no resulta entonces, de una abstracción transhistórica,sino del proceso de desenvolvimiento del capitalismo y principalmente desplegado con el desarrollo del imperialismo.
Es este fenómeno, que no niega la individualidad de cada Estado emergente dentro de ese particular contexto histórico generalizado es donde se encuentra el puente entre ese proceso y el desenvolvimiento a futuro del capital con su ingreso en la fase imperialista, de predominio del capital financiero y el dominio de los mercados por las distorsiones en la demanda y la oferta que implica la emergencia de los monopolios y los agrupamientos financieros con posición dominante en el mercado
Estos desarrollos históricos basados en desigualdades territoriales preexistentes, con el avance del capital y el desenvolvimiento de la lucha de clases, se fueron cristalizando en el proceso de mutua consolidación de los estados-nación y la burguesía como clase dominante, adoptando distintas características. Diferencias que conforman un mismo proceso.

Es ese mismo desarrollo diverso por particularidades nacionales el que avanza sobre la clase trabajadora a nivel mundial, con distintos ritmos, pero con igual sentido.

Es decir, así como en su momento el formato del primer Peronismo, se ajustó a un sistema que salía de la guerra hacia una situación de estancamiento de las confrontaciones por mediación del Estado de bienestar, siendo la incidencia de este factor socio-politico lo que retardo con gradualidad el cambio formal del proceso productivo , mientras en otros Estados de Latinoamerica de débil conformación de aquel momento ascendente para los trabajadores en orden a ganar posiciones que le implicaban mayores posibilidades de existencia como clase en condiciones dignas de materialización cotidiana de la fuerza de trabajo , el paso a las actuales modalidades del trabajo en sí no ha sobrevenido con dificultades y conflictos de magnitud, pese a que se hizo de modo más directo y acelerado con los costos de pauperización y extensión de la población económicamente sobrante que traen aparejados .

Pero tanto en uno como otro caso, la tendencia a la ofensiva burguesa es irreversible y no generada por la situación específica de las prácticas imperiales de los grupos económicos, sino por demandas específicas de la propia relación social Capital en cada territorio nacional. En paralelo , en todos los casos, lo que se constata es que la poca o mucha resistencia obrera, adoleció o adolece de una crisis abierta, profunda y pronunciada de su dirección, ocupada en mantener esa fuerza social dentro de los límites de las formas jurídicas institucionales del poder burgués , más que en orientar a la masa trabajadora hacia sus intereses emancipatorios específicos y su propia revolución con programa socialista.

Lenin en la obra que venimos citando, hizo abierta referencia a una nueva fase del capitalismo, que a la vez, -como ya lo indicamos- abría la posibilidad de la disolución de ese modo de producción a partir del triunfo revolucionario, entendiendo que el momento de expansión -desarrollo- ya
habría finalizado y la agudización de las contradicciones inherentes al capitalismo lo llevan incluso a la conflagración mundial.
Asi planteada la cuestión es advertible entonces que la reproducción continua de la división entre países periféricos dependientes y países centrales tiene su arraigo en el proceso de transformación que divisó Lenin a principio del siglo pasado: el desenvolvimiento de formas de dominación imperialistas para apropiarse de recursos naturales, mano de obra barata, mercados locales. El proceso de concentración y centralización de capitales permite que ciertos capitales individuales se expandan globalmente y, a su vez, las ventajas concretas alcanzadas por las formas de dominación imperialistas profundizan ese proceso de concentración. Cuando referimos a estas formas de dominación imperialista, no sólo hacemos alusión a los avances militares, sino a formas de sujeción consensuales o coercitivas “económicas” que condicionan a los países periféricos.
El vínculo necesario, pero contradictorio entre dominación y acumulación se desenvuelve no sólo en el marco de los estados-nación, sino también entre éstos y es ese el factor que mantiene vigencia e incluso da cuenta de las razones por las cuales sobreviven los estados nacionales.
En otras palabras, los países centrales no sólo pretenden fijar capital en su territorio sino también garantizar la reproducción de inversiones en otras partes del mundo mediante distintas estrategias de subordinación política y económica.

Sin embargo, las funciones de legitimación de sus métodos imperiales de estos estados y sus políticas, no se desenvuelven sólo en sus territorios, sino que buscan también ser garantizadas en otros espacios nacionales de otros Estados y es ahí, endeudamiento mediante y dependencia productiva marcada por el atraso tecnológico y el tardío ingreso al orden social capitalista donde emergen las exigencias de los organismos financieros internacionales y los Estados avanzados dominantes.

Es aquí donde vemos las condiciones de la competencia entre estados y la posibilidad para el desarrollo de guerras lo que Lenin intento diseñar diferenciado entre países dependientes, por un lado, y países coloniales y semicoloniales por el otro, pero no es hoy esa caracterización la que permite explicar la ofensiva burguesa que padecen las masas trabajadoras y la población económicamente sobrante , sino que esa emergencia en la realidad, medida en tasas de inflación, depreciación de la moneda, despidos y condiciones de trabajo que buscan amparo legal para terminar de conseguir consenso en uso y abuso de la fuerza de trabajo por las patronales , sale de la propia continuidad real de la ley del valor y la producción generalizada de mercancías .
Es en este último extremo donde guarda permanencia la disputa geopolítica entre los Estados, que encubre prácticas imperialistas de los grupos económicos en los que se desarrolla el capital financiero y sus disputas internas con amparo de los Estados. Lo sucedido en los últimos días con Techint , la licitación de los tubos y “Don Chatarrin”, da ilustración de este fenómeno , y el pedido que ese grupo monopolico hizo de “amparo” al Estado nacional.

En definitiva, todo esto no hace otra cosa que dar cuenta de lo que la esfera superestructural de la política oculta exhibiendo ideológicamente un mundo de apariencias , en el que también juega , y tiene funcionalidad la izquierda partidaria del régimen republicano, contenida en la cooperativa electoral FITU y las organizaciones no partidarias que le resultan colectoras satelitales en el desarrollo bianual de las farsas electorales que monta ese mismo régimen para su legitimación como poder burgués formal.
Habría en todo esto que traer a cuento al propio Marx, quien en «Salario, precio y ganancia» texto que documenta una conferencia dictada en 1865 ante la Primera Internacional, refuta la idea de que los aumentos salariales generan inflación argumentando que el salario es el precio de la fuerza de trabajo que es una mercancía más y que el aumento de salarios produce una reducción de la cuota de plusvalía que se apropia el capitalista, y no por eso incrementa no los precios generales

En la actualidad, aún con la incidencia del desarrollo desigual y combinado, la relación económica predominante, en los Estados que conforman institucionalmente relaciones de producción capitalistas-dependientes, es precisamente capitalista, y por lo tanto la extracción del excedente opera a través de la generación y apropiación de plusvalía, de la que participan los capitales según su fuerza relativa, sean nacionales o extranjeros.

En el texto al que aludimos, en un pasaje del mismo, Marx se ocupa de decir :“ «el capitalista pugna constantemente por reducir los salarios a su mínimo físico y prolongar la jornada de trabajo a su máximo físico, mientras que el obrero presiona siempre en el sentido contrario». Es esto lo que está en juego con forma de proyecto de ley, que al hacerlo lleva el combate hacia la forma y nunca hacia la esencia de su contenido que no es otro que la relación capital-trabajo.

¿No es esto lo que ocurre en todas las empresas, en todos los trabajos, en los que hemos visto durante el curso de este año reproducirse en intensidad? La clase obrera no tiene porqué acatar la reducción salarial y menos en tiempos de crisis como la actual, y más aún, no pagar con despidos por reclamar, pero esa legitimidad de origen no puede salvaguardarse con ninguna ley porque precisamente la ley , la forma jurídica, es la herramienta funcional con la que el poder burgués se dota para sostener su dominación y opresión de clase.

La relación capital-fuerza de trabajo, es el centro de la cuestión y a ella hay que apuntar . No es conservando una ley o incluso generado otra , como se supera la explotación social. Ella solo cede por la abolición del Estado y las formas contenidas jurídicamente en el orde social capitalista.
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