Nuevo Curso

Estan ahí. CHAMUYO INTENCIONAL. LO VERDADERO Y SUS FALSAS CONSTRUCCIONES IDEOLÓGICAS.

Dice la agencia ANRED a través de una nota que firma Pablo Solana que lleva el título
“Molotovs en el Congreso: la tercera hipótesis” que :” La corriente de opinión mayoritaria entre quienes adhieren a las protestas señala a presuntos infiltrados policiales; parte del activismo reivindica, en contraposición, el derecho a la resistencia activa. Pero hay una tercera interpretación posible, que toma cuerpo a partir de lo sucedido el miércoles pasado».

Agrega, luego para situar la temática en abordaje que: “cinco personas se atrincheran de forma precaria a escasos metros de la policía, arman botellas con nafta tipo molotov y arrojan tres de ellas del otro lado del cordón policial. La represión no los afecta durante esos minutos. El suceso se da cuando la movilización ya había copado la plaza, cuando empezaban a retirarse las columnas sindicales. Días después, el gobierno identifica a 17 manifestantes con evidencia bastante clara de su participación en los disturbios que se extendieron esa tarde, pero entre los señalados no están los de las molotov….Luego el texto señala en su primer apartado que existe sobre lo sucedido “La hipótesis “infiltrados” como protagonistas de los hechos violentos de resistencia se basa en la repetición de suposiciones, aunque en casi nula evidencia confirmatoria…..”.
En un segundo apartado el texto da cuenta de una segunda referencia que remite a la siguiente tesis: # infiltrados o no lo relevante de la jornada del miércoles fue la resistencia y la bronca de centenares de jóvenes que se sumaron a las legítimas manifestaciones de resistencia”.

En este último sentido, el autor de la nota que buscamos transcribir en sus partes esenciales, termina agregando lo siguiente:” Son voces minoritarias, pero que parecen coincidir en un diagnóstico –con el que también coincide quien escribe estas líneas–: la resistencia activa, el enfrentamiento a la represión, el desafío a un orden injusto y antipopular, son recursos legítimos, aun cuando el cercenamiento de las vías democráticas obligue a recurrir a métodos violentos reñidos con la ley. Necesarios, incluso, si se pretende salir del lugar de víctimas en el que mucha progresía parece sentirse cómoda y en el que el enemigo pretende mantenernos sin margen de maniobra.”

Finalmente fuera de lo que pudiera catalogarse como información el texto introduce un comentario : “ El principal problema de los pibes esos, que estaban bien tapados y por eso no los identifican, es que no tienen una voz de mando que los oriente”, analiza un militante popular curtido en movilizaciones conflictivas que estuvo el miércoles, con su organización, cerca del grupo en cuestión. Esa interpretación da cuenta de una necesidad que urge abordar: ¿nadie habla con esos “pibes”? ¿tan difícil es coordinar, mínimamente, acuerdos sobre los momentos, las condiciones, los cuidados de cada acción, sobre todo las que comprometen a una mayoría ajena al hecho? Esta sería finalmente la anunciada tercera posibilidad frente al fenómeno a la que se añade una expresión de anhelo:” cómo lograr un “análisis concreto de la situación concreta” (la sentencia es de Lenin, uno que sabía de estas cosas) para decidir, en función de una inteligencia colectiva que sintonice de mejor modo con los intereses de las movilizaciones mayoritarias, cómo, cuándo, de qué modos y con qué cuidados actuar.”

Hasta aquí lo que entendemos es lo medular del texto. Sin embargo, su transcripción nos parece obligada por la senda que propone y el error que contiene lo narrado.

En ese orden de ideas , es preciso afirmar que el sentido final de la nota revela un error de conceptos y la consabida apelación a Lenin como criterio de verdad al que se le introduce con la referencia relativa a «que algo de esto sabía» haciendo una cita sacada de contexto y en olvido absoluto de que han pasado mas de 100 años que la formulo y que la historia enseña que lo que fue útil para un tiempo no lo resulta para otro, en particular cuando el polo antagónico se desarrolla y supera en base a esa experiencia.

En primer orden hay que poner de manifiesto que como es ya costumbre lo puntual e igualmente inconducente es señalar la acción de la CGT, destacando el retiro de la plaza. Esa parcialidad oculta que esa organización ni por lejos movillizó todo su caudal posible ni pudo expresar una opinión mayoritaria de los trabajadores sobre el punto, en particular porque objetivamente muchos trabajadores ni siquiera están sindicalizados, y muchos más estan precisamente en las formas irregulares de puesta en acto de su fuerza de trabajo.

En segundo orden hay que agregar que el operar de grupos minoritarios da cuenta de la falta de intervención de las mayorías en la calle y la mayoritaria ausencia de los que no están en las calles. Ese «olvido» en el análisis oculta que es posible pensar que la clase trabajadora en sí , ya no se proyecta en esos formatos de intervención sobre situaciones públicas y parlamentarias de la agenda que confecciona la burguesía y que requiere de mucha más propaganda socialista que de olor a solventes o hechos que grafiquen la violencia.

En el mismo orden apelar a la ausencia de debate previo al qué hacer, da cuenta de la inocencia del planteo en la medida que ese tipo de acciones a las que se refiere el artículo solo son posible si se expresan sostenidas en el valor sorpresa, aspecto no involucrado en el hecho al que se alude, si se tiene en cuenta la torpeza -real o fingida- de los ejecutantes.

En todo esto, el autor se revela víctima de lo que critica, porque no se detiene a elaborar sobre cúal era la relación medio fin entre lo hecho y lo buscado. Si alguien piensa que por arrojar bombas caseras se le puede torcer el brazo al poder burgués, convendría que se repase la asimetría de fuerzas y la escasa significación del grupo atacante que tampoco se ocupa de expresar cual era el sentido de esa acción. La ausencia de dirección , que se alega respecto del grupo y de intervención de experimentados, también parece dejar su rastro en el propio «periodista» que lejos de serlo se parece más a un comentarista de partidos de fútbol que le aconseja a quien tiró la pelota a la tribuna estando delante del arco, que debió «pegarle como venía».

Es central no perder de vista , el manejo de desarrollo de la nota, que tiene un enganche para ser leída a partir de hablar de UNA TERCER HIPÓTESIS.
Lo cierto después de todo esto es que la crisis de dirección política que tienen quienes se deciden a intervenir, se expresa en la no ponderación de una adecuada lectura de la realidad y el sentido que en ella tiene el uso de la violencia, que no puede medirse en presuntos ataques con filmación incluída sino a partir del grado de comprensión de la realidad que tiene la masa trabajadora y su determinación consciente a enfrentar al régimen , que es más lejano del salvese quien pueda (y todos creen que pueden )que prioritariamente busca aún cada trabajador en soledad y que explica los guarismos de las últimas elecciones pese al significativo número de no asistentes a la falsa electoral.
Los partidos que se concentran en la plaza no implican más del 3 por ciento de los votantes y los seguidores de los planteos de la cgt , no se inclinaron hacia los candidatos del Peronismo . Esto significa no otra cosa que un escenario desfavorable a la simple acción si ella no emerge de la clase en sí , tras la comprensión del problema , factor que hace que la propaganda sea infinitamente más significativa que una botella al aire. ¿Pueden los que tiran las botellas, más allá de quienes sean , modificar por sus planteos políticos los elementos de la realidad por vía de la acción política con sustento en un programa? Es evidente que no.
Pero también es evidente que quienes de esto alardean tampoco lo puede hacer aunque ideologicamente lo oculta, ya que su existencia no está en esos intereses estratégicos. Lo del miércoles fue lamentable, pero un cantautor que ya no canta ni es autor, supo decir con acierto que: “ Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio».

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