La armada Brancaleone es una comedia, estrenada en 1966, de uno de los directores más prolíficos del cine italiano: Mario Monicelli. En ella se muestra como un verdadero maestro de la sátira y la ironía exagerada que servirá como referencia en el cine de tiempos posteriores. Utiliza la parodia y la pantomima para ironizar sobre las supersticiones, las leyendas de caballerías y los estereotipos “medievales” en oposición a la Edad Media edulcorada del cine norteamericano de la época.
Lo sucedido el pasado Miércoles de la semana próxima pasada, da cuenta ,salvando las distancias del drama social que implican, de escenas propias de esa película que no obstante el resultado objetivamente negativo para la suerte de los trabajadores y los desempleados que la realidad trae consigo, permiten acercarse al fenómeno social en sí, según se conformó su producción en los hechos.
Dice Andrés Rivera , en su novela “El profundo Sur”, bien que en tiempos diversos y con herramienta literaria que “en el alma de las masas, frente a una gran confusión, de descubren sinsabores y perplejidades”. Tomando esta cita, nos inclinamos a decir frente a la existencia real y objetiva de esas masas que pone en evidencia nuestro tiempo histórico, que nos causa una impresión de inquietud , de amargura y desagrado, los perfiles de gran derrota política que padecen los trabajadores y el resto social contenido en la llamada población “sobrante”, tras la media sanción de la llamada ley de “modernización laboral” y su reflejo paralelo en el castigo diseñado a futuro, contenido en la acción represiva con forma jurídica descargada por la burguesía sobre los niños que marchan a conformar una masa humana pasible de golpes y encierro, superadora cualitativamente a la institucionalización que por décadas sufrieron bajo el llamado “patronato”, donde se les considero simplemente como cosas pasibles de soportar la intervención disciplinadora del Estado institucionalizador de la hegemonía burguesa.
Dicho de otra forma, ya no alcanzaba con la precarización laboral, ahora se necesita la precarización legal y la extensión del dominio subjetivo del burgués sobre el trabajador. Tampoco alcanza con la institucionalizador en antros del dolor , ahora se requiere decirle a un niño que es un sujeto de derecho, pero solo en un único sentido, “como sujeto de la norma penal y el castigo carcelario”.
La derrota es mayúscula porque no remite al cambio por el cambio mismo sino al cambio con hegemonía de una clase y su orden jurídico que se siente amenazada por la crisis que le proyecta el desenvolvimiento del propio sistema social que los contiene.
Ese resultado adverso que trascendió en esta semana anuncia nuevas adversidades sociales antagónicas legalizadas para dotar de poder sancionatorio a la burguesía , sin que ello pueda justificarse ni encontrar causa en esa básica objetividad siempre oculta por la ideología , que tiene la materialidad de la reproducción de la existencia en un orden social de clases emergente desde la producción generalizada de mercancía y la relación capital-fuerza de trabajo.
La ficción de las declaraciones y repartos que concretiza el texto de ambos proyectos de leyes con media sanción, fetichiza un diseño social adverso de lo real en tanto bosqueja una sociedad civil, limpia y ordenada, con aire puro y silencio profundo. Sin embargo sus componentes agrupados desde la venta de su fuerza de trabajo y los que no pueden conseguir que ella les sea adquirida , mueren gastados por el agobio y la incertidumbre permanente en lucha constante no por bienestar sino por simple y llana sobrevivencia y ahora vemos que la relación social donde podemos sobrevivir , ya tiene ocasión de gobernarnos y hemos dejado hace tiempo, de hacer según nuestra voluntad. Todo es pensamiento renovado y continuo que quija empuje a la vida y la cambia pura y exclusivamente por la continua explotación y opresión social.
En medio de la tristeza que agobia, hay instantes en los que se dibuja una leve sonrisa al advertir e imaginar el ridículo aspecto que presentamos bajo nuestras apariencias y ropajes culturales justificadores de lo injustificable. Sin embargo es basta la pena que provoca la advertencia en algún momento que esa sonrisa extraída con mucho esfuerzo, acaba por convertirse de modo irremediable en amargo regusto. La pregunta que sobreviene no es otra que aquella que nos interroga ¿Para qué seguir representando una comedia de vida, cuando el drama de la lucha por la simple sobrevivencia en la barbarie se avecina a paso raudo.
Dicho de otra forma, esa suerte de enloquecimiento generalizado entre quienes sobreviven trabajando para quienes adquiere nuestra fuerza de trabajo en el que todos de alguna u otra manera nos encontramos , implica el arrbato de la velocidad hacia la inconciencia en el que logra ubicarnos la ideología que despliega la clase dominante y su institucionalización estatal, nos ubica en un extraño meandro que nos aparta imaginariamente del curso de un orden social cada vez más invasivo, y reproductor de relaciones de explotación y opresión. Descripto esto de otra manera: Habitamos un territorio donde palabras, y conceptos que nos identifican como “compañero”, “socialismo”, “conciencia de clase”, resultan ecos difusos de un idioma desconocido.
Los operadores del poder burgués , apuntan a consolidar su espacio vital que no es otra cosa que los ámbitos y haceres específicos de uno de sus poderes , buscando evitar que el Congreso Nacional, y los legisladores sufran la presión que conllevaba un paro general y una ocupación activa de calle por las masas trabajadoras. Por eso se ocuparon de lanzar su formato represivo naturalizado con un artificio de rebelión gestado por su propia mano de obra y la complicidad de quienes dirigen algunos sindicatos .
La proximidad temporal de esas acciones con la sesión parlamentaria de tratamiento del proyecto , dejó ver la funcionalidad de las organizaciones sindicales y sus dirigentes escapando de la plaza y a los habituales cultores del luchismo, en idéntica actitud , que no fue otra que vaciar la plaza y dejar libre de toda consideración de esa situación puntual, a quienes se extendían al interior del recinto en largos usos de la palabra.
Todo esto indica que la confrontación de clases intencionalmente volcada al tratamiento de los dos proyectos de ley, está obligatoriamente gestada y planteada por la burguesía dominante que conserva así la iniciativa política y maneja los estratégicos espacios de las escaramuzas de clase con prevalencia de sus intereses específicos encorsetando el fenómeno en las cerradas mallas de la juridicidad del Capital.
Sin embargo, la opresión y la explotación no se superan por las formas , sino por la variación con ese contenido superador de la materialidad específica que se integra en la relación Capital-Fuerza de trabajo.
El ajuste de la lucha política a múltiples demandas sectoriales equivlentes y contradictorias entre sí, es uno de los sitios donde hay que ir a buscar la incapacidad de las masas trabajadoras para torcer todo este orden material descripto .Quienes cotidianamente vendemos nuestra fuerza de trabajo, no nos conformamos en fuerza política capaz de elaborar programas con autonomía de clase y contenido socialita liberador .
Desde ese lugar , desde esa comprensión del fenómeno social que nos involucra, la vanguardia socialista de trabajadores, se constituye de modo necesario en el símil real del sujeto protagonista del Mito de la Caverna que narra Platón , en tanto esclavo liberado de cadenas que ha podido autoeducarse y acercarse a la luz que implica el conocimiento certero de cuanto lo agobia, que advierte respeto de la falsedad de las imágenes que se le proyectan al resto de los esclavizados. Desde ese lugar su propaganda política con ajuste al programa socialista tiene un solo contenido posible, que es el programa y la impugnación crítica de la realidad que supone explotación y opresión nacida desde el orden social capitalista y sus formas jurídicas.
El FITU y sus colaterales solo ha sabido diseñar a pedido de la funcionalidad del orden social existente el ambiente dulce y tristón de los moribundos que en cada soplo del aire, en cada pájaro que vuela o en cada flor que se abre, ven extraños y difíciles signos venturosos o desgraciados. Frente a lo demostrado reiteradamente en los hechos y desde el necesario camino que impone la mínima resistencia social a la lucha revolucionaria, corresponde denunciar que las medias sanciones de los proyectos de leyes obtenidos, sepultan las políticas de derechos largamente auspiciadas desde la táctica parlamentarista y dejan en posición de «fuera de juego» a todas las expresiones organizativos del oportunismo y el cretinismo parlamentario .
Hay necesariamente que recordar, con giro filosófico , que el odio es la forma concreta con la que se expresa el amor del despreciado y cabe preguntarse de una vez por todas ¿Que otra cosa que desprecio recibe el trabajador respecto de quien la burguesía solo considera su valor de uso en tanto corporiza fuerza de trabajo y por quién se pertrecha con sus mejores armas que son sus leyes, que hacen las veces de espejos de colores.
Sus leyes, las que produce el parlamento del Estado institucionalizador del poder burgués son el armazón estructural del desprecio, que implica explotación y opresión . Esas leyes no pueden generar otra cosa que odio de clase y a la vez el necesario lazo de solidaridad entre los que sufren ese desprecio, que les une a humillados y ofendidos en la tarea de acabar con esta ignominia.
Nuevo Curso.
