La negación es un conectivo lógico que toma una proposición y la convierte en su opuesto lógico. Si una proposición es verdadera, su negación es falsa, y viceversa.
La negación en la lógica dialéctica no es la simple anulación o falso lógico (negación formal), sino un momento necesario del desarrollo y cambio cualitativo.
En ese sentido la «negación «, supera lo viejo manteniendo sin embargo los elementos positivos del fenómeno social que se niega, constituyendo un paso hacia una síntesis superior en el proceso.
Es decir, no es un rechazo absoluto que conduce a la nada, sino que niega la tesis anterior conservando lo valioso de la misma, transformándola en una nueva realidad.
La negación en proceso dialéctico actúa como mecanismo interno que transforma la vieja cualidad en una nueva. La «ley de la negación de la negación» explica cómo el desarrollo avanza en espiral. Por eso, es necesario que este posicionamiento intelectual en el complejo proceso de comprensión y conocimiento de un determinado fenómeno social implica tres aspectos: superar, cancelar y preservar que se dan de manera simultánea lo que explica su complejidad.
En ese sentido, la negación es racional en tanto el entendimiento no puede soportar la contradicción entre una cosa y su opuesto ya que la prevalencia de esta última conduce a la nada o a la conservación afirmativa de lo ya dado que es donde se plantea la contradicción objetiva forzando a su necesaria superación , es decir , forzando la síntesis.
Ese nuevo objeto o concepto superior es el que no emerge de la mera crítica exegética de un proyecto destinado a convertirse en norma, en tanto su reducción a este aspecto del fenómeno lo deja dentro de la forma jurídica que es en sí misma una mera abstracción. Dicho de otra manera, se critica la forma abstracta de un fenómeno social y político, desde la forma en sí y no desde la realidad que procura captar esa forma dotándola de fuerza de ley , entendida esta última como un acto del propio Estado institucionalizado del poder burgués.
Es cierto que estamos frente a un proyecto con media sanción legal lograda en cámara de senadores que se constituye así en cámara de origen y tiene por ello prevalencia en caso de confrontación con diputados , que solo persigue dotar de más herramientas a las patronales para aumentar la explotación e impedir en la práctica el derecho de huelga para un amplio sector, así como la posibilidad de hacer asambleas, al mismo tiempo que negocia con la burocracia sindical hasta adonde avanza en la fragmentación del aparato sindical.
Sin embargo que sean más herramientas, no quita que ya existan modalidades de esas herramientas de uso corriente en la conflictividad contenida en la relación capital -trabajo , de allí que la simple negación lógica que está contenida en el discurso de oposición centrado únicamente en la interpretación jurídica del texto propuesto , no modifica lo dado , sino que en sentido inverso lo conserva, sin beneficio alguno para la posición que determina el interés liberador objetivo que es propio de la clase trabajadora en busca de su emancipación en otro orden social.
Los dirigentes de la CGT y la dirigencia de la mayoría de los sindicatos, se quieren lavar la cara con este paro, pero la maniobra es muy evidente. Quieren un paro dominguero. La UTA que nunca para con la CGT, ahora declaró que adhiere. Asi que la falta de transporte evitará una movilización importante.
Las resultantes de todas estas maniobras y la probable sanción de la ley, sin embargo , alientan el desarrollo necesario de la posibilidad de reconsiderar y emprender por la vanguardia obrera un proceso de recambio en las estructuras de sus organizaciones sociales primarias de la masa trabajadora en lo que implica la lucha por sus condiciones de existencia en este orden social, con lo que se potabilizan registros ciertos y no meramente declarativos de organización independiente de los trabajadores, sin la presencia de enclaves burocráticos que facilitan la presencia de intereses objetivamente ajenos a nuestra clase..
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