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LAS LEYES Y LA REVOLUCIÓN DESDE ARRIBA. EL PALACIO Y LAS PLAZAS

Un mito es un relato que explica fenómenos a través de personajes divinos o heroicos. A diferencia de la leyenda, los mitos buscan dar sentido a conceptos universales y a menudo incluyen elementos sobrenaturales buscando que formen parte de la aceptación intelectual de quienes son sus oyentes o receptores.

Hacemos esta inicial aclaración en tanto deviene necesaria porque ronda desde hace un tiempo, en los formatos posibles de comunicación impulsada por sectores académicos , la tesis según la cual, Milei y su gestión de gobierno junto a su elenco de operadores, esta en la encrucijada que le plantea una alternativa excluyente : O despega construyendo consenso hegemónico o, por el contrario, repite la maldición del tercer año que afectó a Cristina, Macri y Alberto Fernández en forma tal que toda su estructura se demuele en una nada sin poder o en un recambio ordenado de toda la burguesía de conjunto con asociación “ilícita” de la dirigencia a cargo de los sindicatos más significativos y su central obrera.

La apariencia del planteo que tiene mucho de metafísico por su apelación a un relato de matices mitológicas o leyendas sin contexto, lleva a dar crédito a esa afirmación de perfil agorero. Sin embargo y bien que se mire , en el propio planeo metafísico esta la matriz del error y el consiguiente significado puramente ideológicos de los aprendices de agoreros, a los que como el asistente del brujo , las escobas le resultan ya incontenibles para su juego de vaticinios y devoción a don Iñigo , “el superhombre sobre cuyos hombros hay que emerger del fango del marxismo”.

En ese sentido hay que acudir a la noción de revolución inversa para poder descifrar cuanto acontece y cuales son las razones por lo que acontece. Desde esa perspectiva y teniendo presenta que esa misma categoría no tiene una única definición que la contenga, apuntamos a dejar de manifiesto que cuando la utilizamos estamos indicando que la «revolución desde arriba» o «inversa» refiere a cambios estructurales, políticos o económicos impuestos por una élite o gobierno hacia la población, en lugar de surgir de una insurrección popular. Este concepto implica transformaciones de gran escala, , dirigidas desde la cima del poder para subalternizar o controlar a la clase trabajadora.

Avanzando un poco más en la cuestión , es necesario advertir que el término «revolución desde arriba» es una herramienta conceptual útil para analizar procesos de modernización forzada o cambios políticos rápidos donde la masa de trabajadores y la llamada “población sobrante” es receptora, no autora.
Esto último, se ve con claridad si se tiene presente el tratamiento social que vine teniendo el funcionamiento del aparato legislativo del Estado, que actúa como simple homologador de la iniciativa burguesa que nace del aparato de gestión de gobierno y administración de ese mismo Estado.

Lo inverso también lo deja ver la realidad, en la medida en que esas mismas masas receptoras son incapaces de gestar su propia iniciativa, lo que como fuerza social , les vacía de la posibilidad de trascender a fuerza política autónoma, máxime cuando aquellas organizaciones que dicen representar ese interés, lo adulteran y alejan de sus propósitos emancipatorios como clase y lo reducen a la pura negación lógica que se limita a impugnar lo afirmado por el gobierno sin la exhibición de instancia alguna de superación de lo dado, lo cual de modo dialéctico los convierte en organizaciones del régimen por izquierda en formato conservador de lo ya existente, sin advertir que esto que se defiende no es otra cosa que otra expresión de las relaciones de explotación y opresión.

Decir que Milei tiene como principal característica la anomalía, es decir, la constante desviación, la singularidad e irregularidad o falta de ajuste respecto a lo que se considera normal, habitual o esperado. En esto se inscribe la representación teatral del pretendido carácter de outsider del presidente, buscando de manera artificiosa ocultar su sometimiento al poder real por vía de la búsqueda constante de un falso perfil netamente anti política tradicional, cuando en realidad es esta en su fase superadora.

Estamos en lo inverso de un salto al vacío. Presenciamos los epifenómenos propios de un proceso de cambios sustanciales y proyectos de desmovilización que, se implementan y despliegan desde arriba, en antítesis respecto a las dinámicas antagonistas y autónomas que se activan en los procesos revolucionarios que intenta protagonizar el proletariado y la masa de trabajadores ubicados por fuera de la economía regular.

Hoy ese sujeto social del cambio emancipatorio de las relaciones de explotación y opresión que son propias a la reproducción del capital permanece -anclado en la resistencia.

Las acciones revolucionarias desde arriba en sentido inverso, impulsan y operan una nueva subalternización de quienes sobreviven a través de la venta de su fuerza de trabajo o se ven impedidos de hacerlo por carencia o reducción de mercados , y lo hacen por actos políticos que tienen la entidad de desactivar, desmovilizar y pasivizar al sujeto social que corporiza el antagonismo de clases , reduciendo los márgenes de cualquier posible expresión de su autonomía política.

Todo esto implica en definitiva, nuestra existencia en contexto de desarrollo material y objetivo de procesos reactivos, reaccionarios, que surgen en respuesta a la objetiva crisis de reproducción en la estructura productiva nacional del capital , que se acentúa en perfiles de mayor dependencia y atraso.
Por todo esto , hay que advertir por reiteración y propaganda, que es insuficiente la resistencia a cada acto de agenda del poder burgués, se consolide o no en una nueva norma jurídica , señalando un solo camino de superación de este escenario adverso que es el cuestinamiento antagónico y superador por su abolición del poder burgués real.

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