Nuevo Curso

LA CUESTIÓN SUBJETIVA EN LAS RAZONES DE UN FRACASO.

Las formas jurídicas tomaron en este comienzo de año una significativa relevancia en las circunstancias específicas de la lucha de clase, en contexto generalizado de una ofensiva del poder burgués sobre las masas trabajadoras en el objetivo de buscar una salida a la crisis de reproducción del capital por vía de la intensificación de la explotación auspiciada por un escenario de creciente desempleo que presiona a la baja de las pretensiones de quienes ofrecen y materializan en el proceso productivo su fuerza de trabajo.

Sin embargo, la sorpresa mayor la recibió la cooperativa electoral FITU, que hizo uso de ellas en sentido inverso desde su emergencia como aparato necesario para vencer proscripciones, vendiendo donde pudiera ofrecerla la viabilidad parlamentaria para la instalación de políticas de derecho subjetivo desde el propio Estado donde formaliza por su institucionalidad , el poder burgués real su dominación de clase.

Los hechos ponen en evidencia como el derecho es parte de la propia relación social capital y no una herramienta que puede ser considerada en abstracto y ser usada por quien se hace de ella. La ley , el instrumento donde se concentra con imperio de la fuerza la dominación de clase y el consenso forzado de sus predicamentos hoy muestra su rostro, que siempre estuvo allí y sus resultantes no pueden llamar a sorpresa.

Lo cierto es entonces, que lejos de ser una herramienta de superestructura, como siempre se lo consideró leyendo mecánicamente a Marx, lo real es que su esencia es estructural a la relación social capital, desde que la noción de propiedad básica de esa relación de propiedad, da fundamento a todo el orden jurídico vigente y tiene declaración específica de su prevalencia en la propia ley superior , que da origen al Estado nacional.

La apuesta parlamentarista al mito de que son los diputados electos los actores de la defensa de intereses de la clase trabajadora , a los que solo les basta con ponerse en la primer fila de una movilización callejera y sentarse en sus bancas, da muestra en serie concentrada de tres leyes de su absoluto fracaso y de la esterilidad de esa táctica si se la compara con la alternativa desechada en su momento de no participar de las elecciones e impugnar la legitimidad del régimen político de dominación de clase restándole consenso en el espacio electoral, que efectivamente consiguió y la habilitó para perpetrar esta ofensiva que además incrementa el sentido represivo del régimen desnudando su carácter real de dictadura de clase.

Tanto la relación social capital como la forma jurídica que la constituyen no son sin embargo, de carácter permanente ni eterno, en tanto en esa estructura anidan las contradicciones objetivas que han obligado a la clase dominante a echar mano de estos instrumentos extremos que la posicionan en supremacía pero a la vez la ubican en un espacio sin retorno.

Desde esta perspectiva, y aunque muchos apunten a la agitación hueca , vacía de toda construcción programática , corresponde un nuevo curso sostenido por la asimilación de la derrota, que no nace de afirmar , “la lucha continúa”, sino del necesario balance en torno a cual es el camino a seguir en función de los objetivos emancipatorios que son específicos de la clase trabajadora. La salida no está en ninguno de los poderes del Estado de la burguesía ni en las herramientas de actuación que ellos generan.

En el Estado y la Revolución Lenin, argumenta que el aparato estatal burgués (ejército, policía, burocracia) no desaparece gradualmente por sí solo, sino que debe ser destruido y abolido mediante la revolución proletaria, sustituyéndolo por un nuevo estado obrero o «dictadura del proletariado.
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