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EL FETICHE DE LA LEGALIDAD Y LA REFORMA LABORAL.

El debate impulsado en torno a esta ley fue, una táctica de la burguesía en una guerra de posiciones por vía de una escaramuza en tanto , implicó una maniobra para engañar y desviar la atención, toda vez que la forma jurídica solo llegó para dar respaldo normativo y con ello mayor poder de imperio a la clase dominante sobre la manera específica en que se configura el capital industrial en la sociedad de clases en la que sobrevivimos que con esto ha dejado de habitar en el plano de los hechos para configurarse en términos abstractos en una normativa que solo permite una mejor manera de extracción de plusvalía.

Sin embargo, la cuestión del trabajo en contexto del orden social capitalista en crisis de reproducción tiene mucha mayor trascendencia de la que puede otorgarle una forma jurídica dada , puesto que el fenómeno en sí, esta en la estructura de la propia relación social.

Por ese sentido y por su sustantiva naturaleza de maniobra político-juridica, la nueva ley no hace otra cosa que homologar con formato jurídico muchas de las situaciones que hace tiempo se vienen dando en la manera en como se vende y se concreta en plano productivo la fuerza de trabajo ofrecida por la masa trabajadora para su sobrevivencia. Dicho de otra manera: la flexibilización laboral tiene ahora status jurídico y con ello legalidad por la sola validez en los procedimientos parlamentarios empleados para su gestación, avanzó de manera sistemática.

Al acudir al concepto de maniobra, estamos en el mismo momento denunciando que por su formato el mismo tuvo la virtud de ocultar este aspecto que rescatamos desde lo fáctico , por lo que las intervenciones parlamentarias y las acciones de calle acompañando a las mismas dentro de la falsa oposición «reforma sí o reforma no» ocultaba que ambas concurrían de una u otra manera a dar consenso a una realidad que tiene desarrollo como tendencia desde hace años en los hechos , marcada por la tendencia a la acentuación sostenida de la precariedad en los pactos de compra y venta de fuerza de trabajo, que implican en sí mismo la forma o manera en que se emplea esa capacidad de producir mercancías latente en la propia entidad del trabajador en tanto ser humano.

La adscripción ,al menos a lo largo de este siglo a las políticas de declaración de derechos subjetivos en la que se enroló tácticamente desde su gestación la cooperativa electoral FITU, reforzó la tendencia a la adaptación parlamentaria de estos aparatos organizados protagonizando debates que solo logran consolidad la posición negada en sus propósitos y fines estratégicos, todo lo cual se demuestra con la sanción del proyecto de ley tantas veces impugando.

Las movilizaciones de la cooperativa electoral que ocupa la situación objetiva de izquierda de la república democrática constituida por la burguesía desde 1983 de la izquierda lejos de potenciar la presunta acción de lucha por parlamentario solo se exhibieron marginales y sin definición sustantiva de las masas obreras en tano clase.

denotando una vez más que la cuestión de un tratamiento legal en abstracto no suscita interés en las masas trabajadores en tanto como lo venimos narrando, quienes venden cotidianamente su fuerza de trabajo no advierten modificaciones sustantivas en su forma concreta de sobrevivir, haya o no haya ley, en particular porque gran parte de esas masas están en situación de precariedad.

No se advirtió sin embargo, ninguna propaganda generalizada buscando llevar el conflicto en abstracto a su expresión política, denunciando desde la práctica programática socialista, la explotación capitalista, la explotación del hombre por el hombre y la sociedad construida sobre ese principio.

En ningún caso se emplearon esfuerzos políticos propios de la situación actual de la lucha de clases, para desenmascarar el carácter de clase del Estado y exponer que las relaciones sociales vigentes están basadas exclusivamente en la apropiación del valor y la intensificación de la explotación , únicos elementos que las masas reconocen desde su propia experiencia concreta y cotidiana.

Pero el plano abstracto de la discusión parlamentaria sobre las formas jurídicas produjo un efecto adicional, posicionó a la cooperativa electoral FITU, que aceptó el convite, lejos de toda aproximación al marxismo, en la corporeización del positivismo jurídico que niega toda naturaleza de derecho a cualquier elemento de la realidad que pretenda penetrar en la norma misma, por lo cual solo se limitó al comentario de pura negación a textos, que para su suerte se modificaban según soplara el viento de la necesaria aprobación del producto a como fuese, según la necesidad de lograr hegemonía al interior de su clase que tiene el actual gobierno.

Esta última situación se desmoronó a poco que la propia realidad de la lucha de clases golpeo a la puerta, con el nombre específico de una industria : FATE y su sindicato del neumático.

La deformación parlamentaria y el cada corriente con su aparato en acción cuidando su «quintita» vacían cualquier acción política es esta la enseñanza que definitivamente debe tomar escena para toda la vanguardia trabajadora . FATE, cualquiera fuese el resultado de esta lucha aún en curso, en la que se deben remontar obstáculos significativos que se ponen tácticamente sobre el terreno de operaciones , enseña ya que , en la medida en que lo político ceda su espacio concreto de batalla por un nuevo orden social diverso del que funda la relación social capital a la disputa concentrada en el programa mínimo y las operaciones puramente sindical, ese esfuerzo resultará estéril y peor aún frustrante para la joven vanguardia que hace su experiencia en estas coyunturas , donde lo particular se centra en la defensa frene a un hecho consumado, debidamente premeditado y planeado por las patronales.

Esta descripción desde lo fáctico, relativa a lo sucedido , lleva a la necesidad de advertir una vez más , que la práctica militante revolucionaria, aún cuando se desenvuelva desde una simple organización de propaganda , exige a esa estructura mínima y a cada uno de sus cuadros, estar comprometido con la idea de que la práctica política debe tomar como punto de partida el estudio en detalle de los hechos y teorías sociales, económicas y filosóficas de la época en la que esos hechos tienen lugar, haciéndolo desde la objetividad de sus elementos componentes para la elaboración ideal que necesariamente debe asumir la teoría revolucionaria en su forma superior de partido político .

La conflictividad bélica mundial, y la crisis generalizada que expresan los procesos sociales y políticos que la burguesía protagoniza según sus intereses específicos en la lucha de clases a nivel internacional hacen las veces de síntomas del desenvolvimiento de tendencias antagónicas que generan el espacio de fenómenos de confrontación no solamente conflictivos sino de adversidad que no admite sino la superación del uno sobre el otro. Una puja por la reformulación de la relación mando obediencia, amo-esclavo en favor de la clase dominante, o su extinción como tal a manos de la conformación de un nuevo orden social sobre una estructura de relaciones sociales productivas que implican la abolición de la propiedad capitalista.

En Argentina en particular. existe frente a una suerte no bien definida de revolución desde arriba o revolución inversa protagonizada por la burguesía de conjunto, una reacción en las masas trabajadoras, por omisión, de carácter aún incipiente, con referencia puntual en el plano político a la república democrática y sus instituciones, siendo la propia burguesía la que lo materializa al dejar ver con mayor evidencia su condición de dictadura de clase con rasgos cada vez más marcadamente autoritarios.

Es este fenómeno, no expresado en organización ni programa político , con sola manifestación en una negatividad omisiva del comportamiento esperado, que degrada la idea de consenso propia de la república burguesa que dejan ver las masas trabajadores la que pone en crisis como fenómeno secundario a toda la táctica electoral-parlamentaria a la que hace mucho se ha subido la cooperativa electoral FITU .

El desafío para la vanguardia militante es facilitar y lograr el paso de una intervención de una fuerza social por demandas de programa mínimo a su conversión en fuerza política con expresión en forma de partido de clase y programa revolucionario no lo es sino para derribar una sociedad basada en la explotación de clase y la opresión.
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