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La construcción de la subjetividad

Sostiene Engel en uno de los prólogos realizados al Manifiesto del partido Comunista que la idea cardinal de ese texto que “ inspira todo el Manifiesto, es que el régimen económico de la producción y la estructuración social que de él se deriva necesariamente en cada época histórica constituye la base sobre la cual se asienta la historia política e intelectual de esa época, y que, por tanto, toda la historia de la sociedad -una vez disuelto el primitivo régimen de comunidad del suelo- es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, a tono con las diferentes fases del proceso social, hasta llegar a la fase presente, en que la clase explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse de la clase que la explota y la oprime -de la burguesía- sin emancipar para siempre a la sociedad entera de la opresión, la explotación y las luchas de clases.

Esto significa , no otra cosa que la advertencia de una premisa liminar para comprender todo fenómeno social que opera en el orden social capitalista en tanto sociedad de clases. Así las cosas , en todos los casos , es prioritario comprender que la burguesía ejerce la dictadura de su clase siempre y en todo momento , que implica la dominación sobre la clase trabajadora entendida de conjunto y la reproducción de las relaciones sociales de producción implicadas en la adquisición y puesta en acto en proceso productivo de la fuerza humana de trabajo.

Esa circunstancia objetiva y definitoria es la que ubica la situación de dominio y prevalencia sobre las materialidades de la vida social por la burguesía en gran parte por vía de la forma jurídica y la potestad de imperio ínsita en la ley, según fuese la construcción de sentido común que la misma produce luego de su imposición por la fuerza sobre las masas trabajadoras.

Por fuera de esa constatación, esta claro que en el entrelazado de esos factores es donde gravita el problema político del poder y en particular la específica relación mando obediencia, que por su implicancia traslada la cuestión al Estado.
Gramsci en sus “Notas sobre Maquiavelo ”trata de abarcar la situación sosteniendo que eso que toma por nombre Estado no es otra cosa que el “complejo de actividades prácticas y teóricas con las cuales la clase dominante no solo justifica y mantiene su dominación sino también, el aparato institucional con el que logra obtener el consenso colectivo de aquellos a quienes llega con su gobierno.

En este espacio conceptual es donde entra a tomar significación mayúscula la cuestión subjetiva denominación con la que se procura abarcar al conjunto de percepciones, emociones, juicios y experiencias propias de cada sujeto, que influyen en su manera particular de entender e interpretar el mundo, en particular cuando esa persona objetivamente acude a la satisfacción de necesidades empleando un medio común a muchas otras, que es la venta en el mercado laboral de su fuerza de trabajo.

A diferencia de la objetividad, la subjetividad remite a un proceso intelectual que opera en el sujeto y tiene que ver con la percepción que tiene de sí mismo, factor que explica que muchos trabajadores dispongan sus inclinaciones de vida hacia los modos, las maneras en que operan quienes no sobrellevan su existencia de su misma manera y por ende no conflictúan su convivencia antagonizando con quienes compran su fuerza de trabajo.

Es en ese plano subjetivo en donde inciden las dos actividades políticas que son específicas de nuestro tiempo, la propaganda y la agitación en tanto ambas se implican necesariamente en una estrategia de comunicación política, diseñada para influir en la opinión de las masas trabajadoras y desarrollada por quienes se sitúan objetivamente a su vanguardia .

Dentro de este específico fenómeno de la subjetividad , hay que tener presente según lo indican los clásicos del marxismo, en particular Lenin , que l a conciencia socialista , es decir, la comprensión de los objetivos estratégicos específicos de naturaleza emancipatoria que la clase trabajadora tiene deber ser la resultante combinada de su experiencia en lucha política y su construcción teórica de la realidad a través del programa partido, que toma esta forma para dotar a la clase de su propia política autónoma de toda injerencia de las estructuras culturales de la clase dominante tomada de conjunto. Las matrices intelectuales y abstractas que nutren ese programa político de clase , de características revolucionarias le son incorporadas a la clase desde fuera de su seno .

Sin embargo, hay que aclarar que esto último, no entra en contradicción con la tesis marxista básica de la autoemancipación del proletariado. La idea de Lenin apunta a la necesidad de la estructura y relación orgánica, de teoría-programa y partido de clase, destacando así como un prerrequisito necesario para que los actores políticos marxistas teoricen sobre su situación dentro de la complejidad de la lucha de clases y puedan, a partir de allí, procesar las luchas de la clase obrera.

Dicho de otra manera, la tesis de “la conciencia desde fuera” expresa,
una preocupación científica por aprehender las realidades del proceso de la formación de la conciencia de la clase obrera, más el mecanismo y direccionalidad que lleva la introducción de ese aprendizaje en las masas trabajadoras que se autodeterminan como clase social en la propia espontaneidad que tiene el conflicto.

Esta cuestión está en el centro mismo de los problemas concretos que tiene hoy la exisencia en clave de revolución para las personas que se determinan en ese camino. Los trabajadores dadas las contaminaciones mediaticas a la que es sometido no puede en tanto sujeto real , visiblemente alienado en la profusión de mercancías que le rodean y condicionado por el fanasma del desempleo creciente no puede establecer su propio poder de clase y con ello su dictadura , si en el desarrollo de ese deseo y ese propósito estratégico si previamente no se predispone con su propia existencia diferencial y antagónica a la de sus explotadores a explicar y exhibir otra construcción de sujeto que lucha por vencer la enajenación que le impone por sus aparatos culturales el orden social capitalista

Construir un basamento hegemónico sobre los pilotes de la tarea emancipatoria no consiste solamente en la adhesión de mayorías a una acción coyuntural , sino que se emparenta con la adhesión al programa socialista que se construye desde esas práctica con aplicación de las herramientas conceptuales del marxismo ligado a un nuevo modelo existencias con diversas manifestaciones frene a lo real. No se consigue desmantelar el aparto represivo , solo tirando piedras en las calles, por más heróicas que parezcan esas acciones si a ellas no se suma explicitamene la comprensión del hacia donde vamos con todo eso.

De esto se sigue que , si la burguesía entendida como clase de conjunto independientemente de sus grupos internos ejercita en la convivencia social una posición dominante , siendo sus operadores políticos quienes fijan su agenda no es solamente en virtud de su aparato represivo, sino ante todo porque una parte considerable de la masa trabajadora en primer orden no ha realizado en proceso concreto de su determinación como clase social diferenciada y antagónica de la burguesía , y en segundo orden, por esa misma circunstancia continúa dando adhesión al discurso de sentido común conformado por los propios represores en función de sus intereses.
Cuando se habla entonces de crisis del factor subjetivo, lo que se hace es dar cuenta de un dato objetivo: prácticamente la mayoría absoluta de las masas trabajadoras continúan y pugnan por vivir según el sistema de vida que la burguesía ha construido al tiempo de la fundación del estado nacional y continúa reproduciendo.
También se manifiesta en los sindicatos tal como lo han dejado ver las acciones que desde esas organizaciones de masas se tomaron frene al entonces proyecto, hoy ley de “modernidad” laboral , que se orientaron a proteger a las organizaciones en sí y en ningún caso a los afiliados a las mismas, con lo que exhibieron su límite en los contextos del programa mínimo economicista y desde ello su funcionalidad dentro del orden social capitalista.
El factor subjetivo y con él su expresión inmediata en los problemas generados en torno a la hegemonía no solo pasa por los extentores de la lucha callejera ocasional y derivada de la agenda de poder. Tiene también su sede de radicación en las propias pautas de vida que se da la clase trabajadora en sí y de los compromisos existenciales y de educadores que asumen con su ejemplo los cuadros de la vanguardia.

Usualmente se acude a manifestar la caducidad del pensamiento de Ernesto Guevara, pero es precisamente en ese punto nodal donde su desarrollo se revitaliza. Un trabajador educado en la lógica del doy para que me des, en el utilitarismo y los efectos inmediatos del utilitarismo no puede dotar de desarrollo superador a su militancia ni expandirlo sobre la masa trabajadora. La ausencia de esta premisa, es la que enturbia el sentido militante y se transforma en la madre de tantas frustraciones.

El socialismo no se edifica en una matriz de utopía sino como una realidad al can zable, desde el mismo momento que se da una identificación con el valor comunitario sobre la prevalencia del utilitarismo individualista que expone el discurso del poder burgués.

El sistema capitalista y su mercado mundial es una forma históricamente determinada de sociabilidad, que corresponde tan sólo a un período de tiempo acotado y delimitado de la existencia humana.

El capitalismo, en tanto sistema social, es un tipo específico de organización social superable en la historia humana y en ningún caso implica, una sociabilidad eterna, inexpugnable y absoluta. Pero precisamente porque se enfrenta a su crisis , día a día como lo muestra el actual escenario bélico se vuelve cada vez más salvaje y despiadado.

No hay otra alternativa, que la organización social de nuestras vidas, en torno al objetivo revolucionario. Vencer en esa confrontación exige comenzar ya un nuevo curso alejado de todas las prácticas políticas socialdemócratas reformistas y parlamentaria. Estamos ante una declaración de guerra que nos ubica precisamente ante las prácticas mismas de la guerra que no se superan en los tribunales del enemigo de clase.

Todas las intervenciones políticas deben partir de las posibilidades reales de los sujetos que luchan y nunca sobreestimando de manera abstracta ese factor de forma tal que resulte frustrante a la postre . No hay revolución posible sin conquista previa en nuestras filas de las mentes y los corazones de las masas trabajadoras dispuestas a recorrer ese camino de superación absoluta del orden social capitalista.

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