Es conocida la interpretación de David Viñas sobre » El Matadero» de Esteban Echeverría. Viñas sostiene que la literatura argentina comienza con una violación, y la violación es la tortura que sufre un joven unitario al final del relato. Pero más allá de ese hecho puntual, el cuento es un modo de mostrar el modelo de la Confederación como bárbaro y oscurantista, y el lugar más simbólico, realista, y también material que representa al gobierno de Rosas es el matadero. El matadero como el negocio de los hacendados (clase de la que formaba parte Rosas), y el matadero como el lugar de los animales, el sacrificio y el troceo de piezas para la comercialización y los despojos. En esta visión toda la Confederación es vista como un gran matadero que sacrifica a hombres civilizados y a sus ideas. No hay lugar para palacios, ni casas de gobierno, ni bibliotecas, las instituciones o el lugar de reunión del pueblo se da en una serie de corrales, ranchos y casillas en donde trabajan matarifes y circulan animales a quienes se los mata para el desposte y el comercio.
La relación ciega y atávica entre la muerte y el comercio en forma de dádiva atraviesan a todo el texto, como los principios básicos en los que se funda La Confederación. Pero en el texto, la muerte no es solo comercial, también es vista como algo sin valor, un hecho casual y de todos los días, esto se ve reflejado cuando muere un niño envestido por un toro, aunque también tiene algo de sacrilegio. Hay que recordar que la matanza de animales se realiza durante la Cuaresma, como una manera de dispensar alimentos a los más vulnerables. Al parecer, esa transgresión tiene como consecuencia un diluvio de varios días. Y esto hace que el agua, el barro y la muerte también cobren importancia e impregnen a todo el cuento. Aparecen como los ingredientes de una mezcla impura = barro, hombres, animales y cadáveres mezclados o embardunados de una fiesta o un carnaval siniestro en donde se pierden los límites y las jerarquías de un orden racional. Todo el ambiente se vuelve grotesco, al punto en que los hombres se mimetizan con las bestias del matadero y el pueblo federal es reducido a un nivel más primario y brutal de existencia.
El mensaje político de Echeverría, que también es el mensaje político de las élites durante su el exilio del poder (él mismo escribió este cuento en el exilio) es claro: el pueblo no puede ni debe gobernar, porque no ha alcanzado el nivel racional y se encuentra en un estadio inferior al de la humanidad, que es el de
las bestias. En consecuencia, cualquier gobierno popular es un gobierno, no solo ilegal. o ilegítimo, sino también criminal por naturaleza.
Guillermo Sevlever. (colaboración para Nuevo Curso)
