Puede y ocurre con frecuencia, que una tribuna abierta desde una convocatoria pública por un nuevo 1 de Mayo, se nutra de discursos concentrados a la apología del trabajador, lo que más allá de las buenas intenciones que puedan presumirse no permite avanzar en la comprensión del fenómeno social implícito en la acción política que implica ese acto público .
En esto habrá entonces que tener presente, para la real captación de cuanto pueda afirmarse o propalarse en esos actos , que la historia no se presenta uniforme. Hay en ella discontinuidades en la continuidad. La periodización es dentro de ese concepto , no otra cosa que una comprensión analítica en el desarrollo dialéctico que esta incito en la realidad social , para poder explicar diversas situaciones que emergen a partir de la lucha de clases. En ese sentido, la afirmación del 1 de mayo como día de los trabajadores, no puede ser otra que la afirmación de la lucha de clases y la emergencias de esas clases en sí , desde la confrontación real de antagonismos de intereses contrapuestos.
El proceso de producción social se expresa por antagonismos que nacen de las condiciones de existencia que impone el capital en tanto relación social de producción dominante , en tanto estas ponen en vínculo a los propietarios de medios de producción y a a quienes se ven en situación de vender su fuerza de trabajo para sobrevivir cubriendo sus necesidades primarias.
Esos antagonismos de intereses objetivos contrastantes , nacen de la organización que se dan y acuerdan , los sujetos sociales entre sí y con la naturaleza en un determinado período del desarrollo histórico de su existencia.
Por eso cuando se indica y se advierte la presencia de antagonismos de este tenor, no se apela a dar referencia de las intenciones que pudieran tener esos sujetos, sino que cuanto corresponde, es señalar la objetividad de cuanto se da en los hechos, en la existencia social “en sí”.
Es esta última particularidad de la vida social bajo un régimen social de clases, está en todos los casos implícita la afirmación por el propio cuerpo social de conjunto ,de una estética, una racionalidad, traducida en concreto en una direccionalidad que responde en todos los casos a una finalidad que es estratégica para la clase dominante y su reproducción, a la vez antagónica a la que involucra a explotados y oprimidos.
Lo señalado implica, si se lo combina con la afirmación objetiva de los antagonismos, la presencia necesaria e ineludible de la lucha social, fundada precisamente , en esos antagonismos que yacen en la matriz del momento actualmente existente del desenvolvimiento social.
En este sentido, lo que se caracteriza dentro del concepto “lucha”, da cuenta de la situación en concreto de un antagonismo e implica una confrontación en los hechos con lo que trae consigo, aquello que se contiene en la “normalidad existente”.
La lucha en ese orden de ideas, es en todos los casos diversa de cualquier conflicto individual o personal, es una contienda social , ya que lo que puede llamarse la causa fuente del fenómeno, está dada por las condiciones materiales de la existencia colectiva en sí, todas las cuales lucen relativamente homogéneas para un grupo de personas respecto de la forma de vincularse entre sí y con el resto.
De esta manera, las condiciones objetivas de esos colectivos humanos , son el principio organizador de la lucha que devine consecuencia necesaria del conflicto, en tanto tiene anclaje en esas mismas condiciones y de esa manera perfilan lo que se conceptualiza como una clase social.
Para la formación social propia de la acumulación y la reproducción del capital, las clases que emergen del antagonismo y de la lucha, terminan por definir los campos específicos de la burguesía y el proletariado.
En este sentido, Karl Marx, desenvuelve la premisa conforme a la cual, la lucha de clases no es un hecho aislado, sino la fuerza motriz que impulsa el cambio social y la evolución de los modos de producción, e identifica identifica la tensión entre la burguesía (dueños de los medios de producción) y el proletariado (trabajadores que venden su fuerza de trabajo).
En sentido estricto, con lo apuntado, Marx deja sentado y “lo manifiesta” a sus lectores trabajadores que le han encargado precisamente un documento público en tal sentido, que :“Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad , es una historia de luchas de clases”….” La moderna sociedad burguesa que se alza sobre las ruinas de la sociedad feudal no ha abolido los antagonismos de clase. Lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que han venido a sustituir a las antiguas…..Sin embargo, nuestra época, la época de la burguesía, se caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de clase. Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado. (Manifiesto Comunista. Capítulo I “Burgeses y Proletarios”)
Siempre en el mismo orden de ideas, tiempo después y luego del fallecimiento de Marx , Federico Engels, se ocupó de puntualizar lo dicho , y en sus afirmaciones se inscribe cuanto hemos indicado al inicio de este artículo: “La idea central que inspira todo el Manifiesto, a saber: que el régimen económico de la producción y la estructuración social que de él se deriva necesariamente en cada época histórica constituye la base sobre la cual se asienta la historia política e intelectual de esa época, y que, por tanto, toda la historia de la sociedad -una vez disuelto el primitivo régimen de comunidad del suelo- es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, a tono con las diferentes fases del proceso social, hasta llegar a la fase presente, en que la clase explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse de la clase que la explota y la oprime -de la burguesía- sin emancipar para siempre a la sociedad entera de la opresión, la explotación y las luchas de clases; esta idea cardinal fue fruto personal y exclusivo de Marx” . (Prólogo a la edición alemana del Manifiesto Comunista 1883).
Avanzando en este desarrollo, hay que decir además que, para la formación social propia de la acumulación y la reproducción del capital, las clases que emergen del antagonismo y la lucha siguen siendo hoy , a pesar de todo el operativo ideológico que se ha volcado sobre esta construcción conceptual , la burguesía y los trabajadores, estos últimos, explotados y oprimidos por los primeros.
Es central dejar en claro que son los antagonismos, y las luchas derivadas a consecuencia de aquellos las que engendran bloques que denotan en definitiva una homogeneidad general, en plano cultural y existencial en las que se perfilan las clases sociales en sí, y la continuidad histórica del conflicto se enuncia, así como ley histórico-natural, que es el carácter que Marx le otorga a la lucha de clases en el texto anteriormente citado.
Con estas precisiones, hay que decir en consonancia, que mañana 1 de Mayo , toda expresión pública ligada a la puesta en acto del Día internacional de los trabajadores”, necesariamente debe reconocer como común denominador estas precisiones específicas que Marx da a la categoría “lucha de clases” y la emergencia histórica de burgueses y proletarios.
Esto significa que el llamado a la lucha que pudiera surgir de esos actos públicos, no puede en ningún caso desentenderse de esa matriz, ni diluir la esencialidad del proceso propio de la lucha de clases y la generación por ese mismo proceso de esas clases antagónicas, por la naturaleza del antagonismo objetivo propio de la relación social capital, que las constituye.
Ninguna apelación en plano subjetivo que se haga referida a acciones que impliquen una lucha puede dotarse de individualidad o individualismos, que doten de sesgos ideológico a una acción necesariamente colectiva, por encima de la estructural presencia del antagonismo de clases en el orden social capitalista. Lo real y objetivo se expresa en el hecho concreto del trabajo, ese punto nodal, no permite que otros fenómenos que solo implican divergencias asuman ese protagonismo concreto.
Marx se ocupa de puntualizar esa afirmación por referencia al pensamiento del filósofo Ludwig Feuerbach. En ese sentido en la tesis VI dice que “Feuerbach diluye la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales. Feuerbach, que no se ocupa de la crítica de esta esencia real, se ve, por tanto, obligado a hacer abstracción de la trayectoria histórica, enfocando para sí el sentimiento religioso y presuponiendo un individuo humano abstracto, aislado”.
Daniel Papalardo (colaboración para Nuevo Curso)
