Es interesante rescatar como se mueve el enemigo de clase y como los sectores medios apelan en su debacle progresista a intentar por la reiteración con armas melladas defender un relato y no un análisis científico sobre el fenómeno que enfrentan.
En ese sentido , el gobierno si se lee el mensaje con detenimiento centraliza como lo hace en todos sus actos una visión economicista de un fenómeno social, fija fechas de manera arbitraria y lo censura desde el punto de vista de los costos en dinero. Con eso no hace otra cosa que traducir su moral utilitarista e individualista , que es en definitiva la que pone en acto el concepto de libertad negativa en tanto la posibilidad del sujeto de contar con un marco existencia donde prime la ausencia de obstáculos, interferencias o coacción externa por parte de otros individuos o del Estado en lo que se refiere a sus acciones de una persona.
Es más clara para su comprensión la denominación «área de no injerencia» donde el individuo es libre de actuar sin restricciones. Popularizada por Isaiah Berlin, se centra en el «libertad de» (libertad de interferencia), no en la capacidad de actuar en coordinación con el otro que es visto siempre como un obstáculo.
Todo esto significa que el principio utilitarista prima por sobre el principio de comunidad y de ello se sigue el contenido del valor justicia que se propugna . Se advierte y se lo puede ver en concreto, cuando se habla de «negocio » del grupo que el poder burgués admitió en el gobierno de sus intereses luego de la rebelión popular de 2001, y de los costos que le insumió a la población las determinaciones políticas de esa gestión.
En paralelo se oculta el desarrollos de los juicios afrontados por el propio poder burgués por vía de sus fiscales y jueces que estableciendo criterios de verdad procesal y reconstrucción histórica con esos formatos que no pueden ser omitidos ni analizados , tal como se hace en el discurso. En ese mismo contexto el señalamiento subjetivo del criterio que puede tener una persona a la que se le ha sustituido la identidad respecto de su historia, no niega el hecho objetivo de la sustitución en sí, y tampoco aclara que esa operatoria formaba parte de una acción del aparato Estatal y era generada por una acción de violencia previa de esas agencias.
El caso restante ha sido juzgado en todas las instancias del poder judicial del orden burgués e incluso llegado a la Corte Suprema Nacional, donde se estableció con continuidad de sentencias, que no es un delito de Lesa Humanidad, porque las acciones militares de grupos que luchaban contra el Estado de la burguesía buscando su abolición y la conformación de una nueva sociedad con el objeetivo de lograr la emancipación de los trabajadores no reunían la naturaleza y materialidad que exige el orden jurídico internacional para considerar al caso dentro del concepto jurídico abstracto de Delito de Lesa Humanidad. La exhibición del caso sin estas aclaraciones de orden jurídico, también explican la necesidad de inserción de un nuevo relato , es decir, volver a la practica que denuncia.
Es como mínimo curioso en definitiva, que un gobierno que nos ubica en situación de guerra, y aprueba practicas genocidas por otros Estados respecto de otros pueblos como el palestino , abogue fronteras adentro por una definición abstracta de un relato «completo» desconociendo sus propios procederes y la estructura lógica necesaria de un pensamiento correctamente trazado en relación a que es el mismo Estado el que dice cuál es la parte que le falta a lo parcial, respecto de un fenómeno social que por definición no admite ser cerrado ni envasado para ver su contenido, en la medida en como es advertible por el tiempo transcurrido el propio Estado contínua con las practicas de exterminio que son de la esencia de un genocidio, por otras vías, como puede ser por ejemplo habilitando el gatillo fácil de las agencias represivas, negando condiciones de vida digna a jubilados o poniendo en crisis la salud pública por falta de recurso en los hospitales. Esto sin hablar de la continuidad de la represión con iguales formatos de la dictadura militar dentro de los establecimientos penitenciarios, la ampliación de facultades intromisivas en la privacidad de las personas a las agencias de inteligencia , la introducción de prisión preventiva y la posibilidad de detención de manera extendida y las acciones de las bandas policiales ligadas al narcotráfico .
No se combate todo este escenario de imposión cultural de definiciones sobre situaciones que se reproducen en el presente y que se han sucedido en el tiempo aún cuando se cambió la forma de gobierno y del Estado, con armas melladas del propio orden social de la burguesía, sino con las herramientas que proporciona la lucha de clases y los métodos propios de la lucha obrera y revolucionaria. No se puede seguir acudiendo a organismos cuya emergencia tuvo un sentido pero que en su propia dialéctica terminaron siendo parte del formato de dominación internacional que las agencias imperiales proveen a los Estados nacionales, como lo fueron las nuevas formas de códigos procesales para las imputaciones de delitos, los tipos penales y nuevos códigos penales casi uniformes en todo el continente, y las agencias Estatales de derechos humanos controlados por el gobierno de turno. La profusión de sobrevivientes contando sus padeceres en los más variados formatos, no alcanza a lograr conmover en el primer tercio a las masas trabajadoras expuestas a escuchar el relato oficial, más allá de los que puedan concurrir a marchas que al día siguiente se esfuman como el humo de colores que dejan las bengalas a la salida de los equipos a la cancha.
Se trata de lucha clase contra clase, se trata de programas de acción política, de política autónoma y conducción partidaria de las acciones políticas de la vanguardia obrera hacia las masas trabajadoras , en contexto de agitación y propaganda por un nuevo orden social. ““…hay algo de superstición en la democracia. No es verdad, tal como lo sostuvo el Sociolo Juan Carlos Marín , tal vez el científico social que con su equipo perfilo la mejor versión de los hechos armados, “ que la democracia sea lo que la gente desea que sea, y nunca lo fue. Ni siquiera en Grecia. La democracia siempre ha sido un orden institucional tribal. Es la victoria de quien conquistó el territorio con las armas y mantiene el territorio con las armas, sea que las use o le baste con mostrarlas…” (Entrevista; Página/12; 19-01-2009.)
Es una necesidad seguir trabajando sobre nuestra conciencia política, para que sea revolucionaria, para que sea radical, para que nos encuentre como hermanos, como compañeras, en el hacer cotidiano que lleve a construir la confianza necesaria en nuestras propias fuerzas… No alcanza con enojarse, no alcanza con indignarse, sólo sirve organizarse con los intereses de nuestra clase.
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