Los desarrollos intelectuales que Carlos Marx llevó de lo real a la formulación abstracta en sus textos, a los que en la actualidad hemos podido acceder gracias a nutridos trabajos de recopilación, y vinculación funcional que se emprendieron desde todos los documentos que pudieron ser recuperados en el tiempo , exigen por si mismos que los utilicemos necesariamente en la práctica como lo que en verdad son, es decir, como enunciados de categorías analíticas que sirven para organizar información, conceptos y experiencias de manera funcional a la realidad del fenómeno social que se nos presenta en el desenvolvimiento de la lucha de clases.
Dicho de otra manera, Marx ha dejado herramientas que no son perecederas porque no son dogmas, que sirven para desglosar fenómenos sociales actuales y acercarnos a un conocimiento certero sobre temas complejos, facilitando el análisis, la inferencia y la comunicación .
En ese sentido Jean Paul Sartre fue oportuno y pertinente cuando en su «Crítica de la Razón Dialéctica», intentó vincular el existencialismo con la dialéctica marxista, viendo la acción revolucionaria como la forma de cambiar la realidad social, señalando que los textos de Marx construyen la filosofía insuperable de nuestra época mientras persistan las estructuras capitalistas, considerándolo el desarrollo más elaborado para entender la opresión y el trabajo enajenado .
Esa prevalencia que destacamos, es la que por fuera de las contingencias cotidianas de la lucha de clase en cada espacio donde se desarrolle, presenta en todos los casos la problemática de la libertad del ser humano, razón por la cual con asiduidad recibe el ataque no solamente intelectual sino físico, por parte de su antagónica expresión política engendrada por la ideología de la clase social dominante que en Argentina toma nombre y cuerpo en los operadores libertarios que gestionan el poder burgués formal desde la institucionalidad del Estado. Por esa razón, que parece soslayada , es que ese antagonismo en ningún caso puede ser resuelto por las implicancias específicas del parlamentarismo en una república burguesa, ni por el empleo cotidiano de sus melladas armas “comunicacionales”.
La vulgarización de las categorías conceptuales elaboradas por Marx , no es nueva, tomo cuerpo en el siglo pasado por el desempeño ideológico de Stalinistas y socialdemócratas de todo pelaje, pero sigue presente en muchos intelectuales y militantes de ese cuño, que se ocupan de hacer lo suyo todos los días, incluso contaminando a las mismas con la injerencia de ideología diversa como lo es el feminismo y las distintas variantes de las teorías de la diversidad, que han sido impulsadas incluso por el progresismo y el propio poder burgués a través de sus agencias culturales.
La doctrina o la familia de doctrinas que conforman el liberalismo han sido diversas en el tiempo, según fuese el contenido concreto del estadio de lucha de clases en donde se encontraran sus gestores. Hay un liberalismo clásico, planteado por John Stuart Mill a mediados del siglo XIX; también median los aportes John Locke, quien en el siglo XVII elaboró una de las más famosas justificaciones de la libertad como derecho a propiedad privada; y más cercana en el tiempo, se compura la versión de Isaiah Berlin, producida a mediados del siglo pasado.
Sin embargo, desde ese último mojón ideológico se produce la emergencia de quienes alega que sólo las libertades de no interferencia, esto es, las libertades negativas, son el contenido del liberalismo .
En ese sentido Robert Nozick en el texto Anarquía, Estado y Utopía diseña el libertarismo contemporáneo. Los libertarianos en Argentina son tributarios, de argumentaciones de Nozick, aunque no queda muy claro si lo han leído o no.
Más allá de esto, el punto de coincidencia está en el planteo conceptual de una defensa irrestricta de la libertad negativa como derecho natural, es decir, la afirmación de que las libertades individuales no pueden ser interferidas de ningún modo, salvo por medio del consentimiento expreso entre las partes, en tanto el otro es visto por el sujeto solo en la condición de obstáculo a su libre determinación. En ese sentido libertad negativa es la ausencia de coacción externa que permite al individuo actuar según su voluntad sin interferencias de otros.
Lo que comúnmente no se dice de manera expresa es que, esa construcción teórica de la libertad requiere de una concepción de las personas como individuos y solamente como individuos, siendo estos, quienes gozan, por sobre todo, del derecho de propiedad absoluta sobre sí mismos y de un rechazo radicalizado de la igualdad o de cualquier fórmula que intente imponer pautas a la libertad individual y, por extensión, a la libertad de mercado
En igual medida, lo dicho justifica la existencia de un Estado mínimo cuyas funciones se reducen a la preservación de la propiedad y la libertad .
La herramienta conceptual que desenvuelve Marx y que como dijimos al inicio nos permite acercarnos al fenómeno social implicado en las acciones de los seres humanos gestadas desde aparentes determinaciones libres , en sentido inverso a lo expresado es la categoría Alienación.
Como toda noción conceptual , el proceso conformativo de la idea de alienación, tiene su propio desenvolvimiento en el tiempo conformando una ulterior síntesis con un anexo necesario que termina por conformarlo en sí , que es el fenómeno implicado en lo que da en llamar fetichismo de la mercancía. Los mojones de ambos desarrollos están referenciados desde la lectura de los manuscritos económicos y filosóficos de 1844 y cuanto se menciona en el tomo I del Capital.
En los Manuscritos económico-filosóficos (1844). la alienación, indica, la falta de libertad y/o de dominio del individuo sobre su persona y sus obras, tiene un doble o triple estatuto general: por una parte, la alienación está presentada desde el punto de vista del trabajador que no tiene dominio sobre su trabajo, sobre su actividad: esta sometido a poderes que le son extraños.
Concomitante con ello, tampoco tiene dominio sobre los productos de su trabajo, que se le enfrentan como objetos ajenos. Y, finalmente, tampoco lo tiene sobre su “ser genérico”: es decir, sobre el conjunto de potencialidades que lo animan.
El opuesto emancipatorio que justifica el acto humano constructor del resultado revolucionario en permanencia es, la perspectiva de autodeterminación y autoemancipación de los trabajadores, centralizado en el dominio de las personas y de las clases sociales explotadas y oprimidas sobre sus propios actos, sobre sus propias condiciones de existencia bajo determinados parámetros sociales y naturales históricamente cambiantes.
Es en esa línea directriz que Marx dice en la Critica a la Filosofía del Derecho de Hegel que: “…La filosofía sólo puede traducirse en lo real mediante la suprecion del proletariado y el proletariado , sólo puede suprimirse cuando la filosofía se convierta en realidad”.
Mas allá de esto, lo cierto es que, la base de la alienación está, en primer lugar, en la falta de dominio sobre las condiciones materiales de existencia por parte de los explotados y oprimidos. Esto Marx lo describe afirmando que : “El obrero se ha convertido en un objeto y puede darse por satisfecho cuando encuentra un comprador”.
Esa mutación que la relación social expresada en el capital no es otra cosa que la transformación del ser humano trabajador en “objeto” en la producción y no en sujeto de la misma.
Es así que esto se instala en El Capital donde se destaca que “La forma del proceso vital de la sociedad, esto es, del proceso material de la producción, solo se quitará el velo de bruma mística cuando se encuentre, como producto de hombres libremente socializados, bajo el control consciente y planificado de los mismos.
Pero para esto se requiere un fundamento material de la sociedad o una serie de condiciones materiales de existencia que son a su vez producto de una larga y atormentada historia evolutiva «Karl Marx, El capital, “El fetichismo de la mercancía y su secreto”
En El Capital, pese a la gravitación que tiene la noción de fetichismo de la mercancía , existe una permanencia con la originaria construcción de la categoría alienación del Manuscrito, en la medida en que se advierte en ambos , la ausencia de una teoría del Estado que se corresponda con esas categorías finalmente sintetizadas.
Esto es significativo, porque en realidad le da actualidad con centralidad a la noción de Estado que se puede construir a partir de esas dos herramientas fusionadas, es decir, alienación y fetichismo de la mercancía, precisamente porque de ellas se deriva en todos los casos la necesidad de abolir la forma jurídico-politica Estado que es funcional a esa objetividad, y liga el proceso de autoemancipación del trabajo , a la actividad política objetiva y finalmente determinada a lograr la abolición del Estado que institucionaliza jurídicamente y con poder de imperio la dominación de clase con sus necesarias relaciones de producción que implican explotación y opresión.
En los manuscritos de 1844 queda descripta la situación según la cual debido a mecanismos económicos , producidos históricamente , no naturales , se genera el poder de otro. Es decir, deja claro que el poder proviene de las condiciones en que se da el trabajo humano y no de la ideología.
Estos mecanismos de matriz económica que yacen en la realidad de la estructura productiva, sin embargo, no desplazan plenamente a lo ideológico , sino que a la vez que determinan la matriz de la gestación del poder , son también la causa de mecanismos mentales que legitiman por vía del discurso jurídico el poder de hecho que ejercen los operadores funcionales a la clase dominante, desde las estructuras institucionales del Estado, que estas han construido al instituir los Estados nacionales.
Con esto hay que tener en claro, como frecuentemente se confunde de manera ideológica de base reformista, que cuando se apela en la impugnación de un fenómeno que parece adverso al interés económico inmediato del trabajador, se esta incluyendo en una misma exposición, dos elementos que son en realidad diversos entre sí.
El poder en sentido amplio del término, es decir como concentración en acto de una relación social de mando-obediencia, puede ser visto como el hecho de que alguien determine la conducta de otro: pero también puede ser descripto utilizando una norma constitucional bajo el concepto de que es la facultad que alguien tiene de determinar la conducta del otro porque una norma dictada en consecuencia de aquella norma superior, así lo autoriza imponiendo en el otro el deber de cumplimiento.
Es significativo advertir que Marx esta significando con sus aportes, la descripción del hecho central del capital en el plano subjetivo. Esta denunciando que en este orden social, alguien puede decidir sobre la suerte productiva de una cosa, tal como lo destacan los libertarios, que a la vez reclaman que ese mismo alguien esté legitimado por una norma para la suspensión de cualquier turbación sobre sus decisiones al respecto, con lo que la idea de Estado como fuerza o violencia esta subyacente en ese mismo planteo
Si alguien puede decidir sobre la suerte productiva de una cosa, y el trabajador en el proceso social se enajena en el objeto que produce y no apropia , lo decisivo es entonces, la cuestión de quien ejercita el acto de decisión sobre el producto, y eso solo puede existir en la medida en que el Estado previamente le otorgue por la norma jurídica esa potestad, situación que se maximiza cuando el Estado es a la vez persona jurídica en la faz productiva.
En definitiva y por el empleo de estas categorías conceptuales toda la sociedad termina dividiéndose ineluctablemente en dos clases fundamentales , los propietarios y los trabajadores sin propiedad, “… el trabajador queda rebajado a una mercancía y la más miserable, ,,siendo que su miseria crece a proporción del poder y el volumen de su producción.” (Manuscritos Economicos y Filosóficos 1844 , primer manuscrito)
Se sigue de todo esto , una crítica sobre aquellos programas de acción que limitan sus exigencias a la mera demanda de emancipación política del trabajador, en tanto la conquista hipotética de esta última solo garantiza una liberación o emancipación formal, que no supera forzosamene la separación entre la sociedad burguesa y el Estado que ha estructurado en su interés específico, es decir, entre aquel ámbito en el que los individuos en cuanto sujeto objetivado en la mercancía que el sistema generalizadamente produce , persigue de modo egoísta sus propios intereses y aquel otro en que cre participar de un orden común funcionalmente organizado en el Estado .
Dicho de otra manera, en el orden social capitalista el ser humano objetivado en la mercancía en la que se aliena , considera a los otros seres como medios , y es ahí, contrariamente a las expresiones libertarias, donde se degrada a sí mismo a la condición de medio de esos otros y viceversa, siendo nuevamente un objeto de manipulación por esos otros. No hay que andar mucho , para encontrarse con la profusión de los fraudes sociales de todo tipo, incluídos aquellos que toman notoriedad como corrupción del poder, en la medida en que los votantes expresan la adquisición de un producto “terminar con la casta” y se ven burlados por “otra forma de casta” que toma igual forma defraudatoria.
Finalmente y por todo juicio de orden moralista abstracto , como los que se generan con profusión por estos días desde los grandes productores de mercancía informativa, lo que debe ser advertido y debe destacarse para diferenciar desde la vanguardia trabajadora organizada , es que todo esto ocurre en un orden social donde el ser humano en su realidad inmediata , en la sociedad burguesa, es un ser-objetivado que vive enfocándose en lo mundano, y esclavizado en el dominio que le imponen las mercancías y el poder estatal , por eso el único camino es adptar una perspectiva existencial que de sentido a la vida del trabajador a partir de la comprensión de que la tarea necesaria e ineludible es superar los límites de la sociedad burguesa que nos coloca esclavizados ante la barbarie .
El poder del capitalista , no proviene de la forma jurídica que legitima la violencia desatada en su favor ante cualquier perturbación de sus decisiones sobre la suerte del capital sino de que sólo los capitalista, los burgueses como clase, son quienes pueden poner en funcionamiento el sistema en su conjunto. La alienación opera en ese plano partiendo desde la constatación objetiva de que la producción se realiza en condiciones en las cuales los trabajadores no saben ni deciden cuál es su resultado. Basta detenerse en las decisiones de Madanes en Fate , para ejemplificar esta situación.
El orden capitalista no se detiene en la cosa producida, -el neumático-, sino que avanza en generar las condiciones sociales necesarias para que sea el burgués -Fate- quien decide como dispone de laplusvalía que puede realizar en el mercado a través de esos neumáticos , disposición que además es protegida por el discurso del derecho , que lo hace legitimando la represión en contra de cualquiera que atente contra esa disposición.
Todo esto lo sabe muy bien el gremio que acude a la institucionalidad para lograr alguna revisión posible respecto de esa determinación de propietario que se le presenta invulnerable.
En síntesis, desde el punto de vista del capitalista, es el conocimiento de la totalidad de las variables contenidas en el orden social capitalista , lo que le permite dominar al trabajador, cuyo ángulo visual cubre solamente el proceso real parcial, en que se desempeña cotidianamente , proceso en el cual entrega su fuerza de trabajo en condición de alienación.
En ese contexto, el Estado , en tanto producto final del discurso ficcional de la norma jurídica, es el producto de ese proceso constitutivo y de quienes una vez conformado, se someten a él. El poder del Estado es creación de los súbditos, tal como el poder burgués real, es producto del trabajador que trabaja en condiciones de alienación .
Es en ese extremo donde la necesidad de la revolución encuentra su fundamentación en tanto único camino hacia la emancipación del trabajador de las relaciones de producción explotadoras y opresivas en donde se desenvuelve.
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