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COMUNISMO: «Del reino de la necesidad al reino de la libertad»

Frecuentemente arrecia en el discurso de quienes tienen a cargo la gestión del poder formal concentrado en la institucionalidad del Estado y sus formas jurídicas, el empleo adjetivado sobre una persona o una organización del término comunista, e intencionalmente , con claro perfil de realización de lo falso como verdadero, se liga el término a la experiencia nacida a partir de la imposición del Termidor sobre los logros de la revolución de los soviet hasta el punto de derrotarla y consagrar así la traición de una burocracia que le dio perfiles políticos a lo que luego se conoció como Stalinismo y se malversó también con propósitos ideológicos desde el poder burgués como “socialismo real”.
Lo cierto es que pocas veces los que reciben esas prácticas discursivas asumen la tarea necesaria de explicar los fundamentos específicos de lo que implica el término comunismo y las condiciones objetivas-subjetivas para su realización que necesariamente implican un camino revolucionario sobre lo actualmente existente.

En ese orden de ideas, hay que decir que en la explicación y desarrollo intelectual aplicado a la descripción de la dominación capitalista gestada desde el del trabajo enajenado, Marx habla en sentido inverso, a ese sujeto objetivado en relación fetichesca con la mercancía, del “ser genérico del hombre”, en el que se contienen la suma de las potencialidades humanas que debido al sistema alienante, el trabajador no puede realizar, categoría que se liga necesariamente a la idea de libertad con sentido material.

En Marx el concepto «ser genérico del hombre» resulta inseparable de los de enajenación y de emancipación humana formando con ellos una verdadera tríada de interpretación y unidad teórica. En ella la funcionalidad y el despliegue de cada uno resulta inseparable de los otros.
La noción de «ser genérico» no es otra cosa que una configuración concreta de la libertad en tanto, de lo que se trata es de la realización de la libertad humana dentro de un sistema de relaciones sociales de producción a partir de tomar como premisa esencial que , la libertad es la esencia del hombre.

Las potencialidades propias al sujeto considerado en libertad le son arrebatadas por unas condiciones económico-sociales que se les vuelven en contra.

Todas estas consecuencias vienen determinadas porque en los hechos, el trabajador deposita su vida en el objeto, pero, una vez creado éste, el trabajador ya no pertenece a sí mismo, sino que pertenece al objeto (…) La enajenación significa que su existencia concreta se halla fuera de él, y representa frente a él un poder propio y sustantivo, que imperceptiblemente a infundido al objeto creado en un orden social presidido por la producción generalizada de mercancías.

En definitiva, hoy en el contexto específico de la sociedad real donde nos desenvolvemos el trabajador no tiene dominio de su trabajo, ni del producto del mismo ni de él mismo como tal, por lo que se llama su opinión, su determinación libre , sus “opciones” son tributarias en mayor parte del dominio que él mismo en un sistema de producción generalizada de mercancías, coloca en otra parte, consintiendo de modo tácito que lo tiene otro sujeto individual o colectivo formateado en el registro de una persona jurídica que encubre a un grupo económico quienes son quienes asumen la propiedad y por ella, tienen la posibilidad de hacerse del plusvalor creado por el trabajador realizando la mercancía en el mercado por mediación de otra mercancía que es el dinero.

Básicamente la expresión de lo que se conoce como poder social, es la posibilidad de conocer y decidir sobre el destino a otorgar al objeto creado por mediación de la fuerza de trabajo humana.

Todo esto no es otra cosa que el contenido específico que exhiben las relaciones de explotación y dominio en el orden social capitalista donde se ponen en juego formas de alienación, enajenación y extrañamiento en las que el trabajador no domina estas relaciones sino que es dominado por ellas.

El trabajador por este proceso nacido de lo real y no de una construcción abstracta de orden ideológico queda reducido a una condición cada vez más autómata, es decir, alguien que no realiza las tareas a conciencia y voluntad libre , sino tareas cada vez más simplificadas e impuestas por la determinación de otro que decide sobre el alcance específico del tiempo socialmente necesario para producir y la mercantilización de servicios ubicados en los espacios temporales de no producción específica. Por ese motivo el ser humano es cada vez más bruto y barato, en tanto su actividad no requiere de mayor capacitación lo que resignifica la labor educativa y habilita a que el Estado se retire cada vez más de su prestación directa. Se sigue de esto, que el precio de la fuerza de trabajo tienda cada vez más a la baja, se reduzca su demanda en cantidad, y que lo restante intente reducirse a una labor de contención en el disciplinamiento social que requiera el capital

Las masas trabajadoras verifican con su sola existencia que sus componentes individuales están vaciados de todo dominio subjetivo sobre las mercancías que producen.

Hay en los hechos materialmente reproducidos en lo cotidiano un dominio fetichista que tiene corporiza la noción de mercado sobre la masa trabajadora y da cuenta de como éste se comporta como una suerte de comodín , con el que el poder burgués se permite explicar las oscilaciones de los precios de las mercancías y el dominio material que el fenómeno ejerce sobre la existencia real de las masas trabajadoras.

Lo real y concreto , con lo que tropieza la militancia de la vanguardia en su tarea de propaganda sobre las masas trabajadoras es un elemento constante y significativo que paradójicamente aparece desplazado de su consideración y de sus nociones programáticas que es la inhibición bajo este sistema explotador de las potencialidades humanas históricamente determinadas: y que por ella , los trabajadores hacia quienes dirige sus intervenciones propagandísticas no se comportan como ser humano genérico e, sino como trabajador enajenado y alienado en el fetiche que construye con la producción del objeto mercantil , que lo ubica en situación servil dentro de una relación amo-esclavo.

El ser humano genérico en el orden social capitalista es objeto de una reducción de sus potencialidades históricamente desarrolladas, es la reducción de esa condición genérica a la condición concreta de trabajador donde no puede realizar sus potencialidades sino, solamente, sus necesidades fisiológicas de reproducción agigantando al consumo como el combustible que motoriza la continuidad de la relación social Capitalla

Lo esencial en este proceso de desenvolvimiento social, es que la vanguardia trabajadora en las tareas propias de la propaganda y la agitación socialista que son específicas a este momento de la lucha de clases, por encima de la sola demanda economicista del programa mínimo o de naturaleza gremial , ubique en su labor la explicación paciente de esta estructura objetiva que opera más allá de las voluntades individuales y que condiciona en la barbarie por reducción a relaciones de servidumbre y cosificación a las masas trabajadoras.

No se trata de explicar descriptivamente los elementos concretos donde esto se verifica, porque las masas asalariadas conocen perfectamente sus padeceres, sobre este conocimiento empírico se trata de poner en evidencia el carácter obstativo que esa realidad tiene para la condición humana en sí, y para lo que implica dar cuenta del sentido de la existencia y en función de ello dar cuenta que es el cambio social revolucionario el camino necesario para la superación de todos esos padeceres, que no ceden por un aumento de salario o por la simple permanencia en el empleo por un tiempo más o menos prolongado, sin perjuicio de que la lucha por estos dos extremos resulte necesaria para sobrevivir corporalmente.

Los modos programáticos y prácticos de hacer visible esta no son solamente las relaciones de explotación sino el hecho que el trabajador no puede realizarse como una persona libre,es decir, denunciando las relaciones de dominio, y en particular que esa dependencia existencial que le extranjeriza de su ser para depositarlo en objetos mercantiles define la posibilidad de toma de decisiones en otros sujetos que son aquellos que se hacen del producto una vez gestado desde la acción de la fuerza de trabajo humana.

Se trata de dejar en claro un perfil existencial que trae consigo un humanismo necesario porque esta específica denuncia respecto del orden social capitalista ,capta una de las dimensiones fundamentales de la explotación y la opresión centrada en la construcción del ser humano en la situación de objeto, y no de sujeto que solo lo remite a un elemento más de la producción direccionada por otros que le impide dominar el proceso productivo.

Un solo mensaje de agitación y un contenido esencial de la propaganda es el planteo en todo lugar de la actividad militante por la vanguardia trabajadora es aquel que afirma con contundencia que solo puede desaparecer este contenido específico de la miseria cultural que impone el orden social capitalista , si se construye la posibilidad de realización del ser humano genérico y se lo deposita en un escenario de libertad superador de la relación amo-esclavo en la que lo ubica la reproducción del capital , resultado solo posible , desde el momento en que las condiciones de la vida práctica de los trajines de la vida cotidiana se les presenten a los hombres, día tras día, como unas relaciones transparentes y racionales entre ellos y con la naturaleza.

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