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«Cartas Amarillas.»UN “ZURDAJE” CON PASADO, QUE BUSCA EXHIBIRSE SIN HISTORIA, LANZADO HACIA LA “CONVIVENCIA” REPUBLICANA, POR VIA DEL CULTO LA IMAGEN

Suele suceder con frecuencia, en particular cuando se acepta de modo acrítico que el paradigma: “el futuro llegó” y que el hoy desmerece el ayer y todo empieza nuevamente, que lo que fue la comidilla de los mentideros universitarios y los fieles de las parroquias abiertas por los miembros de la cooperativa electoral FITU , desde un mensaje arrojado por unos tipos como botella de un náufrago lanzado al mar , ampulosamente titulado “Carta Abierta”, con el devenir del tiempo inmediato termine -ninguneo mediante- transformado en una carta amarilla como la evocada por Nino Bravo desde el lugar de un enamorado abandonado .

Rios de tinta y videítos sobre el particular, dieron nutriente a las redes sociales y charlas de todos los tenores que solo contribuyeron a expandir el nombre de una diputada nacional como posible mascarón de proa mujer, de una suerte de travesía hacia la casa rosada a la que las masas trabajadoras deben encolumnarse necesariamente, haciendo semblanza de aquellas figuras talladas en madera y ornamentada que se colocaban en la parte delantera de los barcos y que históricamente, las figuras de mujeres (reinas, diosas o sirenas) eran las más populares, sirviendo como talismanes para proteger a la tripulación, pedir buena mar y ahuyentar los malos espíritus

Así las cosas, y tras el cierre de una operación política de trocha angosta, lo vivido permite una reflexión a partir de advertir que la construcción del relato que hoy se exhibe como “de izquierda” aceptando de modo implícito que son el “zurdaje” del orden republicano , en donde han construido ese lugar por su insistencia en la táctica electoral y la existencia acrítica dentro del cretinismo parlamentario, ha tenido en todo momento un cimiento significativo que es aquel que se construyó al calor incluso de la influencia de los paradigmas de la posmodernidad y del discurso “socialista” desarrollado desde el acceso a las cátedras universitarias y el mundo del academicismo . Este edificio discursivo se construyo desde la base “sólida” de la negación de la historia, y el dejar en claro que “todo comienza hoy”.

Ese hoy fue el proceso de ritmo acelerado que implicó la opción burguesa por terminar con el partido militar y su dictadura genocida y revestirse de un nuevo ropaje democrático para lo cual convoco a subir a escena a la socialdemocracia vernácula con su centenario partido radical, y un líder de fabricación casera, Raúl Alfonsin, al que operativo comunicacional mediante las masas siguieron, facturando incluso al partido del poder , el Peronismo, su responsabilidad por los tiempos militares y dictatoriales al ubicarlo en el lugar del factor desencadenante de tanta oscuridad.

Pero como los sectores medios formaban parte complaciente e ideológica con esa oscuridad, lo necesario era el “borrón y cuenta nueva”, para lo cual tiraron a la cancha sus intelectuales trabajosamente construídos, sus textos a pedido de la democracia formal y su apología de ese régimen, que no gravitaba en las determinación de las masas con anterioridad a la dictadura genocida.

Esa intelectualidad llorona, sirvió al plato el menú propiciado, acudieron a la metafísica y la mitología y fue así que emergieron dos demonios y un “ nunca mas” saboreables con un juicio formateado con los iconos publicitarios de Núremberg, a sabiendas de que la impunidad estaba concertada y guardada como ultima carta en una partida de truco.

Sin embargo, de todo ese recorrido lo que hoy ponemos de resalto es otro aspecto que por las urgencias del momento no fue suficientemente transitado y es que todo ese formato de dominación burguesa y formación del discurso de sentido común, también fue adquirido por la que hoy dice ser “la izquierda” ya que su corriente fundadora , de modo oportunista se apropió de ese cimiento cultural, y llamó a los trabajadores a incorporarse con otros sectores que corporizaban situaciones opresivas en un amplio movimiento democrático al socialismo, y renegando de sus orígenes se consolidó en el etapismo que implica aceptar y promover la necesidad de una revolución democrática burguesa , claro esta “con dirección de los trabajadores”.

Para ese giro brusco, fue necesario decir “adios a las armas”, que nunca emplearon ni alentaron, pedir disculpas a las víctimas contabilizadas entre las fuerzas represivas con ocasión de lo sucedido en el batallón La Tablada y sobretodo ocuparse de demostrar “como fracasó el foquismo”, metiendo en esa bolsa conceptual a todo el que no alentara la maniobra emprendida.

Todo esto, se pudo desarrollar con la complicidad de los sectores medios que miraban de costado y ponían cara de yo no fui cuando aparecía alguien hablando de Santucho , de los compañeros presos en dictadura que lo siguieron siendo en “democracia” o de los propios caídos en las inminencias de ese régimen y esa táctica burguesa, como lo fueron Pereyra Rossi y Cambiasso , haciendo la vista gorda cuando su fusilador Patti se presentaba a elecciones y lo propio hacían los carapintadas de Aldo Rico.

En definitiva, lejos de señalarlos, denunciarlos, impugnarlos los hoy orgullosamente miembros del colectivo “zurdaje” con los que el poder les puso alambrado a su lote ideológico, propician esa construcción intelectual del “todo empieza ahora y no hay historia”, política que solo dejan al costado en las efemérides del 24 de marzo para señalar con el índice a los que llaman “negacionistas”, como si no reconocer la historia en la práctica cotidiana no fuese un negacionismo.

En la actual “izquierda”, que por lo dicho no tiene en sus basamentos nada de nuevo, a pesar de que se ocupen de hacer licuados con los materiales que extraen de sus lecturas sesgadas y distorsivas de Trotsky y Gramsci buscando exhibir una “nueva bebida refrescante” para sus responsabilidades por las acciones que emprenden, yacen los registros de esta operación de negar la continuidad histórica de la lucha de la clase trabajadora en la disputa antagónica de clases.

Por eso en sus actos son idénticas, iguales y equivalentes las propuestas feministas , que las que nacen del discurso amanerado y previamente amoldado a la línea de los intelectuales del aparato burocrático de la organización de un trabajador despedido que le “vende” a quienes les escuchan que Fate no se rinde y que va a volver a producir, cuando su militancia concreta apunta a que se vote en la legislatura provincial un proyecto de ley por el que el Estado provincial subsidia la producción de Madanes, el mismo que se determinó a cerrar las puertas de su empresa dejando de adquirir fuerza de trabajo de quienes allí la concretaban todos los días.

Existe el proyecto socialista de una nueva sociedad. Existe una clase social que objetivamente tiene un propósito estratégico emancipatorio como tarea que proporciona una finalidad liberadora a su existencia alienada. Ese proyecto socialista no admite adjetivos y sí precisa de la historia de la lucha de clases para sus enclaves más profundos en las masas trabajadoras explotadas.

En esa objetividad, la subjetividad necesaria que le corresponde, no se construye ni desarrolla desde cero sino reconociendo explícitamente el recorrido y la experiencia de las generaciones de trabajadores que fueron sesgados por el desarrollo de un genocidio . No se construye poniendo delante de la lucha de clases a las construcciones ideológicas del feminismo sino llamando desde las mujeres revolucionarias a las masas de mujeres trabajadoras a la lucha revolucionaria, tal como lo enseña ese mismo recorrido histórico que se busca desconocer implícita o explícitamente con el discurso acorde a la idea del “esto empieza ahora y el ahora soy yo” que se sigue de la liturgia que pone en el lugar de líder carismático a un producto elaborado por la imaginación de esa intelectualidad claudicante, habitantes de zonas de confort que dirige sus acciones y le guiona sus discursos para la tribuna y nunca para lo real existente.

Ir en busca de un tiempo lejano y derrotado por la violencia inscripta en prácticas genocidas del poder real. Ese recupero en realidad, de «hermanos
que ya no existen», debe reconocer que, para los explotados y oprimidos de la sociedad donde sobrevivimos, la única historia que cuenta es la que
se transmite como saga, como epopeya, como relato colectivo a partir de un susurro de voces anónimas en un haz de versiones libres que resultan apasionantes porque son todas apasionadas, que nos involucran porque están todas involucradas, que nos conmueven porque están todas conmovidas.
Los jóvenes y las mujeres fueron explícitamente convocados por León Trotsky y la vanguardia revolucionaria en tiempos de persecución y defensa del marxismo . Lo hizo señalando que

En el escrito ,que tenía el propósito de ser el documento fundacional de la IV Internacional en 1938. el lema «¡Abrid paso a la mujer trabajadora! ¡Abrid paso a los jóvenes!».
Trotsky argumentaba que los jóvenes y las mujeres trabajadoras son el sector más dinámico y combativo de la clase obrera, y una fuente vital de fuerzas renovadas. Para ellos, el programa exige:Salario igual por trabajo igual, garantizando los mismos derechos laborales.Plena independencia y participación en los sindicatos y organizaciones políticas para evitar el burocratismo.Formación y capacitación laboral, buscando evitar la precarización, el desempleo y darles un porvenir digno.

Esta claro que se reivindica para la tarea revolucionaria, a un sector de la vanguardia trabajadora desde un perfil que toma registro de su condición de clase , pero la intervención de ese núcleo activo, no puede constituirse en una suerte de línea divisoria que desconoce la historia. No emerge entonces de los cambios en la tecnología empleada en la producción y las formas de venta y concreción de la fuerza de trabajo, un desconocimiento de lo pasado, sino una formulación necesaria de demandas que se ajusten a esos cambios y al mismo tiempo reconozcan un proceso, un devenir histórico del que los actuales emergentes no pueden apartarse .

La carencia significativa de la intervención política autónoma de la fuerza social implicada en la producción real de la existencia cotidiana , que es la fuerza de trabajo que cada trabajador en cuanto tal corporiza, en particular por la baja identificación que las masas trabajadoras tienen respecto de su pertenencia de clase en sí, resta todo entendimiento transformador de la realidad que no se ocupe de su superación cualitativa hacia su emergencia como fuerza política.

Nada de esto se logra con la pretensión de armar electoralmente un presunto seguidismo a una imagen corporizada en una militante de la autoreferencia y de un discurso que solo admite para los trabajadores una única actitud : el seguidismo.

En esto último, se inscribe la oportunista pretensión de fomentar el arrastre de toda la cooperativa electoral FITU detrás de esa imagen y su virtual desaparición como frente y la aparatosa convocatoria a un amplio partido de trabajadores, que en los hechos no trasciende los límites de un viejo partido laborista que en modo alguno puede satisfacer las demandas tácticas y estratégicas del actual estadío de la lucha de clases.

La propaganda socialista desde y por la vanguardia obrera , no puede tomar parte de este instrumento o herramienta propicia a los intereses oportunistas de un reformismo que agoniza frente a la objetividad de la crisis de reproducción del capital y sus instituciones republicanas-parlamenarias en las que esta burocracia aparatista se constituye “orgullosamente” como zurdaje.

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