Nuevo Curso

EL OLVIDO QUE SEREMOS.

En el contexto de cuanto ha sucedido desde el 1 de mayo del corriente año, hasta nuestros días, se presentan las organizaciones congregadas en la cooperativa electoral FITU dirimiendo sus pendencias, bajo el paradójico planteo de la unidad y el aprovechamiento de presuntas oportunidades dadas por encuestas, como si las determinantes de lucha de clase pudieran ser establecidas por personas consultadas por unas encuestadoras.

Esas mismas organizaciones que han nacido, transitado y desarrollado sus respectivos aparatos con disputas permanentes con las restantes, claman sin embargo por “unidad” cuando lo real da evidencias suficientes como para advertir que se plantean simplemente una táctica para preservar su propia existencia como partidos, alertados de haber llegado a su límite en su estrategia reformista y la búsqueda de un “lugar bajo el sol” del poder burgués formal -constitucional.
Todo este escenario, exige su difusión y una lucha propagandística concentrada en desenmascarar la maniobra en curso, en particular porque su sola existencia implica una propaganda distractiva y la antesala del fracaso.

En la producción intelectual que Antonio Gramsci realizó desde prisión, ¡acuño una categoría conceptual a la que denominó “revolución Pasiva!, para dar cuenta de un fenómeno social y político que es válido para describir cómo las clases dominantes mantienen su poder renovándose desde arriba y cooptando a la oposición.
Con esa categoría conceptual, el revolucionario italiano, describe o da referencia de la situación social dinámica en la que se ubican aquellos procesos donde se producen cambios políticos, económicos y sociales profundos, que son dirigidos desde arriba, por las clases dominantes, sin la participación activa y autónoma de las masas populares.

Ese curso de acción toma cuerpo, con el objetivo estratégico centrado en lograr que las élites de la burguesía dominante consigan mantener el control y vigilancia social, adaptándose a las crisis, absorbiendo a los líderes opositores y satisfaciendo algunas demandas de las clases subordinadas para desactivar cualquier rebelión radical posible, a partir y desde la sola constatación de la verificación real y material de ese cuadro de fenómenos combinados y complejos que hemos enunciado.

Más allá de ello, la dedicación que Gramsci puso sobre este desarrollo, apunta a poner de manifiesto que todo esto no es otra cosa que una forma de transformación continua y conservadora, donde cambia la manera en que se ejerce el poder, pero el dominio de una clase sobre otra permanece intacto.
Traemos a cuento esta referencia teórica, para señalar que ,los datos objetivos que permiten apreciar el conjunto de fenómenos que deja ver el espacio jurídico político argentino, autorizan afirmar que transitamos por un proceso de similar tenor al enunciado precedentemente, en la medida en que esos datos, dan cuenta indubitable de una recomposición del poder burgués que se articula con una crisis profunda de las direcciones tradicionales en las organizaciones elementales de las masas trabajadoras que traducen en visibles acciones militantes concentradas en demandas al Estado de reivindicaciones economicistas de programa mínimo con simples objetivos reformistas.

Esta situación coloca a sectores de las masas trabajadoras que han asumido la lucha en diversas formas , dentro de un espacio de resistencia en el plano meramente económico siendo minoritario ese proceder, y por ende insuficiente para perfilarse como fuerza de clase social en sí , ya que todas las expresiones de lucha que se puedan computar, no denotan por sí mismas , búsquedas reales de una dirección clasista para dotar a esas luchas de otros contenidos superadores de la conflictividad parcial, que puedan marcar un combate diverso, frente a la ofensiva del poder burgués

Ese desplazamiento histórico hacia instancias de acciones de poder propias de una revolución pasiva en curso, está marcada desde quienes la propician , por la necesidad de reformar la estructura productiva interna, en modo tal que facilite la reproducción social del capital, y en ese sentido indicamos la continuidad de un equipo de gestión de gobierno que pese a los episodios de corrupción que recibieron publicidad profusa, ha conseguido hitos de prevalencia hegemónica de clase, como la reforma laboral, la Ley Bases y un paquete de medidas que apuntan a abaratar despidos, prolongar períodos de prueba, introducir figuras contractuales que encubren la relación de dependencia, limitar el derecho de huelga y desarmar sanciones contra la no registración y el robo de aportes.
En ese espacio de desarrollo de lucha de clases , lo que adquiere centralidad es una alteración formal de la estructura productiva del país, constatable en las modalidades que asume la utilización de la fuerza de trabajo por los propietarios privados de los bienes de producción , que intensifica la prevalencia del interés burgués en ellas y facilita la reproducción social del capital, con intensificación de la cuota de explotación que nace de ese tipo de relaciones intersubjetivas.

En ese sentido, la «modernización laboral instrumentada a través de la Ley 27.802 y sus decretos reglamentarios se ocupó de dotar forma jurídica a la decisión política del poder burgués de modificar el paradigma legal histórico que postulaba un régimen de asignación de derechos y obligaciones contenidas en la forma “contrato” por el que se montaba la, por entonces necesaria ficción ,de dar al llamado Derecho Laboral la calidad de herramienta para equilibrar la desigualdad de poder entre empleador y trabajador.

Es precisamente ese equilibrio el que se ha roto con características políticas que obligan a pensar en que su hipotética reinstalación por otro elenco de gobierno, luzca ilusoria.Dadas así las cosas, el concepto de modernización neutra parece tomar un lugar esencial en esta suerte de revolución pasiva que, como proceso pertinente al actual estadio de lucha de clases, da cuenta que las reformas estructurales nunca son neutrales, alterando ellas mismas el esquema de poder con beneficio de manera asimétrica para la burguesía de conjunto , en particular y con mayor énfasis para ciertos sectores dentro de ella.
Todo lo dicho obliga al análisis de las fuerzas sociales que objetivamente se posicionan de manera antagónica a esta estrategia de revolución pasiva, en mayor medida si se repara en que todo este diseño de arquitectura política que exhibe con permanencia nuestra realidad social tiene como sujeto pasivo a las masas trabajadoras y deja planteado cual es la herramienta política necesaria, para su superación. Nada indica que un amontonamiento, de gente que carga sobre sus espaldas mas de cuatro décadas de lo mismo y por igual tiempo ha permanecido en tácticas de aparato autónomas una de otra, pueda ser la herramienta de que ponga freno a una revolución pasiva en curso.

Una adecuada comprensión no ideológica de cuanto se ve implicado en la noción de fuerza social de clase y verificar si desde ella se hace posible en nuestra realidad el paso dialéctico de esa fuerza a la constitución de una fuerza política de clase con programa socialista revolucionario , es el contenido de la tarea militante que no se supera con debates más próximos a los que se ven en la película y se leen en la novela “En nombre de la rosa”, escrita por el célebre semiólogo y filósofo Umberto Eco , que de las acciones necesarias para detener a ofensiva burguesa y estar en condiciones de organización para superarla en plano dialéctico.

En los días que siguen podrá verse a “los jóvenes de ayer” – léase Solano-Bodart-Bregman-Aldo Casas- en tarea de reciclado, buscando vender que el futuro es hoy y que ellos nada han hecho para llegar hasta aquí, no obstante lo cual plantean la ruta a seguir , ya que “todo demuestra que al final de cuenta ,termino cada día empiezo cada día”. Los micrófonos , las fotos y los videos, el fetiche autoconstruido de una militancia que se dice activa y en realidad solo constituye la militancia de la nada.

Todos estos señalamientos nos impone constituirnos en tareas de propaganda para dejar en claro que las clases oprimidas sufren un agravamiento extraordinario de su miseria y penalidades, pero ello, no ha implicado que se produzca un aumento notable de la actividad independiente de las masas, es esa la carencia subjetiva del actual estadio de lucha de clases, que las maniobras teatrales de los hoy defensores de la unidad, ayer protagonistas de fracciones y expulsiones procuran ideológicamente disfrazar con el solo objetivo de la preservación de su aparato organizativo.

El desafío es vital, si se inscribe lo dicho en la tesis central del legado que Trotsky construyó discursivamente en defensa del marxismo. La crisis de dirección del proletariado , puesta de manifiesto por quienes desde mediados del siglo pasado a la fecha se autoreferencian y se postulan como tales ,
Esa misma crisis de dirección que se muestra con la ropa gastada de un presunto mensaje taimado de una unidad que en definitiva no se busca explica por qué, a pesar de las repetidas crisis del capitalismo, la clase trabajadora no se perfila de modo consciente hacia la tomar el poder como herramienta de su emancipación subjetiva de toda opresión social y explotación.
Asimismo, hay que decir que,en la realidad y en nuestros tiempos,también se ha resquebrajado, casi en paralelo con lo hasta aquí señalado, el artificio ideológico profundamente utilizado a la hora de dar explicaciones de “análisis y diagnósticos” que se generan desde las distintas usinas de las organizaciones políticas que se integran como socias de la cooperativa electoral FITU , relativo a la incidencia significativas de luchas entre bases y direcciones de asociaciones sindicales en la que se agrupan gran parte de los trabajadores que objetivamente se integran en las masas explotadas del país.

Los hechos muestran que esos pretendidos enfrentamientos no transitan en la lucha de clases real y que, entre uno y otro sector, esto es, las bases y sus representaciones sindicales, no existe un conflicto que se nutra de las matrices de un antagonismo al interior de la clase trabajadora.-

Por esto último que indicamos, es necesario tener presente, que la ocurrencia a esa herramienta ideológica que alienta la posibilidad de una instancia organizativa superadora de lo dado ,a partir del combate directo con lo que se llama “burocracia sindical” tomando a esta sin definición previa sobre lo que se entiende por burocracia y simplemente como obstáculo ,da por sentado un antagonismo que deviene irreconciliable, sobre todo , porque la clase siempre está en proceso y ese juego dialéctico forma parte de su constitución en sí y para sí como tal.

La clase siempre está en proceso de formación a través de lucha objetiva contra la burguesía. Su constitución al interior es además heterogénea y nunca está constituida como sujeto monolítico y autoconsciente . Por esa situación puntual, en ningún caso lo que se identifica como burocracia puede ser leído como un lugar institucional fijo y necesariamente antagónico.

Este posible enfrentamiento al interior de la masa trabajadora entre sus componentes y sus organizaciones primarias centradas en lo puramente económico, no se expresa en la realidad, como lo demuestra incluso el propio proceder de esas organizaciones cooperativistas del voto, que constantemente frente a la agudización de un proceso de lucha , apelan a la intimación a las conducciones sindicales para que convoquen a un plan de lucha precedido por el llamado a una huelga general.
Si esto es así, la táctica de frente único obrero, no puede escindirse de esas organizaciones y ser desplazada con tal fundamento por un abstracto llamamiento a la unidad de “las izquierdas” del régimen republicano, que en nuestro país se corporizan en el FITU.

En definitiva, cuanto hay que decir hoy sobre la acción política necesaria para la situación en donde nos encontramos y sus perspectivas, no será dicho en cualquier encuentro de aparato partidario donde se traten los esbozos de una herramienta que los saque de su impotencia frente a lo concreto y la magnitud de la ofensiva de clase que soportan los trabajadores, máxime cuando con ello se, apuesta a la puesta en acto de una táctica electoral y al desconocimiento de las propias organizaciones de masas .La crítica a las miradas dicotómicas en los enfrentamientos obreros entre direcciones por un lado y bases por el otro necesita también ser puesta en crisis porque remite a una situación que no opera en la realidad y por ende no permite que se desconozca al interior de la clase obrera de ese grupo organizado de la vanguardia.

Es urgente comprender que ,para lograr eficacia en su búsqueda de disciplinar la fuerza de trabajo, el capitalismo se monta sobre dispositivos de dominación-explotación. Un orden social como lo es aquel donde sobrevivimos ,donde lo predominante y articulador son las relaciones de explotación-dominación, que imponen la lógica de disciplinamiento de los cuerpos en función de la reproducción ampliada de las relaciones clasistas no puede ser superado desde agrupamientos artificiales que solo exhiben vocación electoral ocultando las determinantes de acción que se ubican en el plano del programa-partido y no en esquemas de alianzas de aparatos para preservar exclusivamente esos aparatos.

Mesas de debate en universidades, reuniones de los cuadros intermedios de los aparatos partidarios de la izquierda del régimen republicano, no son otra cosa que “más de lo mismo” y escenificaciones de debates, que no son tales sino maniobras de artificio para ocultar la propia anemia de las organizaciones concurrentes, que gastan el último cartucho de su caradurez, empantanados en el despliegue de una sola lógica: la lógica de aparato.
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