Cada día son más los que se quejan de los niveles de agresión que se vuelcan en las redes sociales por vía de entrecruzamiento de mensajes, imágenes compartidas y videos . Frente al fenómeno, es decir, ante la agresión y la queja, la pregunta sería ,¿ que otra cosa se puede esperar de las derivas que tuvo , viene teniendo y tendrá el empleo de ese medio. A eso se le suma un segundo interrogante, que significación tiene todo eso en la vida cotidiana. Quienes son los sujetos que corporizan ambos extremos de la situación.
En búsqueda de respuesta, hay que decir que parte de la cuestión, queda implicada en la advertencia significativa que quienes se quejan de las agresiones no convalidan a la vez, ni se proponen, dejar de habilitar su posibilidad en lo fáctico ,protagonizando la continuidad en el uso de esas redes
Esto implica en la más de las veces que quien hoy agrede sea mañana agredido y viceversa, con lo que la búsqueda de un perfil de sujeto se torna sumamente confusa cuando no imposible.
En ese contexto se inscriben incluso como variante de lo mismo, aquellos que se hacen apologistas de todo cuanto sucede en esas redes y han decidido dar por buena esa manera de relacionarse, al punto tal que hoy la política es tener un canal, un sitio, que permita hablarle a la nada y por ende decir nada. Todo el mundo contento con descargar lo que piensa termina en última instancia en el ritual del soliloquio oculto tras verse frente a una pantalla.
En esa lesión autoinferida, equivalente a un tiro en los pies, han caído inclusos quienes viven de rentas partidarias y pululan por los espacios de la izquierda republicana , al punto de televisar sus encuentros, como si marido y mujer dispusieran de una cámara para mostrarse en plena puja distributiva dentro de la sociedad conyugaal.
Pero el tema es aún mas difícil y socialmente negativo, si nos detenemos en otros sujetos que si permiten su identificación por el rol, que son los que hacen las veces de comentaristas de los haceres virtuales de otros.
En ese sitio este año se avanza con inusitada fuerza, en particular en el espacio de esa izquierda republicana que pide socorro ante los resultados agotados de su gestión reformista y la búsqueda afanosa de una salida para un escenario de más de lo mismo que agobia a la militancia en la inobjetable frustración. En ese caso la proyección hacia el vacio casi que no tiene límites y anuncia con peligro su profusión.
En esa lógica, en ese modo existencia, desde la sala de terapia intensiva, el PTS propone encuentros , y consigue que todos comenten , y que el período que va del primero de mayo a la fecha no sea otra cosa que girar falsamente en torno de los movimientos oportunista de esa organización.
Es necesario entonces, desconocer el derrotero de esa política de aparato con nuevo formato, pero a la vez denunciar a los comentaristas de la nada , reconfortados en contar las pulgas de supuestos adversarios.
En paralelo, la construcción autónoma desde la vanguardia de una política obrera, sentada en otros métodos que reconozcan su núcleo en la militancia activa debe poner nuevo tiempo a su experiencia histórica y reforzar la propaganda marxista como un nuevo rumbo del cambio social .
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