En las últimas semanas, se desarrollaron acciones publicitarias por parte de la izquierda del régimen burgués que nos domina y reproduce las relaciones sociales de producción capitalistas, montando la apariencia de un debate al interior de sus organizaciones y difundiendo para ello ostentosos manifiestos de lo que traducen como sus programas políticos.
Sin embargo, a poco que la continuidad de la lucha de clases obliga a la clase dominante a dar expresión con formato jurídico de sus objetivos de reproducción de esa relación social capitalista , los presuntos cultores del debate «de izquierda», no han generado otra cosa que posicionarse de manera simplemente negativa ante un proyecto de ley propiciando la actual ley no sea derogada por ese proyecto.
Lo cierto es que con eso, nuevamente ponen en evidencia que para el FITU y colaterales los antagonismos de clase, se resuelven con leyes o el mantenimiento de leyes dentro del orden burgués dominante.
Nuevamente el programa socialista y la cuestión de la construcción de poder obrero, son los ausentes discursivos en toda esa clase de acciones que presididas simplemente por el NO, se muestran programáticamente incapaces para exhibir un camino superador de la negación formal.
La extranjerización, la nacionalización y la expropiación son tres conceptos opuestos sobre la cuestión relativa a quién es dueño de la tierra y sus frutos: la extranjerización es una acción política que , pasa el suelo a manos de personas de otros países, la nacionalización pone la tierra bajo el poder del Estado, y la expropiación opera cuando el Estado le quita un bien a un privado por razones implícitas en el bien común.
En la última década en Argentina se ha intensificado el proceso de adquisición de grandes extensiones de tierra por parte del capital financiero internacional corporizado en inversores extranjeros (tanto empresas trasnacionales, como gobiernos extranjeros e inversores individuales).
Este es un fenómeno se generaliza y expande , como consecuencia de la propia lógica de expansión de los capitales de los países centrales y la aplicación de políticas de desarrollo capitalista bajo prácticas de dominación imperiales que fomentan la primarización y extranjerización de las economías regionales, que hacen las veces de base estructural de la forma jurídica Estado Argentina.
La expansión del capital trasnacional sobre la tierra ha generado una serie de conflictos socioambientales derivados de los desalojos, los cercamientos de accesos públicos, los desmontes, etc.
El acaparamiento de tierras por parte de este tipo particular de inversores que se describe bajo la categoría de capital financiero, se conforma como resultante de un proceso de adquisición de grandes extensiones de tierras (más de 1.000 hectáreas por transacción) por parte de inversores a sus actuales propietarios nacionales, sean estos particulares o el propio Estado provincial o nacional.
la extensión mínima para empezar a hablar de acaparamiento son las 1.000 hectáreas pero el tamaño medio de las adquisiciones de tierras por parte de extranjeros en Argentina en el periodo 2002-2013 fue de 62.000 hectáreas.
Hay que aclarar además que ,se considera como “adquisición” tanto la compra como otras formas: el arrendamiento o la concesión. Lo importante son dos factores incluidos en la noción de propiedad privada, la tenencia y al uso y como consecuencia la legalidad que adquiere ese uso de tierras.
Estas inversiones con su desenvolvimiento en el tiempo y la presencia de distintos equipos de operadores de la burguesía en la gestión de gobierno de los Estados provinciales y el Estado nación, se han realizado a través de transacciones entre privados aunque , muchas de las adquisiciones han implicado el despojo de tierras comunitarias utilizadas para pastoreo de pueblos originarios o la privatización de enormes extensiones de tierras públicas. Por otro lado y en significativa mayoría , esta expansión del capital financiero ha generado una serie de conflictos socioambientales derivados de los desalojos, los cercamientos de accesos públicos, los desmontes, etc. Asimismo, este avance implica el quiebre y sustitución de estilos de vida y formas de producción.
Lo que resulta significativo en todo este proceso que describimos, es el papel explícito del Estado , tal como surge en estos días con el impulso de un nuevo proyecto de ley, esta implicado en este avance del capital sobre nuevos espacios de valorización
En general , las críticas a los fundamentos y el articulado propuesto en este nuevo proyecto de ley están orientados al señalamiento en el caso , de un proceso de acumulación ampliada por desposesión con fundamento legal y la posibilidad de apertura o acentuación de , los conflictos sociales provocados y el rol explícito que asumen por esta propuesta de nueva legitimación por la forma de ley de los Estados nacionales y provinciales , que en un principio actuarían en forma coordinada.
Dicho de otra forma, por fuera de un despliegue violento de contexto privado o estatal, lo que tenemos en nuestra presencia , son procedimientos y legalidades sobre los cuales descansa la reproducción ampliada, modalidad hegemónica de acumulación de capital, entendiendo sucintamente por esta, el desarrollo de naturaleza económica que toman las relaciones sociales por las cuales la ganancia obtenida no se gasta solo en consumo, sino que se expande por otros espacios productivos.
Se trata en todos los casos de dar cuenta cómo circula el capital (dinero y mercancías) en el nivel macro de una economía, para reproducirse y reiniciar un nuevo período de producción y acumulación de capital.
En El Capital Marx describe la naturaleza de clase de la acumulación y reproducción capitalista para eso utiliza un esquema dividiendo el capital social agregado en dos departamentos: uno que reproduce bienes de capital o medios de producción y otro que reproduce bienes de consumo o medios de consumo.( El Capital, Volumen Dos, Parte 3, capítulos 18 a 21)
Esto es significativo para comparar la reproducción del capital sin acumulación extra (llamada reproducción simple) y la reproducción del capital cuando se acumula (crece), lo que él llama reproducción ampliada o extendida.
Los esquemas asumen que el crecimiento (reproducción ampliada) puede ocurrir solo si se obtiene una mayor cantidad de medios de producción, en este caso mayor cantidad de tierras .
El mejoramiento en las condiciones del negocio inmobiliario de adquisición de tierras por parte del capital financiero, que en definitiva de eso es lo que se trata , no inicia con esta ley sino que esta forma jurídica viene en Argentina a constituirse en un nuevo y más explícito eslabón de una larga cadena de acciones burguesas constituidas en un proceso de reproducción ampliada del capital y fue creada, en mayor medida, por factores fuera del alcance de un país de capitalismo dependiente como este, como lo son : la tasa de interés de Estados Unidos y los precios internacionales de las materias primas, en particular los minerales que se requieren para la producción de bienes de consumo masivo. Todo esto facilitado por los “factores internos” consistentes en las decisiones políticas orientadas a permitir la entrada de capitales extranjeros ,no sólo en términos de legislación sino también en términos de políticas públicas orientadas al aumento de la rentabilidad de las exportaciones de materias primas, como la devaluación.
Todo esto viene a cuento para significar una nueva intromisión ideológico de carácter distorsivo sobre el conflicto en sí, que es la apelación a la idea abstracta de soberanía para dar cuenta de los fundamentos de la crítica sobre lo real, y propugnar desde la afectación de la soberanía nacional , las acciones para evitar su desarrollo político y jurídico desde la institucionalidad del Estado de la burguesía.
La soberanía fetichizada sirve de cobertura para la reinserción ideológica del nacionalismo en la expresión política de las relaciones sociales y también para dar espacio a la posibilidad de retorno de andamiajes ideológicos propios del Stalinismo y su teoría del socialismo en un solo Estado.
La separación entre las esferas internas o nacionales de la circulación de mercancías y su esfera general del mercado mundial es, la condición que da la posibilidad de demostrar cómo, a través de la ley del valor, se constituye la totalidad negativa de la relación de capital más allá de esa separación.
La unidad entre la economía nacional y el mercado mundial elaborada por la crítica de la economía política se invierte en el discurso ideológico del reformismo para que el llamamiento a quien gestiona el Estado nacional o provincial parezca razonable. En otros términos, bajo el traje de la defensa de la soberanía , usando el término en abstracto, se legitima el reclamo para que de un modou otro modifique con la forma jurídica ley , lo realmente existente que es la ley social del valor dentro del Estado que gestiona, en beneficio de sus ciudadanos sin distinción de clases.
La crítica y su inclusión en la tarea de propaganda del programa socialista está dada objetivamente frente a este escenario ideológico por el hecho constatable que la única posibilidad de no aceptar la ley del capital es abolirla y no simplemente negarla por un artificio jurídico.
Unir al proletariado bajo la bandera del socialismo y reunir las fuerzas necesarias para derrocar el dominio de los explotadores es la tarea necesaria. La propaganda no puede construirse alegando la propiedad o defendiendo la de otros, sino en lo inverso, esto es, en la búsqueda de toda relación social con forma jurídica que implique la propiedad privada de ningún medio de producción.
Las dos barreras para la superación dialéctica del orden social capitalista y la adquisición plena de la condición humana que solo se sostiene en la noción de libertad y no admite sucedáneo alguno , son por un lado la propiedad privada de los medios de producción y por el otro el Estado nacional. Al parecer a los reformistas oportunistas cultores de la nueva vanguardia, esta ecuación no está lo suficientemente clara, o bien conociéndola , la niegan con penetración nacionalista estatista que solo conduce a la negación de las finalidades estratégicas emancipadoras de los explotados y oprimidos.
La propiedad privada de la tierra no es un derecho natural, sino el resultado histórico de la violencia, el despojo y la acumulación originaria. En su perspectiva, la extranjerización y la soberanía no se definen como la defensa abstracta de una «patria burguesa», sino como el control monopólico del capital global sobre las condiciones generales de reproducción de la vida humana.
El terrateniente monopoliza porciones del planeta, impidiendo que la sociedad disponga libremente de su propia base material.
La entrada de capital extranjero o transnacional sobre el suelo nacional representa una fase avanzada de la acumulación capitalista financiera , donde la tierra deja de ser un valor de uso comunitario para transformarse en un activo financiero de especulación. Los capitales externos extraen plusvalía y renta diferencial del suelo local, transfiriendo la riqueza social generada en el territorio hacia los centros financieros internacionales. La «soberanía nacional» administrada por el Estado capitalista suele funcionar como un mecanismo que regula qué fracción de la clase dominante (nacional o extranjera) explota los recursos, sin alterar la dominación de clase sobre los trabajadores
El suelo debe pertenecer de forma colectiva a las generaciones futuras: un recurso gestionado de manera consciente y racional, libre del dominio del capital local o extranjero.
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