“Las estirpes condenadas a cien años de soledad , no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra “ (Pergaminos de Melquíades. Cien Años de Soledad)
Un 22 de noviembre 2014, el PTS tituló por su entonces medio oficial:
«GRAN ACTO DEL PTS – 6 DE DICIEMBRE – ESTADIO CUBIERTO DE ARGENTINOS JUNIORS ¡Seamos miles para que el Frente de Izquierda exprese la fuerza de los trabajadores, las mujeres, la juventud y los docentes! ¡Es necesaria una izquierda de los/as trabajadores/as y la estamos construyendo! PTS Zona Oeste GBA»
Por estos días, es decir, en la semana que está en curso, desde la prensa del partido obrero y en relación a la quiebra del FITU en Bariloche en razón de la presentación de listas de candidatos para las próximas elecciones locales se dijo lo siguiente: Dirigentes del PTS, como Laura Liff, señalaron en debates internos del espacio público que el Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unidad (FIT-U) resulta insuficiente como formato meramente electoral o rutinario. Desde el partido plantean la necesidad de trascender los límites actuales del frente para impulsar comités de base y construir una nueva herramienta política de la clase trabajadora»
Traemos a cuento estos dos textos, para mostrar con las propias palabras de los implicados, como una forma de militancia implícita en la política de aparatos que tiene como sujetos a los burócratas que dicen conducir ambos formatos partidarios que oportunamente han adaptado su existencia a las formas legales del estatuto de partidos políticos dictado por el Estado de la burguesía , lleva sin solución de continuidad a la dialéctica del tu y el ellos que tiene matriz expositiva en otros espacios de la filosofía.
En ese sentido, si tomamos del acervo conceptual del filósofo Martín Buber expuestos en su libro «Ti y tu » y los trasladamos al plano político, es posible decir que existen dos formas en las que se producen o se facilitan en la matriz material de los vínculos intersubjetivos que se dan, en el contexto de sociedad de clase conforme al orden social capitalista.
Esas dos formas aparentes, en realidad encubren un solo fenómeno en lo que puede considerarse una afirmación positiva de vínculo que se busca generar entre sujetos o que la sociabilidad misma impone y en igual momento con su propia negación presente o ulterior.
Esas formas son el “tu” y el “eso”, reconociendo ambas su necesidad transicional en un «nosotros» que vuelve a tener en su interior la afluencia de tendencias negativas que pugnan por rebasarlo a través de la construcción de otro plano de realidad.
Usando el “tu” como forma gramatical , ese empleo lleva implícito la búsqueda del encuentro a partir del reconocimiento del otro y su implícita reciprocidad. El tú es un transporte al nosotros, es decir, tu y yo. Sin embargo las contradicciones implicadas en ese plural hacen que aquello que en apariencia se exhibía como la derrota de la singularidad a manos de la unión , exhiba en realidad en donde el otro se transforma en un “esos”.
Este desarrollo abstracto sirve sin embargo para advertir, poner de manifiesto y combatir un modelo de acciones políticas que deben cesar en beneficio exclusivo de las masas trabajadoras para permitirles avanzar en la lucha social con comprensión política de su objetivo estratégico emancipatorio de toda relación social de producción que implique por sí, explotación y cualquier tipo de opresión. Estamos asistiendo en el marco de acciones de la burguesía en su propio interés , que son solo funcionales a sus objetivos de clase , que entre otras cosas , ponen en difícil verticalidad a todo el andamiaje del reformismo abanderado en la búsqueda del sitio que desde la revolución burguesa le corresponde a las “izquierdas republicanas” dentro del orden social capitalista.
La construcción de un aparato con forma partido carente en absoluto de un programa que en constante construcción desde la materialidad de la lucha de clases le interpele como herramienta política y cuestiones de manera positiva a quienes en él desempeñes funciones de dirección , es un factor nocivo, pernicioso para el pasaje de la identificación del trabajador como clase y de la constitución desde esa clase en sí en clase para sí.
Existe hoy el imperativo de declarar lo ya existente desde hace mucho tiempo, tanto como los propios días de su constitución formal como tal . El llamado FITU, carece de toda entidad como herramienta política. Su rol de cooperativa electoral ha proclamado su propia caducidad en el tiempo al dejar en evidencia su ineficiencia para constituir en una herramienta política de los trabajadores y a la vez a trabado el crecimiento de sus militantes a los que simplemente transfirió de una generación a otra.
Es necesario propagandizar el repudio a todo este proceder, y avanzar desde la propaganda en la premisa de que la forma partido requiere de una necesaria dialéctica con el programa socialista y este con la realidad misma de la lucha de clase . El planteo es el inverso a lo realizado por décadas desde la desintegración del partido revolucionario de los trabajadores, es decir, retomar sus practicas de construcción subjetiva del cuadro obrero militante y combatiente , y desde el señalamiento desde lo concreto que no hay otra ruta posible que no sea la de la construcción del poder obrero y socialista. Hay un “tu” en cada trabajador que se identifica con el otro en la construcción de la clase social desde la lucha cotidiana frente a su enemigo antagónico. Hay un “esos” para los que hacen que la esperanza mute en cansancio y el deseo en fatiga. Hay un “esos” , para los que ponen por delante de toda consideración, la preservación del aparato partidario como medio para encontrar un lugar en el orden burgués con el traje del cretinismo parlamentario.
Nuevo Curso.
