El empleo poco frecuente de la palabra aporía, remite o hace referencia a un tipo de razonamiento y se dice respecto de otra idea implicada en una acción producto de razonamientos de los cuales surgen contradicciones o paradojas irresolubles.
Cuando estamos en situación o nos enfrentamos con “aporías”; estamos en dificultades que el empleo de la lógica desplaza sobre el fenómeno al que se le aplica y del cual surge.
Puestos en ese plano, hay que advertir desde el inicio que la situación de desarrollo de este tipo de razonamientos tiene una sentido histórico, es decir, como todo juicio del entendimiento frene a objetos de estudios admite el movimiento y en ningún caso es estático por lo que las variables tiempo y espacio remiten necesariamente a la presencia de un sentido histórico relativo a lo que termina siendo considerado o designado como una aporía, por lo que no estamos excentos también de caer en un anacronismo si seguimos dando el carácter de aporía a un fenómeno que ha podido mutar hacia otras repercusiones y representaciones , en tanto las circunstancias fácticas y temporales han podido variar, es así que muchas especulaciones que en su momento fueron consideradas aporías, es decir, paradojas irresolubles, luego han sido resueltas merced a los avances cognitivos o a los cambios de paradigmas, de cosmovisión o de episteme que se dan en la cultura dentro de un contexto social propio de una sociedad de clases.
Según suelen decir quienes se adentran en estas cuestiones con mayor profundidad de lo que lo acabamos de hacer , el empleo del término aporía tiene origen en Grecia, y emergió en el lenguaje , para designar un problema específico que se presentaba cuando se efectuaba una pregunta que no tenía respuesta.
Parece ser que frente a la cuestión los antiguos filósofos griegos (especialmente los academistas) solían utilizar la vos “aporía”, con el significado de «no concibo esto» o «esto no puede ser aclarado» por esta vía , en tanto sus resultados se contradecían entre sí.
También desde el pensamiento filosófico griego, el nombre de «aporía» terminó determinando a una de las fases a la que podía derivar el empleo de la mayéutica desarrollado por Sócrates como método de conocimiento necesario para dejar en evidencia el «falso saber», que surgía cuando una opinión suficientemente interrogada mostraba su incongruencia paradójica .
Todo lo hasta aquí señalado para poner en plano de aporía una parte del discurso de quienes gestionan al Estado provincial Santa Fe, en particular desde el ejercicio de su poder ejecutivo y sus incesantes proyecciones hacia los dos poderes formales restantes.
En ese sentido, el gobernador en lo que lleva de su gestión, y en este caso sin desmerecer todos los indicadores de las gestiones socialdemócratas que hegemonizaron los ciclos gubernamentales anteriores, a través de tres périodos mechados por la hibridez de la inusual versión Perotti del peronismo, ha dado publicidad a sucesivas proclamas que buscan encuadrar las instituciones en la comprensión de los problemas desde la visión de género. Solo a título de ejemplo se lee con tinte positivo la adhesión a la llamada ley Micaela y los organismos que de ella se devienen necesario.
Sin embargo y en paralelo, esa misma estructura de poder formal y su institucionalidad sostiene una política de niñez e infancias que tropieza con su marcado carácter punitivista y correccionalista por vía del castigo penal, con un sistema de enjuiciamiento penal juvenil en el que fiscales y magistrados no terminan de hacer otra cosa que lo que hacen respecto de personas mayores de edad. Así las cosas, por un lado se dice aplicar una normativa civil que se apoya en convenciones, tratados y declaraciones internacionales con rango constitucional interno ,pero se generan el fenómeno social de expansión de la marginalidad, la falta de acceso al empleo, las carencias en sistemas de vivienda , salud y educación , que llevan a la población infantil y juvenil a vivir la suerte errática de sus padres que por tales y en tales circunstancias muchas veces dejan de jugar ese rol inmersos en familias ampliadas donde los lugares formativos y presenciales para un sujeto en formación se desdibujan.
De tal manera si en las formas se considera a la infancia-adolescencia desde el lugar de la protección y la asignación de derechos, y en el plano material de la realidad un alto porcentaje de ese particular colectivos de sujetos, solo sabe de vulnerabilidades existenciales y se transforma en sujeto de castigo en tanto solo es visto desde la conducta que pudiere afectar los llamados “bienes sociales, cabe entonces la advertencia de una “aporía” y la pregunta – respuesta de los griegos, ¿esto puede ser aclarado?
Hace ya un tiempo que el Estado instauró para las personas abarcadas por los dispositivos declarativos de la juventud la condición potencial de la imputabilidad desde temprana edad y su enjuiciamiento penal con un formato de juicio oral, de lógica adversial con principios de concentración y economía procesal.
De esta forma el mismo orden jurídico burgués tropieza en un contradictorio que proyecta más allá de la forma jurídica para dejar en evidencia una definición política de ligar a los jóvenes de nuestro territorio, en especial a los de las barriadas urbanas a modelos de enjuiciamiento donde el Estado se empodera sobre sus cuerpos con intervenciones arbitrarias propios de una sociedad de arquetipo cultural patriarcal, el mismo que por otro lado se denosta en el discurso abierto en defensa de la cuestión de género.
En definitiva, los jóvenes , las infancias se radican en sociedades de castigo y vigilancia necesarias para el desarrollo del orden y las relaciones de producción capitalista, como nace por sí mismo del entorno familiar cualquiera que este pudiese asumir, pero no tienen otro trato propio a su condición de personas en formación , que el que reciben los adultos con quienes tratan de sobrevivir, vale decir, los niños, los infantes , los adolescentes o como quiera que se les quiera llamar existen en enajenación respecto de los objetos mercantiles, víctimas de políticas de incentivo de consumo, experimentos educativos amoldados a las precariedades de la producción , fetichización respecto de las mercancías y prácticas cotidianas y permanentes de control bajo amenaza de castigo..
De esta forma a los jóvenes , en tanto víctimas como imputados sufren los arbitrios del poder , que habilitado por las formas jurídicas que ha sabido conseguir y desplegar, dispone de sus cuerpos erradicando todo significante de subjetividad para encorsetarlos desde temprana edad, por vías de hecho y su múltiples agencias represivas, a en el formalmente derogado modelo del patronato-correccionalismo penitenciario , tan denostado desde obras clásicas del saber criminológico .
Desde la necesidad de penetración del programa socialista en la cuestión es necesario reflexionar y ubicar el resultado de esa tarea en la tarea específica de derrotar esta aporía por vía de derrotar al Estado mismo de la burguesía dominante, el dato empírico específico según el cual importante cantidad de “niños” en uso de nomenclatura propia de la Convención Internacional de Derechos del Niño, o “infantes” en el anhelo de una pretendida progresía de la palabra , afrontan esta celebración desde pabellones de encierro eufemísticamente llamados centros de recuperación o rehabilitación, producto del imperio de este orden social capitalista , confrontativo con la dignidad de la persona humana, que habilita a que un órgano del Estado , “disponga” de su vida, cercene su libertad, con afán manifiesto de vigilancia-castigo y concreta realización del proceso selectivo de la norma penal apoyado en la vulnerabilidad social que el propio Estado de la burguesía hace funcional.
Vencer la aporía es desafío al poder, y también a las fuerzas políticas que se autoadjudican la representación de trabajadores y demás sectores oprimidos resultado al que no puede aspirarse si todo se limita a la búsqueda del mal menor por vigencia de la forma republicana.
Con todo lo dado por la realidad hasta aquí , no se hace otra cosa, que confesar la inviabilidad de las libertades individuales y democráticas en el interior del orden social capitalista que las pregona, declara y enaltece pero las niega en la materialidad del existir con espaciios de explotación y opresión bajo la extensión e intensificación de la pauperización de la clase trabajadora .
Es parte de la tarea militante de la propaganda socialista , poner de manifestó a la masa trabajadora , que el Estado, es paradógico en su proceder y estéril en sus declaraciones manifiestas, aunque eficiente en su rol de órgano ejecutor de la dominación de clases, con su rostro de vigilancia y castigo.
Mientras tanto, y todo esto continúe tal como se lo describe, como los griegos, y en forma desgarrante, todo invita a una sola palabra :“aporía”.
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