La Cuarta Internacional fue fundada el 3 de septiembre de 1938 en un congreso clandestino realizado en Périgny, a las afueras de París (Francia)
En el intento de dar vida al nacimiento de la Cuarta Internacional , se escribió por León Trotsky un documento para su debate por los que asistirían que llegó a su tratamiento en condiciones muy adversas incluso para la integridad de esos asistentes , si se tiene presente que Rudolf Klement miembro del secretariado Internacional, que fue secretario de Trotsky en Turquía y en Francia que preparaba la Conferencia de fundación de la Cuarta Internacional fue asesinado por la GPU en París en 1938, poco antes de la conferencia fundacional, y tiempo antes León Sedov , uno de los hijos de Trosky encontró la muerte en circunstancias muy confusas.
En ese texto que bajo el título “La agonía del capitalismo y las tareas de la Cuarta Internacional” puede leerse en uno de sus párrafos lo siguiente:
“La situación política mundial del momento, se caracteriza, ante todo, por la crisis histórica de la dirección del proletariado”. ….“Las nuevas invenciones y los nuevos progresos técnicos no conducen a un acrecentamiento de la riqueza material. Las crisis de coyuntura, en las condiciones de la crisis social de todo el sistema capitalista, aportan a las masas privaciones y sufrimientos siempre mayores. El crecimiento de la desocupación ahonda a su vez la crisis financiera del Estado y mina los sistemas monetarios vacilantes. Los gobiernos, tanto democráticos como fascistas, van de una quiebra a la otra……”
“La Cuarta Internacional goza ya desde ahora del justo odio de los stalinistas, de los social-demócratas, de las liberales burgueses y de los fascistas. No tiene ni puede tener lugar alguno en ningún frente popular. Combate irreductiblemente a todos los grupos políticos ligados a la burguesía. Su misión consiste en aniquilar la dominación del capital, su objetivo es el socialismo. Su método, la revolución proletaria. Sin democracia interna no hay educación revolucionaria. Sin disciplina no hay acción revolucionaria. El régimen interior de la Cuarta Internacional se rige conforme a los principios del centralismo democrático: completa libertad en la discusión, absoluta unidad en la acción.”
La crisis actual de la civilización humana es la crisis de la dirección proletaria. Los obreros revolucionarios agrupados en torno a la Cuarta Internacional señalan a su clase el camino para salir de la crisis. Le proponen un programa basado en la experiencia internacional del proletariado y de todos los oprimidos en general, le proponen una bandera sin manchas.
Obreros y Obreras de todos los países, agrupados bajo la bandera de la Cuarta Internacional.
¡Es la bandera de vuestra próxima victoria!»
En los años posteriores al cese de la Segunda Guerra Mundial Natalia Sedova escribió un documento que se conoce como “Carta dirigida al Comité Ejecutivo de la IV Internacional, fechada en México a 9 de mayo de 1951. Incluida en el libro “Documentación histórica del trotsquismo español (1936-1948)”, Agustín Guillamón (dir.), Ediciones de la Torre, 1996) en donde puede leerse lo siguiente:
“Camaradas: sabéis muy bien que no estoy políticamente de acuerdo con vosotros desde hace cinco o seis años, desde el fin de la guerra, e incluso antes. La posición que habéis tomado sobre los importantes acontecimientos de los últimos tiempos me muestra que en lugar de corregir vuestros anteriores errores, permanecéis en ellos y los profundizáis. En la vía que habéis emprendido habéis llegado al punto en el que ya no me es posible seguir silenciosa y limitarme a protestas privadas. Ahora debo expresar mis opiniones públicamente.
[…] Tras muchas reflexiones y dudas sobre un problema que me ha afligido profundamente, he decidido que debo deciros que no veo otra vía que la de afirmar que nuestros desacuerdos no me permiten ya permanecer por más tiempo en vuestras filas. […]
Obsesionados por viejas y superadas fórmulas continuáis considerando al Estado estalinista como un Estado obrero. No puedo ni quiero seguiros en este punto. Desde el inicio de la lucha contra la burocracia usurpadora, L.D.Trotski repitió prácticamente cada año que el régimen se desplazaba hacia la derecha, en las condiciones de retraso de la revolución mundial y de posesión de todas las posiciones políticas por la burocracia en Rusia. En diversas ocasiones subrayó que la consolidación del estalinismo en Rusia llevaba a un deterioro de las posiciones económicas, políticas y sociales de la clase obrera, y al triunfo de una aristocracia tiránica y privilegiada. Si esta tendencia continúa, dijo, la revolución se agotará y el capitalismo será restaurado. Desgraciadamente esto es lo que se ha producido, aunque bajo formas nuevas e inesperadas. No hay ningún país del mundo en el que las ideas de los auténticos defensores del socialismo sean perseguidas de forma tan bárbara [como en Rusia]. Debería estar claro para todos que la revolución ha sido completamente destruida por el estalinismo. Sin embargo, vosotros seguís diciendo que bajo este régimen inaudito, Rusia es aún un Estado obrero. Considero esto como un ataque al socialismo. El estalinismo y el Estado estalinista no tienen absolutamente nada de común con un Estado obrero y con el socialismo. Son los más peligrosos enemigos del socialismo y de la clase obrera.
Ahora consideráis que los Estados de Europa oriental en los que el estalinismo ha establecido su dominio durante y después de la guerra son igualmente Estados obreros. Esto equivale a decir que el estalinismo ha desempeñado un papel socialista revolucionario. No quiero ni puedo seguiros en este punto. Tras la guerra e incluso antes de que acabara, existió un movimiento revolucionario de masas en esos países. Pero no fueron esas masas quienes tomaron el poder y no fueron Estados obreros los que se establecieron con sus luchas. Es la contrarrevolución estalinista quien tomó el poder, reduciendo estos países a la condición de esclavos del Kremlin, estrangulando a las masas trabajadoras, sus luchas revolucionarias y sus aspiraciones revolucionarias. Al considerar que la burocracia ha establecido Estados obreros en esos países, le asignáis a esa burocracia un papel progresivo e incluso revolucionario. Al propagar esta monstruosa mentira, denegáis a la IV Internacional toda razón fundamental de existencia como partido mundial de la revolución socialista. En el pasado siempre hemos considerado al estalinismo como una fuerza contrarrevolucionaria con todas las connotaciones del término. Vosotros ya no lo hacéis, pero yo sigo haciéndolo.
[…] Lo más intolerable de todo es la posición que habéis adoptado sobre el tema de la guerra. La tercera guerra mundial que amenaza a la humanidad sitúa al movimiento revolucionario ante los problemas más difíciles, las situaciones más complejas, las decisiones más graves. Nuestra posición no puede adoptarse sino después de discusiones muy serias y lo más libres posibles. Pero frente a los acontecimientos de los años recientes, continuáis preconizando la defensa del Estado estalinista y comprometiendo a todo el movimiento en esa defensa. Ahora incluso sostenéis a los ejércitos del estalinismo en la guerra en la que se encuentra sometido el pueblo coreano. No puedo ni quiero seguiros en este punto.
[…] Sé muy bien que afirmáis con frecuencia que criticáis al estalinismo y que lo combatís. Pero el hecho es que vuestra crítica y vuestra lucha pierden su valor y no pueden dar resultado alguno porque están determinados por vuestra posición de defensa del Estado estalinista y subordinados a ésta. Cualquiera que defienda ese régimen de bárbara opresión abandona, independientemente de sus motivos, los principios del socialismo y del internacionalismo.
En el mensaje que me ha enviado por el último congreso del SWP, se ha escrito que las ideas de Trotsky continúan guiándolos. Debo deciros que he leído esas palabras con amargura. Como habéis podido constatar por lo que acabo de escribir, no veo esas ideas en vuestra política. Confío en esas ideas. Estoy convencida que la única salida a la actual situación es la revolución socialista y la autoemancipación del proletariado mundial.
En su tiempo , décadas después , Mario Roberto Santucho puntualizó en un documento específico , lo siguiente:
«El movimiento trotskysta. es necesario aclararlo, agrupa a sectores heterogéneos. Desde aventureros contrarrevolucionarios que se sirven de su bandera prostituyéndola hasta consecuentes revolucionarios».
«…es necesario tener claro que, efectivamente, la IV Internacional tiene enormes limitaciones y una tradición escasamente reivindicable».
«Podemos resumirla diciendo que la histórica tarea de mantener vivo el internacionalismo leninista, de conservar y desarrollar la teoría y la práctica de la revolución permanente, hubo de ser asumida en las condiciones de predominio absoluto del stalinismo, por pequeños círculos de intelectuales revolucionarios cuya marginación real de la vanguardia proletaria y de las masas -pese a importantes esfuerzos por penetrar en ellas- impidió su proletarización y otorgó un carácter pequeño-burgués al movimiento trotskysta. Esta realidad determinó que el opone de la IV Internacional al movimiento revolucionario mundial se limitara al nada despreciable de custodio de aspectos esenciales del marxismo-leninismo abandonados y pisoteados por el stalinismo, y lejos de jugar un rol práctico revolucionario de importancia, cayera en numerosas oportunidades en puntos de vista reformistas, ultraizquierdistas e incluso, sirviera de refugio a toda clase de aventureros contrarrevolucionarios, consecuencia y, a su vez, causa de la marginación de la que habláramos».
«Mas, el proceso de renovación y desarrollo a que nos referimos, que demuestra suma pujanza, implica necesariamente una transformación de la Internacional y de sus partidos en una dirección proletaria.
Implica un cambio radical en su composición social, el abandono progresivo de las características pequeño burguesas todavía dominantes, una participación plena y protagónica en distintas revoluciones nacionales. El futuro del movimiento trotskysta depende de la capacidad de la Internacional, de sus Partidos nacionales, para asimilar esta transformación, realizarla consciente y ordenadamente.»
El futuro llegó, y se ponen la camisera y muestran los íconos de esa tentativa de organización organizaciones como aquellas que integran el enfermo de gravedad FITU y sus colaterales electorales como MARABUNTA . Que el futuro haya llegado con esas apariencias y incontables ensayos todos marcados por sus rivales como traidores de la IV Internacional, son más que suficientes para entender que nada de eso que hoy se dice y es atacado como troskysmo tiene que ver con la lucha de Trotsky aún en aislamiento y perseguido hasta darle muerte . Tomamos desde Nuevo curso la referencia del calendario solo para dar cuenta de la vigencia del pensamiento de sus fundadores y para denunciar a quienes se adjudican roles que ellos mismos contribuyeron a destruir con sus práxis política concreta.
A Trotsky se lo respeta , poniendo en acto sus claves teóricas desde la realidad existente y no como un pensamiento abstracto carente de actualidad . Se lo respeta en cada trabajador que comprende sus interés objetivo emancipatorio y luchando por el poder obrero y el programa socialista nacido y procesado teóricamente desde esa lucha.
Renunciar a comprender la violencia de clase ejercitada por la burguesía, porque basta con padecerla , no es el camino para despejar el espacio al trabajador y su emancipación.
Imaginar que lo real se constituye exclusivamente con el jovenque se estacina en una facultad y desde allí pretende dictar sentencias de caducidad , es el camino recto a la nada, es sentarse en la silla construida con la ideología de la representación política sustantivamente formateada por la burguesía en tanto clase dominante , centrada en el simpatiza conmigo, vótame ,luego yo sigo por la mía . Es el constante “mangueo” de voto por sobre toda otra consideración.
Mientras las relaciones sociales capitalistas consigan reproducirse en la sociedad donde sobrevivimos, estaremos con estupor ante la repetición perniciosa de una forma de militancia vacua y finalmente funcional a la permanencia de lo dado en el orden social capitalista como la que nos refiere la historia de la lucha de clases desde la segunda mital del siglo XX hasta nuestros días . Más temprano que tarde es necesario terminar con este circuito pernicioso. La memoria de los caídos en el camino, desaparecidos, muertos, encarcelados oagotados en sus fuerzas militantes , así lo exige . No hay lugar para atajos que conducen a callejones existenciales sin salida. Como lo dice García Marquez, en los pergaminos de Melquíadas , “las estirpes condenadas a cien años de soledad , no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”. No se clama por el internacionalismo gritando la patria no se vende , como hemos visto en estos días. Se lucha desde la construcción subjetiva que venza la crisis de dirección de los trabajadores por medio de la forma organizativa del partido mundial de la revolución socialista.
Nuevo Curso
