El próximo 15 de setiembre se cumplirán diez y siete años desde el inicio de la última gran crisis económica.
fue una crisis financiera global que comenzó en Estados Unidos con el colapso del mercado inmobiliario y la crisis de las hipotecas subprime, extendiéndose rápidamente a otros países a través de los mercados financieros interconectados. Esta crisis provocó una profunda recesión conocida como la Gran Recesión, con miles de despidos y quiebras bancarias, derivando en una situación de liquidez y marcando un período de recuperación lenta y prolongada.
El origen usando la sinonimia con un sismo volcánico se gestó en el mercado inmobiliario estadounidense, impulsado por una expansión del crédito hipotecario que incluyó a prestatarios de alto riesgo identificados en la jerga financiera como subprime .
En sentido amplio esto sígnico que en los hechos se otorgaban hipotecas a personas que no tenían capacidad de pago, creando una burbuja de precios referidos a aquellos por los que se podía acceder a la vivienda.
La falta de regulación y la excesiva liberalización del sector financiero, tan pregonada por nuestra actual gestión de gobierno y objetivo de realización desde 1976 con el acceso al dominio del poder político de una dictadura genocida, hizo que se desarrollaran prácticas crediticias de alto riesgo y la acumulación de activos financieros de difícil realización por su sola existencia numérica pero en última instancia ficticios.
Esa situación generó repentinamente un estallido que produjo la ruina o destrucción de toda la estructura o sistema con postración extrema por perplejidad del orden social debido a la insuficiencia circulatoria de dinero , que tuvo que ser aportado por los tesoros de los Estados nacionales sedes de las centrales de las entidades bancarias incursas en ese proceso.
En lo inmediato , el colapso de la burbuja inmobiliaria provocó la iliquidez de fondos hipotecarios, llevando a la quiebra a algunas entidades financieras como BNP Paribas, pero nuevamente el epicentro se estableció en el hecho más que significativo de la quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers en septiembre, por lo que tomamos ese hito como referencia calendaría para este texto.
Por aquellos días, los aparatos ideológicos del poder burgués , también acudieron a la identificación de lo sucedido con un sismo. Fue así que profusamente salieron a instalar un concepto. Nos dijeron que un tsunami financiero había provocado un gran terremoto en el panorama bursátil internacional. El gigante financiero Lehman Brothers se derrumbaba y el mercado libre, pieza fundamental del capitalismo, llegó incluso a ponerse en cuestión.
Pese a esa experiencia de derrumbe social , el paso del tiempo no ha implicado una refundación capitalista , ni generó la posibilidad de su superación por un nuevo orden social construido sobre la base de nuevas relaciones de producción diversas de la relación capital – fuerza de trabajo, propia del orden social capitalista
El capitalismo se ha limitado a profundizar en escenarios de acumulación primitiva, de robo y pillaje. Arriba nuevamente en el 2025 “ viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies hasta la cabeza» y en su tendencia a intentar su reproducción cotidiana , lo hace con la naturalización política de la corrupción que le rodea, no como delito sino como instrumento de apropiación del valor creado por el esfuerzo del trabajador en la producción, bajo la intensificación de la cuota de explotación .
El capitalismo genera crisis de forma periódica y que, en definitiva, son parte del propio sistema. En la fase de crecimiento, a los defensores del capitalismo les resulta relativamente fácil defender el mismo y nos recuerdan que éste genera empleo, riqueza y bienestar social.
Frente a esto el peronismo de nuestros tiempos, sumándose a los sectores de la burguesía que no le resultan permeables y constituido aún en el partido del sistema, no deja de indicar, incluso por sus referentes más visibles, desde el ejercicio del poder formal, o fuera de él , como nos ocurre en el tiempo en que sobrevivimos, que el capital, es eficiente y que es el único que realmente funciona.
También parece que ocupando el último vagón de ese tren ideológico, se suma ya sin destino propio, el reformismo socialdemócrata, que tiene fisonomía desde tiempo prolongado en el FITU y sus satelitales , que ganan emergencia cada vez que el poder burgués por mecanismo de farsa electoral, ofrece al mercado bancas de parlamentarios para que en ellas , quienes las adquieran puedan resultarle funcionales a su único propósito específico , que no es otro que reproducirse con consenso social y naturalización de las situaciones de miseria que sus contradicciones generan
Ciertamente, resulta decisivo presentar los hechos económicos como fenómenos naturales, con dinámica propia y, por tanto, sin margen de incidir en ellos o hacer variar su desarrollo. Las metáforas mencionadas anteriormente son un buen ejemplo de lo que estamos comentando. Los llamados expertos económicos nos presentaron la crisis como tsunami, terremoto o turbulencia financiera, esto es, como un fenómeno natural o meteorológico y, por tanto, ocultando y negando toda responsabilidad del modo de producción y la clase dominante en los mismos. La utilización de estos términos va más allá de criterios periodísticos o pretensiones sensacionalistas de los medios. De hecho, estos conceptos pueden encontrarse, fácilmente, en los diferentes informes económicos de las entidades económicas más importantes del planeta.
Karl Marx en el primer tomo de “ El Capital”, nos habla del papel que cumple la fetichización de la mercancía en el marco del sistema capitalista. Las mercancías, decía, como productos de la mente humana semejan seres dotados de vida propia, de existencia independiente, y relacionados entre sí y con los hombres. En esta instancia de reproducción de los mercados políticos, la mercancía sufragio, luego proyectada a la potencialidad con la que se dota al electo parlamentario de ser gestor de otro producto más sofisticado , “las leyes”, impone la actualización del fetiche en grados más abstractos, al punto que el reformismo sigue vendiendo que los trabajadores necesitan representantes, es decir alguien que hable por ellos, en el sitio más corrupto y funcional al poder burgués que es uno de los brazos necesarios de su institucionalidad estatal, el congreso nacional al que se le fetichiza como el escenario último del cambio social y el espacio del debate permitido por el orden jurídico existente.
Hay que decir, no por recurso intelectual propio , sino como actualización necesaria de las referencias históricas en la lucha de clases, que necesariamente deben orientarnos en esta selva tupida de ideología, que el parlamentarismo no es otra cosa que una ficción de representación popular que expresa en apariencia , en sombras proyectadas , “la presunta voluntad del pueblo” y no la de las clases , que en su realidad concreta , constituye en manos del capital reinante , un instrumento de coerción y opresión , por la generación con ficción mayoritarias de leyes que con su imperio , se traducen en instrumento de coerción y opresión.
El parlamentarismo reformista del FITU, comienza por reconocer la estabilidad relativa del orden social capitalista y su Estado , con lo que dejan ver su perspectiva adscripta a la duración indefinida del régimen. Ese parlamentarismo solo esta interesado en que cualquier logro sea considerado por las masas, como logro de sus bancadas. Días atrás , lo puso en letras de molde una de sus dirigentes y luego lo expandieron otros, afirmando con pretendido rigor que si el FITU tuviera dos bancas más, el veto del presidente a la ley de incremento del haber jubilatorio, no hubiera caído. Para el FITU, apologista del orden constitucional , se transforma en biblia el art. 22 de ese texto: El pueblo no delibera ni gobierna sino por sus representantes. Acto seguido se une en la legitimación del régimen, ocupando los espacios de propaganda para pedir el voto.
Desde lo votado en el II Congreso de la Tercera Internacional, la historia de los trabajadores nos introduce una caracterización de ineludible vigencia, por permanencia de las estructuras y superestructural del orden capitalista a pesar de mas de un siglo transcurrido, que los que nos llaman a votar apelando a la necesidad de llevar vos de los explotados y oprimidos al parlamento ocultan o distorsionan:
“La adaptación de la táctica parlamentaria de los partidos socialistas a la acción legislativa orgánica de los parlamentos burgueses y la importancia , siempre creciente de la lucha por la introducción de reformas dentro de los maracos del capitalismo, el predominio del programa mínimo den los partidos socialistas, la transformación del programa máximo en una plataforma destinada a las discusiones sobre un lejano objetivo final. Sobre esta base se desarrolló el arribismo parlamentario, la corrupción, la traición abierta o solapada de los intereses primordiales e la clase obrera ….Bajo las condiciones actuales, caracterizadas por el desencadenamiento del imperialismo, el parlamento se ha convertido en un instrumento de la mentira, del fraude, de la violencia, de la destrucción , de los actos de bandolerismo . Obras del imperialismo, las reformas parlamentarias, desprovistas de espíritu de continuidad y de estabilidad y concebidas sin un plan de conjunto, han perdido toda importancia práctica para las masas trabajadoras…. El parlamentarismo , así como toda la sociedad burguesa, ha perdido su estabilidad” ” …Por eso el deber histórico inmediato de la clase obrera consiste en arrancar esos aparatos a las clases dirigentes, en romperlos, destruirlos y sustituirlos por los nuevos órganos del poder proletario…”.
La mayoría de los acontecimientos de la realidad económica se nos presentan fetichizados y con vida propia en las explicaciones que se vierten en la prensa, en los debates públicos o en las explicaciones que sobre ellos se dan en las facultades de economía. Se sigue ocultando que la economía es una ciencia social y que las supuestas leyes de la misma no tienen, absolutamente, nada que ver con las leyes de las ciencias naturales. El mercado, por ejemplo, se nos presenta como una premisa ontológica, es decir, un ser con vida propia y, por tanto, poco se puede hacer para superarlo.
Sin embargo, lo cierto es que ni el mercado ni el sistema funcionan.. El capitalismo es un sistema que genera crisis de forma periódica. En tiempos de crecimiento, el capital obtiene su beneficio a costa del sudor de los y las trabajadoras) y en tiempos de crisis costear las pérdidas también corre por nuestra cuenta.
Marx en su otra obra La Ideología Alemana. En ella explicaba con detalle la función que cumple la ideología y cómo, mediante ella, las relaciones humanas se presentan de forma invertida a la situación que realmente se produce en el marco del sistema capitalista. Lo cierto es que el mercado nos arrastra de una crisis a otra, sin importar a la hora de los consensos necesarios en el plano político que la cruda realidad refute permanentemente la ideología del sistema, generando y naturalizando de manera estructural, la pobreza, la desocupación y la precariedad para millones de personas
Iniciamos con un futuro aniversario de una crisis cuyos efectos todavía repercuten en nuestra existencia como trabajadores. El recorrido de este texto nos lleva, pese a sus detractores al inicio del documento fundacional de la IV Internacional redactado en el exilio por León Trotsky, cuyo nacimiento reivindicamos en este 3 de setiembre a pesar de su sinuoso derrotero tras el cese de la segunda guerra mundial.”
“La situación política mundial del momento, se caracteriza, ante todo, por la crisis histórica de la dirección del proletariado.
La premisa económica de la revolución proletaria ha llegado hace mucho tiempo al punto más alto que le sea dado alcanzar balo el capitalismo. Las fuerzas productivas de la humanidad han cesado de crecer. Las nuevas invenciones y los nuevos progresos técnicos no conducen a un acrecentamiento de la riqueza material. Las crisis de coyuntura, en las condiciones de la crisis social de todo el sistema capitalista, aportan a las masas privaciones y sufrimientos siempre mayores. El crecimiento de la desocupación ahonda a su vez la crisis financiera del Estado y mina los sistemas monetarios vacilantes. Los gobiernos, tanto democráticos como fascistas, van de una quiebra a la otra…..Las charlatanerías de toda especie según las cuales las condiciones históricas no estarían todavía “maduras ” para el socialismo no son sino el producto de la ignorancia o de un engaño consciente. Las condiciones objetivas de la revolución proletaria no sólo están maduras sino que han empezado a descomponerse. Sin revolución social en un próximo período histórico, la civilización humana está bajo amenaza de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, de su vanguardia revolucionaria La crisis histórica de la humanidad se reduce a la dirección revolucionaria.”
Nuevo Curso
