Los conflictos y sucesos que tienen en su centro muertes violentas, que están asociados al tráfico de estupefacientes, son por su propia naturaleza y su propia construcción interna, de naturaleza compleja
teniendo alcance directo sobre las personas que de una u otra manera se ligan a ellos por determinaciones voluntarias o involuntarias.
Asimismo, en todos los caso y mayoritariamente, sus formas concretas
están asociados a diversas manifestaciones de exclusión social y derivan de una sociedad de clases, que encuentra su regulación y estructura, marcada por la producción generalizada de mercancías como lo es el capitalismo.
Sin embargo con referencia a ellos, tanto en la agenda mediática como en los discursos de los operadores políticos, poco se dice con rigor y por fuera de las sombras que proyectan las apariencias de los seres humanos que se ubican en la relación violenta intersubjetiva que implica el acto criminal tanto sea como sus ejecutores o como sus víctimas.
En ambos extremos se omite detenerse sobre la vulnerabilidad social que se posiciona sobre ambos extremos de la relación contenida en el acto criminal.
Sobre ese particular, hay que decir que las mujeres intervienen en los eslabones más bajos de la comercialización y el tráfico de sustancias estupefacientes generalmente emparentado con el ejercicio de la prostitución, toda vez que las mujeres jóvenes venden y se venden.
La adecuada comprensión de los factores sociales, económicos y culturales que determinan la presencia juvenil femenina en esta específica situación y actividad evita e impide comprender que estas producen efectos particularmente perversos sobre ellas
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Dada así la emergencia del fenómeno , lo cierto es que esos efectos que incluso implican la perdida de la vida misma son efectos que no reconocen otro sustrato que las propias relaciones capitalistas de producción que como en otras áreas termina devaluándolas como sujeto, cosificándolas y asignándoles roles previamente estigmatizados por la clase dominante y sus formas jurídicas .
En ese sentido hay que decir que, nuestro siglo está marcado por haberse desencadenado en su primer década una crisis capitalista que supera los alcances de las crisis cíclicas de ese modo de producción, que llega a la posibilidad de inviabilizar por su magnitud y entidad la propia reproducción del capital , todo lo cual en alguna forma abre iniciativas que apuntan a un nuevo proceso de acumulación primaria del capital y actualizó en términos políticos la consigna que se dice procede la autoría de Rosa Luxemburgo: Socialismo o barbarie, Qué otra cosa es el crimen de tres mujeres en circunstancias que vinculan el resultado muerte con la venta, consumo y circulación de estupefacientes en contexto de su prostitución , que no pueda ser una expresión de barbarie.
Socialismo o barbarie condensa entonces la síntesis más explícita de la situación de crisis civilizatoria en la que el capital ubica a quienes no son propietarios sino de su fuerza de trabajo y se ven obligados a su venta en el mercado.
En las últimas décadas, el número de mujeres encarceladas por delitos vinculados al comercio de drogas se ha incrementado drásticamente en todo el mundo. Este incremento coincide con la implementación por los operadores del poder burgués y sus agencias políticas funcionales en las que concentra su intervenciones el reformismo, de políticas económicas y de reformas estructurales que transformaron las condiciones generales de la organización social del trabajo y las formas de puesta en acto de la fuerza de trabajo adquirida por las patronales que vienen en paralelo con notables cambios en los patrones culturales admitidos de existencia social y sus relaciones intersubjetivas que se realizan en la cotidianeidad de la sociedad civil .
En esos cambios hay que advertir que muchos implican un incremento de consumo de sustancias estupefacientes que se adquieren por circuitos legales o ilegales, es decir, hay muchas formas de existir en el otro que estan mediada por la presencia de ese objeto que cumple como toda mercancía roles fetichistas en la medida que se le otorga por los consumidores aptitudes o posibilidades no contenidas en su simple valor de uso.
Ese incremento al que aludimos, también coincide con la emergencia de nuevas prácticas que hacen que las mujeres se conviertan en protagonistas de una gran variedad de circuitos económicos, legales e ilegales. En este escenario, la participación de mujeres en operaciones relacionadas con el narcotráfico se ha convertido en una de las principales causas de criminalización femenina , a la vez que las convierte en un colectivo humano pasible de ser víctima de esas mismas conductas socialmente consideradas como delitos.
En ese sentido nos informan Gabriel Ignacio Anitua y Valeria Alejandra Picco desde el Ministerio Público de la Defensa que en Argentina, la mayoría de las mujeres privadas de libertad están detenidas, precisamente, por la comisión de delitos asociados con las drogas. Citan, por ejemplo, que en la provincia de Buenos Aires, desde que se asumió la competencia parcial en esa materia penal relacionada con estupefacientes, se observa un crecimiento tanto en números absolutos como relativos de la población femenina reclusa ,resultado al que se llega por la utilización sistemática de la prisión preventiva por parte de los operadores judiciales
Esto es lo que oculta con sesgo ideológico que traza el propio discurso feminista que solo ve en el fenómeno pese a su complejidad, una cuestión de género . También es, la razón por la que gana cartel frente a la descripción de estos escenarios del crimen de alto contenido de clase y apariencias degradantes .
En sentido inverso , la propaganda política de la vanguardia socialista revolucionario sin dejar de ver la cuestión de genero debe priorizar y jerarquizar el discurso de clase constituido en política autónoma de los trabajadores que resulte diversa y necesariamente antagónica a los paradigmas de sentido común que busca constantemente imponer el poder burgués .
Hay que decir con claridad que los delitos vinculados con las drogas tienen lugar en el marco de complejas redes y jerarquías sociales que trascienden las fronteras geopolíticas. Los puestos o roles más bajos en ese entrelazamiento social colocan a los jóvenes socialmente vulnerables en una mayor exposición al poder punitivo del Estado y denunciar que estos roles son desempeñados, en su mayoría, por mujeres proximas a una situación de pobreza .
Dicho de otra manera, el hecho de que ellas desempeñen los roles inferiores en las redes de comercialización es paralelo a las condiciones de pobreza que padecen dentro del sistema social que las hace ser a la vez , víctima de todo ese entramado de vínculos específicos, constituyente de un colectivo estigmatizado y pauperizado, que no suele conseguir que sus necesidades encuentren vía de mínima satisfacción que permaneciendo dentro de él, con todas las implicancias de barbarie y miseria cultural que trae aparejados.
De esta forma, es imperioso desde los desafíos militantes no dejarse arrastrar por los discursos de oportunidad, nacidos desde las usinas de los que pretenden imponer una construcción falsa de lo verdadero y hacer un aprovechamiento oportunista de la difusión generalizada de un hecho delictivo .
Los delitos relacionados con el uso indebido de drogas o lo que se llama sustancias estupefacientes, son en su mayoría no violentos y con frecuencia menores, pero los delitos económico-compulsivos para obtener drogas, como el robo con arma son significativos y más comunes que la agresión violenta inducida por las drogas.
Queda claro en el caso, la configuración de un escenario de barbarie existencial que excede a quienes lo protagonizan porque los efectos de las drogas ilícitas, la delincuencia y la violencia son sumamente perjudiciales para las comunidades locales , ya que sus miembros tienen que vivir en medio de mercados de drogas ilícitas donde siempre están presentes la estigmatización y la violencia, sea gestada por grupos organizados o por el propio uso de la fuerza de las agencias estatales represivas.
Barbarie implica entonces, que haya diferentes formas de delincuencia y violencia relacionadas con los carteles internacionales, crímenes violentos perpetrados por toxicómanos individuales o contra ellos, y hay individuos inocentes atrapados en el fuego cruzado de las culturas de drogas violentas.
Todo esto no tiene una vía de superación dentro de las fronteras del orden burgués en la medida en que precisamente ese orden por las circunstancias de los obstáculos que ponen en crisis la reproducción continua del capital las gesta y facilita para obtener otra vía no convencional de acumulación.
Rosa Luxemburgo instaló la necesidad de la comprensión consciente por las masas trabajadores de las implicancias de estos dos caminos posibles, es decir el del socialismo o el de los espacios sociales de barbarie . Lo hizo en orden a otra oposición conceptual: reforma o revolución. Esto implicaba y sigue hoy vigente, la imposibilidad de reformar lo corrompido por la miseria social. Por eso son vacuo las exclamaciones exitistas en torno a la premisa Ni una menos o similares, tal como lo prueba todo lo sucedido desde su lanzamiento que lejos de darle cuerpo en realidad, es la propia realidad del orden capitalista la que la desmiente.
A contrapelo de los oportunistas reformistas, los revolucionarios insertos de manera militante en la vanguardia obrera no deben ni pueden dejar de advertir que todos los fenómenos sociales deben remitir en sus implicancias a su necesaria superación y no a su sola negación , todo lo cual implica la necesidad de que lo dado sea enlazado en todo momento con la cuestión del poder y la imperiosa construcción de su dictadura de clase para abolir las relaciones sociales capitalistas y sus consecuente barbarie.
El reformismo y todas sus organizaciones centradas en la exclusiva lucha por derechos subjetivos e ilusiones democráticas no son promesas del porvenir sino supervivencias podridas del pasado y la actualidad en la barbarie.
En esa perspectiva, sostiene Trotsky pronunciándose contra el oportunismo y el revisionismo, con plena aplicación a nuestro contexto que corresponde “desechar a los magos, charlatanes y profesores de moral. En una sociedad basada en la explotación, la moral suprema es la de la revolución socialista. Buenos son los métodos que elevan la conciencia de clase de los obreros, la confianza en sus fuerzas y su espíritu de sacrificio en la lucha. Inadmisibles son los métodos que inspiran el miedo y la docilidad de los oprimidos contra los opresores, que ahogan el espíritu de rebeldía y de protesta, o que reemplazan la voluntad de las masas por la de los jefes, la persuasión por la coacción y el análisis de la realidad por la demagogia y la falsificación. He aquí por qué la social democracia, que ha prostituido el marxismo tanto como el estalinismo, antítesis del bolchevismo, son los enemigos mortales de la revolución proletaria y de la moral de la misma”….” Mirar la realidad cara a cara, no buscar la línea de la menor resistencia, llamar a las cosas por su nombre, decir la verdad a las masas por amarga que ella sea, no temer los obstáculos, ser fiel en las pequeñas y en las grandes cosas, ser audaz cuando llegue la hora de la acción, tales son las reglas”.
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