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26 de octubre 2025. EL escenario farsesco de una paradoja: VOTAR LEGITIMA LO QUE SE DENUNCIA.

La filosofía del conocimiento, llamada epistemología, es un espacio específico de la filosofía que que tiene por objeto establecer la naturaleza, el origen, las posibilidades y los límites del conocimiento humano.
En ese espacio se inscriben las paradojas. Desde esa perspectiva, una paradoja si se la busca explicar desde el campo de la lógica es una afirmación o idea que parece contradictoria o ilógica, pero que tras una reflexión más profunda puede contener una verdad o un significado inesperado que a menudo desafía el pensamiento que se busca difundir.
Lenin hizo una descripción de esa situación, pero desde el propio terreno de los actos políticos y sus hechos concretos señalando que : “En toda lucha larga, tenaz y apasionada, comienzan a diseñarse generalmente, al cabo de cierto tiempo, los puntos de divergencia centrales, básicos, de cuya solución depende el desenlace definitivo de las acciones y, en comparación con los cuales, pasan cada vez más a segundo plano todos y toda clase de pequeños y mezquinos episodios de la lucha.” (Lenin al comienzo de “Un paso adelante dos pasos atrás “)

La historia que protagonizamos en tanto trabajadores no es un proceso sin sujeto o con multiplicidades que terminan por no definir un sujeto colectivo y una fuerza social y política.
Ese proceso constructivo se desarrolla con ritmos diversos y de manera no lineal, sino por el contrario, con inevitables ascensos y descensos de intensidad y capacidad de cambio sobre lo existente.
Precisamente porque se es trabajador a partir de que la existencia material la podemos sostener solo vendiendo en el mercado laboral nuestra fuerza de trabajo, también somos los gestores de la transformación social, de manera consciente o inconsciente.
No, se trata de admitir en consecuencia que los sucesos operan sin agente responsable, siguiendo una determinación estructuralista, sino de advertir , que lo que está implicado en la realidad es lo inverso, esto es, que los que hacemos lo cotidiano desde nuestra existencia misma, transformemos esa realidad desde la política , constituyéndonos como clase y fuerza social que controvierte por el vértice la dominación burguesa
Nos educaron para la obediencia, porque ese contenido era necesario para la disciplina industrial que imponía el capital en esa versión. Ese modelo cedió por prevalencia del capital financiero y esa impronta derivó en la crisis de ese modelo de diseño del orden social dominante.
Es cierto que la disciplina llevaba a la sumisión y a la incapacidad de negarse a las peticiones, pero esto mutó por otra sumisión que es la que producen las transformaciones tecnológicas especialmente en el campo de las comunicaciones.
Esta nueva situación deja la implicancia estructural de acentuar el fenómeno de la fetichización de la mercancía y la alienación del sujeto en el objeto, cosificándose, factor que deviene prevalente en el hoy para dar cuenta de la pertinencia del cambio social revolucionario y el destino frustrante de pretender ser sujeto libre por el impulso de reformas y políticas de derechos subjetivos dentro del orden estatal de la burguesía dominante.
Dicho de otra manera, el reformismo en su versión siglo XXI, en vez de las aspiraciones universalistas del socialismo y la política militante contra la explotación de clases , hace uso y apología en un solo movimiento ideológico del aliento a una pluralidad de luchas particulares desconectadas que concluye con una sumisión al capitalismo y a las burguesías que lo corporizan y la consiguiente frustración de quienes encarnaron esas luchas disociadas de todo proyecto social colectivo superador de lo existente.
Lo dado contiene en sí mismo la propia tendencia contradictoria que lo niega y deja lugar a la acción colectiva consciente para su superación, que no es otra que la acción política militante socialista revolucionaria. Lo que la burguesía busca con afán y por los medios que resulten suficientes es la naturalización de un patrón que limite la autoafirmación como sujeto colectivo en busca de su emancipación de parte de los trabajadores y en eso se concentra hoy el problema relativo al factor subjetivo del cambio social y la carencia de una dirección en esa organización programática.
En este orden de ideas , viene al caso y no resulta para nada ocioso recuperar el pensamiento sobre esta cuestión específica que, en su momento hizo público Néstor Kohan, cuando habló en un auditorio montado en ocasión de un nuevo aniversario del nacimiento de Ernesto Guevara, que no ha perdido vigencia, sino que, en sentido inverso adquiere la matriz de un manifiesto para los complejos momentos que nos tocan vivir en el actual estadio de lucha de clases.

“Nos enseñaron a bajar la cabeza y no mirar a los ojos.
Nos disciplinaron para decir siempre que sí.
Nos indujeron a rechazar todo camino que no sea el electoral-parlamentario.
Nos intentaron convencer, de manera “científica” y “pragmática”, que no es viable el socialismo y, menos que nada, en un continente del Tercer Mundo.
Nos demostraron una y mil veces que América latina es subdesarrollada y vive en crisis permanente por la falta de capitalismo, por la falta de inversiones, por la falta de capitales.
Nos volvieron a insistir con que “Todos somos iguales ante la ley”. Nos castigaron y nos golpearon en nombre de “La división de poderes”.Nos reclamaron comprensión. Nos censuraron.
Nos endeudaron. Nos explotan. Nos dejan sin trabajo.
Nos inculcaron el culto a la PAZ.
Nos pidieron todos los días la otra mejilla.
Nos volvieron a obligar, ahora en nombre de “La Democracia”, a bajar la cabeza y obedecer.
Pero el ejemplo del Che sigue vivo. Insoportablemente vivo Por eso, de la mano del Che, seguiremos insistiendo en que el único camino de las transformaciones sociales no pasa necesariamente por el Parlamento y el consejo deliberante.
Por eso, caminando al lado del Che, continuamos creyendo en el socialismo como la única alternativa mundial, política y ética al mismo tiempo, frente a la barbarie capitalista globalizada.
(Ernesto Che Guevara: El sujeto y el poder . pag 9)

Haciendo uso de esa referencia, podría decirse hoy que estamos existiendo frente al despliegue de la política de clase que monta la burguesía de conjunto, que busca reciclar segundas apariciones históricas, ocultando el carácter farsesco de esta reedición. Lo contrario de todo esto, es sí, la apelación a una herramienta de organicidad y dirección de la lucha, que es el partido revolucionario de los trabajadores, que tuvo una tendencial construcción política en la década del 70 y desde la aniquilación física de su conducción se vio interrumpida, en tanto esta búsqueda, no es una reedición adulterada de aquello, sino su necesaria continuidad por otros medios en la actual coyuntura de la lucha de clases.

La forma política específica de partido para la revolucionario de los trabajadores por los trabajadores mismos, cuya emergencia resulta de acuciante necesidad implica a diferencia de los monolíticos aparatos de la cooperativa electoral FITU y sus satelitales, constituida desde la estrategia reformista contenida como tal dentro del orden burgués desde el espacio de sus simples negadores incapaces de toda superación de lo negado.
La construcción del partido revolucionario de los trabajadores , implica un partido de clase como consecuencia de su programa que sostiene que también en la agonizante estructura institucionalizada como Argentina, de capitalismo tardío, donde la burguesía ya ha impuesto su revolución a la criolla , se ha visto desplazada al campo del pro-imperialismo por su imposibilidad de desarrollo autónomo y los recurrentes usos del endeudamiento externo para sostenerse .
Los trabajadores son el sujeto colectivo donde cada uno de sus integrantes están objetivamente llamado al combate superador de ese Estado institucionalizado del poder burgués y el régimen de la propiedad privada de burguesa.
Si el proletariado es la clase revolucionaria por excelencia y si su destino histórico es el de consumar la revolución bajo su mando político, es evidente que tiene que comenzar emancipándose, política y organizativamente, de la influencia de las otras clases sociales, tiene que organizarse como partido político con su propia estrategia, que de ninguna manera puede confundirse con los objetivos de la burguesía, o de la pequeña-burguesía por más radicalizada que esta se presente bajo el amparo de un paraguas populista que ha sido vencido en los hechos.

La actualidad de retroceso y agonía a la que han conducido a gran parte de la militancia los aparatos partidarios que integran el FITU y sus satelitales, impone a esa misma militancia una reflexión profunda en torno a cuanto les sucede en su existencia cotidiana y el imperativo de un nuevo curso que trascienda tendencialmente hacia una trabajosa y necesaria ruptura superadora de esas prácticas y los objetivos estratégicos .
Así opera el luchismo. Lucha por la lucha misma sin interesar mayormente ¿ A dónde va Argentina? ¿Cual es el programa de la revolución en nuestro país? Subyace tras este reformismo y oportunismo recalcitrante , la evasión de toda respuesta relativa al problema del Estado y el poder.

Es necesario que se ponga en el análisis la cuestión antes de que la frustración haga su trabajo demoledor tal como lo ha hecho significativamente con las generaciones emergentes del período político abierto a partir de los fines del año 1982
Lo cierto es que hoy , marcha tras marcha, clase pública y solidaridades simbólicas con jubilados, discursos proclives a cubrir lugares publicitarios en contexto de cretinismo parlamentario, charlas públicas, congresos , infinitos programas de radios comunitarias, no hay perfil de dirección política de los trabajadores en lucha, en particular porque son los trabajadores formalizados en sí quienes no se involucran en ninguno de los formatos señalados y el fantasma de la desocupación es el único real factor que les quita el sueño ante la potencial y significativa posibilidad de pasar a ser parte de la población económicamente sobrante.
Por ese factor esencial es que los atomizados luchadores no proletarios, van y van a la plaza para terminar confundidos como en la última oportunidad con las columnas de Sergio Massa, el Pj del ex secretario de Comercio Guillermo Moreno, Juan Grabois, y otras excrecencias de ese nivel,.
La clase trabajadora requiere de una conducción política adecuada a sus intereses y determinada por ellos. Eso no se consigue en un solo día, ni gritando consignas carentes de sustento real
Esta en la esencia de la situación planteada por la lucha de clases la definición estratégica de la lucha. El contenido emancipatorio de ella a través de una política obrera y una organización revolucionaria llamada a constituirse en dirección de esa tendencia latente en el conflicto social, es la tarea necesaria, para lo cual el retorno a la concepción del partido programa, la definición de los trabajadores como sujeto revolucionarios y la aplicación de sus métodos de lucha sobre la realidad y desde la realidad, devienen imprescindibles.
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