Nuevo Curso

EN VÍSPERAS DE LA SECUENCIA FINAL DE UNA ESTAFA.

A un día de la farsa eleccionaria, bajo el marco de una veda que no es tal, la situación impone dar a esa circunstancia coyuntural la posibilidad de reflexionar sobre lo dado, para comprender las razones fundacionales de un llamado a no concurrir a las urnas que gentilmente impone el poder burgués

El análisis del papel del Estado en las sociedades contemporáneas es una tarea imprescindible , pero ocurre sin embargo, que ha transcurrido una campaña política que hizo cesar las protestas callejeras, y las mutó por intervenciones sobre actividades políticas de otro, sin que esta cuestión prioritaria fuera puesta abiertamente en escena, bien que emergió de modo indirecto y por su negación a partir de candidatos a parlamentarios por la cooperativa electoral FITU, simplemente pidiendo el voto para ser diputados y auto referenciándose en ser los únicos capaces de ser tal cosa, es decir, los únicos probos y honestos , habilitados para trabajar con mensajes, acciones, proyectos dentro del orden burgués que institucionaliza con forma jurídica la constitución nacional.
Dicho de otra forma, se hace actividad política, se le adjudica a esa práctica una sustantividad, en tanto se dice que eso es “lucha”, pero a la vez ,de manera conjunta y por omisión se evita considerar ¿cómo y cuál es la relación entre el Estado, el poder y las clases sociales?
De esta manera, y no abordando estos interrogantes, la campaña en particular y todo cuanto se ha hecho en este año en curso, tiene un común sentido finalmente distorsivo que pone a la necesidad de renovar bancas en el parlamento como centralidad en una complejidad que nace de engendrar una praxis de la atomización , que no deja ver en momento alguno la incidencia del Estado en todo el conjunto de sucesos y fenómenos sociales que se dan al interior de la lucha de clases. Por eso es que un día se lucha por los jubilados y se conforman distintas variantes de presencia callejera. En forma inmediata, se adopta la lucha por los servicios de un hospital público, y más tarde por el presupuesto universitario.
En todas esas situaciones se puede ver en paralelo, una acción parlamentaria sostenida en la demanda de políticas diversas del aparato político que se ocupa de la gestión del Estado, y su correlativa impugnación por apartarse de ellas , y en el mismo momento elogios y exaltaciones por un fallo judicial, que al día siguiente cuestiona otro fallo señalando a los intelectuales orgánicos de ese poder como actores políticos de la burguesía. Se pide libertad y se demanda cárcel. Todo muy caótico y confuso , sin un programa en el sentido de teoría en praxis que le de orientación estratégica.
En todo este cambalache reformista, cuanto queda en claro, es que la cooperativa electoral FITU y su aparato directivo, nunca deja ver al Estado como instrumento y aparato o “máquina” coercitiva , en poder de la burguesía, que le ha dado forma jurídica y lo emplea funcionalmente a sus intereses.
Los que hoy nos llaman a participar en una farsa electoral que desciende desde la fuerzas del cielo, apelando a la atomización de los fenómenos sociales y sus fuerzas en pugna, actúan viendo al Estado como el resultado de la sociedad civil, es decir, en su afán por tener mantener un sitio en la mesa burguesa del parlamento, no trascienden una visión hegeliana del Estado, ignorando incluso las críticas del joven Marx sobre el punto.
Dicho de otra manera, el equipo de auto referenciados candidatos de la honestidad y la capacidad de lucha individual, no puede interpretar al Estado como creación y artificio institucional de la burguesía dominante y prefiere remitirlo a los espacios celestiales de “La Idea” de Estado, que puede llenarse de contenido concreto progresivo para los intereses de humillados y ofendidos si se le presiona, se denuncia a sus operadores y se pone por sobre toda cuestión la atinente a la “corrupción”, lo que explica que incluso para formar parte de una “comisión investigadora parlamentaria” hayan armado transitoriamente un interbloque con el sector corrupto del peronismo identificado con la ex presidenta condenada y cumpliendo pena y hayan avanzado con ella hacia la ideologización de su cautiverio penal mutado a “proscripción electoral”.
Vale decir, los incisivos y “apiolados discursos”, sacados del “manual de chicanas” de pasillo de facultad, contienen en sí mismo y con diversas variantes una visión de lo existente según lo cual el Estado es un aparato que esta por encima de la sociedad civil y corporiza una idea perfectible desde la presión o demanda sobre sus operadores y sus formas jurídicas que pueden ser modificadas precisamente por leyes, para lo cual hay estar ahí “dentro” para no ser simplemente “testimoniales” y dirigir las “luchas” dentro y fuera del edificio centenario.
En otras ocasiones, según el oportunismo así lo indique, se apela a discursos en que efectivamente se baja al Estado de las alturas hegelianas, pero se lo hace para ponerlo junto con Rousseau extraído desde la historia , en manos del contrato que permite la realización del Estado y de la sociedad civil. Ya no esta por encima de las relaciones sociales sino como objeto de un contrato con esa sociedad en abstracto con lo que en definitiva se sigue separando sociedad civil de Estado no dejando ver las aristas de lo real que finca en señalar a esa estructura Estatal, como parte de esa sociedad civil de clases donde la burguesía finca funcionalmente su poder y construye hegemonía para la reproducción del capital.
La prédica del FITU y colaterales, en contexto de táctica electoralista haciendo visibilizar en las masas trabajadoras una imagen de la estructura de poderes plasmada en la constitución nacional como el escenario desde donde debe presionarse esa abstracción por vía de acciones políticas que le impongan el contenido a las decisiones de los operadores políticos en esas estructura formales de poder , llevan a construir un posicionamiento ajeno a los intereses de la clase trabajadora
En definitiva, el aparato cooperativo construido desde la legalidad burguesa de los partidos del FITU ,oculta que el Estado es el producto directo de la sociedad civil donde se contienen las clases antagónicas en proceso de lucha de clases , y que esa institucionalidad y sólo sirve para mantener el statu quo, que es, en definitiva, el sostenimiento de la propiedad privada . Se aparta claramente de cuanto indica Marx en “Miseria de la filosofía”: “tanto la legislación política como la civil no hacen más que expresar y protocolizar las exigencias de las relaciones económicas”. (pág. 59).
Lo significativo, en nuestros tiempos, es advertir en sentido inverso a como utiliza el FITU sus espacios electorales, que el y las trabajadoras constituidas en clase social no son solamente una exclamación que denuncia la miseria y la servidumbre sino además y significativamente el principio necesario de las concepciones revolucionarias y militante del mundo y de las actitudes prácticas que estas implican.
El Estado es expresión de la propiedad privada y de las relaciones sociales de producción donde esta se constituye a través de la forma jurídica que requiere del imperio del aparato institucional estatal para su concreción ideológica en el cuerpo social . Precisamente es esto lo que impide concebirlo como un ente abstracto gobernable mediante políticas de derecho por vía republicana y democracia indirecta. Esta situación es la que ubica a la convocatoria al voto de parlamentarios en las antípodas de esta construcción ideológica de clase que hace de cimiento para la práctica emancipatoria de los explotados y oprimidos .
Ese diverso posicionamiento frente al Estado, es el que marca el trazo de un camino diverso al necesario para transformar nuestra sociedad en otro orden social con poder obrero y programa socialista superador de las relaciones sociales de producción que constituyen el capitalismo.
Lo que se llama a votar, con rogatoria intensa y vergonzosa desde los autorreferentes candidatos del FITU, no hace otra cosa que ocultar el rol del Estado en tanto aparato institucional del interés de la clase dominante y en igual sentido embanderarse en la idea de soberanía, haciendo uso oportunista de los hechos de coyuntura . Con esto traslada la contradicción obrero-capitalista a nación-imperio, recreando la relación de solidaridad entre la clase obrera y cierto grupo de interés especifico dentro de la burguesía objetivo para el cual la idea de Estado por sobre las clases con rol de árbitro y mediador se constituye en cimiento fundacional de todo ese andamiaje ideológico
Los candidatos de la cooperativa electoral, so pretexto de lucha contra prácticas imperialistas , desde su noción ideológica del Estado , hace propaganda vacía de sustento en la realidad donde permite se eduque a las masas trabajadoras en la ideología del partido del poder burgués que es el peronismo en cualquiera de sus relatos, porque plantea desde las políticas económicas que asume el elenco gubernamental de ese estado, que el problema es la «opresión extranjera» en tanto, se entiende, que sin la «opresión» foránea el país «oprimido» podría desarrollarse en relaciones sociales de producción proclives al interés objetivo de la masa trabajadora.
Con esto se dice lo que se niega en las apariencias. Es decir, se presentan candidatos que dicen ser diversos de los operadores políticos de la burguesía , pero que en los hechos llaman a conformarse en frente antiimperialista con ellos mismos. Por eso consignas como la aceptación de la consigna «la patria no se vende” y en lugar de visualizar a la burguesía como enemigo de clase se exhiba como posible un frente con algún sector de ella, que haga fraseología antiimperialista.
En el mismo lugar se ubica y se detecta la profusión propagandística de “la soberanía”, extremo con el que en definitiva se acepta la estatalidad burguesa, y se diluye por antagónico el internacionalismo proletario.
Ocurre que diciéndose seguidores de Trotsky, eluden uno de los ejes de los aportes que el revolucionario hizo en defensa del marxismo. La visión del internacionalismo de Trotsky se centra en la idea de la «revolución permanente», antagónica de una revolución socialista en un solo país y propiciatoria en sentido inverso a que la lucha deba extenderse internacionalmente para que el socialismo cobre realidad en sus premisas emancipatorias de la explotación de clase y la opresión . El capitalismo ha creado una economía global interconectada que requiere una respuesta revolucionaria internacional, no una serie de revoluciones nacionales aisladas. Esto y no otra cosa es lo llevó a plantear la inevitable necesidad de construcción de la Cuarta Internacional en 1938.
La soberanía en el capitalismo es una ilusión, ya que el Estado, lejos de ser un representante de instrumental de la sociedad civil divida en clases , es un instrumento al servicio de la clase burguesa dominante. La verdadera soberanía, en su sentido amplio de sustento de la emancipación del ser humano, solo podrá realizarse en una sociedad comunista sin clases, donde la sociedad se autogobierne y ejerce un control colectivo y directo sobre los medios de producción y la sociedad, superando el Estado de clase.
La soberanía en tanto categoría política que designa al poder organizado de una clase para oprimir a otra es la pantalla ideológica de un acto de dominación. La idea de la soberanía popular en la república con democracia formal indirecta del orden social capitalista es una fachada que oculta la realidad de la explotación de clase.
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