“Marabunta”, es una organización que hace gala de su nombre, y eso lo evidencia entre otras acciones públicas, en el texto que reproduce el sitio web de Valparaíso El Porteño. Pocas veces un nombre da cuenta tan acabada de lo que en plano militante es un grupo que avanza como las hormigas, en columnas y parece estar dirigido a devorar todo a su paso o por lo menos así se pavonea desde cada uno de los distintos colectivos que se referencian en su seno. También como las hormigas, causan jaleo y confusión, sobre todo esto último .
Sin embargo en esta ocasión el texto periodístico añade un dato relevante, porque si bien puede ser materia de polémica esa asimilación con las hormigas y no con los trabajadores que culturalmente no se manifiestan en esos encuadres, se agrega ahora la necedad , manifiesta en la falta de juicio, que se expresa en la falta de adecuación de lo que se dice con el fenómeno al que se alude , anexionado con ignorancia y obstinación en el error, todo para justificar el aparato que ya han armado las hormigas mayores, orientadores de una táctica electoral junto al reformismo en cooperativa del FITU.
Como las hormigas en marabunta, quienes llevan la conducción de sus actos , se caracterizan , a la luz de los datos que dan los hechos, por actuar de forma insensata o desacertada, a menudo ignorando consejos razonables y resistiéndose al cambio.
Dice Marabunta el 02/11/2025 en “Argentina: «El Gobierno gana aire, nos toca redoblar la unidad y la coordinación para resistir» que el financiamiento estadounidense sostiene el mandato del jefe del poder ejecutivo nacional. Se les olvido a las hormigas , que estaban analizando el resultado electoral , y que ese evento farsesco al que se avinieron a participar sumando esfuerzos para los parlamentaristas del FITU, dio una mayoría significativa de votantes en favor de las listas de La Libertad Avanza . Si las cosas son de ese modo, lo cierto es que el apoyo que sustenta al “mandatario” son precisamente sus mandantes que lo hacen por múltiples razones.
No se preguntan las hormigas por las razones de esa renovación electoral del mandato , omisión que cubren diciendo que en realidad el mandante es Trump y su ministro de economía al que ubican en la condición de soporte del orden político local con sus actuales configuraciones.
Negando al pretendido soporte, afirmado inicialmente, “aclaran” que el ejecutivo va a necesitar formalizar acuerdos con otras expresiones políticas, para que avancen las reformas estructurales que pide el empresariado para su beneficio. Es decir, que a pesar de lo dicho, también es un soporte necesario que se suma al acompañamiento dado por los votos.
Esas apreciaciones podrían compartirse o no . Pero ocurre que por fuera de la contradicción discursiva de la que dan cuenta, ocurre que , sueltos de cuerpo, dicen que si esos sujetos productores del fenómeno exhibido por el triunfo electoral , avanzan, será a costa de las condiciones de vida de la clase trabajadora, activa y jubilada.
difícil es advertir que la clase trabajadora haya pedido la jubilación y por otro lado aceptar que un jubilado sea un trabajador, porque su ingreso previsional no surge de la venta de su fuerza de trabajo y en ultima instancia es combinación de un ahorro diferido por sus oportunos aportes y la intervención de sumas de dinero que concurren al financiamiento salida desde otras fuentes materiales. Pero lo curioso es que durante el año, la organización de hormigas supo hacer pública su participación “siempre relevante” en la lucha de “los jubilados”, que no tienen organización sindical por ser precisamente jubilados y que los luchistas congregados desde esa situación común, son minorías absolutas en referencia a la cantidad total de los que hoy perciben esos haberes.
Más allá de esto , lo cierto es que había lucha previa al farsesco acto eleccionario, de donde ahora el anuncio de que avanzan la burguesía, los votantes y Trump, sobre las condiciones de vida de los jubilados no luce novedoso., más aún cuando el veto presidencial a una ley que buscaba modificar pobremente ese ingreso, prospero. Vale decir, las hormigas están descubriendo la pólvora.
Finalmente, el artículo periodístico, rinde cuentas a sus reales mentores, de los que las hormigas amontonadas, funcionan como colectora, señalando que “…El Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unidad (FITU), se mantiene como una referencia de resistencia. La movilización y la organización de nuestra clase son las herramientas que tenemos para torcer el rumbo que Milei y los sectores de poder nos quieren imponer”.
Adviértase en esta nueva expresión de necedad que el FIT, luego FITU, es según la expresión de sus propios emergentes públicos, “un frente electoral”, que en ningún caso da razones para ser visto como “una referencia de resistencia” habida cuenta que lleva más de una década de existencia y la objetividad de los hechos da referencia que no ha supuesto ningún dique de contención a la explotación y opresión que la burguesía y su poder formal imponen a la clase trabajadora.
Sucede que con el tiempo la impotencia que tiene esta marabunta, se refleja en su incapacidad de trazar definiciones sobre la estrategia de poder propia de su militancia, que incluye difusas y contradictorias definiciones programáticas sin especificar cómo y por qué sujeto social se daría cuenta de sus pretensiones multiclasistas. Esquema y deficiencia estructural que comparte de manera ideológica con el FITU, siendo esto lo que explica en última instancia su complicidad difusora. Si el FITU le miente a su militancia y a quienes le pueden escuchar diciendo que hizo una buena elección aún cuando perdió una banca, Marabunta hace más de lo mismo.
La situación y el estadio mínimo que presenta la lucha de clases no autoriza la reflexión de un incremento de esa lucha en plano de salto de calidad, cuando precisamente lo que está en tela de juego entre otras cosas es la permanencia en la condición de trabajadores y los despidos consiguientes, sin que la intervención de las organizaciones sindicales este claramente dirigida al enfrentamiento directo clase contra clase, pues aún permanece en el plano de los discursos, más allá que la población trabajadora precarizada es significativa y no tendría razones materiales para sumarse a esas acciones defensivas que son de un sector y no de toda la clase trabajadora.
Esta cuestión no se mide por “los contadores sociales” que hacen cuentas en Marabunta que intentan que el balance electoral les cierre asociándose a la empresa madre, el FITU, porque solo hacen eje en el luchismo, avizorando que no tienen otra farsa electoral a la vista , pero la lucha no es suficiente si no tiene la organización adecuada para tener expectativa de algún éxito tareas a la que no se han dedicado. En definitiva, hormigas sin hormiguero.
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