“La lucha armada con las formas tácticas de la guerrilla es un fenómeno ajeno a los trabajadores”.
“Los obreros argentinos son constitutivamente peronistas”.
Esas dos premisas dogmáticas, largamente enunciadas en distintos momentos de la historia Argentina, una vez aceptadas e introducidas en el discurso de sentido común propio de los sectores medios , llevaron en las últimas décadas , a descartar que existan o hayan existido obreros guerrilleros y a sostener por extensión y de manera no fundada, que si existen o no trabajadores en una organización política resulta un dato irrelevante a partir de que la idea programática de la revolución le es impuesta a la clase trabajadora desde fuera.
En este sentido, es válido traer a cuento que Lenin sostuvo en el libro ¿Qué Hacer?, que la conciencia socialista debe ser introducida- desde fuera dentro del movimiento obrero ,que es espontáneo, pero dejando sentado que ese criterio no contradice el enunciado de los Estatutos Generales de la Asociación Internacional de Trabajadores (primera internacional) donde se afirma que, la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos
Esos mismos estatutos agregan que la lucha por la emancipación de la clase obrera no es una lucha por privilegios y monopolios de clase, sino por la abolición de todo privilegio de clase;
La idea de Lenin debe entenderse como un prerrequisito necesario que expresa, como aprehender las realidades del proceso de la formación de la conciencia de la clase obrera, y a la vez, un compromiso teórico con la autonomía política de la clase obrera.
Ese fenómeno no tiene realidad en cualquier sociedad sino en el orden social capitalista, que es la estructura productiva sobre la que emerge el pensamiento de Lenin y sobre la que se presenta el interrogante relativo a cuál es el proceso conformador del poder obrero en revolución con programa socialista.
Dicho de otra forma, o puesto como pregunta esencial ¿Cual es la ruta o sendero escarpado que trazan las organizaciones que se ocupan de la cosa pública en nuestra sociedad de clases afirmando un nexo con las masas trabajadoras, para lograr la superación del orden social que impone la burguesía por vía de la institucionalidad que las formas jurídicas desde el Estado consolidan a través de su monopolio del ejercicio de la fuerza sobre los trabajadores?
Y en forma más abierta. ¿Se requiere en ese proceso de lucha hacia el poder obrero, solo de las formas políticas que desarrollen las masas trabajadora o ellas permiten la acción armada y a su vez , si ese tipo de comportamiento le pertenece o puede ser desarrollado por colectivos humanos ajenos a esas masas configuradas como clase social?
En primer lugar, si nos posicionamos frente a estos interrogantes, hay que decir para aventar desde el inicio toda oposición basada en el tiempo transcurrido desde que Marx trazó sus categorías críticas analíticas del orden social capitalista al presente, que, los mecanismos esenciales del capitalismo, son básicamente los mismos que aquellos que fueran enunciados por aquel.
Ocurre en ese sentido, que la riqueza de las sociedades estructuradas en torno al modo de producción capitalista tiene en nuestra comprensión intelectual , la representación emergente de una inmensa acumulación de mercancías cuya existencia de por sí y en sí mismas contiene una realidad compleja, fenómeno que en particular, se expresa en una de ellas : el dinero, en tanto significante de un medio y poder universal exterior, no derivado del hombre en cuanto hombre ni de la sociedad humana en cuanto tal, que resulta apto para hacer de lo que se tiene por real y de la realidad misma una pura representación.
Dicho de otra forma, el capital en tanto sociedad específicamente caracterizada como sociedad de producción generalizada de mercancías, contiene en ella al dinero al que le otorga fetichistamente la aptitud para presentar y representar igualmente las reales y materiales fuerzas esenciales humanas y naturales en puras representaciones abstractas concentradas en cantidades y por ello en imperfecciones
A la vez, y en sentido inverso , la mercancía dinero y su posesión real o virtual transforma las representaciones ideales que sólo existen en la imaginación del individuo, en fuerzas esenciales reales y poder real, que solo requieren de su puesta en acto. Una gran burbuja que en el dinero, le da entidad real a lo que en los hechos no lo tiene. Es decir, estamos existiendo en formato de sobrevivencia en la barbarie, en el mundo invertido, donde la posesión del dinero en tanto mercancía prevalente, pone en realidad la confusión y el cambio de todas las cualidades naturales y humanas . Por eso, aún en el espacio de lo aparente, se percibe como transforma la fidelidad en infidelidad, el amor en odio, el odio en amor, la virtud en vicio, el vicio en virtud, el siervo en señor, el señor en siervo, la estupidez en entendimiento, el entendimiento en estupidez.
La mercancía dinero tiene entonces en su complejidad constitutiva misma y en quién lo posee la representación fetichista de un poder desintegrador para el individuo y los vínculos sociales que se dicen esenciales trazados por esos individuos en su cotidianeidad dentro de la sociedad civil.
. Como el dinero no se cambia por una cualidad determinada, ni por una cosa o una fuerza esencial humana determinadas, sino por la totalidad del mundo objetivo natural y humano, desde el punto de vista de su poseedor puede cambiar cualquier propiedad por cualquier otra propiedad y cualquier otro objeto, incluso los contradictorios. Por ejemplo, cualquier sujeto, aunque sea constitutivamente en su construcción subjetiva un ser cobarde, puede lo inverso, esto es , presentarse como valiente si tiene dinero para dar en pago por la compra de valentía, y esta desplazarse del plano de los valores abstracto en un objeto que por tal la provea.
Por todo esto, la lucha revolucionaria tiene en los sujetos que la asumen una realidad específica ,construir por las acciones que sean necesarias y los métodos que ellas demanden el movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de las premisas actualmente existentes y no de elaboraciones en abstracto o copias de lo históricamente sucedido .
Es en ese plano donde la militancia que despliega la vanguardia de los trabajadores debe ubicar, en su particular significación , al fenómeno que en realidad da hoy sentido a la confrontación de clases por fuera de la simple puja por la fijación de las cantidades que dan precio a la fuera de trabajo, que no es otro que el sentido que debe asumirse con relación a cuanto implica en sí , la palabra abstracta ‘libertad’. ¿Libertad de quién? ‘¿Libertad para quién? O dicho de manera más amplia ¿Qué es la libertad de cada individuo con relación a otro individuo. Es la libertad negativa, madre del individualismo y el utilitarismo desprendido del capital para machacar al trabajador o la libertad emancipatoria a la que se refieren los estatutos socialistas antes mencionados?
La mejor condición para el obrero es el crecimiento del capital. Hay que convenir en ello. Si el capital permanece estacionario, la industria no sólo permanecerá estacionaria, sino que declinará, y el obrero será en ese caso la primera víctima, la tarea militante concurre a terminar con los factores objetivos que generan ese específico resultado .
La libertad de los liberticidas, por fuera de toda formulación estrafalaria o del reduccionismo del hago lo que quiero proyectado como paradigma, es en realidad libre cambio, y el cambio solo se instrumenta mediado por la mercancía dinero. En ese particular encuentro en donde puede verificarse el aumento de las fuerzas productivas. Si la capacidad de producir mercancías hace que se incremente la demanda de fuerza de trabajo, aumenta igualmente el precio de ella y, por consiguiente, el salario.
Lo que hoy se verifica es que ese proceso está estancado, razón por la cual, la militancia debe explicar pacientemente que la continuidad de esa dialéctica hace que todo trabajador sucumba antes que la relación social que le da existencia a través del orden social capitalista.
Sin embargo, visto en plazo más largo, el resultado dramático es idéntico en el proceso inverso y según las reglas de reproducción del capital. El crecimiento del capital productivo implica la acumulación y la conservación de capitales. La centralización de capitales conduce a una mayor división del trabajo y a un mayor empleo de las máquinas. Una mayor división del trabajo reduce a la nada la especialidad del trabajador y, colocando en lugar de esta especialidad un trabajo que todo el mundo puede hacer, aumenta la competencia entre los obreros y la lucha por la existencia emerge con el rostro de la guerra, en primer orden comercial y luego estrictamente bélica, de todos contra todos..
En ese contexto, el poder político institucionalizado en la forma jurídica Estado de la burguesía , no es otra cosa que, la expresión oficial del antagonismo de clase en la sociedad civil donde se constituye en favor de uno de sus polos , y por tal debe necesariamente ser suprimido .La condición de la emancipación de la clase obrera, es la abolición de todas las clases, del mismo modo que la condición de la emancipación del tercer estado, del orden burgués, fue la abolición de todos los estados y de todos los órdenes, y los hechos de la historia nos dan cuenta de que ese resultado estratégico no se consumó de manera pacífica y sin el despliegue de violencia para el cual el uso de las armas en perspectiva emancipadora adquiere legitimidad por la objetividad de la tragedia social que su no realización lleva consigo al ubicar al ser humano en su más bajo estadio de transformación en objeto y a las condiciones existenciales en barbarie y miseria .
Mientras tanto, y dicho claramente por fuera de todos los dispositivos ideológicos, el antagonismo entre el proletariado y la burguesía es hoy , por los perfiles específicos que registra el orden burgués, la lucha de una clase contra otra clase, lucha que, llevada a su más alta expresión, implica una revolución total y permanente. Una sociedad basada en la oposición de las clases debe llegar , a un choque bélico, presente como contradicción brutal entre las clases antagónicas .del orden social capitalista.
Llevando todo esta fenomenología a la Argentina que se constituye en lánguida decadencia en este final de 2025 con organizaciones políticas esperando que el 10 de diciembre abran las puertas del parlamento como si se tratase de un estadio de futbol , en donde exclusivamente se juega un torneo de ese deporte, lo primero que hay que decir es que hay que dar en el campo de la intervención militante socialista y revolucionaria , el certificado de defunción a la premisa “los obreros son naturalmente peronistas” que por décadas reinó como paradigma de toda tarea emprendida con sentido político. Ese fenómeno subjetivo ya no existe y ha mutado por una generalizada apatía, que necesita ser reemplazada por la convicción estratégica de lograr la emancipación de los trabajadores por vía de la construcción de política obrera y poder obrero-socialista.
En este estadio superior de la lucha política de clases en enfrentamiento directo , la explicación histórica de Lenin, determina implicaciones para el desarrollo de la comprensión consciente de ese momento específico del combate por la vanguardia de la clase obrera y el conjunto de las masas explotadas y oprimidas. Su tesis histórica de la conciencia desde fuera, no señala, no implica el señalamiento de la falta de aptitud de los trabajadores para tener una conciencia socialista ni la necesidad de la sujeción de su movimiento a la tutela de la intelligentsia socialista contenida en la dirección de una organización política con forma partido, sino que esas masas en lucha no juegan por sí y en lo inmediato un rol en la elaboración de elaboración intelectual de la teoría que como programa , conforma esa organización , tanto en sus mecanismos de funcionamiento como en sus acciones, para las cuales esa misma masa en lucha debe prepararse y realizarse de manera eficiente con relación a su propósito estratégico.
La clase obrera espontáneamente gravita hacia el socialismo, en el sentido de que la teoría socialista revela las causas de la miseria y la objetivación que como sujeto cada trabajador padece ,más profundamente y más correctamente que cualquier otra teoría, y por esa razón los trabajadores pueden asimilarla.
En definitiva y siendo constatable el vacio que existe en cuanto a que los trabajadores argentinos no se han dotado de una teoría que ocupe el lugar del peronismo yacente , lo que la militancia revolucionaria requiere es dotar a su propaganda de la explicación paciente en cuanto a que ,aunque el movimiento espontáneo de la clase obrera no puede generar la teoría marxista por sí mismo, una vez que ésta existe y es puesta a su disposición, la aprehende fácilmente y eso que debe comprender no es otra cosa que el programa revolucionario. Lo puede hacer porque -en un sentido- la teoría no le es ajena, porque constituye un espejo en el que puede ver su realidad y sus aspiraciones más claramente.
Nuevo Curso.
