Ella, terminó la secundaria. Quiere seguir estudiando. Busca empleo, pero no quiere que la jodan con laburo en negro, con horarios que niegan las horas, con distancias en colectivo, tren ,subte, bicicleta o lo que de que se lleva su tiempo y que nunca se tiene presente por el que se apropia de su tiempo de trabajo.
Ella tiene su búsqueda, su compañero, compañera, o el que fuera. Quiere rajar de los viejos. Los quiere pero siente la distancia , pero sabe a la vez que ahì al menos ahí techo y el amparo familiar . El techo propio es ley de alquileres, negocio inmobiliario, tasas municipales, tarifas de servicios , todo un bolso de obligaciones y un anhelo allá a lo lejos. Ella piensa en que hay otros en igual condición. Tal vez si se juntan podrían compartir algo más cercano, más independiente.
Otra, mira a su costado, camina una habitación demasiado estrecha para los que cobija.
Acurrucados donde pueden están ellos, los que supo traer al mundo buscando el amor, ese que tantas veces sintió cuando levantando la mirada se encontró con el que pensó sería su compañero o compañera. El, ya no está, otras tierras, otras gentes, otros anhelos diversos reclamaron su presencia. Las cosas fueron así. Ahora esta cosa, la de hoy, es parar la olla, dos laburos o la búsqueda siempre presente de la sonrisa en esos que acurrucados duermen sabiendo que ella está ahí.
A ella, la vida le jugó torcido. Un mal calculo. Un deseo sin satisfacción, la puso tras las rejas. Un juez, la agencia policialia, un fiscal, la consideraron un peligro social y paga con tiempo vida una deuda que no entiende o que podría financiar de otra forma , si la misma sociedad que la estigmatiza le diera un crédito puente. Pena por ella y por alguien que nada debe pagar sino reclamar, su hijo que convive en el encierro sin saber que las puertas tienen picaporte, que no hay que pedirle permiso a nadie para correr y que el cielo esta màs allà de una pequeña claraboya.
Pero también están las otras que posan en la foto , con todo el artefacto fetichesco que pueda considerarse. Estas otras que otras visibilizan, por sus zapatos, sus carteras, su maquillaje, en fin, por como “se producen”.
Estas tienen en sus manos carteras, pero las alhajas, las pinturas , peinados y pilchas varias, no pueden ocultarle a quien quiera mirar de verdad, su común denominador, las manos del criminal capital , de la que chorrea la sangre de los explotados y oprimidos del mundo. De aquellos que hoy no tienen trabajo, que duermen a la intemperie, que penurian por un territorio donde vivir, que caravana mediante vagabundean o se hunden en el océano por la mala jugada de una ola demasiado siniestra para una endeble embarcación.
La sangre obrera, que es lucha y es bandera, corre por sus dedos de Mefistófeles, y este se atreve emerger de sus labios correctamente pintados.
Queda preguntarnos , todos y cada uno ¿ con quien nos identificamos en esos dos campos antagónicos?¿ Con esas mujeres , que pisando cabezas arriban a ese sitial para una foto , formateada, que pone en acto la apariencia , plástico que derrite si le da de lleno el sol, o con todo lo mayoritariamente restante habita en el sufrimiento, la explotación y la opresión?
En fin , juegue por quien quiera, pero le recuerdo que una gran mujer, de esas que tenìan las ideas en su lugar nos profetiza una alternancia antes que los Trump de entonces le quitaran la vida en forma violenta: Socialismo o barbarie.
Nuevo Curso
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