Nuevo Curso

LA BARBARIE TIENE MOTIVOS FUNDADOS SOLO SUPERABLES POR UN NUEVO ORDEN SOCIAL.

Existe en la actualidad una sucesión de acontecimientos internacionales que hacen adquirir centralidad al fenómeno de la guerra con alcances similares a los que preanunciara Trotsky en la década del 30 del siglo pasado, es decir, con tendencia a su difusión y extensión desintegradora a todo el planeta.
Sin embargo, es importante advertir que, este fenómeno descripto como tendencia , no esta esencialmente determinado en sus causas por la disputa inter-imperialista entre Estados ya que pese a su objetiva existencia no es la que motoriza la salida bélica para las contradicciones que asume la reproducción del capital a escala mundial
Dicho de otra manera, si bien ese factor asume realidad, lo esencial es que solo expresa una tendencia aún más significativa que es la que marca el camino hacia la barbarie capitalista, en toda su extensión mundial , en la medida en que el capital financiero globalizado , cede en sus propios fundamentos a partir de la presencia de obstáculos severos a la lógica propia de la creación de valor desde la relación capital -fuerza de trabajo y de su apropiación social, cultural y político apto para otorgar a la existencia un rostro humano de dignidad .
La clase obrera no solamente reproduce la ideología de la clase dominante, además torna concreta, la práctica social que los dominantes imponen, incluso en forma más brutal, por las limitaciones de la condición de la opresión proletaria y la miseria social correspondiente.
La organización independiente de la mujer trabajadora por su asimilación de esa condición de clase y sus objetivos estratégicos emancipadores construidos en un nuevo orden social desde la forma partido y, por sobre todo, por la lucha teórica y práctica contra la violencia es, en tal sentido, la tarea esencial.
Dicho de otra forma, es necesario romper la barrera que bloquea la unidad política efectiva de las mujeres, jóvenes y hombres de la clase proletaria por vía de la intrusión que hace el poder burgués a través del feminismo punitivo que desconoce la lucha de clases.
La lucha contra la opresión hacia la mujer trabajadora, es un aspecto de la lucha de clases. Es decir, si la clase obrera quiere emanciparse del capital y superar sus Estados y la institucionalidad jurídica que le corresponde, debe dar también una lucha interna para que a su interior se logre la superación ideológica programática del machismo
El programa del socialismo y el programa de la mujer trabajadora son un solo de emancipación general, un programa de emancipación humana que debe tomar cuerpo en la forma de partido de clase
Las masas trabajadoras, devenidas en asimilación consciente de su condición de clase antagónica a la burguesía dominante y su poder político, no podrán lograr su emancipación fuera de una emancipación universal.
Para las herramientas democratizantes del reformismo, ubicar en la lucha de clases la cuestión de la mujer es estrecharla. Los cultores de las políticas de declaración de derechos subjetivos, hacen que el perfil el democratizante se traduzca en una demanda de reivindicaciones que tienen también como sujetos otras clases sociales. Con esto se omite decir que, mientras que la mujer obrera no podría emanciparse sin un cambio de la condición asalariada de los trabajadores, en las otras clases sociales la emancipación es concebida y planteada, si esto fuera posible, preservando el marco de una sociedad explotadora
Desde esta orientación política inversa al reformismo, en tanto hace eje en la estructura necesaria de la intervención de propaganda y agitación en las masas trabajadoras de la forma partido-progrma , es preciso destacar la necesidad de hacer eje y no apartarse de todo cuanto nos dice la expresión concreta en la realidad de la ley del valor porque de lo contrario esa omisión implica su negación y esta a su vez , la puerta hacia los escenarios de barbarie social.
Esto implica que así como la demanda de declaración de derechos subjetivos específicos para” la mujer” despojada de su condición de clase a los organismos de poder del Estado de la burguesía deviene insuficiente y contradictoria, también la denuncia de la explotación, que desemboca en peticiones de justicia distributiva en sentido abstracto y genérico resultan insuficientes si no se ligan de manera directa con la construcción de otro orden social .
Para mayor dificultad, los diferentes neomarxismos tratan de discutir dónde se origina ahora el plusvalor, dado que la fábrica clásica no parece ser ya el elemento central.
Para comprender el capitalismo en el siglo XXI, hay que advertir a toda la militancia trabajadora en lucha que todo lo inherente a la ley de lucha de clases comparte centralidad con la propia teoría del valor y la apropiación-realización del plusvalor.
Acompañan esta construcción de categorías conceptuales que necesariamente deben nutrir al programa de la organización revolucionaria , la comprensión del fenómeno latente en el orden social capitalista, que lo configura como una sociedad productora generalizada de mercancía y la posición de fetiche con la que ella se presenta frente al trabajador
En su forma desarrollada, estas categorías pertenecen solo la sociedad capitalista, no a toda forma de sociedad humana, por eso resultan en sí mismas históricas y por ende superables y transitorias en el tiempo.
Ocurre sin embargo, que la dinámica que estas categorías ponen en marcha acaba por amenazar la propia existencia del hombre en sociedad y sus bases naturales abriendo el espacio de la barbarie. Siendo así la consigna imperativa sigue siendo para toda organización revolucionaria , socialismo o barbarie, porque lo básico en ella es, que expresa claramente una fórmula de combate, y sobre todo un llamado a la exclusión por superación revolucionario del último extremo de esa opción , que no es otra cosa que el agotamiento por extensión de la clase antagónica, nacida del ejercicio activo de la explotación y sometimiento opresivo por ejercicio del poder y la fuerza.
Socialismo o barbarie» ya no es en el primer cuarto del siglo XXI una formula política lanzada desde un sector que asuma tarea de propaganda socialista, sino un dilema histórico que plantea que explotados y oprimidos tienen ante sí, la construcción -prevalencia del poder obrero y el programa socialista en un nuevo orden social y la barbarie, entendida esta última, como colapso social y destrucción cultural a través de la guerra y el imperialismo. La crisis del capitalismo conduce a la barbarie, a menos que la clase trabajadora lo supere mediante la revolución socialista.
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