Nuevo Curso

EL LUCHISMO REFORMISTA Y SUS MARCHAS CALLEJERAS

En el curso de este 2025 que empieza a despedirse, se produjeron profusas manifestaciones de muy variada entidad, tanto por su contenido específico, como por el marco sociopolítico de lucha de clases en que se desenvolvieron y también por su implicancia en cantidad de concurrentes, a partir en este último caso de considerar al concurrente como parte de un colectivo humano que se embandera tras los planteos que se realizaban. Abordamos la consideración de todos estos factores que se pueden englobar bajo la idea general de la manifestación callejera intentando comprender ciertos aspectos de su expresión real y su incidencia efectuar hacia el año que comienza anticipadamente al calendario, este 10 de diciembre con la conformación de las nuevas mayorías parlamentarias en el congreso nacional, teniendo presente el último dato producido en la víspera según el cual…..
Como herramienta conceptual para comprender el fenómeno que tratamos de exhibir y comprender por sus elementos componentes, partimos de una necesaria aclaración preliminar que hace en otro contexto y con otro objetivo John Berger, señalando con criterio adecuado que:
“Las manifestaciones masivas deben distinguirse de los disturbios o levantamientos revolucionarios, aunque, en ciertas circunstancias (ahora poco frecuentes), pueden derivar en cualquiera de estos últimos. Los objetivos de un disturbio suelen ser inmediatos (la inmediatez coincide con la desesperación que expresan): la confiscación de alimentos, la liberación de prisioneros, la destrucción de la propiedad. Los objetivos de un levantamiento revolucionario son a largo plazo e integrales: culminan en la toma del poder del Estado. Los objetivos de una manifestación, en cambio, son simbólicos: demuestran una fuerza que apenas se utiliza.” ( La naturaleza de las manifestaciones masivas https://www.marxists.org/history/etol)
Desde otras fuentes, algunos análisis sugieren que, en ciertos contextos, las marchas por sí solas no logran cambios sociales y que los votos son un factor más decisivo para producir modificaciones. De ello tomó adecuada nota , la cooperativa electoral FITU, que realiza su militancia de aparato, combinando ambos factores pero haciendo uso de uno en subordinación finalista con el otro al que se reputa en realidad como el único camino. Esto hace que emerja la primer desviación en la comprensión del sentido último de la lucha callejera , en tanto esta se desplaza en la medida en que la vía parlamentaria asume fortaleza por sí misma. En igual sentido cuando se utiliza los “presentes” en las convocatorias, por vía de todo medio de producción de imágenes junto a los afectos directos que se movilizan , irremediablemente utilizadas luego en la campaña electoral y la escenografía de los discursos parlamentarios.
Sin embargo, si se coteja lo real con ese tipo de acciones y se lo proyecta al desarrollo objetivo de los acontecimientos vividos en este año, se advertirá del fracaso de este tipo de tácticas-estrategias de cuño reformista y oportunista.
En Argentina durante 2025 se realizaron diversas manifestaciones, incluyendo protestas semanales de jubilados contra el gobierno, marchas masivas como la del Día de la Memoria, concentraciones por derechos de la comunidad LGBTIQ+ y protestas de trabajadores de diversos sectores como universitarios, científicos y personal de la salud. Se ha observado un aumento en la represión policial y la judicialización de protestas, así como incidentes de violencia.
En lo que se refiere a jubilados, siendo un grupo minoritario de ellos los convocantes,se realizaron marchas semanales frente al Congreso para protestar por el monto de sus haberes previsionales , a las que se sumaron otros colectivos como feministas, científicos, médicos y universitarios en diferentes ocasiones. Estas movilizaciones a menudo terminaron en episodios de represión policial, que incluyeron el uso de gas pimienta y otras herramientas, además de un aumento de detenidos y heridos.
LGBTIQ+ convocó a una «Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista» el 1 de febrero para protestar contra políticas que afectan al colectivo. Se dieron en ese mismo contexto concentraciones y protestas contra comentarios y decisiones del gobierno sobre género, identidad de género y otras cuestiones relacionadas con la comunidad.
Vista la cuestión desde el plano de las Movilizaciones sindicales y sectoriales hay que decir que los trabajadores de diferentes áreas protagonizaron paros y protestas, como energía, ANAC y el área de emergencia de CEAMSE.En el mismo plano , realizaron marchas para reclamar justicia por casos de violencia laboral, como la muerte de Alan Paz.
Los trabajadores universitarios y científicos también realizaron protestas y marchas a nivel federal. Hubo también protestas convocadas para conmemorar los 10 años del movimiento «Ni una menos».Otras organizaciones feministas se manifestaron para oponerse a políticas que podrían afectar sus derechos.
Los informes de organizaciones de derechos humanos señalan un aumento de la represión policial, con un incremento significativo en el número de heridos y detenidos en protestas. Se denunció un uso desproporcionado de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad, incluyendo el uso de gas pimienta, gases lacrimógenos, palos y tonfas.En varios operativos policiales se buscó impedir el avance de las columnas de manifestantes hacia puntos estratégicos de la ciudad, como la Plaza de Mayo o el Congreso.
los conflictos sociales en Argentina se centraron en la conflictividad laboral (con un descenso general pero con huelgas significativas como la de la UTA en mayo y paros de ATE en defensa de puestos de trabajo), reclamos vecinales por servicios básicos (como el corte de luz en La Plata) y protestas por muertes laborales (como la del operario en el Frigorífico Rioplatense), además de la conmemoración de luchas contra el femicidio en Córdoba. La inseguridad, la pobreza y la desocupación emergieron como las principales
A principios de mayo se registró un paro del gremio de UTA que impactó en el transporte.El gremio de ATE realizó diversas movilizaciones en defensa de puestos de trabajo, con protestas en aeropuertos y frente a consejos escolares, especialmente en San Martín y Bariloche. A mediados de junio, trabajadores esenciales de energía hicieron un paro por despidos en la planta del CEAMSE en San Martín. En Tierra del Fuego la provincia, se vio paralizada por un paro general que incluyó a casi todos los gremios provinciales en mayo.
Sin embargo, todo lo descripto no configura un fenómeno social que sea la expresión de la agudización de la lucha de clases y de la incorporación a eta lucha de los métodos de acción directa de masas, históricamente utilizados por los trabajadores en la lucha política .
En ninguna de todas las manifestaciones a las que hemos aludido , se da la cuestión básica a toda movilización callejera que es aquella de asumirse como una asamblea que desafía lo que se da en la realidad de manera negativa para los movilizados, por el mero hecho de reunirse. En sentido inverso se enmarcan en el espacio ideológico democratizante de utilizar ese instrumento de visibilización pública para convencer significativamente a la autoridad estatal existente de modificar sus determinaciones o evitar que las adopte ante el mero anuncio de la posibilidad de las mismas.

Sin embargo, esto deja abierto otro razonamiento que deviene necesario a la hora de comprender por qué el reformismo hace apología de este tipo específico de acciones e ideológicamente lo ofrece como una falsa lucha de calles. Adviértase que si la autoridad estatal está abierta a la influencia democrática, tal como se la presenta, la manifestación difícilmente sería necesaria; de lo contrario, es improbable que se vea influenciada por una demostración de fuerza vacía que no contenga una amenaza real para su posición de poder dominante en la sociedad.
En todos los casos, cuanto corresponde si nos adentramos en la evaluación de lo sucedido en este espacio de la acción política , es advertir que quienes manifestaron, a la larga no representaron a los ausentes, en tanto estos, al expresarse por el voto en el plano electoral lo hicieron en sentido inverso.
Dicho de otra manera, las presencias callejeras que han tomado cuerpo en la realidad no han extendido y materializado simultáneamente una proyección a quienes se encontraban incluidos en lo demandado pero no participaron en ella . Quienes participan adquieren una mayor conciencia de su pertenencia a una clase. Tampoco quienes sí lo hicieron mejoraron por hacerlo su comprensión relativa a su pertenencia de clase ni se implicaron de manera orgánica y organizada a esa clase en la comprensión de un destino común, haciendo que las manifestaciones solo significaran en definitiva una oportunidad común aislada y sin mayor continuidad en el tiempo.
Desde esta comprensión de lo real, lo que sigue en el espacio concreto de la tarea militante se nutre esencialmente del imperativo relativo a la necesidad de la organización política de quienes se reivindiquen en la condición de trabajadores hacia la comprensión de la tarea estratégica de revolucionar la sociedad existente para conformar un nuevo orden social emancipatorio sobre la base de la superación de la relación social que supone el capital, y sus formas jurídicas que legitiman la existencia de la propiedad privada de los medios de producción, los efectos de la ley del valor y la reproducción generalizada de mercancías. La experiencia de intervención callejera, vacía de dirección política, y de la expresión de una fuerza social en tránsito a la conformación de una fuerza política autónoma de la política burguesa , no puede por sí misma generar su objetivo simbólico de ensayo de confrontación visible de clase contra clase, a la presencia necesariamente habrá que dotarla de la propaganda y la agitación del programa socialista y la construcción del poder obrero revolucionario.

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