La inestabilidad y las tendencias al enfrentamiento que se han visto intensificadas en los últimos días, siguen exhibiendo en lo inmediato el proceso de desintegración del capitalismo por sus contradicciones objetivas, pero a la vez, las respuestas que se levantan desde las masas de trabajadores denuncian la crisis de construcción autónoma de su dirección política. La visión amplia sobre las tendencias de las guerras.
Este cuadro de situación implica un fenómeno social donde los enfrentamientos comerciales entre grupos concentrados del capital financiero y las guerras trazadas entre los Estados donde tienen su soporte de fuerza física , que le permite a la vez a los trabajadores avanzar en la conformación de su vanguardia socialista revolucionaria y que esta defina programáticamente orientarse políticamente y actuar en favor de la lucha de clases asumidas de manera espontánea por las masas explotadas.
Lo dicho significa no otra cosa que, el descontento, el instinto de rebelión y las movilizaciones que se producen en todas partes necesita ser dirigido hacia la revolución social en forma tal que se logre hacer perceptible la relación entre la polarización de intereses antagónicos de los explotados frente a la clase capitalista.
La lucha por el poder y por la transformación de la propiedad privada de los medios de producción en propiedad social depende de que la clase obrera sea dirigida por su partido revolucionario e imponga su programa estratégico emancipador, por vía de la superación del orden social capitalista y las relaciones sociales de producción que lo determinan.
Estamos siendo testigos de una situación cambiante y de variación permanente en las condiciones de agravamiento de la crisis mundial, tal y como se está desarrollando en particular en nuestro país imponen a la propaganda y agitación que se corresponde con un período pre -revolucionario a destacar las necesidades básicas de defensa de los empleos, los salarios y los derechos laborales y políticos.
Decimos esto, no porque ellas no resulten conocidas por quienes las ven constantemente amenazadas , sino por el imperativo que esas demandas de programa mínimo se compadezcan con las pretensiones estratégicas emancipatorias de los trabajadores en un nuevo orden social , que elimine las relaciones sociales de producción capitalistas.
Sin esa ligazón conceptual y finalista, la intensidad de la lucha por lo inmediato decae necesariamente y lleva al camino de la frustración que diseñan el reformismo y los grupos yacentes en la pequeña burguesía. Sin independizarse de la política burguesa, las masas permanecen en la lucha por las necesidades inmediatas y ven frustradas sus iniciativas de emancipación social de ese dominio de clase que los ubica en una relación de servidumbre.
Hay que decir con todas las letras y en las formas militantes que determine la lucha de clases, que estamos en un plano general de la desintegración del capitalismo por sus propias contradicciones objetivas nacidas de su propia dinámica de reproducción, y que el conflicto antagónico surge del programa de la revolución social y su puesta en actos por explotados y oprimidos.
Esto significa no otra cosa que el mensaje indicador de responsabilidades sociales, en tanto corresponde a la vanguardia con conciencia de clase dirigir las luchas y conducirlas, a partir de las reivindicaciones más sentidas de las masas, hacia la estrategia de las transformaciones socialistas.
La propaganda socialista necesaria para este momento de la lucha de clases debe advertir a las masas trabajadoras que el programa que orienta la acción hacia la construcción del partido socialista revolucionario de los trabajadores reivindica la defensa de la vida de los explotados y se dirige directamente desde esa plataforma , a la clase capitalista y al Estado que conforma institucionalmente la burguesía.
En ese sentido es que, la tarea de la vanguardia revolucionaria de los trabajadores es poner de manifiesto en la lucha de clases la unidad indisoluble entre la parte del programa vital de las masas con el programa socialista , y la unidad indisoluble entre ese cuerpo teoríco-practico con la revolución social en tanto herramienta política necesaria para ese objetivo estratégico.
Esto implica en los hechos que, los explotados y oprimidos se enfrentarán a la dictadura de clase de la burguesía con la estructura de poder de los trabajadores a través de su dictadura de clase.
La táctica del frente único de los trabajadores, antagónica al frente popular de clases corresponde a la unidad de los explotados contra la clase capitalista. La vanguardia integrada por quienes se autodeterminan identificándose como clase trabajadora esta necesitada por su pasaje al acto revolucionario con conciencia de los intereses emancipatorios de esa clase y en lo cotidiano a trabajar siempre y en todas las circunstancias por la unidad de los explotados contra la burguesía, su Estado y las prácticas imperialistas de los grupos concentrados del capital financiero.
En esa perspectiva y en el contexto actual, el obstáculo inmediato es en el plano de construcción del sujeto revolucionario en sí, en tanto el proletariado se encuentra en gran medida desorganizado e inmovilizado por las direcciones sindicales burocráticas y la política del poder burgués, que desde las formas institucionales y jurídicas del Estado, descarga una ofensiva intensa sobre sus condiciones mínimas de sobrevivencia. Esta situación muestra la importancia decisiva de reconocer la crisis de dirección y trabajar para superarla construyendo la forma política del partido socialista revolucionario de los trabajadores revolucionarios.
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