Nuevo Curso

El sentimiento agridulce y desengañado no vence a la política burguesa. Hay que evitar que llueva sobre mojado

Hay una lágrima en el fondo del río
De los desesperados …..
Ya no sabe a pecado
Llueve sobre mojado (Joaquín Sabina)

Patricia Bullrich ante un grupo de empresarios en Mar del Plata aseguro que, el 11 de febrero, la Argentina va a bajar el riesgo país, porque la reforma laboral se convertirá en ley.
Sin desmentir a la senadora, los sindicalistas que ocupan la dirección de la CGT, han dejado traducir en forma pública dentro de un mensaje ambiguo que será difícil evitar que se produzca algún tipo de modificación en la legislación laboral. Los gobernadores de provincia y sus respectivos partidos dejan en claro que por fuera del posible debate por sus específicos contenidos la necesidad de avanzar en una reforma resulta imperiosa.

Si se pondera lo señalado, es claro que en lo que va del año el gobierno ha mejorado su situación con relación al objetivo trazado, de lograr la sanción con fuerza de ley del aludido proyecto, en tanto ya ha logrado instalar la necesidad de avanzar en una reforma, es decir, ya sorteo el interrogante inicial en torno de la alternativa, reforma sí o no a la reforma.
En tanto, la izquierda de la república democrática Argentina, repudió la visita de Patricia Bullrich a Mar del Plata, ciudad donde pronunció sus augurios de segura sanción del proyecto de ley. Para dar cuerpo y visibilidad a esa oposición al proyecto legal, se congregó para manifestar su rechazo a la reforma y repudiar la visita de la senadora en derredor del sitio donde esta se encontraba.
En los dichos de campaña y las acciones pertinentes a ese formato que propicia la sanción con forma de ley del proyecto , subyace la creencia liberal de que una mayor desregulación favorecería la creación de empleo registrado, extremo que bien visto solo exhibe una razón de ser de entidad meramente ideológica , es decir, solo muestra una versión falsa de lo verdadero , en tanto lo dicho contradice toda evidencia histórica al respecto en tanto en todo el tiempo en que se han venido sucediendo distintas reformas introducidas sobre el original texto de la ley de contrato de trabajo en ningún caso se produjo ese efecto fetichizado por quienes hoy tienen a su cargo la gestión de gobierno del poder burgues.
Hay que dejar en claro ese extremo, en tanto el fundamento puramente ideológico y de clase del aparato gubernamental, puesto en esa condición, determina un vicio de origen en la cuestión esencial relativa a la necesidad del nuevo estatuto laboral. Dicho de otra manera, es vital para la suerte de la condición de la clase trabajadora en Argentina, discutir el sentido del proyecto y su necesidad , antes que pasar a considerar su contenido.

Es decir, la vanguardia trabajadora debe informar a las masas trabajadoras con la mayor claridad posible, que la acción de gobierno carece de un fundamento real y es solo el reflejo de su condición de órgano funcional a la burguesía como parte de su Estado
Hay que manifestar a las masas que la burguesía de conjunto acude a su poder parlamentario , para sellar lo que en realidad busca , que no es otra cosa, que la consolidación legal de su situación dominante en la operación concreta de la compra y venta de fuerza de trabajo con su consiguiente puesta en acto en un proceso productivo bajo su conducción exclusiva y formalmente valida, a través de la ley, con la que consolida la apropiación del valor creado por el trabajador en condiciones de intensificación de la tasa de explotación.
En ese sentido, desde todas las formas posibles de propaganda , la vanguardia trabajadora organizada necesita poner sobre la consideración de quienes cotidianamente venden su fuerza de trabajo, los rasgos esenciales de la explotación capitalista.

La tasa de explotación debe ser puesta al desnudo explicando que ella , por fuera de todos los discursos de matriz ideológica de los operadores de la burguesía, impica la relación entre la cantidad total de trabajo no remunerado realizado (plusvalor) y la cantidad total de salarios pagados (el valor de la fuerza de trabajo). Por eso, esta tasa se denomina también tasa de plusvalor y es fundamental en la economía para entender la relación entre el capital y la fuerza de trabajo.

Por tal razón objetiva, la idea de que los problemas del empleo en la Argentina tienen su origen en la excesiva legislación laboral, que se ha instalado hace décadas como fundamento de las reformas laborales carece de realidad.
Las reformas en todos los casos, y cualquiera fuesen los gobiernos o regímenes políticos (dictadura o república democrática) que hayan ido avanzando en ello, solo se sostienen en la necesidad real de facilitar la reproducción del capital que presenta signos de crisis a nivel mundial, intensificando la explotación. Por esto y sin acudir a argumentos racionales , la realidad ha demostrado que, todo el proceso abierto en etapas, eufemísticamente llamado de desregulación laboral, solo ha generado como efecto visible y palpable, la degradación del empleo, haciendo que los salarios reales mantuvieran una tendencia histórica decreciente y el trabajo no registrado se mantuviera por encima del 30% en un porcentual que sirve de base evaluativa, pues esta variable de la explotación capitalista se mantiene en tendencia ascendente.
De hecho, los efectos producidos por los estadios desregulatorios anteriores y el aún vigente, no hacen otra cosa que promover nuevos intentos de consolidar ese proceso, incluso por las consecuencias que ya han generado, ya que la creciente informalidad del empleo se nutre de las condiciones materiales de producción que implementa la burguesía sobre el proceso de utilización concreta de la fuerza de trabajo y de las condiciones generales de las variables económicas más generales, como la tasa inflacionaria, la degradación de la moneda y sustancialmente el atraso tecnológico que acentúa la dependencia de la estructura productiva con referencia a los grupos monopólicos del capital financiero internacional. En síntesis, Las últimas décadas se caracterizaron por un deterioro acelerado del empleo de la mano del crecimiento de la informalidad y la precarización. Las reformas laborales, más que detener o revertir este proceso, lo aceleraron.
Parte del embuste de etiqueta que produce el gobierno, cuenta para su materialización con la adulteración de la realidad a la que concurren incluso los que se dicen opositores, en tanto todos comparten una situación, “el olvido de lo que fuimos”, a partir que no se denuncia que ya a través de la llamada ley bases, se introdujo bajo esa forma de mandato con imperio que implica la forma jurídica normativa la eliminación de penalidades por el no registro o el registro fraudulento de trabajadores y en paralelo un régimen de promoción del empleo registrado que consiste en la condonación de cualquier multa o sanción que les corresponde a los empleadores por tener trabajadores en negro si los registran. En la misma lógica también se creó un sistema que suplanta los aportes patronales por un importe único para empresas de hasta 12 empleados.

Las determinantes finales de la operación política del gobierno y sus ocasionales adherentes, se centran entonces, en hacer formal el cúmulo de situaciones informales de acentuación de la explotación que existen en la realidad. Vale decir, lo inverso de lo pregonado. Se ubica como legal lo que hoy es ilegal, normatizando lo que hoy esta naturalizado por el desequilibrio creciente entre la oferta y la demanda de fuerza de trabajo en el mercado laboral, y la imposición por vía de escasez de demanda, de las condiciones de materialización productiva de la fuerza de trabajo adquirida que implica mayores condiciones de explotación por intensificación de ritmos de trabajo.

Con esta orientación finalista, la realidad es intensificar lo ya ganado en los hechos, por vía de un formato legal que favorece con legalidad, una mayor precariedad. En ese sentido es por ejemplo que se consolida la existencia del llamado contrato a prueba o período de prueba, que lejos de ser dejado sin efecto, se fortalece naturalizando con, la extensión del período de prueba o la restricción de la responsabilidad solidaria, que afecta a los trabajadores tercerizados. También se promueven los contratos a término y el monotributo, que son hoy en los hechos, reconocidas formas de fraude laboral en la que caen los trabajadores desocupados en el afán de revertir su precaria situación existencial.
También en esta orientación , se excluyen del espacio jurídico del derecho laboral, los contratos de obra, servicios y agencia del ámbito de aplicación de la Ley de Contrato de Trabajo y se eliminó la presunción de la existencia de un contrato laboral cuando se contraten servicios profesionales donde se emitan facturas. Finalmente, la creación de la figura de “trabajador independiente”, que puede contratar hasta otros tres “trabajadores independientes”, desliga de toda responsabilidad como empleador a los dueños de las empresas más pequeñas.

La condición de los trabajadores en tanto fuerza social, es su estancamiento en cuanto se refiere a la posibilidad de traducir esa fuerza en expresión política autónoma de clase. Es decir, la objetividad de la situación muestra a gran parte de la masa trabajadora que confundida por los dispositivos ideológicos a los que aludimos , en muchos casos no se representa como un trabajador , lo que impide que aún con conflictividad se genere un déficit real en la asimilación de clase, siendo este factor, el mayor enemigo a vencer frente al desafío que implican todos estos modelos de venta y utilización por el comprador de la fuerza de trabajo.
Es esencial la propaganda relativa al esclarecimiento en las masas trabajadoras de las matrices de la explotación capitalista, y de cuanto se genera desde la propia relación laboral. El problema esencial no radica en la forma jurídica sino en los presupuestos reales de la relación social capital, que deben ser asimilados, para proponerse la tarea de su superación social, por vía de la abolición del Estado de la burguesía y la formación del poder obrero con programa socialista.

En la contingencia, que se implica en este momento de la lucha de clases , debe prevalecer una posición puramente defensiva concentrada en el objetivo de impedir el tratamiento parlamentario del proyecto, siendo significativo que mientras un grupo reducido de personas repudia a una senadora , las mayorías obreras permanecen latentes frente al fenómeno , que no se ha de revertir con un paro parcial de actividades o una marcha al congreso nacional el día del tratamiento en el recinto del proyecto, en tanto ello se asimila con la resignación ante una alta probabilidad de un hecho consumado.
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