“…el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido .Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria…” Leopoldo Marechal
En 1978, cuando en Argentina un campo de concentración era mudo testigo de la “fiesta de todos”, nombre con el que la dictadura genocida bautizó al mundial de fútbol que ese año se disputaba en Capital Federal, Silvio Rodríguez lanzó el álbum “Al final de este viaje”, en cuyo interior se encontraba “canción del elegido”.
En «Canción del Elegido», el canta-autor cubano, alude principalmente a Abel Santamaría, uno de los participantes en el histórico asalto al Cuartel Moncada, representando al «elegido» que lucha por la revolución y contra la opresión, aunque la canción también resuena como un homenaje al espíritu revolucionario en general, incluyendo figuras como el Che Guevara para muchos oyentes.
Siempre que se hace una historia
Se habla de un viejo, de un niño o de sí
Pero mi historia es difícil
No voy a hablarles de un hombre común
Haré la historia de un ser de otro mundo
De un animal de galaxia
Es una historia que tiene que ver con el curso de la Vía Láctea
Es una historia enterrada, es sobre un ser de la nada
Nació de una tormenta
En el sol de una noche
El penúltimo mes
Fue de planeta en planeta
Buscando agua potable
Quizás buscando la vida
O buscando la muerte eso nunca se sabe
Quizás buscando siluetas
O algo semejante
Que fuera adorable
O por lo menos querible, besable, amable
Él descubrió que las minas
Del rey Salomón
Se hallaban en el cielo
Y no en el África ardiente como pensaba la gente
Pero las piedras son frías
Y le interesaban calor y alegrías
Las joyas no tenían alma
Sólo eran espejos, colores brillantes
Y al fin bajo hacia la guerra
¡Perdón! quise decir a la tierra
Supo la historia de un golpe
Sintió en su cabeza cristales molidos y comprendió que la guerra
Era la paz del futuro
Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida
La última vez lo vi irse entre el humo y metralla
Contento y desnudo
Iba matando canallas con su cañón de futuro
Iba matando canallas con su cañón de futuro
Hay que decir que esta ultima parte de la poesía : «Matando canallas con su cañón de futuro» es un pensamiento que se traduce en esa expresión tan literaria como icónica que no admite polisemia, ya que inequívocamente remite a la lucha contra la injusticia y la tiranía, proyectando una visión de un futuro mejor a través del conflicto contra el orden social de clases y su burguesía dominante.
Sin embargo, es preciso decir además, que esta poesía hecha canción, trasciende a la perspectiva de un solo individuo para convertirse en un himno a los ideales revolucionarios, la búsqueda de un propósito más allá de lo material y la resistencia contra la opresión, resonando en clave con la construcción subjetiva impulsada por Guevara y su complementaria referencia a los estímulos morales.
Desde esa postura es que acudimos a ella, en tanto obra cultural que permanece en el tiempo y resalta su magnitud en esta actualidad de crisis del capital, para dar cuenta de dos mujeres, que necesariamente encuentran su lugar en esa referencia literaria transformada en imperativo existencial.
También lo hacemos, en la medida en que advertimos una fuerte tendencia social que nos lleva de manera a veces imperceptible, a habitar un territorio donde palabras como “compañero», «socialismo”, conciencia de clase” resultan ecos difusos de un idioma aparentemente desconocido, y en igual medida nos manifestamos por su necesaria superación a manos de un nuevo orden social y una nueva construcción subjetiva del contenido específico de la condición digna del ser humano,sin explotadores ni explotados.
Acudimos, por un lado, una mujer necesaria. Una madre de todos los que luchan aun cuando muchos de ellos lo hacen sin haberla conocido por su deceso físico y por el ostracismo hacia donde la ideología dominante y mucha otra gente han puesto a Darwinia Rosa Mónaco de Gallicchio.
Por otro lado también nos referimos a, DELIA RODRIGUEZ ARAYA quien, sin los formatos actuales de fotos, videos y autobombo continuo, se ocupó de poner todo su ser en favor de la preservación de la dignidad humana, las libertades constitutivas del ser humano con el uso ideológico de la forma jurídica, como un Güemes lanzado a la carga empleando en lugar de la lanza guerrillera , la pluma y la palabra y su eterna presencia en todo socavón donde un ser humano pudiese ser degradado a la condición de objeto de torturas y apremios ilegales.
En ese marco, hay que decir, que la formación y el desarrollo de la filial de Abuelas de Plaza de Mayo en la ciudad de Rosario, tuvo en los hechos, la particularidad de haber sido sostenida únicamente y durante mucho tiempo por una de sus fundadoras, Darwinia Rosa Mónaco de Gallicchio, quien también recuperó a su nieta Ximena , como parte de un lento proceso que comenzó en el año 1984, que se transformó además en el punto de partida de la demanda restitutiva a sus familiares de aquellos que habían sido privados de su identidad.
Luchó por la restitución de los niños apropiados y por la memoria de lo sucedido en la última dictadura militar genocida, hasta sus últimos días. Caminó cada jueves por la Plaza 25 de mayo, como lo había hechos por cuarteles, comisarías, cárceles, iglesias, juzgados y tribunales de todas partes. Como lo siguió haciendo por escuelas, facultades, centros culturales y medios de comunicación, para contar su historia que no es más que la historia reciente del país, aún con la particularidad de nuestra ciudad y la herida no cerrada por la continuidad por otros medios de un único y sólido plan de exterminio con distintos ritmos y formas, de la vanguardia de la clase trabajadora.
Délia Rodriguez Araya, su incansable acompañante, su amiga, tiene a pesar de ello, un recorrido propio, porque la lucha emparenta a los que luchan y no lloran, pero también deja a la personalidad, al sujeto, reflejar su impronta individual dentro de ese torrente social superador de toda injusticia.
Delia Rodríguez Araya falleció el 13 de mayo de 2009 , no supo de los resultados inmediatos de todas sus intervenciones como jurista militante, no pudo oír las tardías sentencias dictadas contra los genocidas , fundadas en gran parte en todas las pruebas que en su afán abogadil fue recorriendo por la vida que supo construir y que le da el lugar para el que la postulamos en la poesía de Silvio Rodríguez.
Desde ahí sin duda es posible verla pasear su ironía, su carácter fuerte y el eterno cigarrillo en los labios. Sin que implique una intromisión y dado el carácter público del texto, parece lo mejor en este intento, recordar el testimonio de una de sus hijas:
“Mamá siempre decía: “A las viejas con rodete y zuecos nunca les pasa nada”. Mamá jugaba con el peligro desde un desamparo que buscaba protección en pequeños símbolos. El rodete de una vejez inexistente o la tranca de madera de una pueta que abríamos con la hebilla del pelo….En esa época peligrosa y sin defensa, de veras creo que había algo de protección en su estilo de encarar la vida. En la suerte, en el rodete y en los zuecos. Y en el humor, como la abuela que, madraza al fin, apuntaba la necesidad de comprar sándwiches para no quedar así con el estómago vacío antes de huir de las amenazas ciertas. …Una cosa es sufrir, otra, ironizar y reírse mientras se sufre. …Debemos decirlo: a las viejas con zuecos y rodetes no les pasaba nada en la dictadura. Escudo contra las balas, el dolor, las amenazas …Creo firmemente que las armas secretas de mamá nos defendieron. Pero no del ataque externo de las balas y los secuestros, si no de sensaciones inmanejables, de desesperación y pánico. ….La posesión cierta de escudos invisibles, el saberse protegido por algo propio que el humor de mamá nos entregaba, organizó nuestra mirada ante el espanto. Y nos ayudó a poner la risa como defensa fantástica, ante el miedo real. Así sobrevinimos ( Delia. La abogada militante. Pag.38)
Y así hemos seguido sobreviviendo , como también supo decir Víctor Heredia, pero el problema actual, radica en los silencios que implican olvido- Que las omisiones llevan a que las mayorías que por entonces miraban desde la vereda e incluso negaban lo que ocurría, han decidido salir de las calles que luego ocuparon, para volver a los cordones y en peor medida de entonces, asimilar como recurso existencial, el utilitarismo, el individualismo, la construcción negativa de la libertad y la existencia bajo el paradigma: «el futuro es hoy”.
La respuesta más significativa habrá que buscarla para conseguir un auxilio teórico para semejante vació , en aquello que alguna vez dijo el Subcomandante Marcos: “ La memoria, nos dijeron nuestros antiguos, es una de las siete guías que el corazón humano tiene para andar sus pasos. Las otras seis , son la verdad, la vergüenza, la consecuencia, la honestidad, el respeto a uno mismo y al otro, y el amor”
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