En términos generales y dado lo manoseado de un concepto, que termina por oscurecerse en sus propios fundamentos por ese mismo mal uso, nos es necesario decir sin propósitos de erudición y desde lo básico, que si tomamos por referencia lo indicado en un manifiesto , en primer orden tendremos que decir que un manifiesto es una declaración pública escrita que expone las intenciones, motivos, de quienes lo suscriben hacia quienes les va dirigido.
El propósito de un manifiesto, en tal sentido, es presentar una postura clara, persuasiva y a menudo provocadora para promover cambios, nuevas ideas o definir una visión, funcionando como un documento de compromiso o programa de acción.
En ese orden de ideas, la principal función de un manifiesto que lo distingue de otro tipo de documentos , es llamar a la lucha, Ese mismo condicionamiento estructural hace que cuando alguien escribe un manifiesto para llamar a los demás a la lucha, tiene que decirles cuál es la lucha , para que se lucha mostrando sin embargo, los inconvenientes y las virtudes de esa determinación de voluntad, porque cuando se convoca para ese tipo de acciones, se lo hace desde la exhibición de una situación terriblemente injusta que hay que superar por el camino preciso de la confrontación con lo dado y el combate .
Esa situación a superar es el capitalismo considerado desde la perspectiva de un orden social en el que toma cuerpo la existencia humana. El capitalismo, en tanto sistema social, es un tipo específico de organización social superable en la historia humana y en ningún caso implica, una sociabilidad eterna, inexpugnable y absoluta. El sistema capitalista y su mercado mundial es una forma históricamente determinada de sociabilidad, que corresponde tan sólo a un período de tiempo acotado y delimitado de la existencia humana.
La historia se constituye, se forma y está dirigida necesariamente , internamente, dialécticamente, hacia la resolución de los conflictos . El lugar en el cual lla dialéctica según el método de Marx, es en el Manifiesto Comunista.
Tomando ese formato, hay que decir con las evidencias propias del tiempo transcurrido que , un manifiesto específico, el Manifiesto del Partido Comunista (1848), constituye una de las obras fundamentales del pensamiento socialista, en tanto su publicación proporcionó una explicación del funcionamiento del capitalismo y de las causas del conflicto entre la burguesía y el proletariado, a la par de referenciar puntualmente una vía de solución a dicho conflicto , que parte de la organización política de la clase trabajadora.
Sin embargo, siendo el método generado por Marx, una teoría de la práctica, la experiencia de la Comuna de París (1871), completa su posicionamiento en tornoa los objetivos de esa organización política de los trabajadores que se cristaliza en las letras del manifiesto, a punto tal que en un pasaje de La guerra civil en Francia añaden y en cierta forma desmiente al Manifiesto , agregando esta segunda premisa: “«la clase obrera no puede tomar simplemente posesión de la máquina estatal funcionante y ponerla en movimiento al servicio de sus fines»” (p. 99).
La construcción de este concepto esta desarrollada extensamente en la obra La guerra civil en Francia, que le permite argumentar La guerra civil en Francia.
que la «máquina del Estado» tal como existe (estatal-burguesa) está diseñada para el dominio de clase, por lo que la clase obrera necesita crear nuevas formas de organización política para sus propios fines.
“Marx veía en aquel movimiento revolucionario de masas, aunque éste no llegó a alcanzar sus objetivos, una experiencia histórica de grandiosa importancia, un cierto paso hacia adelante de la revolución proletaria mundial, un paso práctico más importante que cientos de programas y de raciocinios. Analizar esta experiencia, sacar de ella las enseñanzas tácticas, revisar a la luz de ella su teoría: he aquí cómo concebía su misión Marx”.( Lenin. El Estado y la Revolución)
La única «corrección» que Marx consideró necesario introducir en el «Manifiesto Comunista» fue hecha por él a base de la experiencia revolucionaria de los comuneros de París.
Nuevamente Lenin ingresa en la construcción del concepto trayendo a cuento de manera pertinente que:
El 12 de abril de 1871, es decir, justamente en plena Comuna, Marx escribió a Kugelmann:
«Si te fijas en el último capítulo de mi ’18 Brumario’, verás que expongo como próxima tentativa de la revolución francesa, no hacer pasar de unas manos a otras la máquina burocrático-militar, como se venia haciendo hasta ahora, sino r o m p e r l a [subrayado por Marx; en el original zerbrechen], y ésta es justamente la condición previa de toda verdadera revolución popular en el continente. En esto, precisamente, consiste la tentativa de nuestros heroicos camaradas de Paris» (pág. 709 de la revista «Neue Zeit», t. XX, I, año 1901-1902). (Lenin-El Estado y la Revolución, cap.III)
En definitiva, en la expresión : «romper la máquina burocrático-militar del Estado», se encierra, concisamente expresada, la enseñanza fundamental del marxismo en punto a la cuestión de las tareas del proletariado en la revolución respecto al Estado. ¡Y esta enseñanza es precisamente la que no sólo olvida en absoluto, sino que tergiversa directamente la «interpretación» imperante, kautskiana, del marxismo!
Esta precisión conceptual marcó una evolución en el pensamiento marxista, enfatizando que no basta con la toma del poder político, sino que es necesaria la transformación radical de la estructura estatal existente.
Con esta afirmación, cuanto se subraya desde el aporte de la concreta experiencia histórica, es que el proletariado no puede simplemente utilizar el aparato estatal burgués (burocracia, ejército, policía) para construir el socialismo, sino que debe destruirlo y reemplazarlo, lección que no incorpora la izquierda del régimen republicano acorazada en la cooperativa electoral FITU
La multiplicidad de interpretaciones a que ha sido sometida la Comuna y la variedad de intereses que se han movido en quienes la han interpretado a su favor, demuestran que era una forma política perfectamente flexible, a diferencia de las formas anteriores de gobierno que habían sido todas fundamentalmente represivas.
La Comuna era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma política al fin descubierta que permitía realizar la emancipación económica del trabajo.
Sin esta última condición, el régimen comunal habría sido una imposibilidad y una impostura. La dominación política de los productores es incompatible con la perpetuación de su esclavitud social. Por tanto, la Comuna había de servir de palanca para extirpar los cimientos económicos sobre los que descansa la existencia de las clases y, por consiguiente, la dominación de clase. Emancipado el trabajo, cada hombre.
Del texto citado, es importante destacar que Marx se ocupa de decir lo siguiente, con lo cual no permite el espacio de la duda en todo cuanto señala y procuramos reflejar para la consideración de la vanguardia trabajadora a la hora de encontrar fundamentos sólidos de su concreto accionar en los espacios de lucha de clases que se conjugan en la actualidad .
En tal sentido, dice Marx que :
“Los obreros no tienen ninguna utopía lista para implantar por decreto del pueblo. Saben que para conseguir su propia emancipación, y con ella esa forma superior de vida hacia la que tiende irresistiblemente la sociedad actual por su propio desarrollo económico, tendrán que pasar por largas luchas, por toda una serie de procesos históricos, que transformarán las circunstancias y los hombres. Ellos no tienen que realizar ningunos ideales, sino simplemente liberar los elementos de la nueva sociedad que la vieja sociedad burguesa agonizante lleva en su seno. Plenamente consciente de su misión histórica y heroicamente resulta a obrar con arreglo a ella, la clase obrera puede mofarse de las burdas invectivas de los lacayos de la pluma y de la protección profesoral de los doctrinarios burgueses bien intencionados, que vierten sus perogrulladas de ignorantes y sus sectarias fantasías con un tono sibilino de infalibilidad científica”.
Este pensamiento deja en claro que con categoría de premisa, debe analizarse y actuar sobre lo real existente partiendo del criterio conforme al cual la clase obrera no busca implantar utopías prefabricadas por decreto. En su lugar, el objetivo es liberar los elementos de una nueva sociedad que ya germinan dentro de la vieja sociedad burguesa, atravesando las etapas racionales de la lucha de clases.
Marx argumenta que los trabajadores no tienen modelos ideales o «utopías listas» para implementar, ya que su objetivo es la emancipación a través del desarrollo histórico y no la imposición de visiones teóricas.
El proceso consiste en liberar los elementos sociales que ya existen y se desarrollan dentro de la sociedad actual, en lugar de crearlos desde cero. En igual medida,la lucha obrera se centra en la transformación concreta de las relaciones sociales y de producción, reconociendo que la emancipación implica superar la estructura capitalista existente.
Siguiendo ese orden de desarrollo, es necesario advertir también que la emancipación es vista como un desarrollo orgánico hacia una forma superior de vida, donde la clase trabajadora experimenta y transforma la sociedad a través de la propia lucha.
Es sobre esta construcción conceptual y estas herramientas que Marx arroja luz sobre una cuestión conexa a la misma que es la dada por la relación entre Derecho y Poder, que solo puede ser leída desde la noción de Estado que pregona el Manifiesto del Partido Comunista y la experiencia de La Comuna de Paris.
En ese formato de documento, Carlos Marx afirma: «vuestro derecho (refiriéndose a la burguesía) no es más que la voluntad de vuestra clase erigida en ley; voluntad cuyo contenido está determinado por las condiciones materiales deexistencia de vuestra clase».
Dicho de otra forma, en Marx la premisa es , que las condiciones materiales, fundamentalmente económicas, mediadas por la voluntad de clase que expresa la burguesía dominante, delimitan entre sí, el contenido del derecho .
Es ese el pensamiento clave, largamente olvidado por la actual militancia, que inversamente a esa premisa, por décadas ha cifrado su acción en la declaración de derechos subjetivos , como formas jurídicas abstractas que no se responsabilizan ni responsabilizan a la burguesía en tanto clase, de su concreción material .
Por eso , solo niegan el proyecto de ley de reforma laboral y no la relación capital-fuerza de trabajo y reproducen discursivamente otra ley no escrita pero materialmente vigente, la ley del valor, y la organización social sostenida por la producción generalizada de mercancías. Por el mismo motivo, salen a negarse al proyecto de ley de baja de la edad de punibilidad, sin dar cuenta del fenómeno represivo en sí, de la funcionalidad del derecho penal en una sociedad de clases como el capitalismo y justifican la conservación de otra ley, la actual, que impone el castigo punitivo a las personas en formación y las entrega a las técnicas de control sin control que implica el llamado patronato.
Esa precisión teórica es a la vez, pauta de toda acción práctica que elabora Marx, es uno de los ejes conceptuales que impregnan todo el Manifiesto, y se corresponde con la afirmación ligada a que la producción económica, la estructura de la sociedad que de ella se deriva en cada época histórica, forman la base real del derecho, el Estado y las formas de conciencia social.
“La dominación política de los productores es incompatible con la perpetuación de su esclavitud social”.
Esa expresión de Marx debe ser coordenada con otra de su cuño en su texto «Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel» (específicamente en la Introducción, escrita entre 1843 y 1844), en el contexto de su análisis sobre la necesidad de despertar a la sociedad alemana frente a la opresión, donde dice «No alcanza con la ignominia, es necesaria la conciencia de la ignominia». Sin la conciencia de ignominia no hay ignominia. .
La ignominia es una afrenta pública, deshonra o descrédito. La «conciencia de la ignominia» implica entender profundamente que se está siendo oprimido o tratado de manera indigna. Adquirir conciencia de ello, debe ser, a su vez, una forma de convertirla en un hecho, haciendo que la infamia sea aún más infame al darle publicidad.La conciencia de la opresión es el primer paso para la emancipación humana, y es ese el paso que en nuestro tiempo histórico y en el actual estadío de lucha de clases los trabajadores deben dar.
La «conciencia de la ignominia» es un concepto que describe el momento crítico en que una persona o clase oprimida reconoce su humillación, descrédito o deshonor . Al tomar conciencia, la ignominia se vuelve más intolerable, impulsando la indignación y la necesidad de cambio social, superando la resignación.
Al reconocer su propia degradación (como la cosificación por el capitalismo), el individuo deja de ser una «cosa» y se convierte en sujeto, lo que detona la lucha contra su propia realidad opresiva.
Existe hoy , por la propaganda socialista revolucionaria que tiene como sujeto a la vanguardia trabajadora asumida en clase , la necesidad de hacer la ignominia más ignominiosa haciéndola consciente, lo que significa no ocultar la opresión, sino visibilizarla hacia las masas , para volverla insoportable y forzar una reacción.
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