Este viernes por la madrugada, la Cámara de Diputados aprobó la reforma laboral, con un resultado de 135 votos afirmativos, 115 negativos y ninguna abstención. Luego de que el Gobierno aceptara eliminar los artículos que modificaban el régimen de licencias médicas, los bloques aliados —que habían cuestionado el apartado— mantuvieron su apoyo al proyecto de ley.
Antes de conocerse el resultado , y con la plaza vacía, hablando para sus militantes los dirigentes del FITU y sus muchachos de “vocación parlamentaria” iniciaron una cruzada moralista, con la que pretenden inclinar la situación hacia una movilización y lucha de calles, que si no cuenta con la presencia de las centrales sindicales y los trabajadores que son parte de esas organizaciones , deja a la luz el raquitismo convocante de las expresiones del aparato partidario de la cooperativa electoral.
Como parte de esa táctica, y como si estuviesen en ejercicio de la paternidad responsable quieren que aquel al que tildaron de gatito mimoso del poder, de razón de sus actos de gobierno. Buscan además, que los legisladores den explicaciones de sus actos dentro de un órgano de poder burgués como el legislativo, siendo que en ese cuerpo es donde anidan los operadores políticos del partido de gobierno y sus aliados , variantes y expresiones también del poder burgués, esos que hasta hoy no evitaron que los proyectos de la actual gestión tuviesen cabida bajo forma legal.
El FITU y sus colectoras electorales y demás organizaciones que le resultan satelitales, llaman hoy como lanzadores de la primer piedra a la regeneración moral de la política burguesa alegando una hipotética defraudación ,asombrados de un presidente que no ha dado a luz sino un acto más de su posicionamiento ideológico de clase hegemónica , haciendo culto específico de su concepción de la libertad y de lo que considera respecto del lugar que tiene la fuerza de trabajo en un orden social capitalista.
“Hay que ganar la calle para derrotar al gobierno estafador y su plan. Paro y plan de lucha. Es ahora.” dicen en modo agitación, justo cuando se disponen a retirarse de la plaza a la que convocaron advertidos que fueron de la incapacidad de la iniciativa para los propósitos que se pusieron en juego al momento mismo de la convocatoria, Es decir, consignas que se lanzan ante la sola presencia de militantes partidarios y por las redes sociales , a virtuales lectores y oyentes, no ante una asamblea de trabajadores
habrá que recordar y hacerle recordar a la dirigencia del FITU, y a los que todavía y a pesar de lo sucedido , le siguen aplaudiendo, que la imagen no tiene realidad. Lo que está dotado del ser es precisamente lo real existente que proyecta la imagen a quien la observa. Lo real son los gritos en soledad del bloque parlamentario, los discursos de pastor protestante de Pitrola o la severidad como pose de Del Pla .
Como el FITU vive anclado en la dialéctica amo esclavo respecto del voto y no de las clases sociales , prioriza las encuestas y nunca como construir políticamente y de manera autónoma conforme a una finalidad emancipatoria , con sus acciones de la víspera y lo que lleva del presente año, exhiben el descenso consolidado al cretinismo parlamentario que los vapulea cuando los intereses de clase que se juegan son más abiertos y claros , Al FITU ayer la realidad le recordó un olvido sustantivo en sus haceres , el olvido de que la emancipación de los trabajadores es obra de los trabajadores mismos y no de oportunistas reformistas vergonzantes, que miden los posicionamientos obreros desde las encuestas de una agencia.
Pero más allá de esto, lo cierto es que, lo que subyace en la agitación propia de un DT de un equipo goleado en el primer tiempo, que se plasma en una suerte de “es ahora”, es la interpelación a la clase trabajadora en abstracto a acciones que la misma y desde sí misma no ha generado frente al problema objetivo que la involucra en su condición misma de existencia .
Dicho de otra forma, una interpelación a luchar-luchar , sin programa ni objetivos estratégicos claros desde un lugar en donde no está claro que esa misma clase trabajadora le preste oídos a sus arengas y en segundo lugar una construcción falsa de lo real gravemente significativa en sentido negativo, en cuanto se refiere a la caracterización de la situación. Hay un grito reformista-oportunista en esta acción pública del PTS y sus propuestas. Una urgencia de aquí y ahora, absolutamente extraña a la realidad.
En ese sentido hay que advertir, que las masas trabajadoras que en el presente histórico ni siquiera adoptan mayoritariamente su condición de “clase en sí” no reaccionan a la situación por vía de encuestas de opinión sino con actos reales, de significación política emergentes de la propia clase y no de un aparato político autopercibido construido a priori, para que drene ideas sobre ellas. Nada ha de suceder cuando lo que se hace es un llamado de una organización política, que para colmo convoca a terminar “con un plan de gobierno” y no con el orden social y sus relaciones de producción desde donde nace ese plan, con lo cual deja ver que cuanto alienta es un recambio de los operadores políticos del poder burgués para mantener la institucionalidad en la que también se refugia el FITU.
Por lo demás nuevamente el FITU da muestra de la impronta que caracteriza su oportunismo: La política del NO. No al plan Milei y en su caso , luego qué. Cual es el entramado positivo superador incurso en ese NO convocante por el que los trabajadores se involucran en la lucha directa clase contra clase. Esto es, después del NO , a dónde vamos y con quienes.
Lo curioso del caso es que a todo esto se lo hace en nombre de Trotsky , como si se avalara la maniobra reformista en curso , con la trayectoria del revolucionario con su invocación abstracta .
Hay que recordar que existe y hay que luchar contra una falsa interpretación relativa a que Trotsky habría dejado señales de que por vía de una reivindicación y una consigna acertada se puede torcer el curso de una situación de movilización de masas. Eso no es estrictamente así, pero es del caso que lo central para Trotsky y para cualquier revolucionario es que exista ese estado de movilización de masas adverso , cosa que no ocurre en nuestro momento de la lucha de clases, precisamente porque se da lo inverso, es decir, una ofensiva de los explotadores sobre los trabajadores por vía de medidas económicas y la instalación de su dominio de clases con forma de leyes, en cuya elaboración intervinieron en el tratamiento en comisión y participando luego en el recinto del poder legislativo, de los “debates parlamentarios”
En este último sentido lo que se hace es confundir movilizaciones callejeras puntuales y desconectadas una de otras , con la movilización real de una clase que brega por la defensa de sus intereses inmediatos y su sector minoritario por un cambio de un orden social , que ese mismo día se pronunció en acatamiento significativa pero no prevalente apoyando la huelga declarada por la dirigencia de la CGT.
Lo que nos tocó vivir ayer fue la construcción de una táctica hecha en base a “imágenes y opiniones” encuestadas por una agencia y no sobre las relaciones sociales reales emergentes desde lo cotidiano.
Esa acción lejos de marcar un derrotero estratégico acorde al interés emancipatorio de la clase obrera, solo pretendió indicar que los trabajadores deben advertir que hay una estafa y el estafador es Milei y por eso hay que ganar las calles y hacer una huelga general, cuando si algo sabe el trabajador es que lo explotan minuto a minuto , pero aún así, para garantizar su sobrevivencia, sale a trabajar que no es otra cosa que vender su fuerza de trabajo en un mercado cada vez más concentrado.
El FITU, como vive de las imágenes que proyectan y difunden , terminan haciendo un fetiche de la imagen y la dan por cierta , y ello es el sustento de toda esta andanadas de urgencias y apremiantes convocatorias al paro y movilización, con la que luego quedan solos en una plaza que se transforma en testigo directo de la homologación con forma de ley del plan estratégico del gobierno que ejecuta los designios e intereses del poder burgués real.
En el país de 30000 desaparecidos, una guerra iniciada y construida por especulaciones de poder militar. Ante una clase trabajadora que escucho que desde un balcón se le decía que la casa está en orden y felices pascuas, o que sufrió la voladura de un arsenal integro en Río Tercero o la promesa de revolución productiva, y que un peso vale un dólar o que con un mega-canje íbamos a ser felices para finalmente que el que deposito dólares recibirá dólares , se alienta ahora en forma abstracta a los trabajadores para que rápidamente se horroricen , formulando un juicio éticamente negativo a lo hecho por el poder hegemónico en base al espanto induciéndolo a que gane las calles a como sea y declare una huelga contra “el plan de gobierno”, con lo que en consecuencia solo aspiran a “otro plan” de la burguesía y no a la política obrera autónoma, de clase en orden a la construcción de su propia dictadura de clase, por un nuevo orden social.
Como factor común de todas estas operaciones por la imagen y no por la realidad esta una intervención de clase que no es la de la clase obrera aunque se habla alegando una representación no verificada en los hechos. Esa clase es la pequeña burguesía y su intencionada y financiada intelectualidad que se desplaza al interior de esas organizaciones vaciando toda estrategia revolucionaria buscando con todo esto, encontrar un remedio político encubridor de su acentuada impotencia en tiempos de crisis de reproducción del capital, y su recurrente afán por un refugio dentro de la institucionalidad que toma cuerpo en la república democrática burguesa.
Se confiesa con todo esto, la intención de encontrar un punto de apoyo para desarrollar una movilización que facilite un salto de conciencia en la clase en sí, en búsqueda de otro modelo de gobierno que amplie su base democrática cuando es precisamente la democracia lo que facilita y permite los actos por los que se llama a un baño de honestidad en los hombres y mujeres que ocupan el elenco de la política burguesa.
Hay en desarrollo un culto a la espontaneidad de las masas trabajadoras a las que se dirige la propaganda FITU denunciando la vana intención de colocarla tras la pequeña burguesía en un enfrentamiento con el poder por vía de una consigna centrada en un juicio moralizante de carácter abstracto y marcado del contenido ideológico propio de los prejuicios pequeñoburgueses.
La opresión y la explotación no se supera por las formas, y mucho menos por las formas legales, sino por la variación superadora de la materialidad específica de la relación social capital.
La realidad, tal como lo indicara Trotsky ,es que el desarrollo de la especie humana no se agota ni con el sufragio universal, ni con «la sangre y el honor», ni con el dogma de la Inmaculada Concepción”. El proceso histórico es, ante todo, lucha de clases y al FITU se le ha olvidado advertir que la intervención de los trabajadores frente a las actitudes del elenco gobernante no se guía por esas reglas éticas que el FITU intenta bajar a tierra desde el universo del positivismo Kantiano y de los valores puros que habitan en el mundo de las ideas de Platón.
Dicho, en otros términos, aun cuando la imagen del presidente pueda caer en correspondencia con el dictado de una ley que modifica la forma en como se adquiere y se coloca en producción la fuerza de trabajo , eso no implica la autonomía constitutiva de un fin en sí mismo , de una instancia movilizante o hipotéticos llamados a la huelga general en la medida en que el día después de ese pretendido objetivo en una ficcional guerra de posiciones, se advertiría más temprano que tarde que lo hecho en este momento de la lucha de clases , lleva a ceder lo logrado a cualquier expresión burguesa ajena a los propósitos e interés emancipatorios de los trabajadores capitalice esa lucha.
El escenario del 2001 no está planteado y su presencia no se mide por encuestas de opinión y de estarlo el resultado no sería otro que un nuevo Duhalde al poder con todo lo que ello implica si se tiene presente que la vicepresidenta es la Sra Victoria Villaruel y sus amigos que pernoctan en la cárcel de Ezeiza.
Es antagónico a todas las profesiones de fe en la “lucha” con las que hemos coexistido en este último tiempo, que en el mismo momento, quienes las realizan operan con referencia al derecho, con las mismas formas que se enseñan en las facultades a los abogados y luego se replican en los tribunales.
La cuestión se centró en un proyecto de ley y su eventual sanción. En ese territorio se ubicaron los operadores del orden burgués y por su posición social de dominio , así se lo impusieron a los que contrariaban las determinaciones políticas yacentes en ese proyecto.
Ese enfoque exclusivo en el texto de la ley, vació el contenido de toda actividad política y lo redujo a un juego de interpretaciones y contra-interpretaciónes del texto legal y sus expresiones de motivos.
Enrolándose en ese encuadre, lo que hizo el FITU y colaterales fue presentar funcionalmente con el orden burgués, al derecho como un sistema de normas autónomo, coherente, lógico ajeno al resto de la superestructura del orden capitalista.
Con esto se olvidó advertir de lo inverso, es decir, que el derecho al imponer condicionamientos objetivos a los procesos sociales a través de las leyes , constituye una herramienta necesaria del poder burgués para la modulación y comprensión social de lo que existe en razón de quien tiene posicionamiento dominante en la relación política mando -obediencia.
Hay en la esfera específica de las formas jurídicas que en ningún caso son el mero reflejo de las relaciones de producción sino un elemento mismo de ellas, el particular rechazo por exógeno al fenómeno jurídico de todo juicio de valor, es decir, las normas no son justas ni tienen tratamiento desde esta perspectiva. Las normas para ser tales deben ser VALIDAS, y esa validez se la da, haber cumplido formalmente con el proceso de producción de la ley que norma la norma superior que es la constitución nacional.
La búsqueda del fundamento de validez de una ley en su relación o apartamiento del valor justicia no es propia del enfoque jurídico al que sin embargo se apega la izquierda del régimen. El ataque a lo sancionado y su impugnación superadora en beneficio de los trabajadores en tanto clase social, no puede desconocer ese extremo, que centra la cuestión en la validez de la ley y no en su hipotético contenido injusto.
La búsqueda del fundamento de validez de una ley termina siempre en una norma superior que presupone a esta ley en tratamiento que es la constitución nacional, cuya sanción expresa la formulación jurídica del Estado Nación montado históricamente por la burguesía. Siendo ello así, la impugnación y superación de la ley que se encamina a ser sancionada en la semana próxima, no puede omitir esta situación e impone la impugnación y superación del Estado mismo que legitima esa norma y el sistema de normas jurídicas en la que esta se inserta.
Para Marx las condiciones jurídicas no pueden comprenderse por sí mismas, sino a partir de las condiciones materiales de vida y las formas de dominación . Cualquier comprensión del fenómeno social que nos atraviesa , dirigida a la clase trabajadora no puede prescindir de esta premisa.
Además, Marx también se ocupó de indicar algo de lo que se ha olvidado el FITU: El orden jurídico propio de un sistema capitalista es el derecho de la desigualdad, en la medida que aplica un mandato ,una orden , igual a lo que es desigual. El derecho es desigual porque al abstraer en un plano ideal las desigualdades que presentan los individuos concretos , termina aplicando para todos una misma vara. “En el Estado el hombre vale como un ser genérico, es el miembro imaginario de una soberanía imaginaria, se le ha despojado de su vida individual real y se le ha dotado de una generalidad irreal” (Carlos Marx. Manuscritos de 1844).
“La idea central que inspira todo el Manifiesto, a saber: que el régimen económico de la producción y la estructuración social que de él se deriva necesariamente en cada época histórica constituye la base sobre la cual se asienta la historia política e intelectual de esa época, y que, por tanto, toda la historia de la sociedad -una vez disuelto el primitivo régimen de comunidad del suelo- es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, a tono con las diferentes fases del proceso social, hasta llegar a la fase presente, en que la clase explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse de la clase que la explota y la oprime -de la burguesía- sin emancipar para siempre a la sociedad entera de la opresión, la explotación y las luchas de clases” ( Prologo de Engels a la edición Alemana de 1883 del Manifiesto del partido comunista).
“La situación del obrero moderno es muy distinta, pues lejos de mejorar conforme progresa la industria, decae y empeora por debajo del nivel de su propia clase. El obrero se depaupera, y el pauperismo se desarrolla en proporciones mucho mayores que la población y la riqueza. He ahí una prueba palmaria de la incapacidad de la burguesía para seguir gobernando la sociedad e imponiendo a ésta por norma las condiciones de su vida como clase. Es incapaz de gobernar, porque es incapaz de garantizar a sus esclavos la existencia ni aun dentro de su esclavitud, porque se ve forzada a dejarlos llegar hasta una situación de desamparo en que no tiene más remedio que mantenerles, cuando son ellos quienes debieran mantenerla a ella. La sociedad no puede seguir viviendo bajo el imperio de esa clase; la vida de la burguesía se ha hecho incompatible con la sociedad.” (Manifiesto del partido comunista)
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