Nuevo Curso

PERSPECTIVAS QUE ABRE UNA DERROTA. LA POLITICA CRIMINAL REPRESIVA AVANZA

Contra lo que sostiene la mayoría de los escribas a sueldos que construyen las editoriales de los medios de mayor arraigo en las masas luego de lo sucedido en el curso de este febrero que termina, y de los que tratan de taparlo con mucho discurso más autoreferencial y de campaña política , que superador de lo que implica una derrota para la masa trabajadora, es necesario precisar cual es la perspectiva que el hecho objetivo de aprobación probable del proyecto de ley deja planteada en el desarrollo de la lucha de clases.
En ese marco, es imprescindible un balance al interior de los agrupamientos que de una u otra manera intervinieron en mayor o menor medida en la derrota social y política anteriormente referida.

No hace falta un análisis de los detalles circunstanciales del suceso , ni la evaluación moral de las manos en alto o bajo los escritorios del parlamento sino de cuanto merece ser ponderado como negativo o positivo ,pensado sobre lo que vendrá y no sobre lo que fue. Es decir, no se trata de buscar responsables directos o indirectos, sino saber como habrán de operar esos actores de cara al futuro.

En ese espacio, nos topamos ahora con dos leyes que dan forma jurídica a dos ejes estructurales de un régimen, esto es , la política criminal , a través del instrumento normativo que estructura el derecho penal juvenil y fija la edad desde donde inicia la responsabilidad penal para un joven y la relación estructural capital-fuerza de trabajo que define el contenido específico de la mayoría de las relaciones intersubjetivas que operan cotidianamente en la sociedad civil .

Si se tiene presente que son esos mismos jóvenes los que en un revés de la realidad, se zambullen para lograr el primer trabajo remunerado , y a la vez son los destinatarios de la amenaza con el castigo penal, podrá advertirse cual errático es el proceder de la vanguardia trabajadora, cuando su hacer está sometido a la ausencia en los hechos de un programa revolucionario y de la necesaria dirección clasista de sus acciones, que pueda combinar ambos extremos de la realidad que desde el poder burgués operan de conjunto.
Dicho de otra forma, no se puede estar en una plaza vociferando contra el cambio jurídico de la forma en como se pone en acto la fuerza de trabajo, haciendo caso omiso de todo aquello cuanto implica la baja de edad de punibilidad en tanto reducción de los espacios de protección para las personas en formación subjetiva y la expansión de la población pasible de ser castigada con privación de libertad y encierro.

Todo esto ocurre, aún cuando el estadio actual de ambos supuestos, esto es , la llamada relación laboral y la determinación de la responsabilidad penal ya dan hoy cuenta de la materialización de relaciones de explotación y opresión , de manera que a nadie puede llamar a sorpresa los efectos que se derivan de las mismas, con lo que una avanzada en su incremento , solo puede derivar en mayores padecimientos de las masas trabajadoras y las que han sido desplazadas de la producción y revisten en lo que se llama población sobrante.

El olvido del castigo penal , la falta de acciones significativas para al menos denunciar el fenómeno de expansión punitiva por parte de las organizaciones sindicales , no es otra cosa que la demostración de la ausencia de todo programa de acción política por parte de la vanguardia trabajadora, y la reducción de los espacios de lucha de clases al programa mínimo de demandas económicas.

Sucede entonces , que lejos de los sorprendentes cultos de la personalidad, que se evidencian en la propaganda de la izquierda del régimen que pone a una diputada en el lugar de protagonista de una batalla sin igual, lo cierto es que sus discursos solo se concentran en la negación de un fenómeno que adquiere realidad y la miserable conservación de lo dado, cuando es la propia burguesía la que confiesa la crisis de reproducción del capital y que por ella acude a forjar los nuevos dispositivos jurídicos laborales y represivos.

La acción política en tanto no se ubique desde un sujeto social específico, que no es otro que la clase trabajadora , dando expresión de sus intereses emancipatorios y no se plasme en una propaganda socialista agitativa de la necesidad de un nuevo orden social, mostrara un solo rostro: la frustración, y es ese el camino-resultado a donde nos conduce el reformismo oportunista encarnado en la cooperativa electoral FITU.

La lucha por una sociedad sin explotadores ni explotados , exige en Argentina, la superación dialéctica del FITU por la conformación de un partido revolucionario de los trabajadores , con programa socialista. Lo contrario es más de lo mismo, y la reiterancia de la impotencia militante reducida a la gestión de la obtención de votos para lograr parlamentarios que naufragan al interior del poder burgués parlamentario .
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