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SIN SALIR DE LA SORPRESA Y EL DESCONCIERTO. SE ABRE UN NUEVO ESCENARIO

Es común y aceptado, sostener por fuera de los que niegan su existencia y su funcionalidad , que la lucha de clases reconoce diversos estadios.
Ubicados sobre esa afirmación, sin embargo hay que agregar y advertir, que ella, parece estar ausente en los análisis que en estos días inundan los medios de comunicación y cualquier vía informativa que se refiera a lo que sucede en torno a la empresa FATE.

En ese sentido, saliendo desde hace tiempo de ese camino epistemológico errado, en un estudio con mayor profundidad de lo que puede tener este texto, Flabián Nievas se ocupó en destacar el carácter de ley social que tiene la lucha de clases.

Marx entendía por ley social toda recurrencia histórico natural que implica reiterabilidad y regularidad formalmente establecida con capacidad de ordenamiento de la dinámica social para un período dado y en un espacio delimitado.

En este último sentido, en Marx el escenario de la lucha de clase y de su consideración como una ley social funciona de este modo como espacio, como marco de una distribución de potestades y deberes que una clae impone sobre otra y las legalidades que actúan como tendencias centrales de ese escenario de distribuciones.

En ese espacio la lucha de claes es la forma en que se expresa el antagonismo del proceso de producción social que nace de las condiciones de existencia individual de las que la relaciones burguesas son la forma de su última expresión ya que por sí mismas crean lac condiciones materiales para superar el antagonismo en que se funda ese orden social.

Por esas características específicas, la lucha de clases recorre etapas donde da testimonio de una configuración particular de correlación de fuerzas entre las clases sociales, con distintos elementos desde donde se vislumbran las formas en que se plantean y resuelven los enfrentamientos.

En la misma medida, es imprescindible advertir que cada estadio de lucha de clases desarrolla y contiene los elementos que le son característicos, es decir, porta una particular subjetividad, una visión del mundo en los protagonistas más o menos generalizada que enlazan con valores sociales que tienen por sus agentes la pretensión de ganar universalidad por vía de una dinámica social propia.
Sin embargo, esto que narramos no implica un proceso lineal, ya que cada estadio es reversible , es decir, se puede pasar de un estadio a otro, en sentido ascendente o descendente, aunque siempre es verificable un estadio mínimo del conflicto.

Es este orden de ideas, Marx indica que “el proletariado pasa por diferentes etapas de desarrollo . Su lucha contra la burguesía comienza con su surgimiento….En esta etapa los obreros forman una masa diseminada por todo el país y disgregada por la competencia que enfrentan a partir del ofrecimiento de fuerza de trabajo en el mercado laboral;…..si los obreros forman masas compactas , esta acción es todavía consecuencia de su propia unión sino de la unión de la burguesía que para alcanzar sus propios fines políticos debe poner en movimiento a todo el proletariadoj . Durante esta etapa los proletarios no combaten por tanto contra sus propios enemigos sino contra los enemigos de sus enemigos ….. todo el movimiento histórico se concentra de esta suerte, en manos de la burguesía, cada victoria alcanza en estas condiciones a una victoria de la burguesía.”

Por darse la situación actual, en gran parte , con los matices que hemos apuntados desde el campo teórico, es del caso advertir como juega la ley social de lucha de clases en el conflicto que concentra la atención que en ningún caso habilita por sus actuales elementos componentes la posibilidad de establecer el pasaje al estadio político del meramente economicista de defensa del empleo en que se encuentra, haciendo que ese extremo objetivo, es decir , volver a las tareas este sujeto a las propias demandas que la empleadora tiene para con la política económica en general y contra el grupo de capital financiero que se ha posicionado en la concentración de poder político que implica el diseño de una salida para la reproducción social del capital en situación de crisis, por las derivadas de sus propias contradicciones en el plano propio y específico de la relación social productiva que lo constituye.

Con esto queremos decir, que cualquier apelación a un esquema de situación bisagra en el proceso histórico detrás de esta situación de suspensión de la producción que deja sin la posibilidad de seguir concretando la fuerza de trabajo a mil trabajadores que no tienen donde producir ese esfuerzo y desde él demandar sus remuneraciones, no se ajusta a la realidad.

A partir de esto hay que advertir que lo primero que esta en juego con los despidos y el cese de producción es una puja interburguesa, dentro de la cual uno de los grupos enfrentados se hace de fuerza apelando al propio reclamo que hacen los trabajadores y lo transfiere al propio gobierno, en instancias en que este se apresta a sancionar con fuerza de ley su programa teórico-político de dominación de clase bajo otro formato jurídico acordado a la relación capital-trabajo, para constituirla como tal.

Se advertirá incluso, que hay una dosis de fracaso significativo en la intención de las organizaciones de la izquierda republicana, reformista, en ligar la posible pérdida del empleo por los trabajadores del neumático que se encuentran involucrados, con la referida operación de modificación legal de lo existente, ya que cuanto sucede no responde a esa determinante, sino a múltiples factores de naturaleza económica que repercuten en acciones políticas derivadas de la confrontación abierta entre diversos sectores de la burguesía dominante, y la hegemonía de esta como clase de conjunto en ningún caso se ve amenazada por la protesta que pudiera ensayar la masa trabajadora, que no se perfila como fuerza política al carecer de las organizaciones de esa naturaleza que operen en razón del programa socialista.

Sin embargo hay que decir que el problema de desigualdad y atraso productivo derivado de la estructura social de acumulación y reproducción de capital en Argentina no es pasible de superar por esa misma estructura, situación objetiva que deja abierta a la masa trabajadora un territorio que por fuera del plano parlamentario y jurídico pueda anidar la construcción de una política autónoma de clase a partir del nuevo escenario superestructural que puede dejar planteado este obligatorio giro que ha emprendido la burguesía como clase para comenzar a abandonar el modelo de protección industrial y el facilitamiento de la dación de empleo bajo estructura de subsidios y privilegios en la producción .

La superación dialéctica para la superación de esta dificultosa situación para la masa trabajadora es la revolución socialista, partiendo de una premisa también objetiva: La opresión y la explotación no se supera por las formas, sino por la variación superadora de la materialidad específica de la relación social capitalista y el cambio jurídico de ese vínculo social no se dota de aptitud por sí mismo, para lograrlo.

La afirmación relativa a que la verdad de las condiciones de vida es herramienta de emancipación y acción revolucionaria, característica del pensamiento de León Trotsky, enunciada principalmente en el prólogo a la Historia de la Revolución rusa (1930) y en sus escritos del exilio implica y deja ver , que desnudar la realidad objetiva permite a las masas superar el engaño y actuar sobre base firme dentro de su programa emancipatorio.

En ella, queda contenida la idea de que la toma de conciencia sobre la opresión real es el paso fundamental para iniciar un cambio social y político estructural, dotando a los explotados de la posibilidad de configurarse subjetivamente para actuar con sentido estratégicamente revolucionario .

Esto destaca la importancia de la educación política y teórica de los cuadros militantes de la organización política revolucionaria que los trabajadores sean capaces de construir desde su vanguardia y la transparencia como catalizadora de transformaciones sociales de corte radical con lo dado.

“La dictadura del proletariado, que sube al poder en calidad de caudillo de la revolución democrática, se encuentra inevitable y repentinamente, al triunfar, ante objetivos relacionados con profundas transformaciones del derecho de propiedad burguesa, La revolución democrática se transforma directamente en socialista, convirtiéndose con ello en permanente”……..”La conquista del poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución, sino simplemente su iniciación. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional. En las condiciones de predominio decisivo del régimen capitalista en la palestra mundial, esta lucha tiene que conducir inevitablemente; a explosiones de guerra interna, es decir, civil, y exterior, revolucionaría. En esto consiste el carácter permanente de la revolución socialista como tal, independientemente del hecho de que se trate de un país atrasado, que haya realizado ayer todavía su transformación democrática, o de un viejo país capitalista que haya pasado por una larga época de democracia y parlamentarismo”.( ¿Qué es la revolución permanente?Tesis fundamentales.Tesis 8 y 9)
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