Leonardo Favio, dirigió una monumental película, “Gatica el Mono”, que por su magnitud, trasciende el paso del tiempo y le impone por su virtuosismo artístico y la particular capacidad de su director una construcción de sentido que solo puede ser arrebatada por la realidad, en la medida en que esta geste desde su interior nuevas condiciones de existencia por cambios en sus relaciones de producción.
En esa película, Gatica, largaría una frase que arropó toda su inocencia, frente a un momento de zozobra . Preguntó “¿Por qué?, si nunca me metí en política, siempre fui peronista”. También allí en ese filme , se pudo ver con una técnica lograda, la imagen del protagonista, boxeador y peronista, besar la lona del ring norteamericano, por resultante de un golpe certero de un yanquie.
Ambas metáforas, la discursiva en forma de pregunta, y la de la imagen, parecieran conjugarse en nuestra realidad. La CGT recuerda que ella siempre fue peronista y por eso no incursiona en lo político y el paquete conformado por nuestros usureros, le da un golpe certero a ese primer peronismo y sus empresarios nacionales , que solo atisban a responder con despidos , poniendo a los trabajadores como carne de cañon, porque finalmente todos podemos ver a las claras que “no existe la comunidad organizada”.
En paralelo, y sin que fuera necesaria una película, surgió como consejo de una “amigo sincero” algo así como:“Cobren la indemnización, dosifiquen los gastos y busquen otros trabajos”.
Eso es lo que aconseja el economista Juan Carlos De Pablo. En la segunda mitad de la década del setenta, en el siglo pasado, me tocó estar en situación de estudiante universitario, formando parte de una familia perseguida, investigada y sujeto de manera períodica a prácticas policiales , inicialmente asumidas por los ocupantes militares de la ciudad donde vivo y luego por parte de gran parte de la sociedad que lo hacía por vía del sentido común construido y la premisa imperativa del “algo habrán hecho”,
Dentro de esa otra manera de presión subjetiva sobre el individuo, hoy observable por su precariedad, pero no por su extensión formativa, estaba la publicidad oficial del Ministerio de Economía , relativa a su política y en particular en cuanto a la fundamentación de su pretendida cruzada iniciada contra el país que ya no podía ser, que había caducado, que no era otro que el de “argentina potencia” del tercer gobierno de Perón y su esposa en la continuidad que se impuso tras el fallecimiento del primero.
Que era lo que se indicaba y lo que se buscaba inscribir en la conciencia, factor que se logró con mediano éxito. Que la inflación era una enfermedad de la moneda. Que las fronteras aduaneras y las trabas específicas y propias del Keynesianismo debían llegar a su fin y que las importaciones hacían descender los precios en tanto las mercancías mejores y más baratas debían estar a mano del consumidor. Fue por esa época en que los que se viereon las primeras motos que van a mil, los autos japoneses, los electrodomésticos de los que desconocía existencia, las pilchas de marcas extranjeras que tan bien lucían los clase media y otros tantos espejitos de colores.
Pero lo significativo fue, que aparecieron en las universidades, en particular en la vaca sagrada la facultad de ciencias económicas de la Universidad Nacional, nuevos profesores, con otro libreto y su función modeladora de cerebros, buscado sacar de escena toda posibilidad de pensamiento que no tuviera por eje a los enrolados en la llamda escuela austríaca, para lo cual el manual de formación elemental para hablar en ese idioma fueron los trabajos de Paul Samuelson.
Entre estos nóveles profesores, estaba en Rosario un tal Margariti, que avanzó en la novedad de aparecer en los programas de mediodía que eran de los más vistos y en BsAs, junto a Grondona y Neustad, un tipo forzadamente simpático, que hablaba claro con ejemplos de vida cotidiana , pero en esa claridad anunciaba con pretendido rigor científico, oscuridades envueltas de claridad.
Sin duda la penetración en la formación de conciencia fue efectiva, y paradójicamente permite hoy explicar dada su continua presencia, como las tesis de Lenin sentadas sobre la tesis de que la construcción teórica de conciencia le llega al trabajador, no por su condición rutinaria de sujeto vendedor de fuerza de trabajo sino desde fuera, desde un programa partido de cuadros políticos profesionales que se nutre dialécticamente en su contenido de esa misma realidad de explotación y sometimiento que hace a la existencia misma del trabajador..
La diferencia estuvo, en que el embrión leninista de ese partido programa, sucumbió en el enfrentamiento armado que va implícito en esa misma propuesta si se trata de desarrollarla frene a quienes detentan hegemónicamente el poder y fue sustituida en el tiempo por socialdemócratas ocupados exclusivamente en que la dictadura de clase que implica la república y su forma de gobierno, la democracia indirecta reemplazaran a la tan incómoda por genocida dictadura cívico-militar .
El partido del poder , siguió militando con sus cuadros, infecto al propio movimiento de masas más significativo de Latinoamerica, inicialmente infiltrándolo con Rodrigo, Danilo Pastore, y demás y luego cooptándolo a través de Cavallo en la versión Menemista . Ahí entre los mentores estaba Juan Carlos De Pablo siempre con sus chistes y sus consejos.
Hoy después de un tiempo de venta de una presunta “década ganada” donde aterrizaron los que se autodenominaron intelectuales y se atrevieron a escribir cartas abiertas donde olfateaban “olores destitiuyentes”, que desmoronó más rápidamente que el tiempo que le tomó construirse sin cimientos, donde De Pablo nunca se fue , esta vez atrincherado en el discurso inverso de sus siempre empleadores, dibujando una grieta que sustituyera quiméricamente a la lucha de clases en el afán de que las masas se bloquearaan a sí mismas y decidieran apoyar a alguna de esas falsas opciones.
Finalmente en nuestros días , los cuadros profesionales abocados a la justificación razonable de la explotación se encuentran ya sin mediaciones directamente gestionando el poder formal, respaldado por las formas jurídicas, esto es por la Constitución Nacional y sus leyes concordantes , dando juicio de realidad a aquello de que todo lo racional es real y lo real es racional.
Ahí está De Pablo afirmamos lo que indicamos al comienzo, pero lo hace no ante oyentes o lectores asombrados o dubitativos, sino ante las generaciones sobrevinientes a toda su siembra de años, que ya han asimilado desde el discurso de sentido común, todas y cada una de sus enseñanzas , “desde fuera” y comprenden que el despido, la perdida del empleo unilateralmente decidida por otro que no es el trabajador, es un elemento de la naturaleza y al que hay que hacerle frente como si se tratata de una lluvia de estación.
Así las cosas , si a usted le ponen un cartelito en el lugar donde por años concurrió a crear valor produciendo mercancías, sean cubierta, o caramelos o lo que se le ocurra, y en ese cartelito le informan que no venga más porque han decidido dejar de montar la producción, cuanto le corresponde hacer es cobrar la indemnización , y reducir los gastos, que significa dejar de vivir como lo hacía para entrar sin que le corresponda ninguna responsabilidad en territorio de sobrevivencia . Esa y no otra es la manera que tienen los ya veteranos profesores, cuadros “bolcheviques” de la revolución desde arriba y de contenido inverso a la emanipación del trabajador , de actuar en sociedad, y para ello se alinean para jugar a la timba financiera que es su forma de pasar por este mundo sin inconvenientes mayores.
Lo cierto es que la masa trabajadora mira atónita cuando le toca en propio cuerpo el desenlace de esta lluvia sin saber si se trata de un simple hecho de la naturaleza o una nueva forma de vivir , en que lo relativo se enseñorea sobre todo proyecto de permanencia, Donde por aquello de que «Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros», la fragilidad, la transitoriedad, el futuro es hoy, se instala imperceptible pero real, en nuestro sobrevivir.
Si el orden social es así como lo describe De Pablo, y así es porque así lo hemos hecho , comprando ilusiones democráticas y aceptando teorías de los dos demonios que nos quitó responsabilidad alguna con lo sucedido durante las prácticas genocidas de la dictadura encarnada por el otrora partido militar y sus colaboradores civiles , lo último que se debe hacer es tomársela con De Pablo, que bien mirado es solo un pregonero de una ideología.
Lo que sí habría que empezar a advertir, es que, como lo demuestra la realidad, llegaron para quedarse, para trazar los cambiantes perfiles de su economía y para decir cual es la música que se baila en este baile de la sobrevivencia. Los trabajadores hemos asimilado que de casa se va al trabajo y del trabajo se va a casa, pero los dueños de las mercancías, los bancos, las sociedades por acciones , los medios de producción, son los que deciden según sus intereses si compran o no fuerza de trabajo.
Nos han vendido que formamos parte de un contrato y que la sociedad existe en base a un contrato social y tanto lo hemos adquirido que de repente nos vemos defendiendo ese contrato, cuando sus inventores te dejan en claro que no te lo tomes en serio , que cobres la indemnización y vuelvas al mercado, que ya habrá quien de adquiera como fuerza de trabajo.
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De todo esto, lo mmportante sería que cada trabajador , “desde fuera” y por otros bolcheviques gestados dede su propia clase como vanguardia , comprende que , si bien el entorno, la familia y las experiencias pasadas nos moldean y ayudadas por los De Pablo hacen lo que hicieron de nosotros, somos libres y responsables de decidir cómo reaccionar y qué construir a partir de ese punto de partidao frágil se instala sobre el nuestro ser , condicionando nuestra existencia .
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