Aún a riesgo de no ser lo suficientemente explícito, nos parece necesario traer a cuento algo que deja subyacente el contenido específico de la lucha de clases en nuestro país, en particular en los últimos años. Desde ese escenario rescatamos la posible presencia de dos leyes, que toman ese nombre , no por haber sido el producto del parlamento , sino por la regularidad con la que sus mandatos se verifican en lo realmente existente.
Una de ellas es la científicamente conocida como Ley del Valor que implica un principio económico fundamental, central en la teoría marxista, en tanto establece que el valor de una mercancía está determinado por el «tiempo de trabajo socialmente necesario» para producirla. Marx utilizó esta ley para explicar la explotación, indicando que el trabajador produce más valor (en tiempo de trabajo) del que recibe como salario (fuerza de trabajo), creando plusvalía. Pero sus implicancias no se reducen a ese fenómeno, y es precisamente Marx quien las explica desde la formación del capital en su época histórica
Esta premisa regula la producción y el intercambio, dictando que los bienes se intercambian según la cantidad de trabajo abstracto incorporado, no por su utilidad. Y que no es el tiempo individual que un productor tarda, sino el promedio necesario en condiciones normales y con destreza media en una sociedad.
Bajo ese mandato, la ley del valor da cuenta de un mecanismo «inconsciente» que distribuye el trabajo social entre las distintas ramas de la economía a través de los precios de mercado, que oscilan alrededor del valor real (tiempo de trabajo). donde las mercancías se venden a un precio que incluye la tasa media de ganancia.
Es la ley del valor la que obliga a los productores a igualar sus tiempos de producción individuales al promedio social, de lo contrario, pierden competitividad en el mercado, la que explica en gran medida el fenómeno social de desempleo creciente que asola a la clase trabajadora.
La restante ley, que subió a escena, es la llamada La Ley de Murphy , una formulación popular que resume una lógica sencilla y cruel: si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal. No habla de mala suerte sino de probabilidad acumulada; cuando se encadenan variables desfavorables sin margen de error, el desenlace adverso deja de ser sorpresa y pasa a ser consecuencia.
Durante el curso del año, se orientó toda la intervención política, por parte de quienes optaron por concurrir a la farsa electoral de 2023 postulando que sus candidatos son los que siempre luchan, los que siempre están y que era imperioso tener parlamentarios para dar esa lucha en ese recinto. Con esto se enfrentaron de manera directa, no con la burguesía, ni el poder burgués ni las formas jurídicas que esa clase impone, por estar precisamente adaptados a ellas. El enfrentamiento por el vértice se dio con quienes advertíamos la necesidad de no dar legitimidad autoimpuesta por la legalidad al orden social burgués y con ello a la dominación material y cultural de la burguesía como clase.
Los resultados le fueron adversos, en tanto no pudieron mantener una banca, lo que en sí implica que no hubo una extensión de su mensaje en las masas explotadas y oprimidas, que le dieron la espalda. No obstante esto, lo que se dibujó en las paredes de la caverna en la que se encuentran esas organizaciones fue que había sido una gran lucha y “habían crecido”, con el ya gastado método de tapar el sol con la mano.
Sin embargo, la cosa no quedó en los números y el juego de espejos para montar una vez más una apariencia, ya que lo peor se dio en la segunda vuelta electoral cuando uno de los partidos de la cooperativa electoral, puso en boca de un dirigente sindical miembro de su dirección, que había que votar a Massa en esa instancia, inventando una avanzada fascista, que como les sucede aún con frecuencia a los responsables del servicio meteorológico no sucedió.
Hoy , esos mismos exponentes luego de estridentes discursos en el parlamento , donde debieron ajustarse a los “reglamentos” y a la vez “invocarlos “horrorizándose por molestias en el uso de la palabra o porque otro parlamentario lee mientras hace uso de la palabra, también llamaron a la lucha buscando inicialmente el conflicto laboral suscitado en Lustramax diciendo que era un ensayo de aplicación del entonces proyecto de ley de reforma laboral que impulsaba el gobierno, cuando en realidad la forma jurídica que se aplicaba era precisamente la ley vigente que el FITU con su predica puramente negacionista del proyecto buscaba mantener.
Sin embargo, el carácter de ensayo de lo no ensayable por inexistente en aquel entonces , mutó por la dimensión del fenómeno, hacia el cierre de la producción en FATE y el cese en tareas de toda la planta de trabajadores. No tardó en aparecer el “todos somos FATE”, tan irreal como lo desmiente la realidad, porque es justamente en ese espacio de lucha por el mantenimiento de la condición de trabajador que asumen quienes así lo hacían en la planta , donde la cooperativa manifiesta su interna división , y se exhibe tal como es , una cooperativa electoral sin proyecciones posibles para habilitar pensar que a través del FITU se puede lograr el pasaje de los trabajadores de fuerza social a fuerza política, y con ello lograr un salto hacia un estadio superior de la lucha de clases.
Lo cierto entonces es que pese a la magnitud de lo que sucede en FATE, que se acerca más a un conflicto de un sector de la burguesía contra el grupo de esa clase que se ocupa actualmente de la gestión de gobierno, donde los trabajadores son ubicado en la primera fila como carne de cañon, la capacidad del FITU para torcer ese esquema táctico en razón de los intereses objetivos y específicos de los trabajadores en el mismo, se muestra bastamente insuficiente .
Era probable que sucediera y sucedió. Así viene siendo desde la propia formación de la cooperativa electoral que lleva más de una década. A la par la crisis del capital en plano internacional deja fuera de circuito todas las intervenciones de antiimperialismo abstracto, y desnuda la crisis de dirección de los trabajadores , poniendo sobre la mesa las afirmaciones de Trotsky sobre ese extremo, frecuentemente abandonadas por los responsables políticos de la cooperativa.
Es tiempo de guerras y grandes convulsiones sociales, pero también tiempo de carencias sustantivas en los intentos de constituirse en dirección política de los trabajadores. El agotamiento del reformismo-economicista, en su versión parlamentarista con rostro de cretinismo parlamentario, nos impone la necesidad de construir un reposicionamiento ideológico con recuperación de las categorías analíticas de Marx, Lenin y los aportes de Trotsky en el período de defensa del marximos que tuvo que asumir por la irrupción del Termidor en la revolución de los soviets. En el mismo plano recoger las experiencias históricas de nuestra propia clase trabajadora en la tarea no concluida de formación de un partido de clase construido desde la vanguardia obrera existente , donde expresar con realidad el programa socialista en base a las condiciones estructurales de nuestra sociedad y la crisis de reproducción del capital a nivel internacional.
Todos los proyectos de ley que acompañó en extraordinarias el elenco gubernamental por determinación condicionada por el desenvolvimiento crítico de la estructura productiva y el alto endeudamiento han recibido aprobación y no hay reacción inversa de la población contra ellos, que pronto entrarán en vigencia, lo que quiere decir en términos reales que un amplio sector de los niños de las familias obreras y desplazadas de la producción que se consolidan en la población sobrante serán la materia subjetiva de la avanzada represiva del poder burgués al ser alcanzados por la norma penal desde los catorce años . También quiere decir que las condiciones de venta de la fuerza de trabajo y su materialización en la producción y los servicios serán adversas a quien la ofrece, dominando la demanda patronal todos los aspectos de ese mercado, dejando al trabajador en soledad frente a los órganos judiciales de ese poder del Estado, en el supuesto de alegación de derechos que se ven extinguidos o seriamente amenazados.
Claro que cuando el trabajador individual deba resolver su situación ya no estarán ahí los megáfonos y las pancartas que en raquítico número se presentaron en una plaza para pretender instalar una representación política de la que carecen y seguirán careciendo en la medida en que solo les quite el sueño tener un lugar en el parlamento y la institucionalidad de la república democrática institucionalizada por la burguesía al constituir el Estado nacional.
No es tiempo de simplemente invocar que «la lucha continúa» como si quien lo manifiesta fuese el dueño de los extremos concretos de la lucha de clases . Eso llevaría incluso a pensar del para qué de la lucha anterior contra los proyectos si total ahora «la lucha continúa». Es tiempo, de tener en claro el error cometido, de torcer el rumbo desde ese mismo sendero y retomar el camino de la revolución socialista, por ser esa vía la única capaz de dotar a las masas trabajadores de una superación estructural de las condiciones de explotación y opresión en la que se encuentran.
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