Cada vez que el aparato político que tiene a cargo la gestión del interese burgués facilitando funcionalmente la reproducción del capital , no faltan referencias directas y detractoras de lo que dan en llamar comunismo, que sin duda no coincide con lo que la ciencia política indica sobre ese concepto. El discurso de apertura de las sesiones ordinarias del parlamento , no se sale de esa norma.
En los textos y las acciones por las que se decreta la caducidad de Marx asociándolo con las prácticas deformadas del Termidor Stalinista, simbolizadas con la ya añosa caída del muro de Berlín, se omite tener presente el papel de la juventud trabajadora, explotada y oprimida, ocultando que representa un factor subjetivo esencial del cambio social y el relevo revolucionario, en tanto se caracterice y se vea representada por su dinamismo, falta de ataduras a las derrotas del pasado y una disposición total a la causa socialista.
En ese sentido y para dar cuenta de todo esto, buscando en su momento histórico y desde el aislamiento en el que difundía su defensa del marxismo, Trotsky buscó inspirar confianza en esa juventud y sus propias fuerzas para liderar la lucha contra la precariedad y el capitalismo.
Hoy ese trabajo parece tomar centralidad, en la medida en que no se elabore desde una juventud obrera y trabajadora en abstracto, sino real, que no puede eludir considerar que la precariedad y estrechez del empleo con la que se consolida la explotación da vida a una generación diversa de formatos políticos que por cincuenta años se ocuparon de vender ilusiones democráticas que hoy caen por su propio peso y sus propios paradigmas.
El escenario que todos los días responde al plan mediático que gobierno y operadores de la burguesía dominante trazan para el conjunto de la población , en particular hacia la masa de trabajadores, está siempre determinado por la voluntad en última instancia de construcción de un sentido común cuyo contenido viene signado por los significantes contenidas en esos operativos permanentes , dejando trazado en su profundidad última, la tarea estratégica de inutilizar las posibilidades conceptuales de construcción de una política de clase opuesta a todo ese entramado dominante, que trabaja sobre las ingentes condiciones de existencia y la amenaza constante del desempleo que en nuestra historia se plasmaron por vía de la lucha de la entonces vanguardia de la clase trabajadora durante el período comprendido entre 1960 -1975 .
La cuestión del hoy, es saber si tanto por lo que produce propagandísticamente quienes se autoreferencian como izquierda, como lo que diseña el poder burgués, las potencialidades de expresada en los jóvenes trabajadores de aquel tiempo histórico, tienen aún alguna posibilidad de desarrollo en el presente.
Los años sesenta -setenta que cierran sus acciones específicas con la caída de Anastacio Somoza , han sido comúnmente confrontados con la década de los noventa, que al parecer vino a barrer con toda esa conformación de conciencia, y en el caso argentino a sepultarlo con el ataque al batallón La Tablada y el arribo de Carlos Menem al poder.
Sin embargo, los iniciales atisbos de resistencia obrera , como los implicados en la huelga ferroviaria , y la producción de paros generales mostraron que las posibilidades abiertas por el setentismo aún no habían encontrado su agotamiento, aunque la tendencia dominante en el plano ideológico lo fue en las fábricas y los barrios el perfil ideológico del trabajo sindical y por programa mínimo y no el esbozo de otro modelo de sociedad.
Es esa tendencia la que tiene ocasión de verse sorprendida por la emergencia de otro factor centrado en el horizontalismo, los grupos sociales y la idea del “luche para conseguir”, donde se conformó una nueva dirigencia en la lucha, distanciada del trabajo al interior de los lugares de trabajo. La situación de explosión social del 2001, minimizó el trabajo sindical, centralizó en la lucha por derechos subjetivos a conseguir por vía de políticas estatales y desplazo todo atisbo de organización sindical clasista, diversos de los formatos gremiales propios del peronismo y su burocracia.
Desde ese punto de partida y su ulterior decadencia, es donde hay que constatar el carácter residual que adquiere en este momento del siglo XXI todo el trazado político que supo ser alcanzado por los jóvenes trabajadores de entonces desconocido por los actuales.
Estamos en un momento de la lucha de clases, donde los escenarios internacionales del capital se nutren de la violencia abierta y directa para perfilar sus límites en situación de crisis de reproducción del capital y lo hacen en formato de guerra, vale decir borrando con el codo toda la estructura ideológica de dominación montada en la defensa de la democracia y la república burgués. Hoy lo cierto es el abandono de todo ese significante que prevaleció en el sentido común , a manos de la justificación en sí, de su violencia . Así es que exhiben una nueva versión tecnológica que incluso saca al ser humano y lo transforma en una cantidad que mide el éxito o fracaso según las bajas, y disimula el sentido real de la catástrofe.
Así como se transformaron los sistemas de producción generalizada de mercancías, y se desplazaron por ellos, amplios contingentes de población a una situación de recurso humano sobrante, también esos mismos dispositivos llevan a enarbolar la idea de una sociedad sin productores habitada solamente por consumidores de mercancías generalizadas por el empleo absoluto de nueva tecnología que no deriva en la presencia humana en un sitio y con masividad.
Por esas transformaciones es que la ideología pretende firmar el certificado de defunción para la lucha de clases, e instalar ese paradigma en lo social y político, extremo que quedó claro desde lo obsceno del discurso presidencial enrostrando intencionalmente a la izquierda del régimen su exiguo cinco por ciento en los votos de la última farsa electoral.
Es sustancial advertir que en la misma enunciación que hace la ideología burguesa se indica el lugar que tiene asignado para la izquierda del régimen, esto es, el sitio de lo residual y la queja , nunca el de un factor real de confrontación por el poder.
Más allá de ello, lo cierto es preguntarse, que hace esa izquierda del régimen por salir de esos movimientos en el tablero y conformar una nueva estrategia con lo que tiene para salir del jaque mate que le proclama el orden burgués.
Una forma de no tumbar el rey, es salir del tablero que le diseño la clase dominante y retornar al intento propagandístico de conformar con la masa trabajadora, desde su vanguardia conformada en la pura lucha de programa mínimo y sin programa político real, una fuerza social capaz de avanzar hacia un nuevo estadio de la lucha de clases implicado por la presencia de una real fuerza política que torne materialmente existente la confrontación clase contra clase.
En esa tarea que deviene ineludible es donde hay que recuperar las posibilidades que de manera absolutamente residual ha dejado el último período histórico en donde esa misma labor fue truncada por un genocidio.
El formato bélico de superación de conflictos pone en evidencia la crisis de las democracias liberales, y el surgimiento y consolidación regímenes autoritarios con apariencias formales de democracia solo concentrada como dictadura de clase en la habilitación períodica de su poder para dictar leyes con las que presionara sobre las masas que les da la farsa electoral y los aparatos y dispositivos que dominan en esa determinación de voluntad específica.
En este contexto hay que terminar por concluir que, los sujetos nacen, crecen, trabajan, estudian, se organizan, luchan, envejecen y mueren en un determinado momento histórico, recuperar la temporalidad en la que se producen las relaciones productivas intersubjetivas, las ideas, los valores y las prácticas políticas adquiere centralidad.
La propaganda política y las tácticas de acción política desde los intereses históricos de la clase trabajadora no puede seguir ligada a una intervención parlamentaria capaz de reformar este orden de cosas, que excede cuanto se puede discursear en un recinto del poder burgués.
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