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POR SUS FRUTOS LOS PODÉS CONOCER

Muchas veces surge por estos días, frente a las derrotas sufridas por las masas trabajadoras, ¿cómo es posible que esto suceda y estemos como estamos? Un ejemplo de lo sucedido públicamente esta semana , permite dar una línea de investigación al respecto. Buscando dar cuenta de ella, transcribimos dos breves textos públicos que remiten a cuanto pretendemos resaltar.
“Pese a que se acumularon más motivos que nunca para la mayor unidad de acción contra Milei, el PTS y el PO vuelven a la carga contra la abrumadora mayoría del Encuentro Memoria Verdad y Justicia demostrando una vez más, que el sectarismo arraigado deviene en el oportunismo de la peor calaña. “( MST – https://periodismodeizquierda.com/)
“El reclamo de la unidad para luchar, no sólo el 24 de marzo, sino frente a toda la agenda liberfacha, es un clamor popular extremadamente positivo al que hay que dar cauce, pasando por encima de las políticas burocráticas de quienes quieren poner frenos, pero también del sectarismo de quienes priorizan la delimitación por sobre enfrentar a la ultraderecha. Lamentablemente, este segundo caso es el de los compañeros de PO y PTS….”. (https://www.izquierdasocialista.org.ar/2020/index.php/blog/para-la-web
Con estos dos textos y sin penetrar en presuntas razones de fondo que solamente explican y ponen en evidencia el oportunismo sin programa de quienes ocupan el carácter de socios de una cooperativa electoral , lo que queremos resaltar es una cuestión que subyace casi ritualmente cada vez que el calendario marca que llega un 24 de marzo.

Son 50 años los que se cumplen respecto de un hecho político encadenado a la determinación genocida de exterminar a la entonces vanguardia de la clase trabajadora ,en particular a su juventud , que ya venía desarrollándose desde la criminal matanza de Trellew , en el año 1972, y con la amenaza del “somatén” dada a publicidad por el General Perón en calidad de presidente de la Nación, que tuvo como respuesta en las calles el vaciamiento de la plaza de mayo por la juventud trabajadora que escuchaba las diatrívas que el anciano político les dirigía desde las alturas de un balcón decadente.

Hay que decir que ese fenómeno orientado a la “liquidación” de un grupo social, que sirve de razón convocante frente a una fecha indudablemente paradigmática , no puede contaminarse con las prácticas de aparato que sirven de común denominador a las cuatro organizaciones que integran la cooperativa electoral Fitu.

El error fundamental que subyace a las afirmaciones que se vuelcan en los dos textos citados al inicio , es la pretensión ilusoria de pensar que porque existen agrupamientos de organismos que dicen luchar por derechos humanos , son esos organismos de naturaleza gremial los legitimados para decidir que se hace frente a la avanzada en calendario del 24 de marzo. Habrá que explicar una vez más que la existencia de una agremiación con objetivos estatutarios o mínimamente consensuados no implica la propiedad de la situación social-política que se genera por la fecha.

De ese error de base, en tanto la clase trabajadora no se nuclea en esos organismos y sin necesidad de prueba excede sus límites tiene la voluntad de convocarse donde sea y como sea, adhiriendo o no a un documento y no reconoce en quienes se reúnen en esas agrupaciones gremiales a sus dirigentes naturales.

La puja por la que rutinariamente se presenta el conflicto es al interior de esas organizaciones allí reunidas se centra en los ejes de la convocatoria que hacen pública y el documento que se lee al finalizar la marcha, nada de eso deviene del hecho histórico del 24 de marzo y sus actuales proyecciones.

Los trabajadores son libres en su determinación política en este caso, de acudir o o no a las plazas o marchas que se realicen y también de hacer sus propias marchas u organizarse de la manera que fuese frente al hecho. No puede pretenderse que permanezcan cautivos a una puja de aparatos que les son ajenos.

También son libres de expresarse según su programa u objetivos de la manera que consideren pertinente en las plazas o actos públicos que se realicen, pudiendo incluso repudiar o pronunciarse en contra de lo que se les ocurra leer a quien se le ocurra subir a discursear por auto percibirse legitimado para hacerlo. En ese sentido el hecho movilizante y la movilización misma si la hubiere, no es otra cosa que un evento asambleario abierto, donde tienen cabida todas las expresiones posibles al respecto.

Es curioso de esta manera, que no se advierta que en el vicio no está la virtud. Las dos organizaciones socias de la cooperativa electoral FITU que se pronuncian públicamente contra las dos restantes en términos tan poco amistosos no adviertan que dicen defender un agrupamiento gremial ante quienes se lo pretenden apropiar, y al argumentar , a la vez, omiten considerar que ese agrupamiento no es dueño de la fecha histórica ni de sus implicancias concretas en el hoy.

La trascendencia dada a la cuestión, pinta a los protagonistas de cuerpo entero. Advierta el lector que los métodos de intervención frente a un fenómeno social de esta cooperativa desde su propia génesis constructiva en lo ideológico, no son situaciones coyuntural, sino una definición de lo que entienden es ser activos políticos de la transformación social. El signo característico no es otro que la prioridad del aparato organizativo propio por sobre la materialidad del fenómeno. Así como lo dejan ver hoy, ocurre en cualquier conflicto gremial, donde la cuestión central se ubica en quién tiene más militantes para conducir el conflicto, y de lo contrario se milita en diversidad hacia quien lo dirige con el esperable resultado de inmovilismo de los afectados que asisten atónitos a estos “enfrentamientos”.

No falta en todo esto la necesidad de acudir a fetiches, que encubran las propias políticas reformistas y oportunistas. Uno de ellos es acudir a una caracterización de dudosa fundamentación en el programa teoría de los trabajadores que se determinan por la construcción de una nueva sociedad, que es la apelación de “gobierna la ultraderecha”, para enunciar un remedo de frente único sin las masas trabajadoras pero invocándolas, tal como lo hizo una diputada de la cooperativa en un programa televisivo donde se legitimo-sin exhibir el mandato- como representante del pueblo trabajador, omitiendo decir de donde infiere esa afirmación contundente y si lo hace en razón de haber sido electa, debería recordar que lo hizo con un porcentaje mínimo de quienes fueron a sufragar y no del total de los empadronados y que en ese porcentaje mínimo, no es posible computar cuanto porcentaje de trabajadores se encuentra yacente en ese voto, en tanto ese voto es un “sufragio ciudadano” categoría del orden burgués y no de una evaluación clasista.

Lo cierto es que llega un 24 de marzo y esta cooperativa no hace más que exhibir su propia impotencia aparatistica que le lleva a pretender ser dueño hasta de la fecha misma. En esa perspectiva hay que computar también a la sumatoria de sellos yacentes que se disponen a firmar pronunciamientos y leer documentos, cuyo contenido no pueden sostener en los hechos en tanto carecen de fuerza social de respaldo , por su raquitismo social y su vida real de espaldas a los trabajadores, ocupados en no ser desocupados.

Son cincuenta años. Es tiempo de dar por agotados estos rituales, estos métodos de reuniones tras reuniones solo existentes para hacer prevalecer la maniobra de uno u otro grupo sobre el resto o sobre un párrafo del famoso documento que por serle extraño, la multitud convocada ni siquiera escucha , y mucho menos debate en su cotidiano existir, antes , durante y después, de la bendita movilización “organizada”. Queda la pregunta ¿Cómo se organizan en una habitación los sentires y decires del trabajador cotidiano? y ‘‘¿Cómoes pensable esta suerte de comida precocida que se pretende hacer pasar por buena, incluso sacando los trapitos al sol?

Nuevamente aparece la necesidad de acudir a la tradición que nos deja la poesía popular, mucho más genuina por su adopción no pasible de prueba de quienes la asimilan y la trasmiten de manera masiva. La canción ‘Detrás Está La Gente’ de Joan Manuel Serrat es una reflexión profunda sobre la humanidad y su papel en los grandes eventos y figuras históricas. En ella Serrat nos invita a mirar más allá de los héroes, los titanes y las gestas de la humanidad para encontrar a las personas comunes y corrientes que están detrás de estos relatos grandiosos. La letra menciona figuras y eventos icónicos como la Estatua de la Libertad, la Inquisición, y los rascacielos, pero subraya que detrás de todo esto, está la gente con sus pequeños problemas, amores y hazañas cotidianas.

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