«11 y 6» fue una canción de época, lanzada en 1985 en el álbum Giros. No frecuenta hoy la narrativa de los jóvenes . Sin embargo nada hace pensar que su esencia de signos de haber perecido a manos de su superación social. El tema en su formato poético, narra la historia de amor callejero entre dos niños que venden rosas en el café La Paz, enfrentando la adversidad desde esas edades, que hoy sin embargo son signos de peligrosidad, que imponen por todos medios salir de la visibilidad de propios y extraños.
En un café, se vieron por casualidad
Cansados en el alma de tanto andar
Ella tenía un clavel en la mano
Él se acercó, le preguntó si andaba bien
Llegaba a la ventana en puntas de pie
Y la llevó a caminar por Corrientes
Miren todos, ellos solos
Pueden más que el amor
Y son más fuertes que el Olimpo
Se escondieron en el centro
Y en el baño de un bar
Sellaron todo con un beso.
El tipo que escribió esa canción, junto dinero y luego violín en bolsa. Cuando pasó su cuarto de hora, optó por recostarse en el poder burgués de turno y finalmente mirar para otro lado, para andar sin pensamientos, previo decir : que no pertenecía a ningún “ismo”.
Pero no es el tipo lo que viene al caso, sino la acción que hoy parece invertida por la negación. Los niños no se abrazan porque no hay tiempo para eso y además hay que tener las manos libres y los celulares, cualquiera fuese modelo y marca, no dejan realizar eso de los abrazos y caminar.
Ví en Rosario en la semana pasada , en la ciudad de pobres corazones que cuenta entre sus “proceres “ al autor de la canción que nos convoca, a dos personas que pasan los sesenta años, caminar de la mano por un parque, mirando un río. Me sorprendió ver que otros en soledad, les felicitaban.
Tal vez puede que sean los mismos del café de La Paz entrados en años, o sobrevivientes de algún naufragio que no les permitió advertir que la libertad es negativa y el otro es el obstáculo para el desarrollo de ese modo de ser utilitarista e individualista. Cuatro enredados en el amor, en épocas diversas, el resto, el resto usa “Tinder”
Daniel Papalardo: última entrega para Nuevo Curso.
